Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Un amor alterno

(An Alternate Love)

Un fic de Hella

Traducción por Apolonia.


Bulma sonaba dormida en su habitación, cubierta por los acolchados y hundida en las almohadas, cuando un tremendo ruido hizo eco por toda su habitación.

"¡¿Quemierdafueeso?!" gritó mientras se enderezaba en la cama, mirando a su alrededor mientras se caía de la cama, observando desorientadamente con la visión aun borrosa. ¡Todavía estaba oscuro! La primer cosa que pasó por su mente eran ladrones, y eso era más que suficiente para hacerla salir de la cama rápidamente y tomar su cepillo para el cabello como arma. Silenciosamente se lamentó su carencia de armamento mientras que sus ojos revisaban su cuarto temerosamente.

Luego sus ojos se dirigieron al guardarropa y su cabeza se abalanzó hacia sus manos en alivio.

"Maldición, Gatito, ¿cómo diablos entraste aquí?" murmuró. El peludo felino estaba jugando escandalosamente entre las botellas de perfume y un par de cápsulas, con sus ojos brillando levemente bajo la tenue luz. El ruido había sido por el gato saltando, creando un efecto dominó y tirando todo a su paso.

Bulma caminó hacia el guardarropa y sacó al gato cuidadosamente de ahí, abriendo la puerta y empujándolo fuera. "Vamos, ve a buscar a papá." El gatito trotó sin más que un miau. Ella hizo unos gestos y se fijó en la hora. Mierda, ¡no había dormido ni una hora todavía! Su mano se movió para frotarse los ojos, los que estaban hinchados por falta de sueño. Ni quería pensar en las ojeras que probablemente se habían formado debajo de ellos. Eran cuatro para las diez, y no pensó que iba a poder dormir con todo el ruido que iba a haber cuando su madre se levantara para hacer el desayuno. Sería horrible.

La única solución; pastillas.

Las odiaba con pasión, a esas píldoras para dormir que su padre usaba tanto. La dejaban extrañamente con la boca abierta y seca cuando se levantaba, pero no tenía otra alternativa. No tenía ganas de quedarse despierta por otras quince horas para esperar que la tranquilidad llegase. Abrió la puerta de su cuarto otra vez y se topó con una larga sombra que pasaba por su puerta, haciéndola escuchar un pequeño ruido cerca de ella.

Vegeta la miró mientras caminaba.

"Hey," dijo en un fiero suspiro ella. "¿Qué haces levantando a esta hora?"

El grosero Saiyajin se dio vuelta y apresuró su paso por el pasillo. Sin dejarlo irse, ella se apresuró hacia él. "¿Bien?" preguntó ella.

Él gruñó antes de responder. "Entrenando."

"¿Ni siquiera necesitas dormir?" preguntó en desacuerdo. ¿Este hombre era de verdad? Y ella ni siquiera notó que él iba a entrenar sin remera, aunque preguntándose porque se fijaría en tal cosa. ¿A quién le importaba realmente? Y él todavía no se había dado vuelta para fijarse en ella. ¿Qué era ella, una sirvienta? Bulma contuvo su queja, y tembló débilmente por la fría temperatura mientras esperaba por su respuesta.

"Como he dicho antes, soy un Saiyajin. Nosotros no necesitamos tanta haraganería como ustedes los humanos parecen necesitar," fue su llana respuesta. Bulma hizo unos gestos mientras caminaba escaleras abajo. No había recibido una verdadera respuesta de él todavía.

"Bien, no he conocido muchos Saiyajin en mi tiempo de vida, pero Goku—" ella fue interrumpida por Vegeta.

"No me importa," escupió él. "No necesito que me digan cuantos minutos a la semana se la pasa durmiendo Kakarotto." Las palabras despedían decisión y eran rotundas, pero Bulma vio que estaba enojado por que supuestamente pensó que lo había comparado con Goku otra vez. Ella gruñó.

"Debes aprender a esperar hasta que una persona termine de hablar antes de sacar conclusiones erróneas, señor," dijo con molestia. Ambos pusieron los pies en la escalera, y Bulma cruzó sus brazos bajo sus pechos mientras esperaba que él se diera vuelta. Él lo hizo lentamente, sus ojos negros comenzaron a brillar ante ella mientras compartían una mirada con los de ella.

"¿Y por qué es eso?" preguntó enojadamente. Ella sonrió más ampliamente.

"Porque me pareces ese tipo de sujetos que se come las palabras, por eso. Goku duerme como muerto, y por lejos mucho más que esta débil humana, también. Si es algo como era cuando éramos jóvenes, eso es" dijo en un ademán con una sonrisa. No había dormido cerca de él últimamente para ser exactos. "Así que no creo que sea una cosa Saiyajin, creo que probablemente es una cosa de Vegeta. Eres bastante sorprendente en ese aspecto," admitió ella, mas parpadeó. ¿Qué la hizo quedarse a decirle eso a él? Él parpadeó también, aparentemente sorprendido también. Podía sentirse un poco atolondrada así que caminó adelantándose a su paso y se dirigió a la cocina. Cualquier cosa para sacarse de la mente en como había halagado al sujeto que solo quería matar a todos en la Tierra.

Maldición, él la siguió.

"¿Me estas diciendo que Kakarotto necesita tanto descanso en este planeta como los humanos?" preguntó él, sonando perplejo. "¿Tiene algo que ver con los gases en el aire? ¿Me voy a enfermar yo también acaso?"

Bulma frunció el ceño y acurrucó sus hombros levemente, estaba fresco a estas horas. "Lo dudo. Probablemente sea solo porque Goku es más relajado. Él nunca ha tenido que ir sin dormir o algo así, y apuesto que tu sí. Siendo un peleador del espacio como lo eres."

Sus ojos se achicaron, inseguro si ella se estaba burlando de él o no. Pero parecía un poco aliviado. "Entonces en ese caso es solo una debilidad más que tiene Kakarotto."

Los ojos de Bulma se abrieron. "¿Y cuales son sus otras? En caso que te hayas olvidado, él es más fuerte que tú."

"No quiero decir debilidad como medida de fuerza, ¡idiota!" espetó Vegeta. "Él tiene bastantes, ni que te las vaya a nombrar."

Sus últimas palabras fueron solo para molestarla, y realmente funcionaron.

"Bien," bufó Bulma, "no me importa realmente. Cualquier debilidad que tenga, él te vencerá. No veo porque piensas que puedes derrotarlo, o porqué piensas que lo necesitas. ¿Y que si es más fuerte que tú? ¿Estás humillado que no quieres sentirte herido por perder?" Preguntó ella, esperando saber genuinamente, pensando que tanta obsesión era un poco insalubre.

Vegeta no lo tomó como una pregunta inocente. Sus ojos se cerraron peligrosamente aun mientras sus labios se curvaban en una sonrisa burlona. A Bulma se le cruzó temerosamente por la mente una pantera enojada. "¿Y a ti que te importa, cuales son mis motivos? ¡¿¡¿Piensas que no sé que le dirías cualquier cosa que pueda revelarte a Kakarotto?!?!"

Los ojos de Bulma se abrieron, pero su temperamento creció al momento. "¡¿Cuál diablos es tu problema?! Kami, podrían importarme menos tus motivos, realmente, ¡pero lo tomas como si te estuviera interrogando! ¡¿Alguna vez escuchaste de una cosa tan simple llamada curiosidad?!"

"¡¿Y porque demonios tendrías curiosidad sobre mi?!" Le gruñó de vuelta. Sus ojos le estaban disparando chispas prácticamente por su ira, y sus hombros estaban tensos como un animal con su cogote hinchado. "¿Qué posibles razones podrías tener?"

Bulma tomó un paso hacia atrás por la mirada de su rostro, no pudo evitarlo. Temblando levemente por el frío, lo estudió con perplejidad. Realmente lo estaba enfureciendo, y sabía que sería inteligente tanto como tratar de huir de ahí o tratar de calmarlo. Tenía demasiado orgullo para hacer cualquiera de ambas, cuando lo pensó. ¿Pero qué iba a decir? A él, a todas las personas. Realmente estaba curiosa sobre él, ¿quién no lo estaría? Tenía un verdadero príncipe viviendo bajo su propio techo, alguien quien era casi tan abierto con su personalidad como una almeja. Aún más cerrado con su pasado. Su única meta era derrotar a su más viejo amigo, y ni siquiera sabía porqué. Que era tan importante para él—

Dios, realmente hacía frío.

Los ojos de Bulma se abrieron lentamente mientras se miraba a si misma, vestida en nada más que lo que usaba para dormir; su ropa interior y un top ajustado al cuerpo. Casi se muerde la lengua evitando un grito. ¡¿Por qué demonios no lo había notado?! ¿Por qué no le había dicho nada Vegeta a ella..? Oh, mierda. Esto parecía sucederle mucho. Había pasado en el camino a Namek también; ¡todos parecían encontrarla en ropa interior! Levantó mortificada la vista a sus destellantes ojos nocturnos y se dio cuenta de un fuerte sonrojamiento subiendo por sus mejillas en respuesta. Él no había mirado abajo de sus hombros.

Lo que significaba que lo había notado.

Subrepticiamente jalando de su top un poquito más arriba de sus caderas, lo arregló con una mirada digna del mismo príncipe. "¡Podrías haber dicho algo, idiota!"

Él parpadeó y ella pudo haber jurado verlo cuestionante. "¿Sobre qué?" Gruñó él y puso una mano en su cadera. "¿Tu carencia de vestimenta? Pensé que sabías, siendo la mujer vulgar que eres. Pensé que era algo común para ti."

Su mirada furiosa no hizo nada para acobardarlo. "¿V—Vulgar? Dime que no acabas de decir eso, Vegeta. Puedo pensar en una docena de buenas razonas de porqué debes disculparte por eso, y comenzaré con—"

"Si dices algo con respecto a tu tardanza en la construcción de la cámara de gravedad, te mataré. Esta apuesta no tiene nada que ver en como te hablo, humana."

Ella apretó sus dientes con furia. Era casi imposible para ella soportarlo por Kami-sabía-cuanto-tiempo si él la iba a llamar cosas como 'vulgar'. Despreciable idiota. Pero éste no era término para la apuesta que hicieron. Debió haber sabido que esa cortesía común era mucho para él. Su atuendo estaba más que olvidado mientras se ponía sus manos en las caderas y caminaba hacia él, acercando su rostro a su línea de visión. Sus ojos espetaban ira.

"Bien entonces, príncipe Vegeta, me temo que no tengo que tolerar esa porquería, trato o no trato. Haré solo lo especificado en nuestra apuesta, ni un pelito más. Encuentra tu propia comida, vístete tu mismo, porque estoy segura que no te molestará comprarte tus propias cosas. Y puedes olvidarte de lo que sea que haya en la computadora, también. El tanque de regeneración será repentinamente víctima de una operación de desemblaje, también. Todo en interés de la ciencia, claro," siseó ella. "¿Cómo te parece eso, oh poderoso príncipe Saiyajin?"

Ella se giró en su paso sin molestarse en esperar por su respuesta, sabiendo que sería algún insulto. Nada podía enseñarle modales al bastardo.

"¡Detente ahí mismo, Bulma!" gruñó furiosamente.

Ella se detuvo.

Acaso él la había—

Él se acercó a ella y la hizo voltearse rudamente, presionándola contra el pasamano de la escalera. Bulma lo miró cautelosamente. ¿Qué era lo que quería? Seguramente no iba a disculparse. Vegeta sólo miró a su rostro con una expresión dura, sin decir nada. Sus ojos eran demasiado oscuros, se tragaban toda la luz y devolvían nada. Su mandíbula estaba apretada como una delgada línea, arroyando obstinadamente ninguna insolencia de parte de ella. Su boca era una severa línea, pareciendo casi esculpida de mármol. ¿Era frío como piedra, también? Bulma tenía la loca urgencia de—

Oh, demonios no.

Parpadeó y se movió nuevamente hacia el pasamano mientras trató de pedalear hacia atrás un poco. "¿Bien?" le preguntó irritadamente. "¿Por qué quieres que me detenga? ¿Estás realmente por disculparte conmigo o algo? Difícilmente. Sólo déjame ir, y vuelve a cualquier entrenamiento que puedas hacer sin cámara de gravedad." Trató de caminar esquivándolo pero su brazo se lo impidió, aprisionándola entre él, su brazo y la barandilla.

"No harás nada de lo que acabas de decir," le dijo él fríamente. "No lo harás."

Ella no se pudo contener. "¿Y por qué no lo haré, exactamente? Pareces conocerme mucho mejor que yo misma, estoy segura que puedes decirme," dijo ella sarcásticamente. "Quizá deba dejarte tener esta conversación contigo mismo."

Se volteó para caminar hacia el otro lado, pero por supuesto Vegeta simplemente movió su otro brazo, presionándola efectivamente entre sus dos brazos más duros y fuertes que el acero. No le gustaba su posición indefensa del momento y le hizo un par de muecas en desagrado para hacérselo saber a Vegeta. Los ojos de él se achicaron, pero no dijo nada. Por alguna razón la piel de Bulma comenzó a ponerse como de gallina después de prolongar a su mirada por un par de segundos más.

Fue entonces cuando una sombra amenazante apareció en la pared detrás de Vegeta.

Una borrosa, negra y octópoda sombra.

Bulma se congeló, y sus ojos lentamente se ensancharon al máximo mientras se echaba más atrás aún más fuerte contra el pasamano detrás de ella. Vegeta la miró escépticamente por un momento antes de echar un vistazo sobre su propio hombro. "¿Cuál demonios es tu problema?" le preguntó mientras que sus ojos estaban fijos en algo nada fuera de lo común. La araña se había ido hacía rato.

Ella tragó fuerte. "Hay una araña— arriba en el cielo raso sobre nosotros," tartamudeó ella, sin querer mirar hacia arriba en caso que estuviera justo arriba de su cabeza. El pensamiento que en cualquier momento pudiera caer sobre su cabeza la hacía asustarse hasta la médula. "Vegeta, ¿p—puedes deshacerte de ella?"

Vegeta levantó su cabeza hacia el arácnido negro con diversión. "¿Le temes a esa cosa? No tiene nivel de poder para atacar. Eres increíblemente idiota."

Bulma notó que Vegeta aún no había movido sus brazos, y ella seguía atrapada entre ellos. "¿Y qué hay si me asustan?" dijo ella defensivamente. "¿Has visto alguna vez esa forma loca en la que corren? Pueden arrojarse desde el cielo raso y morderte. ¡Por lo que sé son venenosas! Vegeta, por favor, ¿puedes sacarla de aquí? Las arañas me asustan demasiado."

Sus ojos se achicaron. "¿Soy algún tipo de sirviente? Difícilmente."

"Vamos—"

Él parecía repentinamente mañoso. "Está bien, con una condición," dijo astutamente, "Tienes que prometer que no harás nada de lo dijiste. Y no debo carecer de nada mientras esté entrenando aquí."

Bulma apretó sus dientes. "¡De ninguna manera! Me tratas como basura, Vegeta. No voy a caer en tus patrañas."

Él bufó un suspiro. "¿Dije alguna vez que tenías que hacerlo, idiota? Si no aceptas, simplemente me iré, dejándote volver a dormir. Luego esa maldita araña puede arrojarse dentro de tu boca mientras estás durmiendo y—"

"Oh Dios... Está bien," gimió ella patéticamente. Se restregó los brazos mientras tenía la sensación de millones de pequeños bichos rodando sobre su piel. "Acepto. Solo deshazte-de-ella."

Vegeta le dio una mirada satisfecha y soltó los brazos de ambos lados. Luego voló hacia el cielo raso. Bulma cerró sus ojos cuando un brillante destello iluminó la escalera, y el olor de algo quemado llenó sus fosas nasales. Charlotte acaba de ser asada, pensó ella con un estremecimiento. Abrió sus ojos para ver a Vegeta haciéndole gestos maliciosamente.

"No dije que tenías que matarla, lo sabes. Podías haberla llevado afuera simplemente," protestó ella. Tenía que sentirse apenada por la desafortunada pequeña criatura. Encontró la casa equivocada para invadir. Vegeta solo rugió y levantó una ceja muy levemente. Bulma deseó no haberle pedido a Vegeta que la matara. Pudo agarrar el aerosol para insectos y hacer el trabajo, pero había algo mucho peor que rociarla con químicos nocivos y dejarla agonizando y morir. Además eso haría que se tuviera que acercarse demasiado para tirar lo que quede de ella, y si no estaba totalmente muerta...

"Gracias, Vegeta," forzó ella. Se cruzó los brazos al pecho y encogió un poco sus hombros. No habría más tiempo para dormir por ahora.

Él rugió indiferente. "Me gusta matar cosas una vez cada tanto."

Bulma comenzó. Luego apretó los labios y le dio una pequeña sonrisa. "¿Solo de vez en cuando? Ssssseguro," dijo ella sarcásticamente. "Lo dice quien mató... ¿cuántas personas? ¿Cuántos planetas?"

Vegeta rugió. "¿Esperas que los cuente? No podría importarme menos cuantos maté," respondió honestamente, sin ningún rasgo de pena. Bulma tragó.

"¿Realmente no te importa cuantas veces cometiste genocidio?"

"No." Y parecía completamente libre de culpa, también. Bulma tuvo la extraña sensación que acaba de ver dentro de la conciencia de un asesino a sangre fría. Pero eso era así; él no tenía conciencia. Se llevó un rizo tras su oído y se mordió el labio, no sintiéndose tan incómoda sobre eso como sabía que debería sentirse.

"Pero— ¿pero como puedes esperar que la gente sienta pena por ti por como todo tu planeta fue volado por Freezer, todos los Saiyajin asesinados, si has hecho la misma cosa y no te importó una mierda?" le preguntó frunciendo el ceño levemente. Esto era una locura. Pero era aún más extraño que Vegeta estaba por responderle.

Él gruñó suavemente y la miró a su nivel. "Leíste las cosas en profundidad. Por una cosa, no quiero la pena de nadie," escupió la palabra como veneno en su lengua. "No podría importarme menos cuantos Saiyajin fueron exterminados. No solo el Planeta Vegeta fue volado. Por su debilidad no merecen menos que eso. Lo que importa es que soy el príncipe de un legado muerto. Era mi simple deber vengar mi gente matando a Freezer, porque era una razón de orgullo. Para hacer algo menos... no sería mejor que ellos."

Vegeta miró a la mujer luego de haberlo dicho todo. Los secretos de su vida, las cosas que llevaba consigo. Siempre su orgullo. ¿Pero por qué le había dicho eso a ella? No podría entender posiblemente.

Bulma dejó salir un suspiro y trató de no parecer tan sorprendida. Vegeta le había dado realmente una abierta, honesta respuesta a lo que era realmente una pregunta increíblemente profunda. Solamente él no era tan cortado emocionalmente como ella había pensado. Algún misterio, el sujeto no era tan callado como ella había creído primero. Para tener apenas alguna emoción sobre matar llevaba a una simple cosa; ningún maldito complejo de culpa.

Poniendo sus manos otra vez en sus caderas trató buscar algo de sentido a lo que acababa de escuchar. Otra pregunta más la molestó. "Entonces... si no estás tan enfurecido que Freezer haya volado tu planeta natal, ¿por qué lo odias tanto? ¿Por qué estás tan enloquecido porque Goku si lo mató si no hay ninguna vendetta personal?" preguntó con un rastro de satisfacción en su tono. Tenía que estar ocultando otros pensamientos, no había forma que alguien pudiera ser tan frío con respecto a este asunto. Lo había observado ahí.

Él tosió una risa. "Realmente, tratas demasiado duro en encontrar algún significado más profundo a esas cosas. ¿Son todos los humanos así?" él sacudió su cabeza y rió suavemente. No era un sonido cálido. Se enderezó y la miró con una mirada que comenzaba a ser cada vez más intensa. "Era supuesto que Freezer me devolvería con mi padre, luego que yo hubiera ganado la suficiente fuerza y maestría en lucha cuando llegara el momento para pelear por el trono. Ese era el trato. Disfruté poder matar libremente y probar mi fuerza, pero odié tener que soportar el rastrerío envuelto de trabajar bajo Freezer. Soy un maldito príncipe, y tenía que diferir a ese maldito anfibio bastardo, cuando era una pelea de mi propio padre hacerme más fuerte," dijo con un furioso fulgor interno. ¿Estaba viendo sus propios recuerdos? "Cuando mi padre fue asesinado junto con el planeta fui forzado a trabajar para Freezer indefinidamente. Por más de veinte años le serví, soporté la mierda que decía y los insultos a mi honor que escupía con una regularidad diaria. Hasta que Kakarotto... Kakarotto apareció de la nada y robó lo que era solo mío. Mató a mi enemigo, robó mi derecho de nacimiento, y mi orgullo. Tenía que vengar a mi gente, porque yo era el último. Él me quitó todo eso, y pagará por eso con su propia sangre."

Vegeta cruzó sus brazos furiosamente sobre su pecho desnudo mirándola medio desafiante, medio despectivamente. Dejándola digerir todo eso. Ella había preguntado, y él le había dado la respuesta que buscaba. Dejándola lidiar con eso. Humana tonta. No podía tener manera de ver la vida como él lo hacía. Tan suave mujer humana, nunca vio el lado difícil de la vida. Nunca tuvo que lidiar con algo que había sido la filosofía de su vida; matar o morir.

Esta era la segunda vez en un espacio de cinco minutos que él había realmente desparramado sus miserias. ¿Por qué le estaba diciendo todo esto a ella? ¿Le había mordido la araña antes que la matase y lo llevó lentamente al borde de la locura? ¿O actuó como un suero de la verdad o algo? Bulma no tenía ni idea honestamente. Pero, era demasiado increíble. Sus razones por las que lo hacía fueron alienadas de su propia experiencia de vida, pero podía ver porque él actuaba como lo hacía. Sus razones por querer derrotar a Goku dependían de lo que sonaban las bases de su personalidad entera; su orgullo. Algo que tenía que mantener a cualquier costo, o sino no tendría realmente otra cosa más. Dios sabía que haría el día que algo sucediera para rasgarlo de esa manera. Probablemente volarse a si mismo o algo. ¿Qué otra cosa podría terminar de sacarle? Pero ella le sacudió la cabeza aún mientras pensó eso.

"Yo... yo realmente entiendo ahora. No suena realmente tan loco. Y aquí estaba pensando que eras un total chiflado," sonrió ella. "No puedo realmente empatizar contigo sobre eso, pero entiendo lo que estás diciendo." Y realmente lo hacía.

Los ojos de Vegeta se agrandaron lentamente y sus hombros se movieron de su estado acurrucado. Lucía un poco sorprendido para Bulma. ¿No había esperado que ella viera las cosas desde su punto de vista? Ella podía entender porque él podía pensar eso, siendo quien era ella. Pero aún si ella no había experimentado cosas así ella misma, solo podía imaginar. Y por eso mismo casi podía entenderlo. Le sonrió cálidamente de repente, con sus ojos llenos de chispas. Vegeta no estaba tan loco como pensaba. Y ella estaba asombrada que haya vivido veinte años trabajando para Freezer. Ella no sabía sobre eso. Ninguno de los guerreros Z le había divulgado realmente alguna información sobre Vegeta, cualquier pequeña cosa que pudieran haber sabido. Goku probablemente tenía más idea, pero ella no se había molestado nunca en preguntarle. Ahora ni lo necesitaba. El príncipe no sabía realmente como parar la mirada de las cosas, cuando no quería responder algo simplemente no lo hacía, pero cuando estaba con un humor algo charlatán era casi favorable. ¿Qué más le diría?

Vegeta la miró curiosamente por un largo momento cuando ella no dijo nada más. Estaba muy preocupado sobre no poder comenzar su entrenamiento como había planeado, no tenía una cámara de gravedad todavía y una hora y media de entrenamiento perdido era algo fácil de reemplazar. Y esto era casi interesante. La mujer de cabello recogido, semi vestida no lo estaba juzgando por su explicación despiadada de ninguna forma. Él no estaba seguro si estaba confundido o sorprendido sobre eso. Y no había un rastro de pena por el brillo en sis ojos tampoco. Demasiado interesante.

De repente ella volvió a la vida otra vez y sus ojos se enfocaron completamente en él. Él se encontró mitad anticipado a lo que ella diría después. Solo, que no tenía idea que podía ser.

"Hey, ¿escuché que realmente me llamaste por mi nombre antes?" le preguntó curiosamente. "Excepto que mi audición esté un poco apagada."

Sus labios se torcieron en una sobra de sonrisa. "Es tu nombre, ¿o no? Pareces encantada de hacérmelo recordar."

Bulma no sabía que decir a eso.

"Está bien... Si. Bien," dijo recuperando su ímpetu. "Nada más de esa basura de 'mujer'. O tendré que comenzar a pensar que tu memoria es tan pequeña como tu."

Vegeta resopló. "Esto desde la mujer cuyo increíblemente alborotado cabello ni siquiera excede mi propia altura. No estaría haciendo comentarios sobre la altura en tu lugar."

Ella soltó su lengua. "Me estoy deshaciendo de esto, no te preocupes. No quiero comenzar a parecer tan extraña como tu lo haces en el campo capilar. ¿Necesitas acaso cepillar eso?"

"No te gustaría saberlo."

"Me gustaría, en realidad."

"Duro."

La conversación había disminuido, y aún cuando Bulma estaba extrañada a la facilidad de estar parada ahí en ropa interior (solo porque Vegeta tenía descaracterizada decencia de no mirarla abiertamente), se estaba poniendo frío en el corredor. Pero tenía una última pregunta antes de dejarlo ir.

"Hey Vegeta," lo llamó mientras él comenzaba a irse. Él se detuvo y la miró otra vez.

"¿Qué pasa ahora?"

"¿Me encuentras atractiva?"

Ella casi se habría tragado la lengua aguantándose la risa por la mirada que él le devolvió. Era en parte irritación, parte diversión, y completamente teñido de sorpresa. Pero si iba a ser honesto, ella tenía que saber ahora. Esa 'facilidad' de estar parada en su escasa ropa de dormir se comenzó a desvanecer como una sombra retraída por el sol mientras la mirada de Vegeta se posó abiertamente bajando por el largo de su cuerpo mientras lentamente volvía a subir. Si no hubiera estado completamente segura que no era solo su cuerpo reaccionando al escrutinio, hubiese dicho que tenía ojos que radiaban calor como un par de láser. Pero entonces, metafóricamente casi lo hicieron.

Vegeta se encontró con sus ojos nuevamente y su boca se torció en una sonrisa irónica. Sí, era algo que ella podía categorizar como una sonrisa. "¿Por qué me haces semejante pregunta?"

Bulma quería sacarse el sonrojamiento de su cara. Luego se encogió de hombros levemente. "Solo curiosidad. ¿Me ves atractiva?" Cruzó sus brazos bajo sus pechos, presionando el fino material de su top contra ella en el proceso sin saberlo. Los ojos de Vegeta no parecían perderse la inconsciente acción mientras tomó su largo otra vez. Deseó que parara de hacer eso, su mirada la hacía sentirse... extraña. Los recuerdos de ese sueño que había tenido desaparecieron completamente.

Vegeta puso su peso sobre su otro pie. "Físicamente, supongo que me eres atractiva. Pero puedo pasar por alto que haces preguntas insustanciales y me haces enfurecer cada vez que entro en contacto cercano contigo," añadió él.

"¿Estás enojado ahora?" Preguntó, escondiendo una mueca a su respuesta. ¡Lo sabía! ¡Pensaba que era linda! Podía ignorar el resto de su respuesta anterior porque él hizo exactamente la misma cosa con ella, menos el pedacito de las preguntas insustanciales. Entonces estaban prácticamente al mismo nivel. Ahora que ya había averiguado eso, podía no tenerlo en cuenta. Momento de seguir con la vida.

"Estoy llegando ahí."

"Bien entonces. Te dejaré entrenar o lo que sea. Y para que lo sepas, con tu personalidad enojona y tus constantes insultos, no eres tan malo después de todo," dijo ella, lanzando una mueca sobre su hombro mientras se volteaba para caminar por la escalera nuevamente. Evitó todo menos decir eso, y la mirada en su rostro era divertida de ver. Su débil ceño se desvaneció para revelar sorpresa, y una pequeña cantidad de sospecha. Que luego fue cubierta con diversión.

"Pero por supuesto," tosió él. "Sólo eres una baja humana, y soy lejos más superior que cualquier humano en este grano de arena."

Ella frunció el ceño. "Pero si fuera una 'baja humana', ¿no tendría mal gusto para la clase de sujetos que encuentro atractivos?" dijo ella mientras continuaba subiendo las escaleras.

Hubo un pequeño silencio por un momento, luego un gruñido extremadamente bajo llegó a los oídos de ella.

"Quizá pueda estar equivocado en eso."