Save the last dance for me

Capitulo 3: Together

-¡Llaman a la puerta!

-¡Ya voy yo! – grita Emmet, que está cerca de la entrada.

Al abrir la puerta se encuentra con Ted y Blake.

-¡Hola Teddy¡Hola Blake! – los saluda al momento.

-¡Hola Emmet! – saludan los dos enamorados al unísono. Mientras reciben el beso de bienvenida de su amigo.

Tras saludar a los recién llegados, el "organizador" de la fiesta mira, con cara de preocupación, hacia la calle.

-¿Alguien consiguió hablar con Brian y Justin?

-Sí, yo lo conseguí – anuncia Daphne-. Después de dos horas intentándolo logré dar con ellos.

-¿Les dijiste que era a las siete?

-Sí, y se lo repetí cuatro veces para que se acordaran.

-Tranquilo, cariño – dijo tranquilizadoramente Debbie-. Ya sabes como es Brian, siempre llega "apropiadamente" tarde.

-Esperemos a que lleguen para empezar – añade Michael – sólo faltan ellos.

En el salón no falta nadie, excepto la pareja reencontrada. Están: Michael, Ben, Hunter, Daphne, Ted, Blake, Emmet, Drew, Carl, Debbie y Jennifer. En este día no puede faltar nadie, es el cumpleaños de Debbie y cómo gran familia que son, tienen que celebrarlo juntos.

Todos están de acuerdo en hacer tiempo para que llegue, ya que no sólo esperan celebrar el cumpleaños de Debbie, sino también el reencuentro entre Justin y Brian.

Medía hora más tarde alguien pica al timbre de la puerta. Emmet corre a abrir.

-¡Pasad! – dice como bienvenida a los recién llegados -. Chicos¡Brian y Justin han llegado! – anuncia eufórico a sus amigos.

Jennifer no puede aguantar por más tiempo y corre a abrazar a su hijo. Hacía mucho tiempo que no lo veía.

-Felicidades por reencontrar a tu amado – susurra en el oído de Justin sin que nadie más la oiga. Él solo sonríe.

Al momento se aparta y empieza a exclamar lo guapo y cambiado que está su hijo.

Todos los que están en el salón miran a la pareja con felicidad. Pero tantas miradas los ponen nerviosos a los dos.

-¡Felicidades Deb! – dice Brian una vez ha visto a aquella mujer que lo había ayudado tantas veces. De esta forma, intenta que ella se convierta en el centro de atención y, así, poder librarse de las miradas de sus amigos.

La cena transcurre sin incidentes. Brian y Justin pasan desapercibidos, sin que nadie se diera cuenta que, por debajo las mesas, se dan la mano. Pero cuándo llegan al postre, después de que Debbie sople las velas del pastel de cumpleaños sale la conversación:

-¡No puedo aguantar más la curiosidad! – Exclama de golpe Emmet – ¿cómo os fue ayer la cena?

-¿Qué cena? – preguntan Brian y Justin a la vez, mientras se les escapa la risa y se miran cómplices.

-Cierto – aclaró Debbie – no cenasteis.

-Bueno, pues lo que quiera que hicierais en lugar de cenar – aclara Daphne.

-¿Seguro que quieres saberlo? – pregunta Brian con una mirada lasciva dirigida a la joven.

-Bueno, mejor no nos cuentes estos detalles, Brian… - dice Michael a su amigo, sabiendo que si le dejan, lo haría encantado.

-Nos referimos a lo que hicisteis antes de eso… - soluciona el malentendido Jennifer.

-Simplemente hablamos… - explica Justin – lo que hemos hecho, lo que hacemos…

-Y recordamos – añade Brian, mientras aprieta suavemente la mano de su enamorado.

Una vez terminada la cena y abiertos los regalos, los chicos deciden irse, al día siguiente, a Babylon para celebrar que están todos juntos, de nuevo. Daphne y Hunter no se oponen, ya están más que acostumbrados a ir a locales gays.

En un rincón:

-Me gustaría que los días que te quedes, antes de irte otra vez, vivas conmigo. ¿Qué me dices? – Pregunta Brian a Justin mientras lo besa.

-Claro que sí – responde, contento Justin -. Pero tendremos que ir primero a casa de Daphne a recoger mi ropa.

-Ningún problema.

Justin llama a Daphne y le da la noticia, preguntándole, después, si puede pasar por su casa a buscar sus maletas cuando salgan de la fiesta.

La noticia circula rápidamente y, cuando se despiden, todos los presentes saben que Justin se instalará en casa de Brian.

A la noche siguiente todo el grupo de amigos se encuentra en Babylon. Parece una noche cómo cualquier otra en el local. Luces de colores, chicos bailando…

Después de tomar una copa, el viejo grupo de amigos se adentra en la pista. Cada uno con su pareja, pero todos juntos.

Muchas parejas en la pista muestran su amor, o su pasión, mediante movimientos sensuales, besos, caricias… pero ninguna de ellas lo demuestra tanto como Brian y Justin.

Una hora más tarde, Ted se da cuenta que en el grupo faltan dos personas. "Seguro que estos dos ya están en el cuarto oscuro" piensa cuando ve quienes son los que faltan.

Cómo no podía ser de otra manera, en ese momento Brian y Justin entran en el cuarto oscuro de Babylon, ese lugar que les da tanto morbo y hacía tiempo que no visitaban juntos.

Mientras buscan un sitio donde poder sofocar sus deseos encuentran un viejo amigo de los dos:

-¡Ey Todd¿Cómo te va? – pregunta Justin que hace tiempo que no lo veía.

-¡Bien! – responde Todd, un chico atractivo que estaba recibiendo de manos de un hombre de apariencia grande y fuerte.

Al final encuentran un buen sitio y deciden quedarse. Empiezan a besarse y a acariciarse por todo el cuerpo. Justin desabrocha el botón de los pantalones de su amante y los baja. Lentamente, y sin cesar con sus caricias, baja hacia el miembro que ha dejado al descubierto. Cuándo llega a él, empieza a lamerlo, dando a Brian un gran placer.

Una vez terminan deciden despedirse de sus amigos para seguir su "romance" en el loft de Brian.

"Baby don't you know I love you so
Can't you feel it when we touch
I will never, never let you go
I love you oh so much"

Dos días más tarde, Justin está hablando con su madre y Daphne en la terraza de un bar. Las ha llamado porque tiene una duda y necesita consejo.

-Éstos últimos días han sido los mejores que he vivido en el último año. Me alegro de haber reencontrado a Brian.

-Yo también me alegro por ti, cielo – responde Jennifer, viendo la felicidad que ilumina el rostro de su hijo.

-Si tengo que ser sincero, me daba miedo reencontrarme con él – sigue explicando Justin -. Hacía un tiempo que perdimos el contacto. Lo hablamos y comprendimos que nos estábamos haciendo daño. Pero ahora que volvemos a estar juntos…

-Si tan feliz eres, no entiendo porque nos has llamado con tanta urgencia – opina Daphne -. ¿Tienes algún problema¿Ocurre algo?

-Pues, que ahora que he vuelto y lo he visto de nuevo… No sé que hacer. Tengo mi trabajo en Nueva York, pero no quiero separarme otra vez de él.

-Hijo, sólo hay tres opciones. Vuelves a Nueva York, te quedas aquí con Brian u os vais los dos a Nueva York.

-Pero Brian tiene aquí su vida, su empresa, Babylon, no quiero que lo sacrifique por mi.

-¿Y tu no puedes seguir pintando aquí tus cuadros y enviarlos a Nueva York? – Pregunta Daphne, intentando encontrar una solución.

-No sé cómo se lo tomarían los de la galería.

-Justin, tienes que hacer lo que te diga el corazón – opina su amiga.

-Seguro que, lo que elijas, será lo correcto – termina con la conversación la madre.

Continuará...