Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Un amor alterno

(An Alternate Love)

Un fic de Hella

Traducción por Apolonia.


No.

De ninguna forma posible ella estaba...

¡Maldiciónnnn!

Bulma trató otra vez, sin éxito, deshacerse de su pensamiento mientras se sentaba frente a la computadora de Kold. No creía que Vegeta era algo fornido. Eeek, aun usar esa palabra con respecto a él estaba mal para contar en demasiados niveles.

Pero, su cuerpo era bastante—

Se abofeteó duramente en la cara. ¡Mala chica! Malos pensamientos en general. Para alejarse de eso.

"Ow," se murmuró mientras se agarraba su mejilla enrojecida. Quizá no tendría que haberse golpeado tan fuerte a sí misma. Pero se lo tenía merecido. Hasta ahora por más de un mes, todo en lo que estuvo pensando fue Vegeta. Era como una maldita enfermedad en su cabeza o algo, e imposible de exorcizar completamente. Y tenía a Yamcha, por el amor de dios. No exactamente exclusivamente para ella, pero él se enfurecería si ella le admitiera que comenzó a generar una... atracción por Vegeta. No que no lo pudiese actuar, por supuesto. Ella valoraba su vida. Y su salud mental.

Sacándose su cabello de los ojos, que afortunadamente se relajaron de sus rulos voluminosos, miró fijamente y sin parpadeo alguno a la pantalla frente a ella. Comenzaba lentamente a meterse en algún lugar de ahí, pero podría pasar un tiempo antes que tuviera la suficiente confianza en si misma con la computadora y tratara de romper la encripción. Definitivamente pasaría un tiempo.

El video-teléfono que estaba al lado de ella de pronto sonó, señalando una llamada en línea. Agradecida por la distracción, presionó el botón de aceptar y la pantalla se encendió, mostrando el semblante sonriente de su padre.

"Bulma querida, ya casi tengo el nuevo prototipo de láser funcionando y corriendo. ¿Querrías venir esta tarde y probarlo conmigo?"

Su padre había estado trabajando en un nuevo tipo de tecnología láser, usada para razones medicas en la mayoría de los hospitales alrededor del mundo. Esta era una versión más nueva, más fuerte, porque su padre había estado recibiendo algunas muy buenas respuestas de los pacientes que se sometieron a tratamiento usando el prototipo original. Cosas como problemas oculares, manchas en la piel, cicatrices, e incluso la caída del cabello estaba siendo tratada. Aunque los pocos casos que estuvieron siendo rebeldes requerían que se construya esta nueva versión. Bulma no había tomado parte en la construcción del nuevo láser, su padre había construido el primero cuando ella estuvo en Namek así que no tenía idea de su funcionamiento.

Le sonrió a su padre. "Eso sería grandioso papá, sabes cuando me gusta estar ahí cuando pruebas tu más nuevo artefacto. ¿A que hora? Me rendiré con esta cosa a eso de las tres, ¿está bien?"

La imagen de su padre asintió. "Sí, sí, eso sería perfecto. Habré terminado para entonces. Está bien, ven al laboratorio tecnológico a esa hora entonces."

"Esta bien," aceptó ella, y miró mientras que el rostro de su padre desaparecía de la pantalla. Justo como él, pensó con una sonrisa. Ni siquiera un adiós. Pero era buen padre, cuando estaba por los alrededores. Ellos tenían demasiado en común... De hecho, ella se preguntaba que cosas había heredado de su madre. No había nada en sus personalidades que fuera similar, realmente...

"Donde diablos— " una voz gruñó desde afuera de la puerta del laboratorio, luego se abrió fuertemente. Vegeta entró, con el torso desnudo y brillando de sudor, buscándola a ella. Sus ojos se detuvieron en su figura boquiabierta y brillaron con enojo.

Bulma se había olvidado de todo con su expresión. En cambio, sus ojos estaban delicadamente bebiendo su figura, enfocándose en su musculoso torso y casi como pegándose a el. Quizá no era una mirada delicada después de todo. Su pecho crecía y se achicaba débilmente mientras jadeaba, una señal obvia que había estado trabajando duro. Debió estar en la cámara de gravedad, concluyó ella. Diez puntos para ese brillante pensamiento, por supuesto que había estado ahí. Raramente estaba en otro lugar.

"¿Qué sucede, Vegeta?" dijo ella, levantándole una ceja. "No me digas que ya las has roto. Si lo has hecho—"

"La cámara de gravedad está bien," ladró él. Él cruzó los brazos sobre su pecho y la miró. Desde su posición sentada frente a la computadora, se veía bastante imponente. "Pero uno de esos malditos robots se volvió loco y comenzó a disparar por todo el lugar. Estuve... forzado, a volarlo en pedazos."

Bulma le levantó su nariz y sacudió su cabello sobre sus hombros. "Ese no es mi departamento. Papá los hizo, así que moléstalo a él sobre hacer otro."

Vegeta frunció el ceño duramente y sacudió su cabeza en advertencia. "Te sugiero que vayas a arreglarlo ahora, antes que me vea forzado a recordarte cierta condición en nuestra apuesta. ¡No voy a ir corriendo a buscar al viejo tonto cuando estás tú aquí, sentada sin hacer absolutamente nada!"

Bulma se puso de pie y avanzó hacia él enojadamente. "¿Ahora quien está echando la apuesta en la cara a quien, imbécil? Estoy ocupada, ¡si lo puedes ver con tus pequeños ojos o no! No voy—"

"Sí, ¡lo harás!" le siseó, interrumpiéndola. "Ve a trabajar con el robot. ¡Ahora!"

Bulma dejó salir una mirada frustrada y lo esquivó, para salir por la puerta. Estúpido bastardo de príncipe Saiyajin, ¿por qué tenía que tener razón? Ella le había prometido proveerle con cualquier material de entrenamiento que necesite. Mierda. Ella y su gran boca. Murmurándose para ella misma mientras iba camino a la cámara de gravedad, notó a Vegeta siguiéndola silenciosamente por la sombra del cabello puntiagudo que podía ver en el pasto. Virando a su derecha un poco, así su pie estaba pisando la sombra de la cabeza de Vegeta, sintió que su boca se torció en una sonrisa. Inmaduro, lo sabía, pero mejoraba su humor de alguna manera.

La sombra se movió un poco a la derecha, fuera de su pisada. Bulma hizo un gruñido mental. No había forma que él hubiese sabido que estaba caminando sobre la sombra de su cabeza a propósito. Aceleró su paso un poco y no se volteó a hablarle, ni que le fuera a responder de todas maneras.

"¿Te apurarías?" dijo irritablemente desde atrás de ella. "Si sigo así envejeceré pronto."

Bulma parpadeó. Eso sonó hasta casi divertido. "¿Te callarías? Estoy en taco alto. No tengo ganas de romperme un tobillo hoy. No por ti, de todas maneras."

"Si no te apuras, lo romperé por ti," la amenazó. Bulma hizo un gesto y bajó la velocidad, hasta que estaba tan solo apunto de darse vuelta. Vegeta se paró detrás de ella y la empujó por detrás de sus hombros, forzándola a tomar un rápido paso hacia atrás. Ella se dio vuelta y lo empujó en respuesta.

"Hey—" comenzó agitándose con furia, pero Vegeta la sacudió nuevamente, esta vez haciéndola perder el equilibrio y obligándola a alejarse más. Sus ojos comenzaron a brillar con diversión.

"Maldición Vegeta, ¡te estoy haciendo un favor!" gritó ella. "Si me dices de apresurarme una vez más, me quedaré aquí hasta que te disculpes. Y si me sacudes una vez más, ¡tomaré mi llave y te golpearé en la cabeza con ella! ¡Ahora déjame sola!"

Se dio vuelta y se dirigió hacia la cámara de gravedad. Tuvo que apretar los dientes para detenerse antes de murmurar un par de obscenidades bajo su respiración. No quería realmente insultar tanto, pero él hacía que le naciera realmente. Dios, siempre lo hacía. Moviendo su cabello hacia sus hombros con una sacudida furiosa de su cabeza, sus ojos se abrieron lentamente cuando se dio cuenta que ella había tenido la última palabra, por decirlo así. Quizá él sabía que estaba equivocado al—

Una vengativa mano la sacudió por sus hombros, haciéndola perder su equilibro efectivamente. Ella lo hubiera esquivado rápido, si el taco de su zapado no hubiese perforado un poco la tierra, agarrado en el suelo blando. Así que cayó en picada de ahí. Literalmente.

"¡Uf!" Bulma dijo resollando cuando su cara estaba enterrada en el pasto.

Oh, él no acaba de hacer eso—

Chupando aire para sus aplastados pulmones, se puso en cuatro patas con sus manos y miró a Vegeta con la mirada de una asesina.

"Oh, te caerás por esta, señor," siseó ella venenosamente, sacudiéndose pasto fuera del rostro y escupiendo un poco de su boca. Vegeta le dio una sonrisa malévola.

"Al menos conoces tu lugar, ahora. A mis pies, nada menos."

"¡¡Idiota!!" Gritó ella, poniéndose de pie con dificultad y mirándolo completamente inclinada, con los puños apretados. Solamente, ella no estaba con ganas de golpearle en la cara...

Su puño fue atrapado en un agarre de acero a pulgadas de una parte muy vulnerable de su cuerpo, y Bulma sacudió su cabello lejos de su enfurecido rostro para ver el increíblemente sorprendido rostro de él. ¡Maldita sea su velocidad infernal! ¡¡Si hubiera sido más lento, le hubiera enseñado una lección!! Ella empujó con fuerza, esperando hacerlo perder el equilibrio, pero sólo tuvo éxito en torcerse su brazo casi sacándolo de su cavidad ósea. Él nunca se movió en lo más mínimo. Pero parpadeó.

"Si hubiese sido más lento en ese momento," dijo con escepticismo, "me hubieses hecho acobardar."

Ella apretó sus dientes y empujó otra vez. Si ella había perdido toda su dignidad ya, no podría doler tratar otra vez. "Sólo espera, Vegeta, ¡¡me las pagarás!!" Una réplica bastante imaginativa de su parte, pero pensó que estaba haciendo bien en farfullar una oración coherente, estaba demasiado enojada. El hombre en cuestión se rió disimuladamente y liberó su puño capturado.

"Adelante, me gustaría ver que me golpeas. De hecho, te dejaré dar el primer golpe," se burló de ella, pareciendo olvidar que ella casi lo agarró desprevenido un momento atrás, e hizo un daño considerable. Él cayó en una posición de pelea, pero todos los tirones de sus músculos gritaron superioridad y mofa. Sacudiéndose algunos pedacitos de pasto de su cabello, y sabiendo que iba a terminar humillada cuando esto terminara, Bulma atacó.

De la nada, una figura apareció frente a ella con un cuerpo como una pared de ladrillos.

Los ojos de Bulma se agrandaron cuando intentó frenarse, pero era muy lenta para evitar golpearse de lleno. Por segunda vez en cinco minutos aterrizó duramente en el pasto, el impacto la dejó sin poder respirar... otra vez.

"¿Bulma?" una voz preguntó preocupadamente. "¿Qué está sucediendo aquí?"

Ella conocía esa voz. Viendo puntitos plateados en sus ojos, miró al rostro con el ceño fruncido de Goku y sacudió su cabeza.

"... absolutamente nada," dijo entrecortadamente, con sus pulmones doliendo. "¿Qué es lo que quieres?" Ella se sentó en el pasto, y miró alrededor para escrutar a Vegeta con la mirada, quien estaba mirando venenosamente a Goku. Bien, seguramente no lo sintió venir, pensó ella. Debe haber usado la tele transportación para llegar allí tan rápido. Pero maldición, ¡¡con que propósito!! Pensó que podría tener una conmoción cerebral o algo por golpearlo en el pecho tan fuerte.

Las cejas de Goku volvieron a la normalidad. "¿Qué estabas haciendo antes en el pasto? Te— ¿te golpeó Vegeta?" le preguntó oscuramente, con sus ojos brillando peligrosamente por un momento. La expresión la hizo acordar como se veía él cuando ella le dijo que Freezer estaba atacando a los demás. Los ojos de Bulma se agrandaron cuando Vegeta dejó salir un áspero gruñido y se paró frente a Goku. Bulma se puso de pie de prisa para intervenir. No habría ninguna pelea en la Corporación Cápsula si ella podía evitarlo.

"Goku, no seas idiota," dijo apresuradamente, capturando su atención lejos de Vegeta. "Sabes que es lo suficientemente inteligente para no herirme mientras hago sus materiales. Yo— yo me caí, eso es todo."

Cualquiera excepto Goku la hubiera cuestionado inmediatamente luego de farfullar semejante mentira transparente. Pero entonces, él nunca se daba cuenta cuando alguien se ponía nervioso, no era detallista. Su rostro se iluminó inmediatamente, y se tranquilizó.

"¡Oh! Bien, está bien entonces. Sólo me sorprendió cuando sentí el nivel de poder de Vegeta—"

"¡Kakarotto!" Vegeta interrumpió abruptamente, "¿qué demonios quieres?"

"Er, solo me preguntaba como estaba yendo el entrenamiento. Casi no he tenido una buena pelea en un tiempo y—"

Vegeta hizo un sonido de disgusto. "Nunca en tu vida, tercera clase."

"Aw, vamos—"

"No."

Goku se desilusionó por un momento, Bulma le hizo acordar demasiado a un niño enrabietado. Por un lapso de tres segundos, hasta que volvió a su usual alegre ser. "Esta bien, esta bien, iré a buscar a Piccolo después o algo," cedió él. Vegeta sólo se alejó con una expresión de burla y desprecio.

"Está bien."

Bulma subrepticiamente se frotó su hinchazón detrás y se mordió el labio pensativamente. ¿Vegeta rechazando una pelea? Ahora si esto era muy extraño. Pero imaginó que no quería pelear hasta que él fuese un Super Saiyajin y por lo tanto iguales en fuerzas. Su orgullo había invadido su vehemente deseo de lucha por el momento. Tendría que recordar eso.

Goku se rascó su cabeza. "Bien, uh, supongo que eso es a todo a lo que vine aquí," dijo con descontento. Bulma giró sus ojos por el tono que usó. La idea de no poder pelear con Vegeta verdaderamente lo enojaba. Goku era uno en un millón.

"Entonces piérdete, Kakarotto," gruñó Vegeta. "Tengo cosas que hacer, ¡y eso no incluye permitirte derrotarme otra vez! Peleamos cuando yo decida, y no antes. ¡¿Entendido?!"

Goku parpadeó. "Seh..."

Vegeta se volteó a Bulma y le disparó una mirada peligrosa. "Arregla ese robot ahora."

Ella achicó sus ojos igual de peligrosamente. "Eso sonó un poco como una orden, Vegeta. Realmente espero que no, por tu bien."

Él vociferó una severa risa. "¿Por mi bien? Trataste de atacarme y fallaste, Bulma. Sinceramente dudo que puedas dañarme de otro modo."

"¡Tendrás lo que te mereces algún día, Vegeta!" le gritó enojadamente. "Uno de estos días tendrás que pedirme algo realmente, ¡y no te ayudaré ni un poco! Si pudieras dejar de lado ese orgullo tuyo—"

"¡¡Orgullo es todo lo que tengo!!" le gritó a ella, su temperamento se fue del limitado control. Sus ojos quemaban fulgurante ira hacia ella, y ella estaba un poco más que sorprendida. Goku solo estudió a Vegeta atentamente, sin decir una palabra. Pero Bulma pudo decir que estaba en el filo de la conciencia. Él atacaría si Vegeta hiciera algo más que gritarle.

Ganando visible control sobre si mismo, el príncipe de todos los Saiyajin se alejó de los dos despectivamente, después de disparar una última mirada llena de odio a Goku. Se dirigió hacia la casa, con animosidad emanando de cada poro. Mierda, era bueno que Goku estuviese ahí en ese momento. Podría no haber terminado tan bien de otro modo.

Goku se volteó a ella y le dio una larga mirada. "Bulma," dijo tranquilamente, "pensé haberte pedido que trataras de ablandarlo un poquito. Él sabe más de la historia de los Saiyajin que yo, él sabe sobre la leyenda del Super Saiyajin. ¿Quién sabe que clase de ventajas le puede dar eso? Y él tiene motivos para derrotarme, su orgullo. Podría no ser capaz de detenerlo si él alcanza ser Super Saiyajin y viene a atacarme, sabes eso, ¿o no?" le preguntó a ella.

Bulma sacudió su cabeza y suspiró. "Goku, estás pidiéndome hacer algo que está completamente fuera de mi alcance. ¿Cómo puedo ser amable con él? ¿Ves como actúa? No hay absolutamente algún buen punto sobre él, y no voy a humillarme a sus pies. En cualquier caso," sostuvo ella, "podrías darle una paliza si la necesidad llegase a presentarse. Tú siempre salvas a todos, Goku. Siempre. ¿Quién es un bruto príncipe para golpearte ahora? Él perderá."

Goku la miró extrañamente por un momento. "Espero que tengas razón, Bulma. Si ese día llega en algún momento," dijo suavemente, "y fallo... ten una nave espacial lista para escapar de aquí, ¿está bien? Lleva a Gohan y a Chi-chi contigo."

Bulma lo miró boquiabierta completamente muda. Goku estaba hablando muy en serio. Él no pensó que esta fuese una victoria fácil, ni por un segundo. Pero entonces, ella supuso que él tenía razón para pensar eso. Él salió vivo a duras penas de su última batalla. Habría muerto si no hubiera sido por Gohan.

"Te lo prometo, Goku," le dijo sinceramente. "Si alguna vez él... él te derrota, sacaré a tu familia de aquí."

Ella no sabía como iba a manejar eso, pero ella lo iba a intentar seguro. Se lo debía a Goku por todo ese tiempo como amigos.

Sus ojos se encalidecieron. "Gracias, Bulma," dejo con una sonrisa, y le dio un rápido apretón en el hombro. Ella le sonrió con inseguridad.

"No tienes porque."

Él miró en dirección al sol por un largo momento, y la expresión de seriedad se desvaneció completamente. Fue sucedida por su usual semblante feliz, mientras miraba a su alrededor y se encogía de hombros.

"Bien, mejor me voy yendo, ya que sé que la pelea está fuera de cuestionamiento. Debería haberlo sabido, probablemente."

Ella asintió mientras Goku se ponía dos dedos en la frente, arqueados ligeramente en una posición familiar. Su expresión se tornó a una de concentración.

"Adiós, Goku—"

Él desapareció.

Un verdadero experto en despedidas, pensó para ella misma. Se sentía extrañamente deprimida ahora, su día entero arruinado por las palabras de él. Si Goku perdía... la idea era casi inconcebible. El casi NUNCA había perdido una batalla, y ciertamente nunca cuando contase. Quizá él raramente terminaba un trabajo sin la ayuda de alguien, pero con las esferas del dragón y su indiscutible condición de Super Saiyajin, parecía casi inmortal ahora. Goku no podía perder. Simplemente no estaba en su estructura genética.

Suspiró. De alguna manera sentía que estaba tratando de convencerse de eso ahora.


Luego de un almuerzo sin una sola señal de Vegeta y mucha más preocupación por las palabras de Goku, Bulma fue a encontrar a su padre en su laboratorio. No se había olvidado de su propuesta de dejarla ir a ayudarlo con la prueba del nuevo prototipo de láser, aunque estaba llegando un poco tarde. Y no iba a perdérselo, no había estado haciendo nada normal últimamente. Todo era cuidar de la cámara de gravedad, inspeccionar el tanque de regeneración, y últimamente tratando de meterse en esa computadora. Era tiempo pasado que ella hiciera algo como eso. Para al menos hacerle recordar que no todo en su vida estaba construido alrededor de Vegeta, de cualquier forma. No iba a ser traída de aquí para allá por Vegeta.

Haciendo la corta caminata al laboratorio le dieron unos pequeños filosos dolores en el tobillo, algo que quedaba de su desagradable caída más temprano. No ayudaba que se haya lastimado la pierna que se hirió cuando Freezer llegó. Ahora dolía otra vez. Pero más allá de eso notó que los días se estaban volviendo lentamente más frescos mientras el verano se transformaba en otoño, y las hojas de los árboles estaban recién comenzando a cambiar de colores. Eso la hacía deprimirse un poco, odiaba el clima frío.

Llegó al laboratorio de tecnología rápidamente y abrió la puerta silenciosamente, observando a su alrededor la amplia, abierta área de su padre. No había otros empleados ahí ese día, su padre había querido el lugar entero para él. A veces era así. Ahora todos los demás estaban en el otro lado del ala de ciencia, trabajando ahí. Bulma estaba contenta, si Vegeta viniera a buscarlos a cualquiera de los dos, quería decir que nadie más los iba a interrumpir. No había pasado aún, pero eso no quería decir que algún idiota ignorante lo hiciera enojar accidentalmente. Él ya había probado que no tenía en cuenta en mantener sus promesas.

"¿Papá?" lo llamó mientras miró a su alrededor. "¿Todavía estás aquí?"

"Aquí, Bulma," la voz de su padre respondió desde una pantalla de video desde su derecha. Su ceño se bifurcó en confusión. "Estoy en el laboratorio de pruebas ahora, lo siento. Pensé que no vendrías, son diez minutos después de la hora." Bien, duh. Debía haber sabido que él estaría ahí. Estaba todo listo para dispararlo.

"Estoy yendo. Estaré ahí en un segundo," dijo rápidamente, y caminó apresuradamente hacia su propio laboratorio. El laboratorio de pruebas compartía una pared con el suyo propio, como estaban lado a lado. Nunca se usaba, excepto cuando ellos habían terminado algún prototipo. Llegó y abrió la puerta ansiosamente.

Dio un leve silbido cuando lo vio. No estaba montado como si fuese a ser usado para beneficio médico, pero eso no importaba tanto. En cambio estaba en algo así como un trípode, preparado para disparar a una pieza de piel sintética que podía juzgar el poder en el que estaba programado, y la profundidad de propagación del disparo. Era lo más cercano para probarla sin una persona de verdad, en la Corporación Cápsula nunca se usaban animales. Eso era simplemente terrible. Su padre la miró orgullosamente y puso su mano en el tope del láser.

"Justo listo para la prueba, voy a probar el máximo poder para estallar primero. Toma las gafas protectoras de ahí y póntelas, esto será más brillante que una flama de soldar al principio, si golpea la capa de metal protectora antes que la piel de prueba. No queremos que eso suceda." La larga pieza de grueso metal fue puesta detrás de la pieza montada de 'piel', y fue atornillada a la pared que compartía con su laboratorio. Protegería a su trabajo si algo funcionase mal.

Bulma hizo lo que le dijo, pero le dio una extraña mirada. "¿Por qué quieres probarlo con un nivel tan alto? No sería usado para nada útil, ¿o si?" le preguntó ella, ajustándose los anteojos seguramente.

"No," respondió él, llevando sus propios lentes de seguridad sobre sus ojos, "pero necesito saber cuan poderoso será así puedo medir el flujo de poder. Tendríamos litigios si algún loco se le diera por usar la energía para herir a alguien."

"Veo tu punto ahí," concedió ella. Eso era la última cosa que necesitaban. Ajustándose más los anteojos protectores sobre los ojos, empujándose su cabello fuera del campo de visión, Bulma esperó a que su padre disparara el láser. Sintió anticipación juntarse en su estómago, aunque nada como eso hubiera sido así si ella hubiera estado en este diseño desde el comienzo. Pero no hubiera dejado de lado su estadía en el planeta Namek por nada, aunque lo había criticado y se había quejado de eso todo el tiempo. Le traía tantos recuerdos de sus aventuras en la niñez. Bueno, excepto por el maldito incidente de la rana... si viese esa cosa otra vez la llevaría al restaurante Francés más cercano con una sonrisa en su rostro.

"Listo, Bulma," le dijo su padre, e hizo un ademán que retrocediera hacia él donde ella pudiera seguir viendo. Ajustando los controles ligeramente, y girando el dial a máximo poder, el Dr. Briefs se preparó para encender el láser. Bulma se inclinó con ansiedad mientras la energía cargaba a la máquina, haciéndola zumbar ligeramente, una leve vibración la sacudía en su limitación.

Un filoso sonido de impacto llamó su atención lejos del láser abruptamente, la puerta del laboratorio volando para golpear contra la pared adyacente. Padre e hija se quedaron sin aliento mientras su atención fue rasgada entre un láser casi cargado y un muy enfadado príncipe Saiyajin quien se dirigía hacia Bulma con peligro en sus ojos.

"Maldita seas, ni siquiera has arreglado ese robo—" Vegeta comenzó, pero fue interrumpido a la mitad de su oración cuando un horripilante sonido chilloso emanó desde el láser, haciéndolo palidecer y cubrir sus oídos, sacudiéndose ligeramente. Los grandes ojos de Bulma captaron una escena terrible. El láser de su padre estaba sobrecargado, si eso era posible. Humo fluía desde el revestimiento, y el desagradable olor de cables quemados estaban dirigiéndose a sus fosas nasales mientras miraba en muda indefensión.

Luego disparó.

El Dr. Briefs se tiró sobre el cable de energía, para apagarlo, pero ya era demasiado tarde ahora. Una luz que hería sus ojos aún con los anteojos protectores puestos, y solo se intensificaba mientras el rayo incineraba la piel sintética, golpeando a seis pulgadas del grueso bloque de acero detrás de el. Con un llanto ella se alejó de la escena, mientras su padre la arrojaba al piso bajo él antes de arrojarse con ella. Fue entonces cuando Bulma se dio cuenta con pánico que el láser iba justo a través del acero como si fuera manteca. Y la luz era increíble, ¡¿cómo su padre había hecho semejante cosa?!

Hubo un tremendo ruido de repente, una explosión que calentó el aire alrededor de ella y de su padre, y el terrible ruido paró, la luz, y su pánico todo al mismo tiempo. Respirando con dificultad con bocanadas de aire, Bulma se sacó las gafas de los ojos y se puso de pie a pesar de las protestas en advertencia de su padre.

"¡¿Papá, que sucedió?!" lloró en consternación, mirando a los restos destrozados del láser de su padre. Agitando el aire de su cara, su rostro ennegrecido y su cabello ligeramente marcado, su padre parecía tan perplejo como ella. "No tengo idea que pudo haber sucedido... un cable cruzado, quizá, solo tenía que ser un leve destello, nada de esta magnitud..." se desvaneció mientras miraba al agujero que el láser había hecho en el refuerzo de acero, un destellante agujero rojo por el cual podría haber metido toda su cabeza. Ella ni quería pensar en lo que le había hecho a su laboratorio. Bulma trató de enfocarse en el accidente, podía lidiar con lo demás después. El láser estaba en piezas vagamente reconocibles todo alrededor del laboratorio, algunas ennegrecidas y chamuscadas, otras simplemente derretidas. Como había hecho esa—

"Dios mío," jadeó su padre. "Vegeta."

El estómago de Bulma se le fue a los pies por aquellas tres palabras. Su mente la llevó nuevamente a la imagen de Vegeta irrumpiendo en el laboratorio justo cuando explotó, y su rostro blanco cuando el terrible ruido atacó su audición. Pero esa luz

Se dio vuelta y se apuró a un colapso con el piso hacia la puerta, vestido en spandex azul bajo una armadura blanca y dorada. No le gustaba la terrible sensación que la golpeó como un mazo mientras lo veía tirado ahí como, cara abajo, sus brazos sobre su cabeza aunque estaba obviamente inconsciente.

"Papá," lloriqueó ella mientras sentía caer sus rodillas y miraba al príncipe. "Qu— ¿qué le sucedió? ¿Qué hicimos?"

Su padre parecía increíblemente solemne, y algo pasó por sus ojos antes que desapareciera. Él sabía algo. No era bueno.

"No lo sé, Bulma," dijo suavemente. Iré por un par de robots para que lo lleven adentro... dame un momento. Él estará... él estará bien." Y el Dr. Briefs desapareció. Así de simple.

Bulma tragó y puso una mano en su hombro levemente, preocupada por su rostro desplomado boca abajo. Agarrando su hombro más fuerte, se arrodilló y lo dio vuelta. Su cabeza se sentía despegada de sus hombros, pero el pequeño movimiento asustó a Bulma sorprendentemente en grado sumo. No había visto a Vegeta inconsciente antes. Parecía relativamente bien, aunque había un pequeño hilo de sangre en sus oídos. No le gustó como se veía eso, pero sabía que sólo era una reacción por el alto ruido que había sucedido. Siendo un Saiyajin se curaría de eso pronto. Pero había algo más...

¿Estaba Vegeta llorando?

No, Bulma pensó con rechazo. Estaban húmedos, sus ojos. Como si alguien le hubiera picado en los ojos o— o como si humo hubiese entrado en ellos. Esa tenía que ser la razón, el humo de la explosión. Pero sus ojos estaban cerrados... llevando una mano a su rostro gentilmente pasó un dedo por su párpado cerrado, secando la humedad. Había esperado hasta que se despertara. Cualquier cosa que esto le hubiese hecho— ¿el fuerte ruido habría sido demasiado trauma para su audición? —se recuperaría cuando ellos lo llevaran a la zona médica. Sabía que la audición Saiyajin era más avanzada que la humana, ¿había sido capaz de escuchar la frecuencia tan alta que la explosión del láser propinó? Realmente parecía. Movió dos dedos para revisar su pulso, pero era fuerte y constante. Su respiración era profunda incluso.

Estaba un poco preocupada. Él parecía bien, pero la humedad de sus ojos estaba mal. Eso no le gustaba.

"Vegeta," dijo en un tono con calma, sacudiendo sus hombros levemente. "Despierta."

No había respuesta de su parte, ni siquiera un leve movimiento.

"Hey," dijo ella firmemente, "abre los ojos."

Nada.

"¡Maldición Vegeta! Hazlo, ¡penoso hijo de puta!"

Él gruñó levemente, y Bulma se iluminó en calma. Nada como un buen insulto para ponerlo en alerta otra vez. Golpeó suavemente su rostro con su mano izquierda, cerciorándose que no volviese a caer otra vez. Eso no lo haría. Él frunció el ceño levemente con los ojos aún cerrados, y la sonrisa de ella desapareció cuando su ceño se transformó en una mueca de dolor. Sacó la mano de su rostro en reacción, preocupada de hacerle algo que lo lastime. Pero no. La mano de él se disparó como una víbora y tomó la de ella fuertemente, y se arrastró para ponerse en una posición sentada.

"¿Vegeta?" dijo Bulma preocupadamente. "¿Cuál es tu problema?"

Abrió sus ojos y se puso rígido filosamente, mirando vacíamente a sus piernas. Sus ojos se abrían y cerraban en turnos, y luego comenzó a parpadear rápidamente. Su rostro estaba teñido con dolor e irritación, pero con leves grado... el miedo se apoderaba aun de eso.

¿Miedo?

La mano se apretó rudamente contra la de ella hasta que estaba prácticamente le pulverizaba los huesos a la vez. Ella ni siquiera pensó que se estaba dando cuenta que estaba haciendo eso.

"Vegeta—"

"Voy a pedir esto una vez," interrumpió muertamente, con tono feroz. "Y sólo una vez." Tomó un largo respiró y se frotó suavemente los ojos con su otra mano, su rostro estudiando control apenas ocultando el miedo.

"Enciende las malditas luces."

El mundo de Bulma se volvió gris cuando la cabeza de Vegeta volteó el rostro para mirarla, pero esos firmemente llorosos ojos, infinitamente profundos y oscuros... se deslizaron lejos de ella.

Blanco.

Dios... no. No.

"...Toma las gafas de ahí y póntelas, esto será más brillante que una llama de soldar al principio..."

Luz que dolía aún a través de los anteojos protectores, y solo intensificaba...

Vegeta había tomado la intensidad de esa luz directamente. Bulma jadeó filosamente mientras trataba en vano de atraer la atención de esa mirada indescifrable, pero falló una vez más.

"Vegeta... mírame," le rogó. Él apretó sus dientes y achicó sus ojos en dirección a ella, hacia el sonido de su voz. Horror y dolor se adueñó de su rostro, y esos ojos simplemente no podían enfocarse en los de ella. Bulma sabía lo que había sucedido.

La increíble luz de la explosión del láser le habían dañado los ojos en tal grado...

Vegeta estaba ciego.