Hola señoras y señores, he vuelto, ya terminaron las clases asique a escribir se ha dicho.
Sé que tarde mucho en subirlo pero esta vez es largo, créanme valió la pena la espera XD
Pero (no les voy a hablar de mi vida porque sería aburrido admitámoslo XD) sin más duración, que empiece el espectáculo.
El callejón
Al día siguiente, tío Remus llego puntual para poder ir con tiempo a Londres, aunque me gustaría saber dónde encontraríamos todos los materiales en Londres me desconcierta.
-¡Ah! Es aquí El Caldero Chorreante. –dijo refiriéndose a un bar diminuto que la vedad si tío Remus no me lo hubiera señalado no lo habría visto, y la gente parecía no notar que estaba hay.
Por dentó no había gran cosa, era oscura y destartalado. Y había la gente más rara de todas, pero como estamos en un mundo mágico todo es posible. Todo parecía normal, como si ver a un menor hay no fura para espanto.
No sé cómo algo me altero mire para todos lados y me fije en un hombre con ropas árabe muy caro. Tenía la cabeza gacha y parecía murmurar para el solo.
Al pasar por su lado sentí su mirada en mí que me hizo tener un escalo frio, trate de pegarme a Remus todo lo que pude hasta una puerta trasera, era un callejón sin salida. Pero él como si nada se hacer a la pared saco su barita y toco tres golpes contra en la pared y empezaron a desaparecer ladrillo a ladrillo hasta que pudimos ver el exterior.
-Bienvenida, al callejón Diagon. –dijo Remus extendiéndome el brazo. Sonreí ante la emoción, la verdad es que ahora mismo desearía ser como Harry cuatro ojos, como abecés le bromeo, para poder ver todo al mismo tiempo.
-Primero vamos a Gringotts ahí está el dinero de tu familia.
-¿Gringotts? ¿Hay bancos mágicos?
-Si el más seguro para guardar el dinero, que es administrada por los gnomo. –dijo guiándome a un edificio blando y que se alzaba más que el resto de las tiendas.
Los gnomos eran seres extraños e intimidaban un poco.
-Buenos días –tío Remus se acercó a uno de los gnomo desocupado. –Hemos venido a sacar dinero de la caja de seguridad de la señorita Victoria Black.
El gnomo, extrañado por el nombre, levanta enseguida la cabeza.
-¿Tiene su llave, señorita? –dijo dudoso el gnomo viéndome.
-Es esta. –dijo entregando le una pequeña llave plateada.
Después nos llevaron hanta un carro por unos reíles en el suelo, la expediente fue alucinarte. Nos llevó a la cámara 711, adentro había un montón de dinero y cosas lujosas como muebles, repisas, calderos; pero lo que le llamo la atención era que al fono cerca de la chimenea en la repisa antigua, hay un dos carta con distinto remitente, pero por la letra era de la misma persona.
Para: Sirius Orión Black
Para: Victoria Lucy Black
Contuve al aliento era mi nombre. Temblorosamente lo tome de la mesita, la abrí.
Mi pequeña Victoria
Si estás leyendo esto es que ya no estoy contigo. Si soy tu madre, no sabes lo mucho que me duele saber cómo lo doctores me dijeron que es probable que no valla a sobre vivir al parto porque significaría no verte crecer, cuidar, amar.
Tienes que saber siempre, aunque ahora este dentro de mí siempre te he querido con locura y tu padre también te quera cuando se entere.
Tu padre lleva cinco meses desaparecido no sé dónde puede estar, pero sé que él nunca nos dejaría. La última vez que nos vimos me conto todo que era un mago, le dije que no me importaba lo que fuera que lo quería pasara lo que pasara aunque estén en guerra con un loco lord oscuro o venga de un familia que me odiaría tan solo verme. Por eso el me propuso matrimonio y hacerte, fui tan feliz.
Pero antes de que desabereciera, me dijo que tenía que cuidar de unos amigos suyos que estaba en peligro de muerte, y dijo que si no lo localizaba enviara un carta a un amigo suyo llamado Remus después de escribir esta carta le enviare. Una estoy desesperada por saber cómo esta.
No sé qué hacer si no bien, y me muero ¿Quién te cuidara? Es mi gran temo.
Le he escrito una carta a tu padre también por si ya estoy muerta cuando llegue, no quiero que los dos os sintáis tristes por mi perdida, tenéis que seguir adelante por mí.
No sé a qué edad tengas en tus manos esta carta mi pequeña, pero quiero que cuidas de tu padre sé que cuando esta triste se encierra en sí mismo.
Cuidaos los dos, por favor.
Te quiere, tu madre
Lo último lo veía todo borros, las lágrimas caían a borbotones de mi cara. Me gire hacia Remus.
-Tío… -no me salía la voz, estaba en shock, solo corrí a abrazarle.
-Lo sé, pequeña. –dijo abrazando más fuerte. –Pero de momento tienes que se fuerte te lo contare todo después.
Asistí, mientras trataba de enseñarme en funcionamiento del dinero trate de no pensar en la carta para mi padre que dejo mi madre. Quería saber que ponía, pero sabía que hay abrían cosas privadas para los dos, será indebido. Acariciando el nombre de mi padre, la deje hay para que mi padre la hallara.
Solo tomamos un poco del dinero y mi carta, para salir después, sin saber que un cuadre colgaba entre la chimenea había visto todo.
Al salir casi le suplico a tío Remus en ir primero con la varita, cosa que acepto con un poco de la carita de cachorrito en pena y lo que paso en la cámara. Fuimos hasta la tiene de Ollivander.
El lugar estaba todo lleno de cagas por doquier hasta en el techo y estaba un poco empolvado.
-Buenos días. -entro un anciano desde la parte de atrás.
-Venimos por una varita, señor Ollivander.
-¡Ah! Remus Lupin, me alegro de verlo otra vez, ébano, treinta centímetros. Sí, me acuerdo. ¿Cómo se llama, señorita?
-Victoria Black.
-¡Ah! Ya decía yo que había visto esos rasgos en alguna parte, cabello negro, la nariz aristócrata, seguridad en sí misma. –el hombre me mira con escrutinio. –Los rasgos de un auténtico Black, igual que si padre me temo a decir y alegrar. Aun lo recuerdo, roble, veintiocho centímetros. Lástima, una verdaderamente lástima.
Al principio Remus se parecía estar divertido, pero el último comentario lo puso tenso, me entro curiosidad.
-¿Por qué lo dice señor?
-Su padre tenía un problema con las reglas y la autoridad, que conllevó al escapar de casa tan joven.
- Señor Ollivander, esperamos encontrar una varita para Victoria. –cortando la conversación, tiene muchas cosas que explicar, tío Remus.
-¡Ah! Si, ¿con que brazo va escoger la varita?
-Soy surda. –respondí dudosa. Empezó a medir al asarle la mano.
Y así paso media hora probando varitas, que hasta pensé que ya llevábamos la media tienda y el loco entre más sacaba más se ponía contento.
-Que cliente difícil, no se preocupe encontraremos a su pareja. Aunque me pregunto. –es loco parecía estar más en las nubes. –Aunque esta recién echa, si porque no. Tejo y corazón de dragón, veintinueve centímetros, elegante y flexible. –dijo mientras regresaba de la parte de atrás con la varita.
Al tocarla siento un súbito calor, y al agitarla salieron unas chispas rojas.
-¡Oh, bravo! Si, que curioso. –le entregue la varita y puso la varita en su caga para luego envolverla, pero me tenía intrigada.
-¿Qué es lo curioso, señor?
-Vera señorita Black, la varita siempre escoge al mago, esta de aquí es una rara combinación. Pero conseguir a una varita estar entre la luz y la oscuridad. Podremos esperar grande cosas de usted señorita Black, pero llegar el día en que tenga que decidir.
El viejito loco no dio más explicaciones de la "decisión" que debería tomar, asique page los siete galeones de oro y nos fuimos.
Después fuimos a la tortura del uniforme, también con ropa de casual. Los libros con los materiales, donde tío Remus me sugirió que me comprar otros para que valla aprendiendo más, cosa que le hice caso; y me figue que mi tío al parecer era un ratón de biblioteca.
Ahora solo faltaba la mascota.
-Vic, ¿puedes ir viéndolos tú? tengo que ir a comprar la posición para mi enfermedad.
-Claro tío Remus. –la verdad me estaba empezando a gustar su aura de tranquilidad, antes de irse me revolvió el pelo en señal de que me cuide mientras no esté y me invita a entrar pero sé que no me sigue.
La verdad hay una variedad de todo tipo de animales, de hasta lechuzas, sapos, gatos, serpientes, ¡ratas! ¡Puaf! ¡Qué asco!
Entre paso y paso mirando entre las jaulas no me di cuenta de que tropecé con alguien que me hizo caer de brusco.
-Ahí.
-Uf, lo siento ¿estás bien pequeña? –dijo con voz grave el extraño.
-Si lo siento no me figue por donde iba. –Al mirar hacia arriba, la boca se me abrió de asombre. Era enorme parecía un gigante, pero sonreí como disculpa al parecer no solo he visto la punta del de este nuevo mundo.
Tome su mano en agradeciendo.
-Disculpe señor ¿es usted un gigante? –yo y mi bocotá como siempre me traerán mala suerte un día, pero el hombre se rio ante mi pregunta.
-Bueno el termino correcto es semi-gigante pero si lo soy.
-Valla. -de seguro que si alguien me viera me vería con estrellas en los ojos.
-Dime pequeña ¿podrías hacerme un favor?, estoy buscado un regalo para un amigo y quiero cómprale una lechuza pero no se cual escoger.
Me gire para ver las que había, la verdad todas eran bonitas negras, marones, grises. Pero hay una que me llama las la atención que es una lechuza banca que parecía estar cansada de estar encerrada.
-Porque no está parece querer salir de su jaula y además es muy hermosa. –al decir la ultima el ave ululo de en afirmación, y en sima inteligente.
El extraño la estuvo mirando largo rato.
-Tienes rezón es hermana, creo que le gustara mucho. Me la voy a llevar.
Sonreí ante la emoción del gigante.
-En agradecimiento ¿me podría dar un consejo? Vera es mi primera vez que estoy en el callejón Diagon y no sé qué mascota llegar, las lechuza están bien pero no sé, los sapos no me gustan, y las ratas las aborrezco.
-Entiendo porque no te compras un gato son astutos y te puedes desastre de las ratas cuando quieras. –me dijo mientras terminaba de pagar a la lechuza.
-Tiene razón, gracias señor.
-Por dios, no me llames señor, soy Rubeus Hagrid soy el guardián de los terrenos de Hogwarts.
-Usted, está en Hogwarts, ¿enserio que tiene todas esas maravillas que me han contado? –dije esperanzada de saber si todo lo que me conto tío Remus era verdad.
-Casi todo, bueno me tengo que ir hasta luego. –dijo ya cargando con la lechuza, con yo solo despidiéndome con un simple adiós.
Me gire para seguir viendo las jaulas pero esta vez concentrada solo en los gatos. Todos me parecían muy bonitos, pero al final al fondo había una que estaba un poco descuidado.
Era una raza que no había visto nunca, tiene un pelaje corto, pero sedoso a la vista de color bronce con manchas marrones y sus ojos verdes claros casi idénticos a los de Harry.
-Hola hermosa, veo que la gente de aquí no te trata vio. -dije mientras él se levantaba acercándose todo lo que la jaula el permitía.
-Una buena elección señorita, -dijo el que parecía el dependiente de la tienda. –Es un Mau Egipcio llego solo tres días desde Egipto, se dice que se reencarnaban los espíritus de los muertos y vuelven a la tierra, eran muy adorados hay.
Me quede pensativa, de seguro es una raza muy orgullosa si eran venerados, no lo pensé más, quería este gato.
-Ya encontraste algo que te gusta, Vic. –Remus llego en este momento poniéndome una mano en la cabeza.
-Si tío Remus me gusta este gato. –dije señalando al gato marrón.
-Está bien, ¿cuánto es? –pregunto Remus al dependiente.
-Bueno es una adquisición resiente pero me tomado más problemas que benefició. –al decir lo último el gato siseo hacia el que hace que el dependiente se eche hacia tras de ella. –Tres galeones y diez sickles, y es tuyo –decía con desesperación y miedo en su voz.
-Ok, no se olvide de los utensilios para el cuidado, una jaula mejor, y un collar que sea posible de plata ella es una princesa y debe ser tratada como tal. –ya estaba dándole ordenes al dependiente que estaba más que apurado de deshacerse del gato, al escuchar mis ultima palabras ella maulló y trataba de acercarse lo más posible a mí.
Mientras el dependiente traía las cosas que le pedí me puse a elegir el nombre. La verdad es que la mayoría no le gustaba a la gata, el dependiente me dijo que era hembra, pero al final le gusto Kamila.
–Entonces será Kamila. –dijo contenta del nuevo nombre mientras le rascaba debajo de las orejas y ella ronroneo de felicidad.
Ya cuando Mary y Lucas venían a recoges, empecé el interrogatorio.
-Tío Remus, la carta de mi madre dice que la conociste ¿es cierto?
-Está bien, Victoria tienes derecho a saber que él ha pasado a tus padres. -suspiro cansado y se volvió con cara triste. –Sí, tu madre me envió una carta diciendo que era la novia secreta de Sirius la que se quería casar cuando terminara la guerra. Cuando la vi no supe si creerle o no, pero entre más hablaba con ella me di cuenta que ella sabía más cosas de Sirius que nunca contaría a nadie. Le conté que yo conocí si a tu padre desde el primer año en Hogwarts, era amigos desde siempre, y al enterase de eso me nombro directamente tu padrino yo no sabía cómo responderle, pero acabe aceptando al explicarme que no tenía más pariente vivíos. –en todo lo que llevaba de conversación siempre tenía una sonrisa de añoranza, ero después su puso serio. -Pero no tenía coraje para decirle lo que había pasado con Sirius…
-¿Qué paso, tío? No esta…
-No, no está muerto. Él era el guardián secreto de unos amigos nuestros, donde sabia donde se escondían, y solo lo sabía él; pero él nos traición al lord oscuro.
-En la carta de mamá también ponía eso, ¿quién es?
-Nuestro mundo antes estaba en guerra. –dijo dejando salir otro suspiro de resignación y con un tono más bajo. –Su nombre era lord Voldermont, pero todo el mundo lo llama el-que-no-debe-ser-nombrado o quien-tu-sabes la gente sigue temiéndole a su nombre. Hoy en día todos sus seguidores están en Azkaban, junto con tu padre, Victoria.
No supe que decir a esto, era irreal mi padre un traidor; yo no sería capase de traicionar a mis amigos, a Harry. No dijo que tío Remus este mintiendo si no me estaría contado que mi padre está en la cárcel, pero no creer esto hasta que sepa toda la verdad.
-Tío sé que de seguro mamá no te culpa por no hacérselo contado, estuviste pensado en su salud y en mí en ese entonces, -dije sonriendo en comprendió y esperanza de que saliera de ese aura de culpabilidad, no merecía eso. –Y me alegra que fueras tú el que me lo haya dicho.
-Victoria, te lo dije por sé que los otros magos te estarán molestando con esto siempre, prefiero decírtelo yo a que te enteres por ellos, y tenía derecho a saberlo.
Asistí de momento tenía una duda que resolver, no quería pensar en lo que pude llegar a ser mi futuro con los sangres pura.
Tres días después su mi cumpleaños fue todo normal solo que esta vez Remus me regalo algo, pero el regalo de Harry no estaba y los Dursley no se le veía ni cabeza. Aunque no pude comprarle nada a Harry en su cumpleaños eso ya lo arreglare en cuando sepa donde se lo llevaron los Dursley.
Por fin que les pareció. Pero una acaraciones antes de derspedirme que la varita esta sacada de la wikia y es original (aunque la verdad no unirá tardado tanto mas i no la estuviera utilizando, ALABEMOS A LA SANTA WIKIA)
Si quereis saber la apariencia del gato esta en mi perfil con un enlace.
Bueno un saludo a todo y adiós.
