N/A: No saben lo mucho que lamento el no haber actualizado en casi un año, y tal vez suene extraño, pero me olvide por que había comenzado a escribir esta historia, después de leerla muchas veces, volví y comencé a escribir este capitulo, irónicamente, me demore 12 meses y una semana en iniciarlo y tres días en acabarlo. Que lo disfruten!
Capítulo 7: El Sueño
-Dolor...que hermoso sentimiento -una fría carcajada llena de malicia del hombre que hablaba- Seguramente acompañado del miedo o del asco...tantas definiciones vagas para una simple palabra, palabra que todos han sentido en carne propia -observó a las personas que se encontraban a su alrededor como si fueran gusanos- Hay el dolor de perder a un hijo, el dolor de perder a un padre, el dolor de una caída, el de un amor perdido, el que sientes cuando estas a punto de morir y el que te ayuda a seguir, el último, como no, basado en la venganza, porque nos podemos sumir tanto en el dolor que lo único que ayuda a seguir es el deseo de venganza.
Todos los mortífagos guardaron silencio con la cabeza agachada, esperando la orden que estaban seguros que vendría, varios de ellos retorcían sus manos, tratando de contener el impulso que nacía desde lo más profundo de su ser, el de coger su varita y comenzar a asesinar a quien estuviera en su camino, todo por encontrar a su princesa perdida y volver a ver algo diferente en sus lores y comandantes. Claro ejemplo, Elena que no había vuelto a sonreír, Bellatrix, cuya locura y sadismo ya eran legendarios, Rodolphus y Narcissa, quienes tenían el mayor repertorio de torturas mezclando muggles y mágicas, Lucius y Rebastan, los mayores controladores y conocedores de hechizos oscuros, Severus, el mejor pocionista y creador de venenos del mundo y al final Tom, ahora Voldemort, ya era conocido como el más temido ser en Inglaterra, con más muertes y torturas a sus espaldas que ningún otro (excepto Dumbledore), ya nadie sabía que podían esperar de ellos.
-Ya han pasado cuatro años desde que nos la robaron, en el que era supuestamente el lugar más seguro de la tierra –gruñó enojado consigo mismo, haciendo temblar a los mortífagos que no eran de su círculo interno- Cuatro años llenos de búsquedas sin resultados, por lo que esta noche, en vista de que Hermione ya tiene once años y pronto irá a Hogwarts, si no la encontramos hoy, esperaremos a que vaya a Hogwarts, donde dos de ustedes serán los encargados de buscarla, seguramente irá a Slytherin, por lo que será más fácil encontrarla.
-Y si en una estrategia de Dumbledore la envían a cualquier otra casa? –cuestionó Severus.
-Ya hemos pensado en eso –respondió Elena por Tom- Se enviarán a dos mortífagos a Hogwarts disfrazados.
-Quiénes? –preguntó alguien de la multitud de otros mortífagos, ganándose un crucio de la varita de Bellatrix, callándolo efectivamente y dejando a cualquiera de los otros sin ganas de preguntar.
-Cómo iba diciendo –habló Elena con una mueca enfadada, ya que Bellatrix le había ganado en el maleficio- Serán Severus, como maestro de pociones. Todos sabemos que Dumbledore lo quiere para sí mismo y es uno de los pocos que no tiene sospechas de que sea un mortífago.
-Gracias mi señora –dijo Snape con una sonrisa un tanto maliciosa en el rostro al saber que podría descubrir toda la información necesaria para su señor de primera mano y como bono extra podría torturar a los hijos de quienes le habían molestado en el colegio, su venganza iba a ser tan dulce.
-Claro, iras con el disfraz que usas siempre en frente de todos –un asentimiento por parte de Severus y Elena continuó con el segundo nombre- Regulus, eres el único junto a Sirius de la familia Black que no están asegurados como seguidores del lado Oscuro, por lo tanto, tú también iras a convencer a todos de que te has arrepentido de todo lo malo y que estás dispuesto a ser el buen chico que todos esperan que seas de ahora en adelante.
-Haz el mejor papel de inocente que puedas haber imaginado jamás como un pobre ayudante de pociones que vive torturado bajo la sombre de Severus –completó Tom, conociendo las habilidades de Regulus- Tal vez así les puedas mostrar la verdadera cara de Dumbledore a tu hermano y a todos sus allegados, serían un implemento maravilloso para nuestro ejército.
-Con gusto mi señor –respondió Black con la misma sonrisa que Snape, por algo eran mejores amigos y hermanos de batalla, claro nadie afuera de las personas del círculo interno lo sabían, por la seguridad de ellos mismos y de su señor- Nos prepararemos enseguida para partir y estar listos cuando la escuela inicie.
-Perfecto –susurró el Lord, antes de cambiar la dirección de su mirada y posarla en el matrimonio Malfoy, aquellos que veían como su hijo se iba perdiendo en las sombras, casi sin dejar rastro de quien había sido antes del secuestro y eso les preocupaba, pero para los planes del Lord, en estos momentos, Draco Malfoy era perfecto- Su hijo, Draco, asistirá igual en calidad de estudiante, si no me equivoco, por lo que él será encargado de buscar entre sus compañeras, el llamado entre ellos dos no puede ser resistido por ninguna de las dos partes.
-Entendido mi señor –respondieron los dos Malfoy, luego solo Lucius añadió en un susurró y casi para sí mismo- Draco estará ansioso por ayudar en la búsqueda, tal vez eso le dé un nuevo propósito y pueda enfocarse de nuevo en algo que no sea el dolor.
-Que así se haga, nos volveremos a ver pronto mis queridos mortífagos –a un movimiento de su mano todos fueron expulsados de su hogar en forma de sombras completamente oscuras, así nadie, excepto Elena, se dio cuenta como su esposo caía sentado por el uso excesivo de la Necromancia, si no encontraban pronto a su hija, ella ya no tendría nada por lo que luchar, Tom ya estaba casi completamente perdido en la oscuridad y en la seducción producida por el poder, antes ella y Hermione lo anclaban a la tierra, ya no sabia que hacer y viendo como estaba el padre, no quería imaginar cómo estaría su hija, la ambos eran iguales.
En una casa entre Londres muggle y mágico
-Pronto va a ser el tiempo de que lo sepa -murmuró Sebastián Deveraux Granger, claro, por cuestiones de seguridad, él solo usaba su segundo apellido ante la sociedad en la que vivía- Es necesario que ella entienda con quienes ha estado viviendo ya por cuatro años, aunque para ella es toda su vida.
-Lo entiendo, pero aún no es tiempo, de acuerdo con los estudios que le hemos realizado, ella cumple años el 21 de diciembre, por lo que aún no es necesario, no siquiera ha cumplido once años -respondió Jane en el mismo tono que su esposo, mientras veían a su preciosa niña leer un libro en la mecedora del jardín, siempre se movía aunque no hubiera una pizca de viento en el ambiente.
-Hasta el 25 de julio, no voy a esperar más -gruñó Sebastián mientras salía de su habitación en el segundo piso de su hogar, dejando a su esposa observando a su hija. La entendía, claro que la entendía, pero no estaban hablando solo de ellos mismos, sino de Hermione, no iba a dejar que saliera lastimada por su culpa. El 25 de julio era en tres días, tal vez era demasiado apresurado, pero entre más alargaran la mentira en la que estaban viviendo, más daño le harían a Hermione en un futuro, antes lo habían hecho para protegerla a ella, pero ahora lo estaban haciendo para protegerse a ellos mismos. Por miedo Hermione ni siquiera sabía el verdadero nombre de los que eran sus padres...por el momento.
Jane miró a su esposo salir hacia donde estaba su hija, que se había quedado dormida sobre el libro que leía unos minutos antes. Observó el profundo amor que Sebastián le tenía al cogerla con amor y cuidado sobre su pecho para llevarla hacia adentro, como con el movimiento Hermione despertaba y abrazaba a su padre, casi botándolo al piso, haciendo que los dos rieran de forma similar, jugaron un momento más antes de que Sebastián la bajara al piso y los dos juntos, cogidos de la mano caminaran hacia la casa. Pronto sería la hora de la cena, pensó, mientras se secaba un par de traviesas lágrimas de sus mejillas, rogaba a todos los santos que conocía que cuando su pequeña se enterara de la verdad, no los rechazara ni tuviera miedo.
Con renovadas esperanzas bajo hacia el comedor, donde la cena ya estaba servida, solo que ella no sabía que por esa noche, ninguno de los tres platos de comida serían tocados por ningún integrante de la familia. Ni ella ni su esposo esperaban lo que pasaría esa noche precisamente. Al bajar, encontró a sus dos amores ya sentados, esperándola para comenzar, estaba a punto de hacerlo con una sonrisa sincera en el rostro, cuando el timbre de la puerta principal sonó, antes de que se pudieran levantar Hermione se adelantó.
-Yo voy –medio gritó mientras se levantaba y corría hacía la puerta, haciendo sonreír a sus dos padres, por seguridad Sebastián la siguió a un paso más calmado, sin pena ni prisa que lo guiara, debió de haber sabido y haberse preparado mejor.
-Papi -escuchó la voz temblorosa de Hermione antes de llegar a verla, haciéndolo acelerar el paso, ya que su hija era una niña que no se asustaba con facilidad. Al llegar y ver quien era, deseó que su hija no hubiera abierto la puerta ni ahora, ni nunca, ahora no podía hacer nada. La voz de su hija lo trajo de vuelta a la realidad- Quién es esta señora?
-Minerva -saludó fríamente a la bruja que se encontraba en su puerta, mientras empujaba a Hermione detrás de su pierna derecha, no que ella se quejara. La señora enfrente de ellos no era alguien muy normal que digamos, llevaba un sombrero de punta alargada, junto a lo que parecía una túnica de cura de iglesia de color verde y un palito de madera gracioso en su mano izquierda, sabía que si su padre la conocía no debería de tenerle miedo, pero era casi inevitable, tanto el miedo como la curiosidad que recorrían su cuerpo, pero por alguna razón que no conocía los pudo ocultar e imitar el rostro frío e indiferente de su padre.
-Sebastián –respondió la señora en tono de incredulidad, sorpresa y algo de miedo. Todas esas emociones cruzaron por los ojos de la bruja en menos de un segundo, así que la señora también conocía a su padre, era una situación por demás extraña, pero la señora pareció recuperarse luego de un par de minutos, no estaba comprendiendo que sucedía y esa sensación no le gustaba, esa extraña sensación de que debería saber que estaba pasando y lo tenebroso se encontraba en que no era la primera vez que le pasaba.
-A que has venido a mi casa? -preguntó su padre, mirándola como si solo fuera un bicho que debiera de aplastar y no volver a ver jamás. Era la primera vez que veía a su padre de esa manera y no sabia porque se le hacia familiar, porque se sentía segura a su lado, la señora llamada Minerva lo seguía mirando como si no supiera como reaccionar. Desvío su atención un momento y automáticamente una voz en su cabeza le gritó "corre" al ver a un hombre de larga barba blanca entras de la señora, casi grita cuando el mismo hombre que parecía que solo ella podía ver le sonrisa en una sonrisa sin dientes. Volvió en sí cuando la señora volvió a hablar.
-Vengo representando a la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería -hablo como un robot y ya un poco más recompuesta, ella la miraba y trataba de entender sus palabras, pero no las creía, volvió a desviar la vista ahora con miedo hacia la espalda de la señora. El hombre de larga barba blanca no estaba y un frío aterrador se dejaba sentir. Una discreta tos ante su falta de reacción y regreso a la realidad. Que le sucedía?
-Magia? -preguntó incredulamente, luego añadió no sin cierta tristeza- Eso no existe.
-Estas segura? -preguntó Minerva, vaciló un momento antes de responder, momento que aprovechó su padre antes de interrumpir.
-Este no es momento de discutir eso y menos en frente de mi puerta - gruñó su padre tomándola del brazo- Vamos adentro...deja lo que tienes que dejar Minerva y retírate, no vas a entrar a mi casa.
-Pero...Sebastián -trató de decirle levantando un mano- La guerra...
-Ya no es mi problema -su padre se había dado la vuelta. De que guerra hablaban?- Dale lo que le tienes que dar y retirate. A Minerva no le quedo mas que obedecer, le entregó a una confundida Hermione un sobre cerrado y retrocediendo unos pasos desapareció en frente de sus ojos, no dejando ninguna marca en el jardín de enfrente. Apretando el sobre contra su pecho entró a la casa, cerrando la puerta detrás de ella.
Lamentablemente, en su prisa, no observo a un hombre que oculto entre las sombras la miraba, a ella y a todos. Era lógico para Dumbledore que la hija de Riddle iría a Hogwarts, no había logrado escuchar la conversación entre el "padre" de la niña y Minerva. Pero aún podía observar cómo reaccionaría la familia ante la noticia, tal vez la despreciarían, la echarían a la calle, le mandarían a un orfanato, le darían una golpiza, la meterían al manicomio...había tantas maravillas posibilidades, que no considero la única que paso dentro de la supuesta casa Granger.
Dumbledore observo con oscuro placer como los tres se sentaban en la sala de la casa, abrían el sobre y leían la carta mágica, ahora vendría la mejor parte...Sebastián y Jane sacando una varita de la manga de su abrigo y la bota...esperen, eso no era posible...vio confusión en la cara de Hermione, y luego alivio, los abrazaba a los dos, decía que ahora entendía todo lo que le pasaba (bendito hechizo amplificador). Miro la confusión que aparecía en la cara de los dos Granger mientras guardaban su varita. El súbito dolor en el rostro de Hermione cuando le contaban como la habían encontrado y adoptado como su hija, la felicidad que les había traído, que habían huido de su mundo y no querían volver.
Alcanzó a ver las lagrimas cayendo de sus ojos mientras una mueca de ira se formaba en sus labios, se suponía que la mocosa nunca se enteraría de que era adoptada, hasta que él se lo dijera para luego poderla manipular a su santo antojo...sus planes se desvanecían, pero por lo menos ahora ella sufría, nada le causaba más placer que eso.
-Qué mas puedo pedir en estos momentos? -susurro para si mismo al verla desaparecer escaleras arriba. Una sonrisa maliciosa se formó en su rostro a la vez que un nuevo plan se formaba en su mente, solo un susurro se oyó antes de que despareciera hacia su amado colegio- Hora de que comience la ultima función...para ti.
Habitación de Hermione
Un portazo se dejo oír por toda la casa, ningún otro sonido, ya que la que había producido dicho sonido apretaba un puño en contra de su boca, tratando de contener los sollozos que intentaban salir por su boca, además de los estremecimientos de sus hombros, las cálidas lagrimas que caían de sus ojos, en este momento completamente rojos, aunque sin que ella o nadie lo supiera. Entre tropiezos cayó en la cama sobre su espalda, de pequeña se prometió a si misma que nunca ría igual de dramática como las princesas que presentaba Disney casi siempre, ella no necesitaba un príncipe en brillante armadura que la salvara...o eso era lo que pensaba ella mientras caía dormida.
Pronto olvido todo lo malo que la rodeaba, nunca soñaba con nada, ni sueños hermosos ni tenebrosas pesadillas. Esperaba que esa noche también sucediera lo mismo, pero no fue así. A penas cayó en los brazos de Morfeo, un hermoso paisaje se formo ante sus ojos ya casi nada inocentes, no que algún vez lo hubieran sido.
Estaba en un jardín, bellamente decorado, con rosas escarlatas y negras, con árboles altos hasta el cielo, formando un círculo alrededor de ella, dos mecedoras y un columpio olvidado completamente quietos, la hierba verde claro y suave, ella estaba descalza y la sentía, flores plateadas que le recordaban a alguien caían suavemente de entre las hojas y ramas de los árboles que la cubrían...pero no estaba tranquilo, a lo lejos resonaban los truenos y las luces que se lograban distinguir, demostraban los rayos que el cielo enviaba, había mucho frío, pero casi nada de viento...Dónde estaba?
Giro sobre su propio eje dudando de acercarse a cualquier objeto que la rodeara, cuando se detuvo y cayo sentada en la hierba, una sombra se comenzó a formar en frente de ella, justo en frente del muro de rosas, como si saliera de este. Antes de que un grito que se formaba en su garganta saliera, la sombra se acabó de formar, no era un monstruo como ella había pensado, ni el hombre de barba blanca o ninguno que ella conociera.
La sombra era un niño de más o menos su misma edad, un poco más alto que ella, vestido completamente de blanco, combinando con sus ojos gris tormenta que brillaban salvajes como los de un dragón, más impresionantes que las flores que caían, su cabello rubio cayendo juguetona mente sobre sus ojos, mismo que la miraban con incredulidad, sorpresa y anhelo. El desconocido pareció querer acercarse a ella y luego de unos pasos vacilantes lo hizo, se acercó hasta que solo los separaban menos de treinta centímetros ya que él también se había arrodillado para estar a su misma altura, el dragón levantó una mano, aún vacilante, como si no creyera que estuviera ahí, la posó sobre su mejilla y ella sin saber porque se inclinó a su dulce e inocente toque.
-Quién eres? -murmuró después de un momento con los ojos abiertos, dándose cuenta el tatuaje en la mano de el dragón.
-No me recuerdas Hermione, soy Draco -ella no se asustó al enterarse que sabia su nombre, pero ella no lo recordaba, volvía a ser esa sensación de que debería saber algo que no sabia, un nuevo trueno mas fuerte que los anteriores cayo justo sobre ellos, abriendo el campo de árboles y dejando que el viento los rodará sin tocarlos.
-Yo...yo no se quién eres -una capa de tristeza cubrió sus ojos con extrema rapidez, antes que una furia que no estaba dirigida a ella, aunque ella pensara que si, se posará en sus ojos color tormenta, asustándola y haciendo que ella tratara de alejarse, pero él no lo permitió.
-Por favor...por favor no nos olvides -gritó mientras ella se levanta y él se estiraba para tratar de tomarla por una mano, ella escondió las dos en su pecho mientras retrocedía, un frío helado comenzaba a llenar el lugar, el dragón...Draco susurro agachando la cabeza mientras se levantaba- No me olvides, no a mí por favor.
-Yo no se quien eres -gritó Hermione asustada de las sombras que eran disfrazadas por una luz tan brillante que era lógico que ocultara algo detrás de ella y Hermione lo sabía muy bien, sabia que esas sombras eran las que causaban más daño, a estas no sabia como combatirlas, tratando de que se fueran, porque parecían rodearlos y encerrarlos grito- Aléjate de mi.
-Hermione por favor...no lo hagas -Draco se había logrado acercar a ella, sin que se diera cuenta, ahora estaban frente a frente solo iluminados por las luces de los rayos, ambos estaban a la distancia de un brazo y Draco se aprovechó de ello, levantando el brazo donde estaba el tatuaje, alcanzó la mano de Hermione sin esfuerzo.
-Suéltame -susurró para que solo Draco la escuchara en medio de los truenos, el viento y las sombras de alrededor. Una quemazón comenzó a crecer desde su mano, donde se conectaba con Draco, hasta su hombro y luego su cabeza, mientras la tormenta crecía a su alrededor un tatuaje diferente, pero a la vez perecido al de Draco se dejaba ver en la mano de ella, parecían encajar como dos piezas de rompecabezas.
-Hermione mira -respondió en el mismo tono mientras acariciaba el dorso de su mano- Por favor tienes que confiar en mi...Dónde estás?
-Yo...yo -de repente pareció volver a la realidad o bueno, al sueño, empujo a Draco , casi haciéndolo caeré, sino fuera por su parada firme- Esto no es real, tu no eres real y nada de esto lo es, todo es solo mío, ahora vete.
-Hermione -susurró de nuevo en esa noche el dragón, mientras daba un paso atrás y se desavenía entre el juego de sombras y luces, podría jurar que vio dos manos jalándolo y el no hacia nada por resistirse, ella por instinto estiró la mano, pero era demasiado tarde, él ya había desaparecido, los truenos sonaban, el viento por primera vez desde que comenzó el sueño la golpeaba con violencia.
En ese momento, mientras caía de rodillas y gritaba...despertó.
-Draco -gritó Hermione mientras se sentaba en su cama, con un sudor frío cubriéndole todo el cuerpo, la mano quemándole y la cabeza doliéndole, pero cuando regreso a ver a su mano, no había nada. Un dolor sordo se posó en su pecho mientras trataba de regularizar su respiración, aunque sabía que no era por eso que le dolía justo el lugar donde se suponía estaba su corazón, sabiendo que sus padres no tardarían en entrar se trató de calmar de la forma más fácil posible:
Convenciéndose de alguna manera a ella misma de que todo había sido un sueño, que el jardín no existía, el hombre de barba blanca tampoco y mucho menos Draco, aunque le volviese a doler el pecho y a quemar la mano, tenía que creer que era un sueño.
-Hermione -entraron de golpe sus pa...los Grang...los Deveraux?...ya no sabia ni como llamar a las personas que supuestamente la habían criado, o eso era antes de enterarse que solo había estado con ellos por cuatro años, no sabia en quien confiar ahora.
-Princesa -dijo su padre mientras le acariciaba el cabello suavemente y ante ese toque le nacieron tantos recuerdos, pero ninguno tenía forma o cara y ella por lógica había puesto la cara de sus padres- Todo va a estar bien.
-Nada va estar bien -respondió ella mientras era abrazada por Sebastián. Ante su respuesta, Deveraux solo la pudo abrazar más fuerte, era justo por eso que le quería decir la verdad lo antes posible y no cuando no tuvieran de otra.
-Tranquila cielo -habló Jane con cariño- Mañana todo será diferente, descubrirás un mundo maravilloso, algo que es parte de ti desde que naciste.
-Si era todo tan maravilloso. Por qué se fueron? -preguntó mientras era abrazada por los dos.
-Otro día te lo contaremos pequeña, ahora vamos todos a dormir. Mañana te llevaremos al Callejón Diagon -Hermione solo asintió medio dormida y al final los tres Deveraux Granger cayeron dormidos sobre la cama de la más pequeña de ellos. Los días desde ahora pasarían rápido hasta que le tocara a Hermione irse a Hogwarts.
Un mes después...
Como habían predicho, el tiempo se les fue volando entre salidas a todas partes, cada una mas rara que la anterior, por ejemplo fueron a Gringotts para saber quienes eran los padres biológicos de Hermione, pero su línea estaba bloqueada, lo cual no tenía sentido, era muy difícil ocultar una línea y tenía que ser por un tercero, no por nadie que perteneciera o que fuera cercano a la familia, eso por alguna razón alegró a Hermione.
Luego vino Olivanders, mas de cuarenta varitas después. Al fin encontararon la correcta para Hermione, una extraña mezcla y más extraña felicitación, ya que esa varita no había sido comparada en varios años, desde que se fundó la tienda, tenía una gemela que ya tenía dueño, pero Ollivander no le dijo quién era y ella no insistió al ver su mirada perdida en algún punto del espacio. Su varita era preciosa, de madera de sauce blanco, pino y cedro, además de un núcleo de lágrimas de sirena, cabellos de veela y escamas de dragón, era una varita única y preciosa, ya que generalmente sólo tenían un núcleo o dos, lo mismo con la madera y a parte tenía una hermana, no podía estar más feliz, ahora ya podría hacer magia, realmente no podría estar más alegre.
Oh, esperen, si podría si sus queridos padres adoptivos no le hubieran puesto un encantamiento para ocultar su apariencia casi imposible de romper, y solo aquellos con los que compartieran sangre la podrían ver, supuestamente una gran ayuda, pero esta nueva apariencia no era que le agradara mucho, sus bucles cafe chocolate aquí y café oscuro o negros en su sueño (que ahora se había repetido pero estando ella completamente sola) eran color marrón, triste y simple, sus ojos del mismo tono y su piel más pálida que un fantasma, además que le agrandaron sus pobres dientecitos...como había dolido aquello, pero "era necesario", ya decían "no va a doler". Hmp.
Y así tendría que ir la siguiente mañana a su nuevo colegio, tenía un muy mal presentimiento sobre esa escuela, allá no sabría en quien confiar y la ignorancia es el peor de los males de las personas, por eso había leído un poco, pero minutos después se había aburrido, ya que era como si conociera todos esos temas.
No sabia que esperar, tal vez porque iría solo como Hermione Granger o tal vez porque recién conocía el mundo mágico, o por sus extraños sueños, o por el hombre sin dientes y de barba blanca, o porque sus padres le ocultaban secretos de ese mundo, que supuestamente ella debería de descubrir...o tal vez porque se encontraría con Draco y con su antigua familia, si la recordaban y reconocían, porque con el encantamiento, su firma mágica también había cambiado, sus padres adoptivos decían para protegerla.
Y tal vez tuvieran razón, pero ella creía que era para que no la separaran de ellos, un tema que causaba peleas, ya que desde esa noche en la que le habían revelado que ellos también eran magos, ocultos sin ninguna razón aparente, no habían vuelto a tocar el tema de porque ella había sido abandonada, siendo bruja y de acuerdo a ellos, por unas pruebas que le habían hecho a penas llegaron, era sangre pura...y hasta que llegara a Hogwarts no sabría lo que significaba, especialmente desde que la selección había cambiado ese año y nadie sabia como sería ahora.
Ella sabia que estaba pensando demasiado, y tal, solo tal vez sería mejor dormir ahora para que la siguiente mañana no pareciera un zombie recién levantado de la tumba. Ella al fin cayo dormida, sabiendo que mañana debería ir temprano a King Cross, pero no sabia que en otro lado, una familia "oscura" ultimaba detalles sobre como deberían actuar desde ese punto, interrogando una y otra vez al que les había devuelto las esperanzas: Draco Malfoy, mismo que esperaba volver a ver a Hermione y ya no en sueños.
-Entonces que se supone que debo de hacer mañana? -preguntó ya cansado Draco de que le gritaran y le reprendieran por no haber logrado conseguir información sobre el paradero de Hermione. De todos, menos del Lord, hasta ahora.
-La ignorarás -dijo el que antes había sido Tom Riddle. Todos lo miraron con incredulidad a través de la mesa. Estaban en la Mansión Riddle todos los comandantes del Lord, excepto Severus y Regulus que ya se encontraban en Hogwarts, en un inicio todos habían estado sentado, hasta que Draco les informó del sueño y cayeron las preguntas, ahora todos estaban parados, menos el Lord que se encontraba sentado cómodamente a la cabeza de la mesa, mirándolos con algo parecido a la diversión.
-Perdón? -preguntó Draco antes de que un nuevo circo se armara ante sus ojos, todos gritándose entre ellos, pero de nuevo a una señal de mano del Lord, se quedaron en completo silencio.
-Ella esta asustada de ti en estos momentos y de todo lo que representas, entonces lo mejor es hacerla creer que todo fue simplemente un sueño, así cuando tu te acerques a ella, Hermione confiará en ti -si lo ponía así tenía razón, por lo que Draco solo asintió y trató de imaginar como cumplir la misión que le había dado el Lord- Entendido?
-Así se hará -respondieron todos los presentes con la cabeza gacha, esperaban que esta vez todo fuera diferente, no querían seguir teniendo esperanzas que no se volvían realidad.
Estación King Cross, 1 de septiembre
Era una nueva mañana en uno de los pocos lugares donde lo mágico y lo no mágico se mezclan, ya eran diez para las once y se podía ver a varias personas en la estación, varias familias, varias miradas de tristeza, expectación, anhelo, ira, felicidad y un sin fin de sentimientos más. Por ejemplo los Malfoy, que parecía que solo habían ido los tres, cuando en realidad, casi toda la familia Black había ido bajo un encantamiento de invisibilidad, todos dándole consejos a Draco, que con una sonrisa tensa se preparaba para subir.
Draco se alejó sin fijarse en los Deveraus-Granger del otro lado de la estación, que despedían a su única hija entre abrazos, consejos de cuidado y lágrimas, además de hechizos de protección para que nada le pasara. Tampoco se fijo en los cuatro Longbottom, que hablaban con su hijo en susurros callados, junto a ellos los tres Potter, que hasta ahora no habían causado problemas, en el otro lado Black de su familia, los descarriados de acuerdo a su tía Walburga, aunque tal vez luego mejoraran y los Lupin, donde estaba su querida tía Andrómeda como esposa del lobo. Las cuatro familias no molestaban a nadie ni hacían ningún tipo de ruido, hasta que llegaron los Weasley.
Esa familia sí que era un dolor de cabeza, bueno solo Ron, Arthur y Molly, de acuerdo a su padre, porque los mayores eran inteligentes y hacían algo más que tener más y más hijos, sin poderlos mantener de forma correcta para la sociedad, los gemelos le parecían divertidos, ya que había escuchado de sus bromas, eran increíbles si eran conocidos hasta fuera del colegio, pero luego venía Ron y hasta ahí llegaba la cosa, entraba ese año con él y lo que menos quería era toparse con él y su permanente mirada envidiosa, parecía que había nacido con ella.
Pero sí se fijo en los Zabini y Nott, que con frías miradas y en la misma situación que él (es decir con toda la familia tapada) se despedían con sendos abrazos y besos en las mejillas, también vio con cierto desagrado a los Parkinson, donde la madre de Pansy le hablaba en susurros y él no se quería enterar de que. Sonrío al ver llegar a la que era como su hermana: Daphne Greengrass, la única persona de esa familia que era algo normal, porque Astoria y sus padres, siempre con sus sonrisas calculadoras, le enviaban escalofríos a su espalda. Saludó a sus amigos y espero la última llamada del tren para despedirse finalmente.
Entre abrazos y lágrimas los primogénitos de cada familia entraron al tren, esperando vivir la máxima aventura de sus vidas, algo irónico si lo piensan, ya que literalmente era el colegio= deberes, trabajos, maestros y no dormir casi nada nunca. Pero nadie se quejó mientras el tren se comenzaba a mover, dejando atrás la estación, como por un acuerdo tácito, los hijos de los gryffindor se sentaron juntos, mientras los hijos de los slytherins se sentaron lo más lejos posible de ellos, solo una niña que no conocía a nadie se sentó sola en el vagón que iba justo en medio del tren.
Mirando los campos pasar, como las ciudades se perdían con velocidad, se cambió cuando estaban ya cerca y se podía ver un muelle, trató de peinarse, soltando su cabello recogido, que había amoldado más o menos su forma de arbusto, luciendo algo mejor. Casi sin darse cuenta bajo del tren y siguió a los de primer año, escuchó a algunos burlarse y se alejo de ellos, escucho a otros criticar a todo y a todos, y se alejó también de ellos, subió a uno de los botes que un enorme hombre les había indicado, junto con una niña de mirada perdida y sonrisa dulce que ocultaban varios secretos, de cabello rubio y ojos azules, tal vez se podría hacer amiga de ella. No perdía nada por intentarlo...
-Me llamo Hermione Deveraux-Granger -dijo de improvisto estirando su mano derecha.
-Mucho gusto, yo soy Luna Lovegood -dijo la niña enfocando la mirada por primera vez y apretando su mano con firmeza, apenas lo hizo una bella pulsera color azul, plateado y negro se formó en cada muñeca haciendo que sonrieran una a la otra, la pulsera se mantuvo en sus muñecas aún cuando separaron sus manos, se volverían muy buenas amigas una vez que se conocieran más y claro descubrieran que quedaron en la misma casa, eso facilitaría mucho las cosas. Solo había que comenzar a charlar para conocerse, era el pensamiento de las dos niñas de primer año...
Pero no ahora, ya que enfrente de ellas se levantaba un hermoso castillo iluminado por la luna, luz que era reflejada en cada ventana de diferente color jugando con las sombras a su alrededor, acompañada del canto de las sirenas, los susurros del bosque Prohibido y las leyendas que casi se podían sentir, se sentía una calidez inmensa la ingresar, pero con esa calidez, también el sentimiento de que algo iba a pasar. Las dos niñas se regresaron a ver con el ceño fruncido, dejando de admirar la inmensa infraestructura que era el lugar donde iban a estudiar los próximos siete años de su vida. Auch.
Todos los niños fueron llevados de los botes a un gran vestíbulo muy iluminado, con varias velas que flotaban a su alrededor, pero eso no les llamó la atención mucho que digamos, en frente de dos puertas enormes que estaban cerradas había un hombre con expresión huraña, alto, vestido completamente de negro, el mismo color de sus ojos y cabellos, causaba respeto y algo de miedo, cosa que aumentó cuando comenzó a hablar apenas las puertas por las que entraron se cerraron inmediatamente después de que el último pasara.
-Bienvenidos a Hogwarts, el colegio de Magia y Hechicería, bla, bla, bla -dijo el hombre oscuro mientras los miraba aburrido- El colegio se divide en cuatro casas que promueven el y la bla, bla, bla, se llaman Ravenclaw, Huflepuff, Gryffindor y Slytherin, si se comportan como personas decentes y no como simios sin cerebro les damos puntos y si efectivamente se comportan como gallinas sin cabeza se los quitaran, al final del año el que tenga más puntos gana la copa, lo cual es un gran honor y bla, bla, bla. Entendido?
Los estudiantes se miraron entre ellos, algo asustados por la brusca bienvenida, si se la podía llamar así, de su nuevo maestro, rogaban a todos los santos que conocían que sus demás maestros no fueran igual. Un escalofrío les recorrió al unísono cuando notaron la fría y burlona mirada de su maestro de pociones, de repente parecieron recordar la pregunta que les había hecho, por lo que asintieron al unísono, incluso los sangre puras.
-Excelente -una sonrisa maliciosa, luego añadió casi por descuido- Mi nombre es Severus Snape y soy su nuevo maestro de Pociones en este año y jefe de la casa de Slytherin.
Severus sentía un oscuro placer al ver como su ahijado abría los ojos al escuchar su nombre, en ese momento recordaba que era la primera vez que Draco veía su disfraz, oh, pero que encantadora sorpresa debió de haber sido para él.
-Ahora, seguramente todos van a estar muy nerviosos por lo que viene y deberían de estarlo -otra sonrisa maliciosa ahora dirigida a todos los niños- En estos momentos van a pasar a la selección, que es por lógica donde serán seleccionados y enviados a una de las cuatro casas. Solo les deseo mucha suerte.
Una vez dicho eso, las puertas detrás del maestro se abrieron por arte de magia, todos entraron, pero no era como lo habían esperado: Era un comedor enorme, con cuatro largas mesas vacías y con estudiantes en sus sillas, todo en completo silencio y oscuro, no se percibía nada, excepto la luz de la luna del cielo falso, que parecía verdadero, las velas que la acompañaban estaban apagadas, las nubes cubrían las estrellas y pequeños candelabros que solo creaban sombras en las mesas estaban prendidos, no ayudaban, asustaban.
Se podía apreciar en frente y un poco alejadas de las cuatro casas una gran mesa principal, con varios adultos en ella y más alta que los demás, también vacía y con los candelabros, entre más se acercaban más cosas veían, por ejemplo a un cáliz apoyado en una silla de vidrio, más parecido a una copa que a otra cosa, al lado de la copa un sombrero de tela viejo y desgastado que observaba todo no sin cierto disgusto.
En frente de cada mesa, había una estatua de piedra, había un tejón parado en sus patas traseras, mirando a la mesa de Hufflepuf, sin nada en los ojos. Una águila con las las abiertas en frente de Ravenclaw, también sin nada en los ojos, el patrón se repetía, ya que en frente de Gryffindor estaba un león sentado con la cabeza alzada y la melena a su alrededor, huecos donde iban los ojos. Al final una serpiente en frente de Slytherin, con su cola enrollada sobre si misma, pero la cabeza levantada y la boza abierta mostrando los colmillos.
Aun sin ojos, parecía que su mirada los seguía mientras caminaban por el pasillo, las cuatro estatuas imponentes, la de Hufflepuf medía alrededor de un metro cincuenta, el águila metro setenta y las serpiente con el león, dos metros. Ni los nuevos, ni los antiguos estudiantes entendía que pasaba, más al ver la cara de todos los maestros y solo descubrir preocupación, que estaba sucediendo con Hogwarts.
-Pues bien -habló Dumbledore levantándose de su asiento y con una sonrisa supuestamente tranquilizadora que hubiera cumplido su función, si no fuera porque las sombras se arremolinaban a su alrededor, levantando ambos brazos por sobre su cabeza y mirándolos fijamente, su sonrisa cambió por un milisegundo, aunque varios vieron la nueva maliciosa y cruel antes de que volviera a hablar, asustándolos a todos- Que comience la selección!
Ok, gracias a sapphire97 (gracias por comentar, pero creo que me perdí, me podrías decir donde exactamente para corregir?) a xoam (aquí esta actualizado) a Becky-Chan11 (muchísimas gracias, me inspiró) a EmilyWintersLabyoterxs (gracias por votas) a Slycross (no sabes como tu review me hizo reír, muchisisisisisimas gracias por comentar, me alegraste la tarde) a Luce (sí, gracias por eso, creo que cada vez sera más oscuro, espero que este capítulo te haya gustado) a I don't Care (graaaaaaaaaaciaaaaaaaaaasssss) a Beatriz (estamos de acuerdo, maldito loco) a Mareliz Luna (ya te extrañaba, gracias por comentar, la estoy pensando, pero nada me parece suficiente) a VARONESA (gracias, creo que ya se arregló) a Cristina (tienes razón, gracias por votar) a alice Kullen (gracias por votar) a sasuhin-itahina 100(bueno cambie tantito la historia) a nikyta (muchas gracias) a Hermy Evans Black (muchas gracias, tus comentarios siempre me alegran el día) a shironeko black (aqui estoy, dale y sigue, dale y sigue, gracias) y a, tan tararan...
Sire-Riddle18 (fuiste la primera en comentar y como siempre, doy al respuesta más larga, si la lees, no te cansaras, sabes me das muchas ideas, no sabes como me rei (malvadamente claro) no te preocupes, Dumby caera para siempreeee, jajaja, me encantan tus fics, y espero la continuación de Nueva Vida, me ganaste actualizando (te saco la lenguita desde lejos) suerte a ti también, besos y nos leemos)
Próximo Capítulo: Comienza la Guerra
P.D: Si hay alguien que me siga leyendo, me disculpo y espero que este capítulo les haya gustado, ya les dije porque no actualice y si hay algún escritor, espero que me comprenda, por el momento me voy a concentrar solo en esta historia, así que si leen alguna otra mía, lo lamento.
P.D.D: Cambie mucho la historia de la original en el siguiente capítulo, así que espero que no se quejen y que les guste, ya esta decidido a que casa irá Hermione...Gracias por votar!
P.D.D.D: Necesito que ahora voten por dos cosas, la primera si quieren que Harry y los demas hijos de los mereodadores (cambio total de historia) y Hermione sean amigos, para Ron tengo otros planes y la segunda, ideas para una venganza en contra de Dumbledore, pueden inventarse las torturas que sean, la más creativa y sádica será publicada y el siguiente capítulo le sera dedicado.
P.D.D.D.D: Como sabrán me cerraron la página donde subía las fotos, aunque aun las pueden ver ustedes, por el momento están siendo publicada en una página en Facebook que esta en mi perfil, paseense por ahí si quieren.
Se despide,
Alex Black Moon.
