Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Un amor alterno
(An Alternate Love)
Un fic de Hella
Traducción por Apolonia.
"¡¡MUJER!!"
"¡¡Mierda!!" gritó ella, saltando de la silla del laboratorio en donde estaba durmiendo.
Su pierna se llenó de dolor por el brusco despertar, pero lo ignoró. Su atención estaba puesta en Vegeta. "¡¿Qué?!"
Él estaba parado a un par de pies lejos de ella, con los brazos cruzados sobre su pecho que estaba adornado por unas leves gotas de sudor. Un apósito mal puesto cubría uno de sus hombros, tapando la herida que ella le había ofrecido curar antes.
La sangre se había desparramado por el atuendo.
Él la miró furioso. "Se supone que estarías construyéndome una cámara de gravedad, ¡no que estarías durmiendo mientras el tiempo se desperdicia!"
Ella apretó sus dientes en el momento que acomodó su asiento. "¡Púdrete, Vegeta! ¡Estaba cansada! Te aseguro completamente que no estoy acostumbrada a ser aplastada por rocas. ¿Y cómo demonios esperas entrenar, aunque una se haya construido milagrosamente? Estás herido."
"No tan herido, ¡ahora a trabajar!" Ordenó él en una voz que habría hecho esconderse a cualquiera excepto a ella. Pero Bulma no se iba a rendir.
"¡No! ¡Lo haré cuando esté bien y lista! ¡No tienes límites aquí, sabes!" Desafortunadamente, pensó Bulma enojada.
Vegeta entornó sus ojos en una mirada mortal, muy parecida a la que le lanzó a ella en su cuarto. Era casi efectiva para incomodarla. "Comenzarás ahora. O verás morir a un miembro de tu familia por tu haraganería."
Bulma quedó boquiabierta. ¡No lo haría! ¡De ninguna manera mataría a sus padres por esa ínfima razón! Ella lo miró con nuevos ojos. Un asesino... oh si. Él lo haría sin importarle. ¿Qué estaba haciendo ella, negándosele? ¡La podría matar en un instante!
Un haz de triunfo paso ante los ojos de Vegeta al ver el horror reprimido en su mirada, a lo que le devolvió una sonrisita malévola.
"¿¿Qué estás esperando, cobarde??" dijo con desprecio. "Me estoy impacientando."
Bulma tragó y asintió silenciosamente. "Bien. Iré a ver a mi padre para comenzar a... preparar los planos."
...suavizarlo un poco...
Las palabras de Goku resonaron tras ella. Ella no había hecho un buen trabajo hasta ahora, ¡pero no era su sirvienta!
Debería estar encantado que fuese tan generosa, ayudándolo de esta manera, ¡pero en cambio la insulta y amenaza a su familia! ¿Cómo se suponía que iba a rebajarse a ser amable con él cuando obviamente él estaba siendo un maldito desgraciado con respecto a todo?
No podía hacerlo. De ninguna manera. Debería haber más condiciones para agregar a esta pequeña apuesta, o simplemente se negaría y lo dejaría con su entrenamiento enfermizo, y al demonio con la apuesta. Levantando su cabeza, lo miró con furia e indignada y se avanzó hacia él, observando como su sonrisita se desvanecía un poco mientras se acercaba, casi tocándolo. Sabiendo que él no se atrevería a alejarse de ella.
"¿Y qué se supone que estas haciendo, mujer?" Dijo enojado mientras ella continuaba derritiendo su carne con su mirada. Luego ella sonrió y sacudió su cabeza.
"Sólo acabo de decidir que voy a agregar un par de condiciones a este pequeño trato que hicimos. Ya que estoy haciendo todo el trabajo en ayudarte, con casi nada a cambio por mis esfuerzos, voy a demandar un par de cositas en retribución. O puedes meterte tu apuesta en el trasero y dejar que Goku te machaquee contra una pared cuando llegue el momento," dijo ella repugnantemente. Vegeta se atiesó y abrió su boca pero ella se acercó más a él.
"Tú," le dijo ella, apuntándolo en el pecho, "harás un esfuerzo para civilizarte, y no amenazar a ninguno de los miembros de mi familia. No matarás a nadie mientras vivas bajo mi techo. Respetarás mis decisiones cuando se refiera al trabajo de la cámara de gravedad, también. ¿¿Queda claro??" dijo fieramente, haciéndole saber que no cedería por mucho menos. Puso sus manos en sus caderas mientras que Vegeta controlaba lo suficiente su furia para responderle.
"Mujer," forzó con dificultad, "¡tú no me darás ordenes! ¡No soy tu sirviente! ¡Soy el Príncipe Saiyajin, maldición!" parecía realmente sorprendido ante tanto enojo, al que ella fuese tan audaz de decirle que hacer. Bulma notó que dijo exactamente lo mismo que ella había pensado sobre él. Ninguno de los dos era el sirviente del otro.
"¿Oh si?" desafió ella. "Bien, ¡pareces haber olvidado quien soy, amiguito! No soy ninguna esclava, y lo sabes. Sucede que soy la heredera de la compañía más poderosa de este maldito planeta, ¡y no voy a tenerte amenazándome por tus caprichitos!"
Kami, ¡¿qué tomaría detener a este sujeto de ser semejante bastardo?! ¿Sin hacerla fingir ante él?
Vegeta parpadeó unos segundos por sus palabras, y algo casi como confusión pasó por su mente. Todavía apenas había unas pulgadas de distancia, pero de repente él relajó un poco su postura, y parecía que ya no se estaban enfrentando. Simplemente estaban ahí parados. Bulma lo miró interrogante, su ira se calmaba mientras el silencio rondaba. Finalmente Vegeta dejó sus pensamientos de lado y le dio una mirada desconcertada.
"Aceptaré tus condiciones, si juras no interrumpir mi entrenamiento, sin importar que razón." Los ojos de Bulma se agigantaron.
¿Eso era todo?
"... seguro," dijo ella lentamente. "No te molestaré. Pero si estás muy herido para entrenar—"
"Estaré bien mujer. ¡No me subestimes!" siseó de repente. Ella parpadeó, todavía un poco sorprendida por su concesión. No hizo ningún comentario por un largo rato, mirándolo especulante. Él le devolvió la mirada. Finalmente ella movió un poco su cabeza y sonrió levemente.
"Muy bien. te refrenarás de matar a mi familia y a mí, y te construiré tus materiales de entrenamiento y te dejaré en paz cuando los uses."
"Bien."
Giró en sus talones en satisfacción. No había sido tan difícil, pensó. Quizá no era tan difícil lidiar con él después de todo. Si tan solo encontraba la manera adecuada de decirle las cosas, él aceptaría sus decisiones.
"Y, ahora sobre tu hombro—"
Sus ojos se encendieron. "¡No necesito de tu ayuda, mujer!"
O no.
Ella lo miró irritada. "No he comenzado a hacer la cámara de gravedad todavía, no es como si te quitase tiempo para descansar. Sólo déjame curarla para que no empeore. Has perdido demasiada sangre, además."
"¿Por qué te importa?" Le preguntó sin rodeos. Ella parpadeó. Bueno, ahí estaba la pregunta del día. Ella realmente sabía porque quería ayudarle, pero por los intereses de la ciencia quería hacer todo lo que pudiese hacer por él para que pudiera poner a prueba su cámara de gravedad.
"Bueno, si te mueres o algo,"dijo ella razonablemente, "Goku no logrará pelear contigo. Y personalmente creo que está esperando un poco ansioso a la pelea. Así que puedo considerarlo como un favor hacia a él si te cuido un poco hasta entonces."
Vegeta gruñó. "No necesito cuidados. Ve a molestar a alguien más," le dijo, pareciéndose haber calmado demasiando en solo tres minutos. Bulma cambió un poco de postura, haciendo una mueca de dolor de inmediato. Se mordió el labio para sofocar cualquier ruido y volvió a mirar a Vegeta un por un largo segundo. Él la miraba con curiosidad, observándola como ocultaba cuan dolorida estaba su pierna. Ella frunció el ceño.
"¡¿Qué?!" le gritó. Él se atiesó un poco y la miró nuevamente.
"Humana débil. Ofreces ayuda cuando obviamente no puedes ayudarte a ti misma. No me dejaría en manos de tus patéticas habilidades de curandera," se burló él.
"¡Es solo un dolor en la pierna, idiota! ¡Nada que necesite ayuda!" dijo ella defensiva. "Tu, en cambio, estás todo lastimado y lo sabes, ¡y así y todo rechazas ayuda!"
"¡Es solo una herida!" le devolvió el grito. Ella se detuvo y le parpadeó por un segundo en confusión. ¿Estaban realmente defendiendo sus opiniones sobre la misma cosa? Parecía demasiado. Quizá ambos pensaron en lo mismo.
Atemorizante. Bastante atemorizante.
No pudo evitar sonreírle un poco. Vegeta la miró despreciativamente enojado.
"Muy bien," dijo ella. "Te dejaré solo. Pero cuídate tu solo, o vendré directo a frotarte con una botella de alcohol, esponjas y una vacuna contra el tétanos."
Ella pegó media vuelta y salió del laboratorio para buscar a su padre. Debería empezar con la cámara de gravedad ahora, aunque tan solo estuviera esbozándola.
Vegeta miró fijamente a la extraña humana que dejó el laboratorio. ¿Qué la hizo rendirse tan de repente? Sabía que debía estar encantado que al final lo dejase solo, pero en cambio se encontraba curioso. No era algo que le pasara realmente, pero no lo pudo evitar. La arpía peliazul no lo trató como si quisiera hacerlo desistir de un capricho. ¿Tenía acaso algún plan? Frunció el ceño. Los pensamientos inciertos siempre lo enfurecían. No le gustaba estar inseguro sobre nada, y sabía que este misterio de mujer humana no era algo que iba a gustarle cuando la conociera más. No era que quisiera, prefería no tener señal alguna de ella o de su patética familia que compartir espacios tan cercanos con una persona que tendía a tener eso como efecto secundario.
Pero estaba dispuesto a pasarlo por alto si ella podía ayudarlo a derrotar a Kakarotto. Aunque estuviera muy segura que no podría. Ese pensamiento lo enfureció. ¿Tan insignificante era él ahora? El poderoso Príncipe de los Saiyajin—
No había sido un príncipe poderoso luego que el planeta Vegeta fuese destruido. Veintinueve años después, ¿por qué debería quejarse de la pérdida de su estatus ahora?
Vegeta se hundió en el pensamiento que había adentrado su mente. Que luego siguió como una maldición en su hombro comenzándolo a quemar con un dolor que lo hizo apretar los dientes en poco tiempo. Quizá debió haber aceptado su ayuda—
No. Nada valía rebajarse para aceptar la ayuda de otro, y mucho menos la de una mujer humana con más agallas que cerebro. Nada lo valía. La ayuda se brindaba raramente sin un verdadero motivo, y no podía confiar que ella no pusiera veneno en su herida para deshacerse de él. No sería la primera vez que alguien trata de hacerle semejante cosa.
No sería la primera vez que descuartizaría a alguien tampoco, y pintaría en las paredes con su sangre. Nadie osa desafiar al Príncipe de los Saiyajin.
Gruñó para sus adentros y mirando a sus alrededores, notando por primera vez lo que había. Y sus ojos rodaron de la sorpresa
¡¿Donde diablos había conseguido eso ella?!
Un tanque de regeneración completo estaba a un lado del laboratorio, justo al lado parecía haber algo sospechosamente parecido a la computadora central de la nave de Kold, si su memoria no le fallaba. Usualmente no lo hacía. Se acercó hacia ello lentamente, pensando que querría decir esto. Esta computadora contenía también la bitácora del capitán, de hace muchos, muchos años. La información que tendría... quizá podría decirle más sobre los tratos de su planeta destruido con Freezer. Era una base de la nave equivocada, pero algún registro debió haber quedado. Algo.
Casi nada.
Si ella pudiera investigarlo... la dejaría curar sus heridas para contentarla, si pudiese echarle un vistazo a la información guardada en esa consola. Pero no podía hacerlo por ahora, no era conveniente. Y la mujer crearía la cámara de gravedad probablemente antes que comenzara con este equipamiento, si su insistencia había funcionado. Frunció el ceño nuevamente. Él y su impaciencia.
Sus ojos se hundieron en el tanque de regeneración. Y se sacó los apósitos cuidadosamente, con una sonrisa que cubría su boca.
¿Por qué no?
Seis horas después de su charla introductoria con Vegeta en el laboratorio, una muy cansada e irritada Bulma tomaba sus diseños mientras que su padre sirvió más café para él y ella.
"Esto debería estar bien, ¿no crees, Bulma?" le preguntó mientras ponía una bandita elástica en el rollo de papel. Ella hizo un gesto y asintió, con los ojos entrecerrados.
"Sí. Ahora que los planos están casi hechos, podríamos empezar con la construcción. Dios, ¡no puedo creer lo rápido que lo hicimos!" exclamó ella. "Viendo como ya habías creado una para Goku, supuse que eso acortaría la mitad del tiempo."
"Un cuarto, en realidad" dijo su padre secamente. "Estuve toda una noche y la mitad de un día para tener esos planos terminados, y Goku casi ni me agradeció cuando la construí tan rápido. Despegó antes que pudiera instalar la máquina de café siquiera." Gruñó él. "Su pérdida; está en mi laboratorio ahora."
Bulma rió. "A Goku nunca le gustó mucho el café de todas formas, ni tampoco el alcohol. Estás hablando de alguien saludable."
"Me pregunto si Vegeta será igual. Debería preguntar, si es que le voy a llevar comida."
Su padre suspiró un poco. "¿Estás segura que esto no resultará peligroso para ti? ¿Esta apuesta, y estando en tanto contacto con él?"
No de ahora en más, pensó Bulma con satisfacción. "No, papá. Me prometió que no mataría a ninguno de nosotros mientras viviese aquí. No creo que me mintiese sobre eso; no tiene razón para hacerlo," explicó ella. Él asintió dubitativamente.
"Confío en tu juicio, solo trata de no hacerlo enojar más de lo necesario, ¿está bien?"
"Sí papá," dijo cansadamente. Él giró sus ojos.
"No sería un gran sacrificio de tu parte."
"Imagino que no."
De repente, un fuerte pitido rompió el silencio, y Bulma saltó de la sorpresa. Era tarde en la noche, y eso venía de su laboratorio.
Su padre le echó una mirada curiosa.
"¿Qué fue eso, Bulma?" le preguntó él.
Ella se encogió de hombros. "Ni idea. Iré a revisar. ¿Puedes terminar de guardar el resto de los planos?"
Sin esperar por una respuesta, salió corriendo de la cocina saliendo por la puerta corrediza de la sala de estar. Apresuró el paso para llegar a su laboratorio al escuchar un segundo pitido en el ambiente. ¿Qué diablos estaba haciendo ese ruido? No era la alarma de seguridad; ni siquiera la había encendido. Oops, se regañó a si misma con un poco de culpa.
Abrió la puerta de su laboratorio y entró con un poco de duda, solo para encontrarse con una brillosa luz azul que alumbraba toda la habitación. Venía del tanque de regeneración.
Sus ojos se abrieron. Vegeta estaba dentro.
"¿Qué piensa que esta haciendo?" murmuró para ella misma, sus ojos se fijaron en la sombría figura que flotaba en la extraña solución azul. Fue rápidamente drenada, mientras él se movía dentro del contenedor. Removiendo la máscara, por lo que sus ojos le decían.
La puerta se abrió opuesta al tanque, y la pantalla de adelante se elevó permitiéndole salir.
Un muy desnudo Vegeta salió.
"¡Aah!" gritó y corrió para chocarse contra la pared más lejana. Lo escucho maldecir detrás de ella.
"¿Qué estás haciendo aquí?" preguntó amenazante. Había un par de materiales rotos y el sonido de unas pisadas indicando su camino alrededor del laboratorio, pero eso era todo.
"¿Qué quieres decir, 'que estoy haciendo aquí?'" dijo casi sin respiración. "¡Este es mi laboratorio! Que estás haciendo tú aquí debería ser la pregunta. ¿Cómo aprendiste a usar esta cosa?" No se animaba a voltearse para mirarlo, con un vistazo era más que suficiente. Demasiado...
Él resopló tras ella. "Es cámara curadora estándar. Cualquier guerrero de Freezer o cualquiera de su clan sabe como se usa una."
"¿De verdad?"
"Si."
"¿M— me puedes enseñar?" soltó ella bruscamente. El sonido oxidado se detuvo.
"¿Por qué quieres aprender?" Le preguntó rudamente. Ella tragó y se rascó en la frente nerviosamente.
"Es interesante. Me gustaría poder hacerla curar humanos también."
Él resopló otra vez. "Mejor déjate de tonterías, en mi opinión."
Bulma frunció el ceño y se volteó sin pensar. Afortunadamente estaba vestido para entonces, aunque su pecho todavía estaba al descubierto. ¿Y eso qué? Había visto hombres semidesnudos antes. Sólo no era usual ver uno completamente desnudo, además de Yamcha. Pero algo más llamó su atención.
"Oh, ¡wow!" exclamó, mirando su hombro. Se apresuró a echarle un vistazo más de cerca. "Increíble. Esta cosa es como una... semilla del ermitaño de manera mecánica," dijo ella, comentando sobre el tanque de regeneración. Vegeta solo estaba parado frente a ella, con una cara ilegible. Ella miraba atentamente a su hombro, el cual era bastante atractivo, muscular... y totalmente libre de cualquier herida. Piel nueva se encontraba en el lugar donde hubo un gran agujero hace no más de seis horas atrás. Levantó una de sus manos para pasar sus dedos sobre la piel sin pensarlo, todavía sorprendida como una máquina pudo hacer tal cosa a un cuerpo viviente. Vegeta tan solo saltó lejos de sus dedos cuando apenas lograron rozar su hombro, su rostro se oscureció.
"No me toques, mujer," siseó él. Ella parpadeó, luego le dio una mirada ofendida.
"No iba a lastimarte o algo, Vegeta," dijo tranquilamente. "Como si pudiera."
Él sonrió. "Tienes razón sobre eso."
Bulma hizo unos gestos. "Lo que sea. Sabes, eres bastante tocable. Relájate."
Sus ojos se enfurecieron. "No he tenido el lujo de relajarme ni una vez en mi vida, mujer. Soy un guerrero," escupió él.
No se molestó en señalar que Goku era un guerrero también, y él se relajaba todo el tiempo. Estaba segura que ésa era la última cosa que querría escuchar de ella.
"Bien," dijo razonablemente, "No voy a atacarte o algo, por lo que no tienes que estar tan nervioso conmigo. La peor cosa que podría hacer es cortarte con el fijo de mi uña o algo." Sonrió a la imagen que se cruzó por su cabeza. Si, como si eso pudiera suceder. Vegeta solo se quedó mirándola.
"Tómame de sorpresa, y cualquier arma haría el trabajo," dijo oscuramente, con una mirada para hacerla notar que nunca podría tomarlo de sorpresa. "Podrías sabotear la cámara de gravedad cuando la construyas. Podrías envenenarme. Podrías manipular el tanque de regeneración para matarme cuando descubras como funciona. Podrías—"
"¡¿Qué?!" preguntó ella, con los ojos abiertos. Se sintió un poco enferma. Jamás haría semejante cosa a nadie, ¡ni siquiera a él! "¡Eso es insano!"
Él solo la miro inescrutable. "Ahora ves porque no acepto ayuda tuya. Ni de nadie." Luego él apretó sus dientes como si hubiese dicho más de lo que intentaba, con los ojos nublados.
La cabeza de Bulma pegó un giro. Entonces era por eso que rechazaba su ayuda antes. Era por eso que prefería ayudarse él mismo, aun cuando otros podían hacerlo mejor. Realmente no confiaba en nadie si no en él mismo. Demasiado triste.
"Pero yo... yo nunca te lastimaría," dijo ella en confusión. "No lo haría. Puede que no me agrades demasiado pero estoy aquí ayudándote, ¿o no? No voy a tratar de matarte."
"El hecho que estés ayudándome es razón suficiente para sospechar."
Su corazón pegó un brinco. ¿Cómo alguien podía sobrevivir así? Era lo más básico de la supervivencia, realmente, pero innecesario aquí. No había enemigos escondidos tras las sombras, nadie que lo matara cuando se diese vuelta. De repente sintió empatía crecer dentro de ella, pero la arrancó de cuajo. No sería bueno dejarlo ver eso. Sería mejor solo seguir como lo estaba haciendo.
"Bien. No voy a quedarme parada aquí todo el día tratando de convencerte, ¿o si? Tengo mejores cosas que hacer. Estas dispuesto a arriesgar mi ayuda para volverte más fuerte, así que lo vamos a dejar así," dijo ella firmemente.
"Bien," dijo casi de piedra.
"Bien," Le devolvió ella
Él parpadeó una vez, luego murmuró algo para sus adentros que sabía que no le gustaría escuchar. Bulma, necesitando una distracción, caminó hacia el tanque y lo cerró, sellándolo efectivamente para la próxima vez. Viendo como Vegeta solo dejó la puerta abierta; ¿había nacido en una carpa o qué? De repente se volteó lista para preguntarle nuevamente sobre enseñarle a usarla, pero las palabras murieron en su garganta.
Él estaba parado cerca de la extraña computadora que se había llevado de la nave de Kold, movía sus manos cuidadosamente sobre ella. Movió su cabeza intrigada.
"¿Sabes... como usar eso, también?" preguntó ella. Disparó una mirada llana.
"No seas idiota. Soy un guerrero, no el comandante de una nave. Idiota," murmuró mientras se daba vuelta hacia la computadora. Pareció haberse olvidado del incidente de recién, y su atención se enfocó en la consola. Ella parpadeó y se ofendió por su insulto. No era como si fuera algo extraño.
"¿Sabes que es lo que podría haber en ella, entonces? Estoy segura que podría averiguarlo, pero me llevaría más tiempo averiguar como sacar información de su base de datos sin una forma de traducirla. Papá podría ser capaz de ayudarme—"
"Yo puedo traducirla," le cortó bruscamente. Ella hizo un gesto.
"¿Tu? ¿Por qué me ayudarías con eso, y no con el tanque? ¿Hay algo que a ti— que quieras ver de ella?" le preguntó ella un poco sorprendida. Jamás hubiera pensado que la ayudaría con eso, jamás lo dio por sabido. ¿Y se estaba ofreciendo?
Él cerró su mirada. "Sí, hay algo en esto," dijo en una peligrosa voz, que la obligó a callarse luego que hablara. Sus ojos se abrieron más. ¿Cómo qué? Debería ser demasiado importante si Vegeta estaba ofreciéndole ayudarla con eso. Parecía que podían ayudarse el uno al otro.
No podía pensar que decir después de eso realmente. Jugó levemente con un rulo de su pelo detrás de su oído y lo miró especulantemente. Su pierna dolía levemente, haciendo un leve surco en su ceja, pero eso era todo. Se volteó levemente y miró a la extraña computadora más de cerca. Si él quería verla tan desesperadamente...
"Ya terminé los planos de tu cámara de gravedad, así que tengo un poco de tiempo libre ahora. Yo... yo podría sacar esa información para ti," se ofreció.
Su cabeza se movió de la computadora para mirarla por un largo rato. Estudiándola. Parecía nerviosa por un momento bajo la presión de su mirada, era como un peso sobre ella. Mirando a todo el cuarto, excepto donde estaban sus ojos, se quedó rápidamente sin lugares a donde mirar y le devolvió la mirada. Todavía no le dirigió palabra alguna.
"Mira, era solo una sugerencia," dijo desinteresadamente. "Olvídala entonces."
Él la estaba enloqueciendo otra vez. Se giró sobre si misma abruptamente y se dirigió a la puerta de su laboratorio, lista para partir.
"¿Por qué?" su voz seria dijo detrás de ella. Bulma se congeló. ¿Por qué que?
Lentamente se volteó para verlo. "¿Por qué ofrezco ayudarte?"
Su mirada le dio la confirmación. Ella frunció el ceño.
"No me dolerá hacerlo, y tu pareces realmente interesado. Solo digamos que soy curiosa," dijo con una leve sonrisa. "No pensé que sabías otra cosa que no sea matar, volverte más fuerte o derrotar a Goku. Averiguar que piensas en algo más me dio un sobresalto realmente. ¿Qué hay en esa computadora?"
Él simplemente la estaba mirando con esa mirada tan de él justo hasta antes de la última pregunta. Gruñó en voz alta y apretó los dientes enojadamente.
"Nada de tu maldita incumbencia, mujer. Mantente lejos de esto," dijo, sorprendiéndola.
"¡Cómo demonios supones que voy a mantenerme lejos de ella si dijiste que ibas a traducirla para—!" Interrumpió ella en un parpadeo repentinamente. Entonces comenzó.
"Estas jugando sucio, pequeño bastardo" gruñó ella. Sus ojos se achicaron otra vez. Él se había ofrecido a traducirla solo para poder echarle un vistazo a los contenidos de la computadora, ¿o no? ¡No había hablando de ayudarla de ninguna manera!
Sólo su último arrebato lo hizo desistir. Sus ojos se oscurecieron de la ira. No era como si no hubiera ofrecido su extraña ayuda para ayudarla realmente, no, pero había mentido cuando todo lo que tenía que hacer era preguntar. Oh, pero espera; pero eso era pedir ayuda, ¿o no era acaso?
Ella cerró sus puños. "No tienes porque ser tan lengua suelta, ¡lo sabes! ¡Bien, bien! ¡No necesito tu ayuda idiota! ¡Te puedes ir al infierno!" Era lo mínimo que quería decir, pero no se iba a descarrilar frente a él. No, tenía un plan diferente. Le enseñaría a no mentirle.
Él la estudio con una mirada calculadora mientras se acercaba a la computadora y comenzaba a chequear todas las entradas de energía que ella había atado con cuerdas, y dejando en claro que todo estuviera conectado correctamente. Quejándose todo el tiempo, ella conectó el extraño teclado a la computadora, asegurándose de conectarlo correctamente. Y luego de echarle una mirada a él presionó el botón de encendido.
La pantalla cobró vida, y una lengua alienígena apareció en la pantalla mientras simplemente corría un simple escaneo de la memoria. El cuarto se lleno de un brillo pálido proveniente de la pantalla. Bulma se volteó hacia Vegeta y le dio una mirada triunfante, y tomó una pesada llave de tuercas que pensaba usar con el tanque de regeneración.
Sostuvo la herramienta, mirando desde la computadora a Vegeta. Él quitó la mirada de la pantalla lo suficientemente lento como para estudiar a Bulma y comprender que quería hacer.
"No lo harías," siseó él, tomando un paso hacia ella. Ella sonrió con desprecio por un momento. El podría fácilmente quitarle la llave de las manos ahora, pero sus intenciones eran lo suficientemente claras. Ella destruiría esa cosa en el segundo que él se diese vuelta. No necesitaba la computadora en realidad. Observó la mirada de su rostro. Enojo, y algo de desesperación reprimida. Pero no le suplicaría, oh, diablos no. Pero había algo más ahí. Era— ¿era eso amargura? Oh, ella lo había traicionado también. Bien, pensó ella. No había terminado ya, ¿o si?
Su sonrisa perversa se desvaneció. Y le dio la llave de tuercas a él, y él lo tomó defensivamente en su mano derecha, mirándola desconcertado.
"Tienes razón, Vegeta," dijo ella simplemente. "No lo haría. Diviértete."
Y con eso salió del laboratorio, dejándolo mirarla fijamente.
