Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Un amor alterno
(An Alternate Love)
Un fic de Hella
Traducción por Apolonia.
Las cosas se suavizaron realmente en el grado de las siguientes semanas. Bulma se había acostumbrado a la idea de tener a Vegeta de nuevo en lo compuesto, y raramente estaba por los alrededores como había estado antes, así que no había sucedido nada inconveniente. Era fácil mantenerse calmado con alguien que nunca estaba ahí. En la extraña ocasión que ella tropezase con Vegeta en el pasillo o en la cocina, él simplemente la ignoraba como el bruto siempre hacía. Eso no molestaba exactamente a Bulma. Lo más cercano que habló con él luego del incidente con la araña fue preguntarle si necesitaba más comida. Su madre hacía el resto.
No se había metido más allá con la maldita computadora desde entonces, tampoco. En su frustración y la impaciencia de Vegeta creciendo, había dejado eso en la primer cosa de su lista para hacer y se enfocó en cambio en construir la nueva cámara de gravedad. Una vez que se compenetró en el proyecto completamente, Bulma trabajó como un demonio. Ella y su padre habían casi terminado, todo lo que tenían que hacer era conectar las luces e instalar el aire acondicionado. Supuso que lo iba a necesitar, Vegeta pasaría la mayoría de los días ahí dentro, si no eran todos. Y el ejercicio te hace acalorar.
"Casi terminamos, papá," lo llamó desde el enorme bulto de la cámara de gravedad. "Quizá ahora pueda tener algo de tiempo libre de toda esta porquería. Mi bronceado está desapareciendo por todo este tiempo adentro con este chisme." Una divertida risa ahogada era su única respuesta por el momento.
"Una vez que conectemos las luces, puedes irte. Los técnicos pueden colocar el aire acondicionado, si tu quieres."
Bulma frunció el ceño a la idea. La cámara de gravedad era creación de ella y de su padre; sin duda los otros empleados podrían modificarla de alguna manera. De alguna manera, Bulma era toda una perfeccionista. Se lo dijo a su padre, y él pareció comprender. Él era muy parecido a ella.
No tomó mucho el conectar las luces al suplemento principal de energía con la ayuda de su papá, y en las siguientes horas instalaron el aire acondicionado. No era un pequeño ventiladorcito hormiga tampoco, era un sistema competo de alrededor de veinte pequeños conductos que rodeaban la habitación ramificándose de un dispositivo principal. Podría haber suficiente aire fresco casi para volver violeta los labios de Bulma. Conociendo a un Saiyajin sería probablemente una brisa refrescante.
Mientras trabajaba, se preguntó como le gustaría a Vegeta su nueva cámara de gravedad. Deseó con todo su ser que no se molestase, su vengativo huésped podría acusarla de sabotear la cámara para hacerlo perder. Esa era una cosa que ella no quería. Eso solo quería decir que él estaría merodeando mucho más tiempo, y no importaba cuan poco tolerable se había vuelto, eso la volvía loca.
Se fijó en la hora, y se dio cuenta que había estado trabajando duramente la gran parte del día. La luz se desvanecía despaciosamente. Hermoso, pensó para si misma mientras miraba a través de su ventana circular hacia el cielo. Ajustó el último tornillo en la parte interior de la cámara de gravedad, sellando efectivamente el último conducto de aire acondicionado.
Terminado.
El Dr. Briefs levantó sus pulgares a Bulma y sonrió, y ella rompió en una inmensa sonrisa en respuesta. Esta cosa tenía todas las especificaciones que Vegeta había demandado, aun mientras ella dudaba que pudiera alcanzar el máximo nivel de gravedad.
Aún así, no tenía nada porque quejarse ahora. Ahora todo lo que tenía que hacer era probarla.
"Papá, voy a encenderla," le dijo a su padre. Él parpadeó en sorpresa.
"¿Qué? Bulma, no estoy seguro que sea—" comenzó él, pero ella sacudió sus manos en desacuerdo.
"Lo hicimos, papá. No hay nada mal con la cámara, solo la pondré en dos o tres veces más la gravedad de la Tierra para probarla. Me he preguntado cual es la gran cosa con ello, de todas formas." Caminó hacia el panel de control principal y le sonrió a su padre. "¿Quieres acercarte y ver también?"
Él sacudió su cabeza y sacó un cigarrillo y un encendedor de su bolsillo. "De ninguna manera. Ya hice demasiado por hoy. Diviértete tu sola, yo voy dentro por un café. Parece que tu madre se ha despistado otra vez y se ha olvidado," dijo él secamente mientras fumaba una calada profunda a su cigarrillo. Ella se encogió de hombros.
"Como quieras, pero quiero ver porque estuvimos destrozando nuestros traseros para Vegeta todo este tiempo. Podría construirme una para tonificarme," bromeó ella. Su padre giró sus ojos mientras se acercaba a la entrada de la cámara de gravedad y bajaba la rampa.
"Nos vemos en la cena, Bulma."
"Adiós papá," le dijo y cerró la puerta tras él.
Ahora eran ella y la cámara de gravedad. Encendiéndola, presionó un par de teclas para poner el nivel de gravedad deseado. Dos veces la gravedad de la Tierra. Perfecto. Hubo un notable tirón en el aire tan pronto como se accionó, aunque no era algo tan terrible. Puso una pequeña presión en su pecho, pero ella solo se enderezó y comenzó a caminar alrededor de la cámara de gravedad, probándola. Nada tan terrible, conjeturó luego de un par de pasos alrededor del lugar. Se volvió a la consola y tecleó un nuevo nivel. Cinco veces la gravedad de la Tierra. Sabía que era un salto, pero la gravedad casi no tenía efecto—
Sus piernas temblaron por un momento cuando un peso invisible hizo presión sobre todo su cuerpo, asustándola por un momento antes que pueda sostenerse. Comenzó a sentirse extrañamente nauseabunda por la presión pero lentamente comenzó a caminar alrededor, sintiéndose solo levemente mejor cuando cambió su rumbo alrededor de la sala de entrenamiento. Comenzó a sentir un leve sudor por el esfuerzo. Estaban locos, pensó para si misma mientras seguía caminando un poco más. Goku y Vegeta. Goku había entrenado a cien veces más la gravedad y había sobrevivido, sin haber sido aplastado como insecto por la intensidad. Vegeta deseaba entrenar en algo más fuerte que eso.
Y Bulma estaba teniendo problemas con cinco de gravedad.
"A la mierda con esto," murmuró, y se volteó hacia el panel de control. Ella no era un Saiyajin; ¡ni siquiera era una guerrera! Dejemos a Vegeta con la maldita cosa, ella estaba en excelente forma de todas maneras. Presionó el botón de apagado y cayó al piso, respirando un poco agitada. Esa sensación era muy extraña; pensó que sería como ir en uno de esos viajes a los divertidos parques de diversiones que se movían de arriba a abajo, y se causaban esa extraña sensación de la gravedad, como si todo fuera realmente pesado. Esto era más como si el aire se hubiera convertido en una espesa sopa, y sus músculos se hubieran debilitado increíblemente. Se rascó la frente y comenzó a levantarse del suelo, sacudiéndose. Se sentía realmente mareada por la experiencia en el cuarto de gravedad. No mentalmente, solo sus músculos que habían sido estirados por la fuerza del lugar.
"Wow," respiró ella mientras abría la compuerta y bajaba por la rampa. No había sido una experiencia horrible; podría intentarlo de nuevo alguna vez. Bulma estaba segura que podría haber aguantado más si hubiera intentado, pero era suficiente para ella por un día. Se dirigió a la casa, esperando que Vegeta estuviese dentro así le podría decir que se encontraba todo listo. Quizá pudiera conseguir algún tipo de agradecimiento de su parte.
El delicioso aroma de algún tipo de comida tostada captó la atención de Bulma inmediatamente, y siguió a su nariz hasta la cocina. La cálida y hogareña atmósfera de la cocina de su madre siempre había sido un lindo lugar para dirigirse luego de un largo día en el laboratorio.
No era la única que se dirigía hacia ahí luego de un largo día.
"Hey, Vegeta," le dijo cuidadosamente, posando casualmente en el marco de la puerta, mirando a su madre revisar la comida. Él simplemente le dio un corto asentimiento en respuesta, con un ojo en la comida. Su madre se fijó en lo que pronto sería la cena y le dio una cálida sonrisa.
"¡Terminaste, Bulma! Maravilloso, me estaba cansando de mi propia compañía en esta cocina." Los ojos de su madre se deslizaron hacia el otro ocupante del camino hacia la puerta, y sus ojos giraron por la sorpresa. "Por dios, no te vi ahí Vegeta, ¿no nos acompañarás a cenar esta noche? Debe ser espantosamente aburrido comer solo en tu habitación," comentó ella. Ese era donde el solitario Saiyajin pasaba sus noches, ningún lugar a la vista de la familia Briefs. Bulma levantó una ceja mientras esperaba por su respuesta, tan curiosa por la respuesta como su madre.
Vegeta solo se colocó en una posición sumamente derecha y cruzado de brazos, dividiendo su atención entre Bulma y su madre. "Prefiero mi propia compañía antes que la de cualquier otro en este planeta."
Su madre solo asintió tristemente y se volvió a su comida. Bulma gruñó y apuntó con su índice a su brazo, haciéndolo saltar. "Eso es basura. De ninguna manera alguien puede preferir su propia compañía a la de alguien más," dijo ella dando por hecho. Él la miró oscuramente.
"No soy humano como tú, no tengo atracción por las demás personas. Ahora cállate y déjame ir."
La señora Briefs lo miró luego de poner la comida en el horno nuevamente y le dio a Vegeta una gentil mirada en reprimenda. "Ahora, ella sólo preguntó, Vegeta. Ella se preocupa por ti, eso es todo, no hay necesidad de—"
"¡Madre! ¡Yo no me preocupo por él!" dijo fuertemente mientras Vegeta la miraba. "No podría importarme menos que hace o que come."
La mirada de su madre decía que ella pensaba de otra manera, pero lo dejó pasar y se limpió las manos con un repasador. "Está bien, Bulma. Bien, Los dejaré por un momento, tu padre necesita una recarga," rió ella nerviosamente, y caminó hasta agarrar una taza de café. Bulma hizo un par de gestos en silencio. ¡Como podría decir algo tan totalmente falso! Su madre era la que se preocupaba por Vegeta, no ella. Y ahora Vegeta le estaba dando esas malditas miradas de soslayo.
"¿Qué?" Le resopló mientras entraba en la cocina. Él levantó las palmas silenciosamente, con su ceño que se fruncía lentamente. Sus ojos brillaban con leve diversión. Se preparó una taza de chocolate caliente por no tener nada que hacer, al notar la baja temperatura afuera. Era mejor que ver a Vegeta estudiándola como lo estaba haciendo. Luego de unos minutos se volteó y se sentó en una banqueta, bebiendo lentamente. Vegeta miraba la taza en sus manos curiosamente, con sus fosas nasales que temblaban levemente mientras absorbía la esencia.
"¿Qué es eso?" preguntó él, mirando al movedizo, levemente marrón líquido. Bulma miró su taza, luego a él.
"Chocolate caliente. Es bastante bueno, especialmente ahora que está poniéndose más frío afuera," añadió ella. "Es bastante dulce, ¿quieres probar un poco? Supongo que puedo hacerte una taza."
No era gran cosa, ¿y cuánta diversión podría traer mostrarle a alguien todas las cosas buenas que este planeta tenía? Chocolate caliente, el mismo chocolate, frutillas... bien, quizá no todo lo bueno se relacionaba con comida, pero aún así. Una buena porción de eso era. Si Vegeta tenía buen gusto, ella no podría esperar a ver su cara cuando probase el helado. Esperó por su respuesta, pero todo lo que hizo fue gruñir.
"Como sea," murmuró él.
"Sí, Bulma. Me encantaría una taza. Que brillante de tu parte ofrecerme," dijo sarcásticamente, y se puso a preparar otra. Ella hizo una seña. "¿Cuántas de azúcar quieres?"
Rugido.
"Serán dos entonces," se dijo a si misma.
Tomó dos minutos prepararle una taza de chocolate caliente y dulce, y cuando tomó asiento en la banqueta frente a él lo miró expectante. Él la tomó del asa y la olió curiosamente, antes de tomar cuidadosos sorbos. Bulma lo miró por sobre su propia taza. Él parecía estar haciendo leves buches en su boca de forma experimental, absorbiendo el sabor de la bebida alienígena. Su cara estaba llena de concentración. Luego de unos momentos tragó y parpadeó hacia la taza.
"¿Bien?" le preguntó ella, con ojos alegres. Él la miró, y algo se destellaba en sus ojos.
"Extraño. Pero nada del todo mal," se permitió. Tomó otro sorbo, y mientras Bulma miraba, se dio cuenta de algo.
"Hey, podría estar envenenado, sabes. No me viste realmente hacerla," dijo sorprendida. "Pero de todos modos la bebiste."
Vegeta se congeló antes de tragar. Luego bajó la taza y le devolvió una mirada infinita. "Así es."
Él dejó su taza de chocolate caliente en la banqueta y caminó hacia donde ella estaba. Bulma se estaba acordando de esa noche con el apio, pero no dijo nada. Ella le sacudió la cabeza. "¿Qué sucede? ¿Sorprendido de haber confiado en mí de alguna manera?"
Vegeta sólo le giró los ojos, y rugió. "No, no confío en ti. Sólo se que no intentarás algo tan estúpido."
"¿Por qué sabes que soy inteligente?"
Otro rugido. "No, porque tus instintos de auto-preservación siguen todavía intactos. Si valoras tu vida ni siquiera lo pensarías."
Ella frunció el ceño. Bien, ahí fue su intento de pescar otro halago. Pequeño mono agresivo. "Mentiroso. Sabes que no te mataré, y no es justamente por eso. Y soy inteligente, no importa lo que digas."
"Quizá en comparación con los otros descerebrados idiotas de tu planeta, lo eres. Afuera en las estaciones espaciales, y algunos otros planetas que he conocido, serías una más del montón."
Bulma no pudo evitar sentirse un poco desilusionada. Toda su vida estuvo orgullosa de su inteligencia, y eso la había ayudado a escaparse de muchas situaciones molestas. Había pensado que era superior a los demás por eso, aún que no se los restregara en la cara. Ahora escuchar que en comparación con otros planetas allá lejos ella era simplemente común, era un gran golpe a su orgullo. Trató de ocultar su decepción al beber otro sorbo de su taza, evitando la mirada de Vegeta.
Él sonrió levemente. "Ahora conoces tu lugar en el universo, deberías dejar de actuar como si estuvieras más allá. En comparación con otros guerreros del universo, yo soy realmente un genio. Mis habilidades para pelear están por sobre cualquier reprobación," le informó arrogantemente. Sus ojos se encogieron furiosamente, su contenido ego y su fácil enojo con Vegeta la hicieron hablar.
"¿Sí? ¿Entonces por qué un 'estúpido terrícola' como Goku puede derrotarte? ¿Por qué está tan arriba tuyo, que no solo puede patearte el trasero hasta hacerlo sangrar, pero tu no te preocupas siquiera en que te mate? ¡¿Por qué te dejó vivir, si eres tan militarmente grandioso, príncipe Vegeta?!" dijo ella ácidamente. Ella vibraba por el enojo. El ego de este hombre era prácticamente indestructible; dejarlo sentir lo que era soportar un golpe o dos. Bajó su taza a la banqueta con el pulgar mientras que él se le acercaba, con sus oscuros ojos llenos de malicia. Él no se detuvo hasta que no estuvo prácticamente presionado contra ella, y ella no tenía ningún lugar por donde escapar. Realmente lo había golpeado en la única cosa que él más odiaba; su inadecuada comparación con 'Kakarotto'. Pero ella ocultó su miedo y lo miró desafiante, si no también maliciosamente.
Él no dijo nada, no hizo movimiento alguno. Por largos momentos estuvo parado ahí con ella, y ocasionalmente parpadeaba y sus manos se veían casi como si quisiera atacarla. Pero no hizo nada. Y luego de un largo momento de silencio, Bulma vio en sus ojos una gran aceptación enterrada. Vegeta sabía que estaba por debajo de Goku. Lo sabía. Toda su furia e ira contra él, era secretamente dirigida a si mismo. Él mismo no tenía idea porque el príncipe de todos los Saiyajin era más débil que un huérfano criado en la Tierra. Parecía que se culpaba a si mismo de alguna manera, aunque no había hecho nada excepto entrenar y luchar toda su vida. Como si hubiera algún defecto en él.
Bulma lo miró fijamente a los ojos, sorprendida por lo que había podido notar en ellos. Después de todo lo que había dicho de matar con facilidad y no importarle sobre los números, ella le había echado una involuntaria ojeada a la verdadera cosa que lo había carcomido por los últimos cuatro años. Era como que Goku era un reemplazo de Freezer; una fuerza inalcanzable.
Parecía que no podía culparla por notarlo, todo era verdad.
Mierda...
La culpa se apoderó de Bulma por un momento. Él se había merecido lo que dijo, de verdad, pero sintió que quizá lo había golpeado más de lo debido. Él... él la había insultado verdaderamente. Y ahora Vegeta la miraba fijamente con ira en su rostro, y derrota en sus ojos. Tenía la urgencia de abrazarlo impulsivamente, pero lo apartó antes que lo hiciera y que él la asesinara un segundo después.
"Vegeta," dijo en voz baja, "Yo—"
Algo destelló en su rostro con el sonido de su voz, y se alejó de ella, haciendo tres rápidos pasos lejos de ella como si estuviera apestada de algo. Pero la mirada mortal que se había posado en su rostro era suficiente para decirle que él todavía estaba furioso por toda esa derrota, y que era muy real.
"La cámara de gravedad está lista," dijo por no tener nada más útil para decir. Ella se cruzó los brazos al pecho casi protectoramente y lo miró con los párpados bajos. El enojo se desvaneció un poco de su rostro mientras absorbía esa información y todo lo que conllevaba. Ahora... ahora el podía empezar. "Hace todo lo que querías que haga; quizá te puedas volver lo suficientemente fuerte," dijo ella, el último bocado casi en un suspiro.
Vegeta la miró fijamente por un largo segundo. Luego se volteó y comenzó a caminar para irse de la cocina. Bulma tenía la necesidad de decir algo más.
"Vegeta, espera."
Él se detuvo y giró levemente su cabeza, solo lo suficiente para que ella pueda ver su perfil. "Que."
Inhaló profundamente. "Cuando pelees con Goku. Si ganas, ¿realmente vas a matarnos a todos?" le preguntó tranquilamente. Él se mantuvo en silencio por un largo momento, antes de soltar una filosa risa.
"Sí."
"¿Por qué?" le preguntó, casi suplicante. Si se volvía lo suficientemente fuerte... el hombre que ella hospedaba en su casa... sería su asesino. Él se volteó y la miró torcidamente.
"Este lugar me trae malos recuerdos," dijo rudamente. Su fija mirada la midió, calibrando su reacción. ¿Rogaría ella por su vida cuando llegara la hora?
Bulma tragó fuerte. Luego su rostro se endureció y sus ojos dispararon fuego hacia Vegeta. "Eres un idiota. ¿No le darías una oportunidad a este lugar de ninguna manera, y solo por que perdiste una pelea con un habitante de este lugar, quieres matarnos a todos?"
"El universo no se perdería de nada importante," dijo, casi casualmente. Bulma rugió casi sin palabras. Este sujeto era tan... tan casual sobre matar millones de personas. Ella estaba mirando justo a un asesino de mundos, alguien que había hecho cosas inimaginables solo por un poco de diversión. Solo para saciar su naturaleza sanguinaria.
Bulma se paró y le abofeteó fuertemente justo en la cara.
Los ojos de Vegeta se agigantaron por un momento y solo la miró fijamente, una mano roja aparecía vívidamente en su mejilla izquierda. La mano de Bulma le picaba como loca, pero todos sus pensamientos, junto con la corta valentía desaparecieron cuando miró a los ojos de Vegeta. Se habían achicado por un minuto en indicios de pura malicia, y quemaban. Las cosas se tranquilizaron cuando Bulma se dio cuenta de la enormidad de lo que había hecho. Oh, mierda...
Vegeta se movió como una luz. Una mano apareció rudamente para acercarla más a él, la otra se posó tras ella y le agarró del pelo. El tirón en su cabeza era doloroso, pero ella no mostró nada de eso cuando miró al príncipe Saiyajin a los ojos. Kami, parecía tan furioso...
"¿Pensaste que me atacarías?" siseó él. "He aniquilado grandes guerreros por menos razones de lo que me acabas de dar. ¡¿Te gustaría ver lo que se siente que te arranquen los brazos y te los pongan frente a tus ojos?!" Bulma trató de luchar pero era fácilmente sometida por la escarpada fuerza que Vegeta contenía en sus brazos. La tenía en una especie de abrazo vicioso, y la apretada mano en su cabello estaba comenzando a jalar verdaderamente fuerte. Bulma se dio cuenta de repente que Vegeta tenía todo lo que quería de ella. La cámara de gravedad estaba construida. No tenía razón para dejarla vivir ahora. El vago pensamiento de rogar por su vida pasó por su mente antes de evaporarse en las profundidades de su miedo, pero lo evitó. Bulma Briefs no rogaba, no por alguien como él. Probablemente ya había tenido demasiado de eso en sus viajes.
"¿Amenazándome, Vegeta?" gritó asombrada. "Trata más duro." Ella se jaló otra vez de él, pero él tenía un agarre en ella que era más fuerte que el acero. Sus ojos destellaron contra ella otra vez.
"Deberías temerme. Voy a matarte."
"Pero no todavía," resopló con dificultad, con una idea resurgiendo en su mente. "No vas a matarme hasta que no hayas vencido a Goku."
Él parecía casi cuestionante por un momento. "¿Qué te hace decir eso? Podría matarte ahora mismo," dijo él, con un jalón en su cabello para enfatizar.
Ella sacudió su cabeza. "No. Si Goku se entera que estoy muerta, vendrá hacia a ti así seas Super Saiyajin o no," le informó calmadamente. "Y no sería piadoso por segunda vez."
Vegeta parecía digerir todas sus palabras en el silencio que siguió. Sus ojos crecieron pensativos en lugar de furiosos, aunque el puño en su cabello y el brazo rodeando su muñeca no se movieron un ápice. Bulma esperó mientras él pensaba las cosas, tomando luz, y rápidas inhalaciones para no acercarse tanto al príncipe. Aunque estaba totalmente presionada contra él de todas formas.
Sus ojos se enfocaron filosamente en ella. "Mencionaste un buen punto. Quizá te dejaré vivir entonces, hasta que haya derrotado a Kakarotto."
Ella dejó salir una mueca de alivio. "Bien. ¿Me puedes dejar ir ahora? Me duele la cabeza," dijo ella infelizmente.
Su mano se relajó en su cabello despaciosamente, y su puño aflojó el apriete de su cabello un poco. Una de sus manos se puso a un lado por su brazo alrededor de ella, pero la otra mano tenía un poco más de libertad. Él todavía no la había dejado salir del todo. De hecho—
Su mano se estaba moviendo por su cabello despaciosamente, sobre la dolorida parte de su cuero cabelludo. Casi calmándolo. Confundida, ella lo miró a la cara—
Diversión apareció en sus ojos, con una risa danzando en ellos. No era exactamente una risa linda, pero no era como una mirada de 'voy a moler tu trasero y hacértelo sangrar y disfrutar de ello' que ella había visto, tampoco. ¿Qué diablos estaba sucediendo? Su mirada había dicho demasiado.
"No estoy seguro si eres medianamente inteligente o increíblemente estúpida" le dijo, con una voz llena diversión. "Culebreaste tu escapatoria de esta situación bastante rápido, pero fuiste bastante idiota para haberte metido en ella en primer lugar. Más divertido," dijo él con una pequeña sonrisa. Bulma lo miró fijamente en desacuerdo mientras él proseguía. "No puedo matarte todavía, lo sé bastante bien. Esta cámara de gravedad puede funcionar mal por alguna cosa, y siempre estará Kakarotto para afirmarlo."
Él la miró con esa maldita mirada sonriente otra vez. Bulma no estaba segura si quería respirar en alivio, estar ofendida, o golpearlo otra vez. ¡Como se atrevía a tratarla así! Y ella misma se lo buscó. Pero... pero esa mirada en su rostro había sido realmente suficiente. Él no se había ofendido con ella por echarle en cara el poder de Goku, aún cuando todavía estaba tocado por toda la situación. Debía ser algo con toda la cosa del legendario Super Saiyajin. Maldición, este sujeto la confundía más y más cada vez que tenía contacto con él. ¿Por qué no estaba muerta todavía? ¡¿Y por qué demonios sus dedos seguían acariciando su cabello de esa manera todavía?!
Ella gruñó de repente y lo miró otra vez. "¡Deja de toquetear mi cabeza, Vegeta! no se cual sea tu jueguito, pero déjalo. No puedes pasar de ser el loco asesino individuo a— a el sano individuo tramposo en el espacio de un segundo. Es simplemente incorrecto," declaró ella.
Él le dio una sonrisa malévola. "Quizá no me gusta ser predecible. Quizá no quiero que sepas que haré después," le susurró al oído. La sangre de Bulma comenzó a correr rápidamente, pero lo encubrió bien. ¿Por qué demonios estaba esa familiar y acalorada sensación ahora en su estómago? Este era Vegeta. Él loco de Vegeta, verdaderamente, pero Vegeta de todas formas. Se alejó antes que enloquezca un poco más. Esta vez él la dejó ir, soltándola de su agarre y cruzando sus brazos mientras ella se movía hacia atrás, con los ojos nublados en confusión. Esto era muy extraño. Pero otra vez, nadie había visto a Vegeta actuar realmente fuera de una batalla... Demonios, quizá este era el Vegeta bajo todo ese instinto asesino.
Nah.
El bastardo solo estaba jugando con su cabeza.
Lo miró cautelosamente por un momento. Luego de un intento de recuperar su compostura tomó una profunda inhalación y se cruzó de brazos. "No quieres ser predecible, ¿eh? Bien, veamos... vas a entrenar en la cámara de gravedad hasta que la cena esté lista, luego volverás y probablemente comerás cuatro veces más de lo que yo, luego volverás a la cámara de gravedad y entrenarás hasta que estés o hambriento o exhausto. ¿Estoy en lo correcto?" Preguntó triunfante.
Vegeta se detuvo y le dio una mirada satisfecha. "No. Voy a entrenar en la cámara de gravedad, comer alrededor de cinco veces más que la porción de un humano, entrenar en la cámara de gravedad... y luego entrenar algo más. Un Saiyajin no se detiene por algo tan patético como estar exhausto. ¿Qué clase de luchador sería entonces?"
Bulma giró sus ojos. Malditos Saiyajin. No, maldito Vegeta. "Quizá seas uno inteligente. Pero si te haces daño, te quedarás en cama por una semana. Y realmente no quiero tener que cuidar a un imbécil e inválido Vegeta, sabes."
Él comenzó a caminar hacia la puerta. "¿Me importa? Juraste que no interrumpirías mi entrenamiento sin importar los costos. ¿O estas echando atrás tus palabras?" dijo sobre sus hombros.
Ella bufó un irritado aliento. "No."
Lo vio desaparecer por la salida de la cocina, y por el pasillo. Este sujeto la estaba volviendo completamente loca. ¿Qué diablos había sido lo de antes? Había habido un leve revoltijo de atracción por Vegeta... necesitaba terapia por haber permitido que su cuerpo la traicionara de esa leve manera. Ella tenía a Yamcha, sin importar cuan inestable era su relación. Lo que sea que haya sido, podía considerarlo más sano que sentir lujuria por Vegeta. Aunque su cuerpo sea mejor que el de Yamcha, que con todos esos músculos que estaban tan compactadamente definidos bajo su piel oliva, y la rápida, y agraciada manera que se movía, su profunda, infinita mirada que invocaba recuerdos de ese sueño haciendo eco para saludarla...
Bulma parpadeó.
Uh oh.
