Capítulo 4: Presentación Mortífera

El día había pasado rápidamente entre la preparación de la presentación de la menor de los Riddle, es decir Hermione, que en ese preciso instante se encontraba durmiendo en el sillón de la sala de estar con, nada más y nada menos que Draco Malfoy, los dos bebes se encontraban dormidos en el sofá doble, sus respiraciones igualadas y con expresión tranquila en el rostro, los habían dejado al cuidado de Lepsey.

Mientras, los adultos organizaban todo en el salón de baile para la presentación de la menor y del compromiso entre los dos herederos, bueno solo Narcissa y Elena, ya que Tom estaba sentado en el sofá de su despacho, con una máscara de frialdad tremenda y con pensamientos asesinos hacia cada uno de los mortífagos que iban a llegar en cuestión de horas a su mansión.

Lucious había estado cuidando a los dos bebes, hasta que un mortífago le había mandado una señal para ir a una redada que estaba teniendo problemas, él había ido al instante dejando a la elfa que siempre cuidaba de ellos, también se podría decir que había estado un poco asustado por la mirada asesina que Tom había puesto desde la mañana.

En la dicha mañana él se había enterado de que su Señor tenía una hija de un año de edad, dicha niña se había comprometido con su primogénito, definitivamente eran demasiadas cosas que procesar para una persona en tan poco tiempo.

Los mortífagos ya habían sido llamados, la reunión se daría a las siete de la noche. Todos estaban citados, pero los del Círculo Interno del Lord debían estar media hora antes, probablemente para hablar con los mortífagos que quieran ver a la nena y comprometerla con uno de sus hijos, ya que el anuncio del compromiso se daría mucho después de la presentación formal de la pequeña.

El Lord se quería divertir un poco jugando con los mortífagos que habían tenido hijos varones, sin saber que Hermione ya estaba comprometida en cuerpo y alma al primogénito de los Malfoy, sería muy divertido ver las reacciones de todos los mortífagos.

El lord estaba ansioso o mejor dicho entusiasmado por la llegada de los mortífagos, hacía mucho que no torturaba a nadie, también estaba un poco preocupado, Nagini, su serpiente, amiga, consejera y compañera, hace seis meses, en el nacimiento de Hermione había sido enviada a una misión de suma importancia y debía de volver en ese mismo día.

Él no sabía que justamente ese día iba a nacer su hija, se suponía que Nagini vendría seis meses después, pero había habido una complicación, por lo que se tardo un año completo, solo esperaba que llegará a tiempo, es decir antes de la presentación formal. Nagini era un miembro de su familia, por derecho debía de conocer al nuevo integrante antes que todos los inútiles que tenía por sirvientes. Elena y Tom hablaban pársel, la primera desde su unión con Tom y él dicho hombre, desde que podía recordar.

De Hermione, Tom no sabía si podía hablar o no hablar pársel, aunque tenía varias razones de creer que sí, ya que él también no había hablado hasta que conoció a una serpiente, por esa otra razón, Tom también quería que Nagini se apurara, necesitaba saber lo antes posible los dones que poseía su hija, si Hermione hablaba pársel, le podría dar el regalo que ya tenía planeado desde hace meses.

Tom se levantó con parsimonia y se encaminó hacía el salón de estar, sonrió inconscientemente al ver las cabezas de los dos chicos unidas y sus labios formando una suave y tierna sonrisa, se acercó a su hija y la tomó en brazos. Hermione aún no caminaba, pero de acuerdo a las personas que la cuidaban casi siempre, ella ya se sabía mantener parada sosteniéndose en algo, el hijo de Lucious a diferencia ya hablaba pocas palabras y ya había dado sus primeros pasos.

Los bebes fruncieron el seño y luego se acomodaron de nuevo en el sofá y en los brazos de su padre respectivamente, mientras soltaban un suave suspiro. Los dos niños habían sido vestidos con dos túnicas negras, así no se ensuciarían por accidente antes de la noche con los trajes que ya debían estar elegidos.

-La noche –gruño Tom por lo bajo, haciendo que Hermione despertará.

Hermione posó su manita en la mejilla de su padre, ella era mucho más inteligente de lo que parecía. En ese momento pudo deducir que su padre estaba molesto, aunque no sabía la razón, ni porque estaba enojado, o porque sus ojos eran fríos como dos copos de hielo. Decidió que le gustaba mucho más cuando los ojos y la boca de su padre sonreían solo hacia ella y su madre, le gustaba el aura de tranquilidad que casi siempre rodeaba a Tom, no el tenso, ansioso y preocupado aire que tenía desde la mañana rodeaba a su padre.

Con esos sentimientos, ella no se podría volver a dormir, con cuidado acomodo su cabecita en el cuello de su padre y sonrió al sentir una suave caricia en su cabello, le encantaba estar así, le daba una rara sensación de paz y cariño en su corazón, aunque había descubierto que también se sentía así con aquel niño nuevo que había venido a su casa, al tocarlo había visto varias imágenes, luego de unos momentos descubrió que eran recuerdos de él, era como si fuera una película mental, estaba casi segura de que él también había visto su vida en la mente.

Eso le gustaba, todo el día había visto a personas moverse con mucha prisa de un lado a otro con varitas en mano y murmurando varios hechizos y ordenes hacia los elfos que hacían inmediatamente todo lo que les pedían, luego de un tiempo observándolas fijamente, se había dado cuenta que las que en un principio creía varias personas, en realidad solo eran su madre y su madrina, cada vez con un peinado y a veces con ropa completamente diferente a como estaban anteriormente vestidas.

Esa fue la razón suficiente para lograr conciliar el sueño junto con aquel niño de nombre Draco, le gustaba ese nombre, le sonaba a dragón y definitivamente le encantaban los dragones. Lo poco que sabía sobre ellos era gracias a su padre, pero cada conocimiento otorgado por él era muy valioso para ella.

Desde hace un tiempo su padre había comenzado a murmurar varias cosas que no entendía o no tenían significado para ella, una parte sonó como si ya fuera tarde y debían de comenzar a prepararse, Hermione como buena hija de él, lo ignoro y se acomodó mejor en sus brazos para poder volver al mundo de los sueños.

-Vamos Mione, hoy es tu presentación ante todos los mortífagos y si no te preparo tu madre se enojara y pasará enfurruñada conmigo y contigo toda la reunión –dijo Tom suprimiendo un gruñido, ella río a la mención de Elena, pero luego pareció recordar algo, Hermione lo miró suplicante y Tom la entendió- Yo tampoco quiero esto, pero como no queremos eso, te vas a despertar completamente y a dejar prepararte. Entendido Hermione.

Hermione asintió suavemente y luego de unos segundos, los dos se encaminaban por las escaleras hacia la habitación de la pequeña, Tom la dejo en su cuna y observo el armario de la niña, todo con expresión molesta en el rostro, acompañado por exactamente el mismo sentimiento de parte de su hija.

Tom siguió viendo toda la ropa que tenía su hija, para que necesitaba tanta, no lo sabía, al final termino escogiendo un vestido color morado oscuro con lazo y capa en morado más claro, si la pequeña se paraba el vestido llegaría sin problemas al suelo, sus rizos color castaño oscuro irían sueltos, combinado con un par de zapatos balerinas y una túnica negra tapándola hasta que fuera el momento, su hija estaba perfecta, sonrió orgulloso y bajo, en menos de una hora todos los mortífagos estarían en su mansión y en diez minutos llegarían los de su círculo interno.

Bajo con Hermione, los dos sumamente serios y sus auras de molestia combinadas, Tom estaba feliz, porque tenía una fuerte aliada en contra de su esposa, su propia hija.

-Elena -llamó Tom.

-Sí -dijo una voz que bajaba de las escaleras, Elena y Tom llevaban túnicas completamente negras, de bajo de las mismas, Elena llevaba un hermoso vestido negro que caía suavemente por su cuerpo, Tom llevaba su usual traje negro, con camisa y corbata del mismo tono.

-Tu hija y yo no estamos de acuerdo con la presentación de esta noche -Elena sonrió dulcemente hacia su hija y fulmino con la mirada a su marido.

-Cariño, es verdad que hoy no quieres que nadie te vea? -su hija solo asintió suavemente- Pero es muy importante que lo hagas, así vas a tener más amigos y a conocer más gente -su hija solo negó suavemente.

-Pequeña, aunque tú y tu padre no quieran ir o no les guste estar ahí, lo van a hacer -dijo con una voz que causaba escalofríos- Ok.

Los dos Ryddle asintieron como si fueran uno y vieron a una sonriente Elena retirarse, se vieron confundidos y con resignación en los ojos, era imposible decirle no a su madre sin que ella te haga temblar, Tom se quedó quieto en el pie de las escaleras y negó con la cabeza.

-Bueno hija, ya oíste a tu madre, debemos esperar a que todos los mortífagos comiencen a llegar -Hermione formo un pucherito en sus labios- Ya lo sé, pero ya oíste, ahora es mejor esperar a que la tortura pase rápido, aunque claro puede que yo me divierta un poco.

Tom avanzó hacia su despacho, en el momento en que algún mortífago quisiera entrar a su propiedad, él lo sentiría y llamaría a Elena para hacer lo mismo que hicieron con los Malfoy, ninguno sabía de la estrecha relación entre las dos familias y era mejor así, Tom y Lucious se divertirían mucho esa noche, tanto en las reacciones con su hija, como en lo que pasaría después.

Tom se sentó con su hija en el regazo, como siempre desde que se podía mantener en pie, Hermione intentó bajar del sofá y su padre la agarró de la manito, la pequeña se abrazó de la pierna de su padre con sus dos brazitos, después de unos segundos quitó uno y movió la piernita, pero se tambaleó y volvió a ponerla en su anterior lugar, frunció el seño, igual a su padre cuando algo no salía como ella quería.

-Tranquila pequeña, ya pronto lo harás -dijo Tom viendo la escena que había hecho su hija, la volvió a tomar en brazos y se dirigió a la salida, en unos cuantos minutos llegarían sus mortífgos a la sala del trono y si uno llegaba tarde...se podría decir que nunca más l volvería a hacer. Tom formó unan sonrisa sádica en su rostro y busco con al mirada a su esposa.

-Elena ya es hora, el primer mortífago ha llegado, vamos a estar en la sala de juntas, los demás llegarán al comedor, donde Hermione tendrá su presentación general, después de la reunión con los del Círculo Interno, hablare con ellos, entonces tú entrarás con Hermione -todo lo dijo con voz sumamente fría.

-Entendido Tom -dijo Elena en el mismo tono. Cogió a la pequeña en brazos y se fue a esperar la señal en el despacho de su esposo.

En cuestión de minutos todo el comedor se encontraba en profundo silencio, todos, es decir doce mortífagos se encontraban sentados en dos filas en las sillas predispuestas para ellos. En unos momentos entro el Lord con pasos armoniosos, un aire de frialdad, temor y respeto invadió a cada uno de los presentes. No era nada común que su Señor los llamará de un momento a otro.

-Mis queridos mortífagos -siseo el Lord, causándoles escalofríos a los presentes.

-Mi Lord, cuál es la razón de su llamado -preguntó un tembloroso Snape.

-Crucio -dijo el Lord, vaya que se sentía bien- No me cuestiones Severus.

El Lord se sentó y observó a cada uno de sus sirvientes fijamente, adoraba sentir su miedo y respeto. Espero el momento indicado para llamar a Elena con el pensamiento, recibiendo una respuesta afirmativa, se puso en pie.

-Mis queridos mortífagos, los he llamado para presentarles a mi mayor tesoro. Mi heredera y orgullo -dijo el Lord, haciendo que todos regresaran a ver las puertas, que en ese momento se abrieron, revelando a solamente a Elena, los mortífagos se miraron confundidos, al igual que Tom, Elena hizo un movimento con la mano y se retiro al lado de su esposo. Detrás de ella iba una pequeña figura tapada con una túnica negra, esta iba acompañada por Nagini.

Todos los mortífagos ahogaron un jadeo, en frente suyo estaba la niña más hermosa que hubieran visto en su vida, llevaba su cabeza en alto, sus ojos castaño oscuros, en ese instante bordeando el negro, sus rizos completamente negros enmarcaban perfectamente su rostro, su caminar eera seguro, altivo y elegante, la serpiente la acompañaba. Antes de llegar al lado de su padre se detuvo y abrió su boquita.

-Placet, ut domi meae; ut notavi -pronunció con voz fuerte y clara.

-Es un placer tenerlos en mi hogar, como se habrán dado cuenta -la siguió el Lord con voz orgullosa, todos los mortífagos miraban a la niña sorprendidos.

-Ego sum Dominus filiam Voldemort et domina, et est nomen meum Hermione Jane Riddle -volvió a hablar con voz ahora fría.

-Soy la hija de Lord Voldemort y su Señora, mi nombre es Hermione Jane Riddle -dijo esta vez Elena e el mismo tono que su hija.

-Pater meus et mater mea potestate. Si quid nefandi me non erit impunitus -continuo con voz altanera y orgullosa.

-Tengo igual de poder que mi padre y madre. Si me faltan el respeto no quedará impune -dijo el Lord con orgullo.

-Intellecta fuerit -acabo Hermione con voz amenazante mirando a todos los mortífagos.

-Se ha entendido -acabaron el Lord y su Señora mirando de la misma forma y con el mismo tono a los mortífagos.

-Sí mis Señores -dijeron todos a la vez. Hermione sonrió satisfecha y se sentó en el regazó de su padre.

-Como habrán entendido mi hija habla pársel, creo que ya ha dicho todo lo que teníamos que decir, pero le falto algo, el que ose hacerle o causarle algún daño, morirá lenta y dolorosamente bajo mi mano o de mi esposa, o por qué no ambos -dijo sonriendo sádicamente. Todos los mortífagos tragaron saliva.

-Ahora largo y vuelvan a la reunión de las siete con los demás mortífagos en el salón del trono -los mortífagos solo asintieron- He dicho quedo claro.

-Sí mis señores.

-Muy bien, ahora largo -apenas acabó al frase y ya no había nadie en la estancia. La pequeña que seguía sentada en las piernas de su padre se separó y se situó al lado de la serpiente que se había hecho su amiga- Algo que decir.

-Et exiit cum sedens et sedi super stratum humi rutrum -comenzo bajando al cabeza- Nagini subito vidi finem: sed et fabulabatur cum eam non timere ego loquor ad te, qui eiusdem linguae. Nagini manifestam mihi suus teres parcelle potui loqui, dixit ad id maxime quod fere nullus potuit me, quam non continuit in introitu, et auxilio vestro potui stare adiuvisti me, et ambula -dijo con voz cansada, aunque el gustaba ese idioma- Matrices capre insuper dicam Nagini. Ut habui dicere -acabó al niña ante la mirada inquisidora de su padre.

-Hija te das cuenta que acabas de decir: Estaba sentada en el sofá con mamá cuando ella se fue y yo me senté en el suelo. De repente vi a Nagini acercarse, pero no le tuve miedo y me puse a conversar con ella en el mismo idioma que estoy conversando contigo. Nagini me dijo que es Parcel y lo pude hablar sin problemas, ella dijo que eso me hacia especial porque casi nadie podía, lo cual comprobé al entrar, también con su ayuda me pude mantener sobre mis pies y me ayudó a caminar. A parte me dejo decirlo Nanny Nagini. Es todo lo que tengo que decir -dijo con un deje de orgullo en su voz- Y ni siquiera te equivocaste. Estoy muy orgulloso de ti pequeña. Solo tú, tu madre y yo tenemos esa habilidad, o por lo menos de las personas conocidas.

-Iniuriam* -preguntó ella.

-No pequeña no esta mal, en su lugar es excelente -dijo Elena con voz dulce.

-Sería excelente si lo vuelves hacer en media hora ante la presentación de todos los mortífagos. Es muy divertido -se justifico Tom.

-Volo Pater sine ullius Problematis* -dijo bajándose de el regazo de Tom y caminando junto a Nagini, que de vez en cuando la apoyaba con su cola, ambas avanzaron hacia la salida. Tom y Elena lograron ver como se formaba na unión entre ese par, muy suave, ya que solo era una extensión de la de Tom.

-Aunque no más después de esta noche -susurró Tom para Elena, que estaba al tanto del regalo de la pequeña. Se pararon y siguieron a su pequeña, era hora de darle el regalo.

-Hermione vamos, te tenemos que mostrar algo muy importante -dijo Tom.

La niña se levantó con ayuda de Nagini y siguió a sus padres por las escaleras, aunque Nagini la cargo en esa parte, dejándola subir a su lomo.

-Pequeña, espero que esto te haga muy feliz y la sepas respetar -dijo extendiéndole una caja de menor tamaño que ella, estaban en la habitación de la pequeña, los padres entados en el sillón y la nena en el suelo ahora con una caja.

Con sumo cuidado levantó al tapa para luego formar una sonrisa hermosa en su rostro, metió la mano en la caja y sacó una hermosa serpiente color negro, era un hermoso ejemplar de Diamond Cross, una especie muy rara de serpientes, era mas larga que la pequeña, pero aún no estaba completamente desarrollada, era una hembra, la nena la tomo con sumo cuidado.

-Sly -susurró, mientras la ponía en sus rodillas.

-Que Mione?

-Slycross nomen ejus: sed hæc dico Clanculum diligere* -dijo mirando con cariño a su serpiente- Moritorus gratess*

-De nada pequeña, es muy hermosa y se merece el mismo respeto que todos nosotros, recuerda que solo nosotros la podemos entender -dijo Elena.

-Mjm -pronunció Hermione aún admirando a Sly, era realmente hermosa. Tom y Elena se retiraron en silencio, luego llamarían a su hija.

La pequeña y al serpiente se vieron fijamente a los ojos, la serpiente cuando la había sacado tenía los ojos amarillos, pero en ese momento estaban completamente rojos, Hermione sintió sus ojos cambiar y no le importo. Se siguieron mirando y después de unos momentos hablaron.

-Nexus inter me et te fecit, et scis quia in domo mea, et ego non superbiat. Ex hoc nunc et semper et mei similes sumus, non solum quia ego semper tecum* -la niña sonrió y sintió como sus parpados se volvían más y más pesados, de pronto cayó a un lado, pero Sly la cogió y la puso sobre su lomo, tenía la piel completamente seca, ya que era una serpiente del desierto, se sentía feliz con su nueva ama y pudo completar el vínculo con ella, lo que la unía por siempre para protegerla. Se sentía orgullosa de la pequeña y de sí misma. Al completar el ritual había visto toda la vida de la pequeña y se sentía orgullosa, ella también había visto, pero al ser un tiempo mucho mayor, había colapsado.

Sly la guió hacia la parte de abajo, no era muy grande, pero era lo suficiente para poder cargar a Hermione sin problemas, al llegar en la parte de abajo, escucho varios sonidos provenientes del Salón del Trono, gracias a la pequeña se había aprendido toda la distribución de la casa, las puertas se abrieron al instante en que ella paró en frente de las mismas, entró con sigilo, a simple vista no había nadie, pero se escuchaban sonidos del trono que se encontraba ahí, se acercó suavemente y Nagini, la serpiente del padre de su Ama, se acercó.

-Slycross hic agis?

-Amicae indiget patre Strigonium Nagini*-se dedicaron un asentimiento de cabeza y Nagini se retiró, Sly avanzó hasta quedar en frente del Trono, en segundos sintió como le quitaban a su ama del lomo, le dedico una inclinación y se retiró, luego vendría la presentación de su nueva ama.

-Vaya que sorprendiste a todos pequeña -susurró el Lord mientras acariciaba la cabeza de su hija. Le dio un suave beso en la misma.

Hermione se movió para luego abrir sus preciosos ojos avellana, miraron a los de su padre y sonrió para luego volverse a acomodar, los dos sabían que pronto llegarían todos los mortífagos, pero que mejor escena que encontrar a su Señor con una niña entre sus brazos. Ese momento pronto llegó, los mortíagos comenzaron a aparecerse, se arrodillaban al instante formando filas, el Lord sonrió complacido, despertó a su hija y esperó.

Cuando todos los mortífagos hubieron llegado se levantó.

-Mis fieles sirvientes, hoy los he llamado para presentarles a mi heredera. Levanten la cabeza y observenla -la pequeña tenía la cabeza levantada, espero a qeu todos comprendieran la magnitud de todo eso.

Repitió lo que ya había dicho y observó con placer como el temor inundaba cada uno de los ojos de los presentes. Llamo a su serpiente y se complació al ver el nuevo respeto y terror que crecían al ver a la serpiente enrollarse y colgarse en su cuello. Sonrió complacida y se dio la vuelta para irse, no sin antes sisear amenazante una frase que perduraría en la mente de todos los mortífagos.

-Et cum fuerit factus facitis traditurus est mors ultra non nocere dicere nomen meum. Spero vos accepisse.

-Al que se le ocurra traicionarnos o hacernos algún daño no vivirá más allá de lo que se demoran en pronunciar mi nombre. Espero lo hayan entendido -el Lord observó como su hija se daba la vuelta y se iba, seguida por Slycross, después de unos segundos. Torturó a uno o dos mortífagos porque captó burla en sus ojos y se fue con su hija.

Su hija, su orgullo, su heredera...una nueva razón para los que el bando de la luz comiencen a temblar.


*Esta mal?

*Lo haré sin ningún problema padre.

*Su nombre es Slycross, pero de cariño le digo Sly.

*Gracias padre.

*Entre tú y yo un vínculo se formó, lo que tú sabes, yo lo sabré, en mi familiar te has convertido y orgullosa estoy. Desde ahora y para siempre me encontrarás, al igual que yo, nunca más estaremos solas, pues siempre estaré contigo.

*Qué haces aquí Slycross?

*Mi ama necesita a su padre Gran Nagini.


Ok, graxs a Mareliz Luna, PrincesLynx, liuhnjio, mila0628, Luna White 29, Hermy Evans Black, CposdeHielo, Klayrine, SritaMalfoyNott, Karean, Serena Princesita Hale, Sabaku no Adhii, Sephora, LucyTheMarauder, Jane Meyer, Nmesis por todos los comentarios, son los que me hacen continuar.

Próximo Capítulo: Creciendo entre Sombras

P.D: Perdón por no actualizar, merezco un Avada, no me llegaba la inspiración, pero ya volví y estoy de vacaciones, por lo que puedo escribir y actualizar.

P.D.D: En dos capítulos la historia da un giro interesante.

P.D.D.D: Estoy haciendo un nuevo fic (como lo voy a hacer, ni idea), en fin, necesito la pareja que más les guste, de acuerdo a los votos, hago de esa pareja. Las opciones son: Draimonie; Harmony; Severus-Mione; Blaise-Mione; Theo-Mione; Voldemort-Mione; Sirius-Mione; Remus-Mione; Fred-Mione; George-Mione.

P.D.D.D.D: Me dejan un review, comentario, crítica por favor? Paséense en: imageshack . us /user/Alex_Black_Moon/albums, (todo unido) y en mis otros fics.

Se despide,

Alex Black Moon