Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Un amor alterno

(An Alternate Love)

Un fic de Hella

Traducción por Apolonia.


El Príncipe de todos los Saiyajin tenía un problema. Ahora la intrigante mujer lo había dejado solo con la maldita computadora, ¿cómo diablos se suponía que la iba a hacer funcionar? Los tanques de regeneración eran fáciles, años de utilizarlos lo habían dejado con un conocimiento casi innato de como funcionaban. Pero él no era, como dijo antes, un comandante de naves.

Frunció un poco el ceño, sabiendo que no iba a tener una maldita posibilidad de encontrar algo útil si intentaba usarla sin algo... de ayuda. Pero jamás la pediría; tenía su orgullo, después de todo. Y no estaba seguro si la mujer lo iba a ayudar de cualquier manera. Que criatura extraña. ¿Por qué trató de destruir la máquina? ¿Fue por lástima? Sus pensamientos lo hicieron irse a un rumbo más enfurecido. Sabía que había soltado demasiado hacía rato, hablando de esa manera con ella. Nunca hablaba así, con nadie. Y se le había escapado la lengua unos momentos atrás. Este planeta lo estaba haciendo parlotear demasiado, y era algo que odiaba.

Remediaría la situación rápidamente, o sería su caída. Sabía que era tan peligroso para él como cualquier cosa aquí.

Miró a sus puños cerrados, casi acusadoramente. Comenzó a alejarlos mientras pensaba que iba hacer ahora. Había posibilidades que no haya información en esa computadora, y tan solo estaba induciendo una tonta esperanza que haya algo en ella. No tendría sentido para el aquí y el ahora, tan solo estaba curioso sobre ello. Esos pensamientos lo hicieron comenzar a sorprenderse. Creía que se había quedado sin esperanzas hacía mucho tiempo atrás. Y la curiosidad solo llevaba a más dolor. ¿Qué estaba mal en él?

No necesitaba la maldita cosa; estaba siendo un tonto. Y por esa razón, no necesitaba la ayuda de la mujer para buscar algo que era irrelevante. Se sonrió ante eso. Problema solucionado. Se giró en sus talones para salir del laboratorio, apresurándose ex profeso, sin siquiera mirar al procesador alienígena.

Pero no podía evitar la irritante preguntita en su cabeza, preguntándose que se estaba perdiendo por no pedir ayuda.


Bulma suspiró y apoyó cansadamente su cabeza en la puerta de su habitación, antes de reclinarse y golpearse sólidamente contra la lisa superficie con la fuerza suficiente para enviarle un destello de dolor por su cuerpo. Maldición, ¿por qué se molestaba en siquiera taladrarse la cabeza, y más en ayudarlo? Era insano. Tan solo debería construir la maldita cámara de gravedad y dejarlo infernalmente solo, pero su curiosidad no se lo permitiría. ¿Por qué estaba tan interesada en la razón detrás de sus acciones? ¿Por qué nunca aceptaba ayuda? Su coraza de auto protección solo lo volvía un mayor misterio para ella, y eso traspasaba cualquier miedo que le tenía. Bueno, casi cualquiera. La molestia estaba todavía ahí, y el disgusto, pero no había nada más que eso.

Bien, ¿a quién le importaba realmente, de todas formas? Lo que Vegeta hiciera, pensara o dijera no era de su incumbencia excepto si trataba de matarla. Hasta ese momento podría destruir casi todo el planeta y a ella no le importaría.

No, eso no; estaría encantada.

De repente, el teléfono sonó desde abajo en la cocina, haciéndola salirse de sus pensamientos. Bajando velozmente las escaleras levantó el tubo en el tercer pitido, esquivando la mesa del desayuno con rapidez. Tenía un presentimiento de quien podía ser.

"¿Hola?"

"Bulma, tu y yo tenemos que hablar," vino desde la voz grave de Yamcha. Ella giró sus ojos. Demasiado melodramático.

"¿Sobre qué, Yamcha? ¿Ayer? Te merecías cada palabra que dije, y no voy a disculparme por eso—"

"¡¿Tienes a Vegeta hospedado en tu casa otra vez?!" Su furiosa voz cortó su letanía como una afilada espada. "Goku me lo dijo ayer, pero no pude creer que fueses semejante estúpida... Tu, lo estás haciendo para molestarme, ¡¿o no?!" la acusó firmemente. "Primero me dices sobre el sueño que tuviste, y— ¿y ahora esto?"

Los ojos de Bulma se abrieron de la sorpresa. Obviamente él no sabía todos los hechos, o si lo hacía, los dio vuelta para su propia asunción. El tonto.

"Yamcha, cállate, ¿esté bien?" dijo calmadamente mientras buscaba algo de comer. "No lo hago para molestarte, así que no tienes porque flagelarte de esa manera." Gruñó por el final al que podía llegar esto. "Estoy tan disconforme con esto como lo estás tu ahora, pero no hay nada que pueda hacer. Le hice una estúpida promesa de ayudarlo. Y él mantendrá la suya nuevamente, así que esta bien."

"¡¿Prometiste ayudarlo?!" Yamcha casi gritó. "¿Ayudarlo a matarme otra vez, y a todos los que amas? ¿Lo vas a ayudar a hacer eso?"

Bulma se refrenó antes de reprocharle ese comentario. ¿Entonces pensaba que ella estaba enamorada de él? No era semejante masoquista, enamorarse de Yamcha era como tratar de agarrar aire. Era simplemente imposible. Era demasiado mujeriego como para sentir tal cosa por él. A él le gustaba jugar en una cancha, y no estaba hablando sobre su amor por el béisbol.

"Yamcha, él no va a matarnos," trató de explicar ella otra vez. "Está entrenando para matar a Goku, y sabes que va a perder esa batalla en particular. Así que todo está bien. Solo tengo que soportarlo hasta que haya entrenado suficiente, luego cuando Goku lo haya vencido, prometió dejar el planeta para siempre. Eso si Goku no lo mata en la pelea o algo," añadió ella.

Yamcha se quejó. "¿Y que de evitar que vuele el planeta cuando haya dejado la atmósfera, huh? Absolutamente nada. Y eres una tonta si piensas que no lo hará."

Bulma apretó sus dientes. ¿Entonces era una tonta ahora? "Maldición, Yamcha, ¡¿te calmarías?! Estoy tan ofuscada sobre esto como tu, así que hacerme enfadar más sobre esto no va a resolver nada, ¿está bien? ¡Kami! ¡Porque no lo vienes a echar tu entonces, y te fijas si te puedes deshacer de él antes! ¿Qué esperas que haga al respecto? El tipo puede matarme como a un insecto en un instante, y la única cosa que lo está deteniendo es una estúpida promesa y el hecho que yo puedo construir su cámara de gravedad. Así que déjalo, ¿lo harás?" siseó al teléfono, deteniéndose de su inspección al refrigerador y cerrando bruscamente la gran puerta. Hubo silencio del otro lado por un largo momento, y por un segundo pensó que él podría haber colgado. Pero el silencio continuaba, así que asió el teléfono a su oído.

"... Solo estoy preocupado por ti, ¿sabes? Pensarlo cerca, sin ningún Namek como la otra vez... No quiero que te lastime," admitió. "Se cuan volátil es tu temperamento, así que solo puedo imaginar que te suceda algo malo si le dices algo que no deberías."

Ella hizo unas muecas. "Estoy perfectamente bien, Yamcha. Realmente."

"Seguro, ahora lo estás, pero tienes que tener cuidado," persistió. "Él no es exactamente... Bueno, alguien cuerdo, está parcialmente insano. Dios sabe lo que habrá hecho en el pasado antes de venir a la Tierra, o que le hicieron. Ten cuidado."

A pesar de ella misma, Bulma sintió la preocupación de Yamcha calársele en los huesos. Tenía razón, Vegeta era un asesino impredecible, y ella tenía que tratar con él demasiado de cerca, pudiendo ser asesinada con una queja. Ninguna promesa la mantendría a salvo, no de alguien tan frío e inescrupuloso como el príncipe Saiyajin.

"Lo tendré, Yamcha," se escuchó decir débilmente. "No haré nada para enfurecerlo."

"Eso espero," dijo calmadamente. "Odiaría que algo te sucediese."

Bulma estaba a punto de agradecerle su comentario, cuando su memoria la pateó. "Oh seguro. ¿Justo como hubiste odiado cuando estuve enterrada bajo una pila de rocas ayer?"

Yamcha gruñó. "Me disculpo por eso, ¿está bien? ¿No es suficiente? No deberías haber venido de todas formas; era demasiado peligroso. Digo fue tu propia culpa."

Ella apretó sus dientes una vez más. "¡Bastardo! Para tu información, no te disculpaste por olvidarte de mí, sólo me diste esa maldita mirada tuya y esperaste mi perdón. Bien, puedes esperar un poco más. No voy a perdonarte así como así." Con eso, le colgó, hundiendo su dedo en el botón de 'terminar'. Luego gruñó. No estaba tan enojada, realmente. Pero sería saludable para él mantenerse lejos por un buen tiempo. Dejándolo pensar que seguía enojada con él. Bueno, ahora que ya había terminado, podría conseguir algo de comer.

Mientras preparaba un pequeño emparedado, no pudo evitar preguntarse sobre la computadora otra vez. Se había estancado en un punto, sin Vegeta que le tradujese el idioma no tendría idea como siquiera hacer para intentar sabotear la base de datos. Aunque pudiera entenderla, probablemente estuviera encriptada. Para ella no era un problema eso; consumiría más tiempo pero Bulma sabía que podía crackearla. Pero aún, no sabía donde empezar... si tan solo tuviera algo con que comenzar... maldición, donde había un piedra Roseta alienígena cuando necesitaba una—

Oh, mierda. ¡Mierda!

Ahogándose de repente con una miga, comenzó a toser. ¿Por qué no lo pensó antes? Maldición, por todo lo que vivía, prueba que la belleza y el cerebro si se combinan, podía ser bastante estúpida a veces. Mantuvo sus restos después que le explotó en la cara, ¿pero todavía funcionaría el chip traductor? Esa cosa tenía registro de varios idiomas alienígenas...

Por supuesto, era el scouter de Radditz.

Rascándose sus ojos llorosos, finalmente la miga salió de su traquea y sonrió triunfante. Ahora no necesitaría la ayuda de Vegeta. Mejor aún, podría ver ahora aquello que tanto llamó la atención en él. Y una mirada ganadora se coló en su rostro. ¿Qué daría Vegeta por ver lo que había? Quizá tendría un verdadero empujoncito a la hora de hundirlo en su manera de pensar. Quizá.

Se levantó y se limpió las migas. Podría comenzar a trabajar ahora mismo. Su padre podría empezar la construcción sin ella.


Le tomó un par de minutos encontrar los pedazos del scouter; lo había guardado cuidadosamente en su laboratorio todo el tiempo. Luego de un tiempo que pudo definir cuales era las partes dañadas y cuales las reparables, y las que estaban en condiciones. Para un inmenso alivio, lo único que se había freído eran los componentes para medir las unidades de poder, aunque algunas otras partes se habían arruinado un poco en la explosión.

Y el traductor no era uno de esos.

Sacó un poco de circuitería, milagrosamente intacta a pensar de la pequeña explosión que pudo haberle volado el oído, o dejarla ciega aquel día en la isla del Maestro Roshi. Ese comienzo había sido casi una eternidad para Bulma, al examinar el pequeño chip, quitando lo que solo podía llamar el disco duro de la computadora, y figurándose como incorporar esa cosa en el sistema principal sin hacerla volar totalmente.

Pero estaba en lo suyo, y sabía que podía hacer esto, a pesar de lo difícil que parecía. Y realmente, realmente quería ver lo que había en la computadora. Y para su pensamiento, Bulma siempre tenía lo que quería. Quizá tenía ese tipo de pensamiento debido a ser la única hija de un multi-millonario, pero nunca le falló en el pasado. Así que trabajó todo el día, y toda la noche. Ocasionalmente su madre aparecía con una taza de café recién hecho y algunas palabras de aliento, pero Bulma esta completamente enfocada en su trabajo. Su padre se había adentrado totalmente en la construcción en el laboratorio, usando los sirvientes robots para ayudarle a unir las piezas de la nueva cámara de gravedad de Vegeta. Esa información la había escuchado de su madre cuando le traía amorosamente su 'dosis de cafeína'. Su madre había hecho muchas de esa durante el curso de su vida, para Bulma y para el Dr. Briefs mientras trabajaban hasta tarde en los laboratorios.

Después de lo que parecía una eternidad, obtuvo un sonido familiar que provenía de su estómago, algo que siempre tenía a cinco minutos antes de terminar un nuevo proyecto. Sus cejas se juntaron por la concentración, y sintió el corazón acelerársele mientras que atornillaba nuevamente todo en la pared de la consola, cubriendo efectivamente la parte que había sido expuesta y en la que había soldado el chip. Corriéndose bruscamente el cabello de sus ojos, hizo gestos en alivio. Terminado. Al menos el lado físico de su trabajo había terminado, y ahora podía entrar en el sistema. Si funcionaba, de cualquier modo.

Corriéndose en el suelo, se alejó de la computadora y se puso de pie, conectando el interruptor que la alimentaría de energía. Manteniendo la respiración, presionó el pequeño botón que encendía toda la máquina. Luego pegó un brinco hacia atrás y se tapó la cara en caso que le explotara sobre ella. Cinco segundos. Diez. Lentamente corrió sus manos de su cara mientras se escuchaba un pequeño pitido. Luego estalló en un llanto de mera felicidad.

La maldita cosa estaba diciéndole, en un completamente entendible idioma, que todo estaba en perfecto orden, y si quería acaso correr un escaneo de memoria.

El orgullo la llenó de pronto, aunque una parte de ella estaba sorprendida de haberlo logrado. ¡Había alterado la maldita cosa para tener sentido! Con la ayuda de nadie había puesto todo y funcionando. Mierda, ¡realmente era un genio! Sin poder quitarse la sonrisa de la cara, se detuvo ahí por un largo minuto antes de sentarse en una silla y mover la computadora. Reconectando su propio teclado, hizo gestos de placer cuando notó que nada inesperado sucedía. También podía aceptarlo. Bulma no estaba segura que funcionase, pero luego de casi fundirse en el teclado alienígena pudo obtener una deseable entrada al dispositivo.

Riéndose tranquilamente para ella, comenzó a trabajar. Ahora comenzaría la verdadera diversión. Sin importarle la hora o su propia fatiga física, se sonó los nudillos y comenzó a buscar dentro de la computadora.


"Aw... mierda," gimió ella. Otras cuatro horas en el laboratorio y no había llegado más lejos que solo a la dudosa pantalla de 'bienvenida'. Mientras se daba cuenta, Kold tenía un sistema de encripción muy seguro en esa pieza mecánica. Siendo de origen alienígena, no podía estar segura si podría evadirlo. Se mantenía preguntando por un código de acceso, pero tratando de adivinarlo era como tratar de romper una pared de veinte metros de alto cubierta de hielo. Con los brazos atados a la espalda. No solo eso, pero su cuerpo parecía inmune a la cafeína ahora, sin importar cuanta consumiese. Era hora de tomar un descanso.

Con un gesto que lentamente se tornó en un gruñido apago el sistema y corrió su cabeza con una cara llena de ira. Debería haber sabido que tanta buena suerte no sería para siempre. Parpadeando rápidamente se puso en posición tras su escritorio, haciendo muecas de dolor por causa de su espalda y de su pierna. Ya casi no sentía su trasero.

"Última vez que hago algo como esto," murmuró. No había tenido una sesión de trabajo de toda una noche en mucho tiempo, y se notaba. Ella era casi como una lechuza a la noche, pero esto se lo estaba llevando a otro nivel. Fijándose la hora, gruñó mientras leía los dígitos brillantes. 2:23 am. Ohhh, nada bueno. Quizá no era clasificado como toda la noche, pero estaba infernalmente cerca. Había comenzado ayer a la tarde. Yéndose adolorida del laboratorio, cerró cuidadosamente la puerta tras ella y comenzó lentamente su camino a la casa. No era exactamente lejos, pero tenía que seguir un largo, ancho camino de concreto por el área, reservada para edificios de varias piezas de equipamiento. La mayoría prototipos que podían ser usados en las próximas exposiciones, y otros que habían sido simplemente construidas para el uso de los Briefs. Estaba bastante oscuro en ese área, nadie caminaba en los laboratorios así que las luces se encontraban apagadas.

Bañada en nada más que la luz de la luna, usándola para guiarla, Bulma bajó los hombros y caminó más rápido, temblando por la fría brisa. Estaba bastante frío para ser verano. Una esquina de su casa apareció en la vista, las luces sensibles al movimiento encendiéndose mientras se acercaba lo suficiente. Suprimiendo una sonrisa de alivio caminó hasta el frente de la puerta y comenzó a entrar un pequeño código que era usado para entradas después de hora.

Fue cuando escuchó unas pisadas tras ella.

Bulma se congeló por dos segundos antes de comenzar a temer, todos sus músculos se tensaron mientras que comenzaba a tomar una bocanada de aire lo suficientemente grande para relajar el más grande grito de miedo que pueda ser concebido en la historia de los sonidos.

Bueno, hubiera podido, si una mano no hubiera tapado su boca.

La fuerza de la mano la llevó hacia atrás a estrellarse rudamente contra la pared. Haciendo inservibles ruidos de miedo e indignación se dio vuelta y enfrentó al asaltante. No pudo ver bien a su atacante; las luces brillaban justo en sus ojos. Para sus adentros se llenó de terror, hasta que una voz familiar la congeló desde sus talones.

"Maldita, ¡soy yo! ¡Detén eso!" una filosa voz ordenó.

Las palabras se afinaron en una cuerda antes que ella detuviese su ataque. Era Vegeta; ¿por qué lo hizo sonar como si no debiera luchar contra él? Pero ella lo hizo de todas formas, el pensamiento se fue antes que realmente estuviese ahí. Soltando sus manos de la mano que estaba sobre su boca, ella esperó que quitara su mano de ella.

"¿Cuál es tu maldito problema?" dijo ácidamente cuando él se fue hacia atrás. "¿Te divierte hacer que me muera del susto o algo? Maldición, ¡si hubiese tenido un arma conmigo estarías ciego ahora!"

Él se posicionó bajo la luz, y ella pudo ver el ceño fruncido que agraciaba su rostro. "Quizá si no me hubieses dejado afuera sin poder entrar, ¡no hubiera tenido que hacerlo! Agradece que no volé un agujero en la pared para entrar, y cállate."

Bulma se quedó en silencio por unos segundos, sólo mirándolo. Pero él tenía razón. No le había dicho el código de acceso a la casa para después de las 10:00 pm, así que se había quedado afuera desde cual sea el momento que se fue a donde sea que se haya ido. Apretando sus dientes, ella hizo un gruñido.

"Bien," dijo con precisión. "Para entrar a la casa cuando es así de tarde, simplemente teclea este código; 333551. Luego presiona entrar. ¿Está bien? No quiero ser acosada por ti cada vez que vuelva de trabajar hasta tarde," dijo ella oscuramente.

Su corazón todavía latía rápidamente por la sorpresa. Sus dedos se posicionaron en el teclado de acceso, mientras esperaba el leve pitido de acceso para abrir la puerta. Rascándose los ojos para deshacerse de esa picante sensación de cansancio, comenzó a caminar por alrededor de la cocina, con Vegeta siguiéndola de cerca. Hizo lo mejor para ignorarlo mientras que buscaba algo para comer de paso, y luego de no encontrar nada, tomó una barrita de apio para comer.

Necesitaba hacer dieta, de todas formas. Mirando con desagrado al crocante pedazo de verdura se gruñó a sí misma y tomó asiento en la cocina para devorarlo.

Vegeta había estado parado en la puerta de la cocina mientras ella buscaba comida, pero cuando dejó de hacerlo él se movió hacia la luz. Miró su opción de comida con una mirada despreciativa.

"Nunca entenderé como los humanos pueden comer tal comida," remarcó él. Bulma levantó una ceja.

"¿No te gusta la verdura?" le preguntó ella. No podía culparlo realmente, a estas horas hasta ella tenía serios problemas saboreándola. Él respondió.

"Los Saiyajin son principalmente carnívoros. No me interesa mucho la dieta herbívora," sentenció mientras se cruzaba de brazos, apoyándose levemente en el marco de la puerta otra vez. Bulma movió un poco la nariz mientras pensaba en eso. Sin duda estaba dándole consejos en como comprarle comida para él. Típico.

"Pero necesitas nutrientes para mantenerte saludable, ¿¿o no??"

Él inclinó levemente la cabeza en señal de asentimiento. "Pero no tan regularmente como los humanos, y," dijo con una mirada levemente perpleja, "y no a tan extrañas horas necesitamos consumirlas."

Ella respiró. "Sólo lo estoy comiendo porque no hay nada más aquí. Además, podría perder algo de peso," dijo casi defensivamente. Vegeta frunció el ceño y la miró de arriba a abajo antes de responder.

"Tu cuerpo está acorde con tu altura. No sería inteligente perder más," dijo él en un tono dándolo por hecho. Bulma lo miró, compadecida y sorprendida al mismo tiempo.

"¿No piensas que estoy gorda?" preguntó lentamente, con una leve sonrisa cubriendo sus labios. Vegeta parecía no entender nada de los que la mayoría de las humanas tenían con sus cuerpos, y contestó en el mismo tono que alguien podría sentenciar el clima.

"Claro que no. Tengo ojo para esas cosas. Aunque podrías entonarte un poquito más," agregó casi pensativo. "No serias una buena guerrera como estás ahora."

Bulma lo miró fijamente. ¿Tenía en cuenta Vegeta que le estaba haciendo un cumplido substancial? Imaginó que no, o que nunca lo diría. Pero al mismo tiempo, era una conversación verdaderamente extraña la que mantenían en la cocina.

Tratando de enmascarar lo que pensaba, ella dijo con ojo crítico. "Bueno, no tengo intenciones de unirme a la banda de guerreros de Goku, con verme bien es suficiente para mí. ¿Pero qué hay de ti?"

Él frunció el ceño. "¿Qué hay de mí de que?"

"¿Te consideras en forma? ¿O es por eso que estás aquí conmigo para que haga la cámara de gravedad, porque piensas que estas perdiendo tu forma?" dijo casi juguetonamente. Él le parpadeó por un segundo antes de descruzar sus brazos y caminar hacia donde ella se encontraba. Con una mano en sus caderas, señaló su cabeza mientras que ella notaba su inexpresividad.

"¿Me llamarías 'fuera de forma', como los humanos lo ponen?" le preguntó con un brillo en los ojos. Bulma tragó, pero lo usó como una oportunidad para darle el ultimátum. Moviendo su mirada por su cuerpo, lentamente, notando como los músculos de sus piernas estaban definidos a través de sus shorts que apenas podía concebir a que alguna mujer pudiera tener la posibilidad de poner sus manos, pasando por sus caderas anchas que dejaban ver que había al menos seis paquetes bajo esa remera, un poderoso pecho, y abajo sus brazos esculpidos que parecían casi como choques de autos, y podrían en realidad parecer planetas demolidos.

Casi se cachetea la cara a si misma cuando se dio cuenta que estaba mirando a Vegeta, de todas las personas, cariñosamente.

"Hey," dijo cortantemente, "no se necesita mi opinión, solo me preguntaba si era por eso que me lo decías antes. Todos ustedes los guerreros lucen igual para mí. Músculos. Es todo lo mismo," repitió ella, solo para su propio beneficio. No había nada mejor en su cuerpo que en el de otros. Realmente.

Vegeta sonrió. "Definitivamente no tienes percepción, entonces." ¡Sonaba casi ofendido! "No podrías diferenciar la fuerza entre yo mismo y... apio, ¿por tan solo, mirar? Y aquí estaba pensando que el intelecto y la percepción iban mano a mano," dijo burlonamente.

Bulma se ofendió de inmediato. "Ja, ¡solo porque no paso cada minuto comparando todo con tus músculos no quiere decir que sea estúpida o algo! ¡No invierto mi tiempo en cosas irrelevantes como esa!"

Sus ojos se achicaron. "¿Irrelevantes? Solo porque tu simple mente de tonta cree que este maldito lugar es seguro, es. Poder juzgar niveles de poderes visualmente es una herramienta valiosa."

"¿Qué se supone que quiera decir eso?" dijo ella, pensando en sus palabras. "¿Estás amenazando este lugar otra vez, o algo?"

Ella cruzó la línea, olvidándose mientras se acercaba más a él. Vegeta se cruzó de brazos otra vez y la miró desde su aventajada altura de dos pulgadas y media más. Su mandíbula estaba apretada, pero no se movió. Como si.

Bulma sacudió su cabeza y dejó salir un suspiro. "Hicimos un trato, Vegeta. ¡Nada de eso mientras yo creo tus materiales de entrenamiento!"

"No desperdiciaré mi tiempo en este lugar hasta que haya derrotado a Kakarotto en la batalla, y no antes, idiota," dijo enojadamente. "Y hago lo que quiero de cualquier modo. Me gustaría verte intentando detenerme de matar algunos cientos de personas si así lo quisiere."

Bulma se levantó en ira. "¡No lo harías! Además, ¡me hiciste una promesa! ¿Te estás echando atrás? ¡Qué príncipe eres!"

Vegeta gruñó y avanzó un paso, haciéndola retroceder un paso atrás. "¿Dije alguna vez que me estaba echando atrás? Estaba señalando un hecho. Este maldito planeta tiene registro de muchos guerreros y muchos que le gustaría demolerlo, ¿entonces que te hace pensar que todo acabo ahora? Ese era mi punto," gruñó él, Señalándola con el dedo en su pecho justo bajo su clavícula para enfatizar, "pero por supuesto tu intelecto inferior no puede comprender tal cosa."

¡Al diablo con sus comentarios!

Bulma lo miró por su tono, pero de alguna manera se calmó por su explicación de lo que quería decir. ¿Pero debía darse cuenta de lo que quería decir? Unos años atrás él era uno de esos guerreros que quería demoler este lugar, y difícilmente había cambiando ahora. Su meta en la vida era simplemente matar a Goku y volar el planeta. En ese orden. Golpeando su mano fuera de su pecho, trató de ignorar el asqueroso gesto familiar que había hecho. ¡Señalándola, inclusive!

Plantó sus mano en sus caderas. "Lo que sea. Pero no me voy a disculpar por eso."

Vegeta giró sus ojos, cosa que era algo que no lo había visto hacer antes. "Como si realmente importara. Tus palabras, como tu misma, son irrelevantes a mis planes. Morirás también, una vez que haya derrotado a Kakarotto. Puedo permitirte esta," dijo casi casualmente. Él la miró torcidamente. "Deberías agradecerme por no tener inconvenientes esta noche."

Bulma casi se puso morada por su comentario, mientras que vomitaba sonidos como formando las palabras que había dicho. ¡¿Como se atrevía?! "¿A—agradecer.. te?—" comenzó ella, pero Vegeta la interrumpió velozmente.

"No tienes porque." Y pegó media vuelta mientras salía de la cocina, desapareciendo mientras subía por las escaleras antes que pudiera pensar una palabra lo suficientemente sucia para decirle.

Bulma apretó sus dientes y respiró pesadamente con el intento de detener la presión de la sangre que subía. Apretó sus puños. No lo dejes tenerte, pensó. Es tan arrogante...

"¡Mieeeeerda!"

Una risa hizo eco hacia ella desde las profundidades de la casa.