Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Un amor alterno
(An Alternate Love)
Un fic de Hella
Traducción por Apolonia.
Por supuesto que su semana estuvo arruinada por esos últimos momentos con Vegeta, pero trató con todas sus fuerzas olvidar que siquiera haya sucedido. Bulma había estado excesivamente complacida con la cantidad de respeto que los mejores empleados de su padre le habían comedido en las reuniones, parecían bastante felices en dejarle ocupar la posición de su padre en esa reunión en particular. Algunos de los miembros más viejos le habían dado miradas parecidas a aquella que el maestro Roshi tenía a veces, pero se deshizo de esa idea con relativa facilidad. Como si eso nunca hubiera ocurrido antes.
Había ido al centro comercial como pretendió hacerlo, pero lo había hecho como en modo de piloto automático, sin ninguna diversión al hacerlo. En todo el tiempo el único pensamiento que ocupaba su mente era sobre el tema. Se preguntaba con todas sus fuerzas que había sido exactamente lo que lo había hecho un maldito bastardo otra vez. Había dicho algo, obviamente, y eso lo accionó. Bulma sólo no sabía qué.
Cuatro días después de llegar a la Ciudad del Este, llamó a sus padres. Vegeta... seguro ya había recuperado su vista para entonces. Maldición, ¡¡pero estaba enfurecida que no podía estar ahí para atestiguarlo!! ¡Kami! No que Vegeta la quisiera ahí o algo, más como si estuviera saltando de la felicidad con ella lejos. Aún así, hubiera sido algo lindo ser lo primero que sus ojos vieran luego de una semana. Esos eran los pensamientos que corrían en su mente aún entonces, mientras se sentaba en su balcón privado, hablando con sus padres en el teléfono inalámbrico que el personal del hotel le proporcionó.
"Todo está bien, papá," dijo con un suspiro mientras él la bañaba de halagos y le hacía preguntas sobre cada miembro del consejo. "Fue pan comido, tal como dijiste que sería. Están comiendo de mi mano, y no han demandado mucho hasta ahora. Una extensión en una de las instalaciones aeronáuticas de prueba porque no tienen mucho espacio, quieren que lo subsidiemos porque creen que nos beneficiará enormemente al final. Esa es la mayor demanda hasta ahora, y no es absolutamente nada. Aún así, les dije que volvería con las respuestas," se sonrió a si misma mientras su padre reía.
"Esa es mi niña," sonrió él. Bulma dejó salir otra rápida sonrisa a nadie en particular, mirando a la noche que la rodeaba. Desconocidos suspiros y sonidos la saludaban, y a pesar de lo fácil que le fue estar ahí, quería estar en casa desesperadamente.
"Papá," dijo en ansioso apuro, "has llevado a Vegeta al tanque, recuperó su vist—"
Su padre suspiró pesadamente al otro lado de la línea, causándole romperse en sorpresa. Oh querido, pensó con un rápido hilo de pánico, eso no sonó para nada bueno.
"¿P-papá? Por favor dime que funcionó..." Dijo suplicante. Oh Kami, ¡si no hubo de funcionar Vegeta estaría absolutamente balístico! Pero, pensó para si misma, eso era precisamente correcto, lo que quería decir que todo estaba intacto todavía en la Corporación Cápsula. Lo que quería decir...
"Oh Bulma, funcionó muy bien. El muchacho apenas puede mantener sus ojos cerrados por miedo de perder su vista otra vez."
"Oh dios." Dejó salir un largo respiro en alivio, desconcertada por la ráfaga de dolor mezclada con esa enorme facilidad y felicidad que sentía por su estado. Podía ver otra vez. "Maldición papá, eres un genio. Él debió estar tan aliviado," dijo con una triste sonrisa. Casi podía escuchar a su padre sacudir su cabeza.
"Más como si estuviera satisfecho Bulma, pero hay algo disturbando al joven muchacho, estoy seguro," respondió tranquilamente su padre. Luego su voz cambió a un susurro confidencial. "Ni siquiera ha tocado la cámara de gravedad, querida. Eso es increíblemente extraño, ¿no dirías?"
El estómago de Bulma se contrajo. Wow, eso era realmente extraño. ¿Era acaso algún efecto colateral por recuperar su vista? ¿Qué dejara completamente de lado toda la rutina, aún para ni siquiera entrenar? Se preguntó si volvería a la normalidad una vez que volviera ella a molestarlo. Quizá solo los empeoró, a cualquier problema con los que tenía que lidiar antes. "¿Qué estuvo haciendo en su lugar?" le susurró en respuesta, bajando su voz para igualar la de él. Otro suspiro.
"Se sienta mucho en el techo, en realidad. Tu madre lo vio primero cuando estaba regando el jardín y casi se desmaya. Debió haber parecido algún pájaro loco buscando su presa sentado ahí," se quejó él. "No lo he visto hacer mucho más—" se detuvo mientras Bulma escuchó ruidos de fondo, y enmudecieron la charla. Su ceño se frunció.
"¿Papá?" presionó ella. "¿Qué está sucediendo? ¿Está Vegeta ahí o algo?" cambiando de ruidos por un momento antes que su padre volviera a la línea otra vez.
"Lo siento, Bulma," se disculpó. "Hablando de Roma, ¿lo dirías? Acabo de poner a tu madre en el intercomunicador para preparar algo de comida."
Bulma aprovechó la oportunidad. "¿Está ahí? Esta bien, papá—ponlo en línea."
"¿Qué?" exclamó el Dr. Briefs pensando que estaba loca. "No podría nunca trae—"
"¿Por favor?" rogó ella. Quizá... sólo quizá podría obtener algunas respuestas de su parte. "Si se rehúsa está bien, me iré. Pero estás con el teléfono inalámbrico, ¿no es cierto?"
"... Mierda," murmuró su padre, y los ojos de Bulma se abrieron.
"Papá, ¡el vocabulario!" Amonestó. Pero obviamente él no estaba escuchando, en cambio estaba diciéndole su pedido al príncipe en cuestión. Apenas podía escucharlos, sólo pequeños arrebatos de conversación y una palabra aquí y allá. No hay problema, se aseguró a si misma. Esperó impaciente por Vegeta en la línea. Hablaría con ella, se aseguró otra vez. De ninguna forma rechazaría la oportunidad de presumir sobre no necesitar su ayuda de ahora en más, aunque una pequeña parte de ella quería ayudarlo. Pero cuando el intercambio de palabras cesó abruptamente y el sonido de alguien agarrando el teléfono llegó a sus oídos, Bulma apretó sus dientes en frustración.
"Lo siento Bulma, pero Vegeta se rehúsa absolutamente a hablar en uno de estos 'instrumentos primitivos'. Santo cielo," murmuró en un tono que fue casi desesperado. "Bien, al menos no está violento o algo terrible. Crees que Goku pueda hacer algo—"
"Dios, ¡no!" Bulma casi tembló. "Papá, esa sería la peor cosa que podrías hacer. Si Vegeta quisiera ayuda, se las arreglaría sólo antes que pedirle a alguien que lo haga por él. Él... él le gusta cuidarse a si mismo," murmuró tristemente, su voz se desvanecía.
Su padre suspiró una vez más en buena medida. "Tu eres la experta, no yo. Bien, mejor me voy yendo Bulma, ya arreglé los planos y el tanque de regeneración, pero tengo un millón de otras cosas que hacer esta noche. ¿Cuándo terminarás?"
Bulma se frotó las sientes y frunció el ceño. Era Jueves, con todo saliendo bien... "Digamos que volveré alrededor del Sábado a la tarde. Con suerte, quiero decir. Diviértete en casa, saluda a mamá, ¿está bien? Y si tienes un arranque de locura patea a Vegeta en el trasero y dale mis saludos," dijo con una media sonrisa.
Su padre bufó. "Haré eso el día que comience a tener tendencias suicidas, ¿está bien? Nos vemos en un par de días."
"Luego," respondió Bulma levemente, y colgó. Wow. Las cosas estaban raras en casa, reflexionó. Si alguien revisase el hecho que Vegeta se revirtió completamente a lo que solía ser en el espacio en un par de segundos y aún preocupaba a su amistoso padre. Lo que era dudosamente malo, porque ahora Vegeta había recuperado su vista y todo. Realmente deseaba haber podido hablar con él por teléfono entonces, quizá le hubiera dado una pista o dos de porque estaba actuando como lo hacía. No le mintió exactamente, pero entonces podría haber cambiado la rutina y no dirigirle la palabra si así lo quería. Aún así, había valido un segundo para rechazarla. No podía hacer nada por él en donde estaba ahora.
"Oh, ¿qué importa?" se preguntó en voz alta, girando para volver a su habitación. Sólo porque él había cambiado un poco no lo hacía una cosa mala, ni por un poco de imaginación. Como dijo su padre, no estaba siendo violento o algo. Quizá este era el comienzo de un cambio positivo.
Echando un vistazo al reloj digital al lado de su buró, notó que era más tarde de lo que esperaba, casi las nueve en punto. Había estado hablando con su padre más de lo que había pensado. Decidiendo preocuparse por eso luego, optó por tomar un descanso y mirar un poco de televisión.
Se sentó con las piernas cruzadas en la cama demasiado grande, cambiando de canal desanimadamente con el control remoto. No había nada, como era usual cuando necesitaba algo para despejar su mente de sus pensamientos. Pero no estaba tan preocupada como antes, después de todo este era Vegeta sobre el que estaba pensando el bruto podía cuidarse a si mismo sin importar que. Bulma pensó que solo estaba haciéndose creer su relación de amistad con él y encontrándose casi carente de ella. Pero no lo necesitaba y si no quería su ayuda no se la iba a ofrecer más. Él podría, y lo soportaría.
Un sórdido sonido resonó desde su balcón y las cortinas de gasa blancas ondearon con un repentino e inusual viento. Bulma saltó de la sorpresa, volteándose a abrir las puertas.
Una figura hizo su aparición entre las cortinas danzantes, brazos cruzados sobre su pecho en una posición que ella reconocía muy bien.
Bulma casi sufre un infarto.
"¡¿Vegeta?! ¿Q-qué estás haciendo aquí?" Gritó ella, saltando de la cama para mirarlo con atónita sorpresa. Estaba vestido diferente de lo usual, en realidad con ropas humanas que no contenían el color rosa o amarillo. Milagro de milagros. Estaba en unos jeans oscuros y una camisa blanca suelta, abierta en la garganta, parecía casi cualquier otro terrícola afuera en la noche.
Si no tenías en cuenta el cabello, de cualquier forma.
Pero lo que la sorprendió más era la mirada con la que él la veía, porque estaba... viva. Sus ojos destellaban en emoción y alerta a cualquier respuesta alrededor de él, eso fue lo que la oscuridad le permitió ver. Intensidad. Bulma sintió una sonrisa salírsele de la boca en respuesta. ¡Su padre realmente lo había hecho! ¡Realmente podía ver otra vez!
"Wow, funcionó," murmuró en voz alta. Sus ojos se iluminaron con felicidad por él, regalándole un destello alegre. "Debes estar increíblemente aliviado—"
"Qué piensas, idiota," escupió él. Sus ojos la destrozaban, algo que la mujer no omitió ni un poco. "Aunque tu padre idiota se tomó su dulce tiempo para arreglar la máquina."
Los hombros de Bulma se encogieron momentáneamente. Oh, perfecto. Casi se había olvidado en su sorpresa al verlo que todavía estaba actuando como un completo y absoluto bastardo. Le sonrió, obviando el hecho que no parecía asustada cuando estaba parada ahí en su pijama de seda lavanda. Pero ese no era el punto ahora, ¿o si?
"¿Qué es lo que querías Vegeta? ¿Volar hasta aquí para reírte en mi cara e insultarme? Bien, misión cumplida. Ahora vete, bastardo insensible. No voy a hablar contigo si persistes en ser un ingrato conmigo," sentenció ella, imitando su pose y tratando de mirarlo ahora que él podía ver su enojo realmente.
Vegeta parpadeó una vez y entonces esa sonrisa malévola de él apareció en su rostro. "Has empeorado, Bulma. Tus insultos ya no tienen la misma gracia que antes," respondió divertido, sin moverse una pulgada. Su ceja se levantó levemente, burlándose de su enojo.
"¿Parece como que me importara, Vegeta?" Siseó ella, clavándole los ojos con la mirada. Otra vez Vegeta parpadeó con leve sorpresa.
"¿Por qué estás tan enojada, si puedo preguntar?" le preguntó él, casi casualmente. Aquella sonrisita seguía ahí, aún burlándose de ella. Pero sus ojos... estaban perplejos. Bulma fue la que parpadeó entonces, con algo más de ira saliéndose por los poros en el rostro por su pregunta.
"¿Qué quieres decir, 'porque estoy tan enojada?' ¡Estás actuando como un total bastardo conmigo!"
El rostro de Vegeta se torció levemente en confusión. "¿Entonces? Siempre actúo como un bastardo para ti, como lo pones tan elocuentemente. ¿Por qué ofenderte ahora?"
Ella abrió su boca para gritarle un poco más, pero nada salió. De alguna manera era verdad, lo que dijo. Pero últimamente no había sido tan malo, entonces porque ahora... Su boca se torció infelizmente por esta confusión. "No siempre eres un bastardo conmigo, Vegeta, lo sabes."
Él emitió un bufido, y ella se enderezó más. "¡Es verdad!" Insistió ella. "A veces hablas conmigo en lugar de golpearme e insultarme diariamente." Se frotó una mano por el casi desaparecido moretón que rodeaba su cuello significantemente, mirando como los ojos de Vegeta seguían su mano y se achicaron. Luego se nublaron brevemente.
Ella asintió levemente en confirmación. "Seh, sabes que tu causaste eso. Pero no estoy preocupada por un par de marcas, lo que quiero saber es porque de repente enloqueciste conmigo y volviste a ser aquel malhumorado, arisco sujeto que eras cuando recién llegaste. Y déjame decir ahora antes que nada; no fue mi culpa." Pensó que podría cubrir todas sus bases mientras pudiese.
Él la miró, tomando un paso para entrar a la habitación. "No soy malhumorado. Y por cierto, pareces estar haciendo demasiado de eso justo ahora. ¿Qué te importa como actúo? No somos amigos," señaló él. La quijada de Bulma cayó.
"¡Demonios que no lo somos! ¿Piensas que me preocupo por ti por eso, te salvé en varias ocasiones si no pensara que eres alguna clase de amigo?" Dijo indignada. "Eres un mentiroso, Vegeta. Tu sabes que somos— fuimos amigos."
El leve cambio en su rostro fue notado por Bulma. No esperaba eso de ella, aquel candor. "Quizá no te creía mi amigo entonces," dijo él maliciosamente. Los ojos de Bulma giraron.
"Seh, bien eso era muy obvio," dijo ella en derrota. Sacudiéndose el cabello lejos de su rostro con los dedos, insultó silenciosamente para sus adentros antes de volver a mirarlo. "Está bien entonces Vegeta; pondremos toda esa semana como una locura inducida por un accidente de laboratorio, ¿lo haremos? Borrar del mapa todo lo que sucedió."
"Si eso es lo que quieres."
Su rostro casi convulsiona de la confusión y la irritación. "¿Qué se supone que quiere decir eso? Maldito, ¿puedes dejar los acertijos y hablar con un poco de sentido, por favor? No me consideras una amiga, ¿así que por qué debería hacer lo mismo? Volviste a ser un bastardo conmigo, ¿entonces porque debería seguir pensando en ti como algo menos de lo que actúas? Pensé que querías que me olvidara como actuaste casi decente conmigo, viendo como estás completamente sano de vuelta," escupió ella. "Y—y ¿qué estás haciendo aquí, de todas formas?"
Vegeta parpadeó y se descruzó los brazos, y Bulma notó que no usaba más sus guantes últimamente. Extraño que no se molestara en vestirse en su armadura Saiyajin ahora que volvía a ser su viejo yo otra vez. Si eso era lo que sucedía de cualquier forma... Él dejó salir un corto, y cansado gruñido y le devolvió una mirada que casi, casi era en amonestación.
"¿Te olvidaste tan rápido? Pediste hablar conmigo, ¿o no?" dijo levemente.
¿Huh?
Vegeta giró sus ojos. "En el... esa cosa de teléfono. Una de esas," le dijo, señalando al objeto apoyado en su cama. Bulma siguió su dedo índice con una ceja antes que se le encendiese la lamparita en la cabeza. Su mirada se agigantó para encontrarse con la de él en sorpresa.
"Tu... ¿volaste todo hasta aquí solo porque pedí hablar contigo?" Dijo Bulma sorprendida, con su rostro anonadado. Los ojos de Vegeta rodaron.
"No suenes tan... tan emocionalmente afectada. No iba a usar uno de esos chismes estúpidos, y no he volado a ningún lugar por una semana. Necesitaba revisar mi velocidad, idiota," respondió Vegeta, sonando casi defensivo. "¿Ahora qué demonios querías? No tengo toda la noche."
Bulma estaba por repetirle todo lo que su padre le había dicho, pero luego se decidió por no hacerlo. Al parecer, Vegeta estaba actuando exactamente como siempre lo hacía. Y no parecía preocupado por nada en lo más mínimo. Quizá sólo estaba tomando un descanso de todo su entrenamiento, pensó Bulma lentamente. ¿Por qué molestarlo con sus sospechas? Así que se concentró en el punto y apareció con algo creíble.
"Sólo quería preguntarte como salió todo en el tanque de regeneración. Considerando lo enfurecido que estabas cuando el láser quemó tus retinas, quería asegurarme que todo estaba saliendo bien. Tu sabes, sólo en caso papá tuviese que mantenerte así un poco más," sonrió ella. "Además, estaba aburrida."
"¿Así que me trajiste hasta aquí por nada?" Dijo ásperamente. "Podría estar haciendo mejores cosas con mi tiempo."
Bulma sacó su lengua. "Hey, si hubieras hablando conmigo por teléfono podrías haber respondido todas estas preguntas sentado con tu trasero en casa. Además, apuesto un cincuenta que me extrañaste esta última semana," sonrió ella. Vegeta se sonrojó.
"Nunca en tu vida," gruñó él, pareciendo un poco nervioso. "Estaba disfrutando de la paz y la tranquilidad en tu ausencia, si debes saber."
Bulma rió en voz alta. "¿Te parezco estúpida? No, no respondas eso," dijo mientras Vegeta abría su boca rápidamente. "Tu amando la paz y la tranquilidad es tan creíble como Goku recibiendo una vacuna para la gripe."
Vegeta pareció ofendido y apuntó un dedo en su dirección. "Mide tus palabras, Bulma. Recuerda que todavía puedo dispararte–"
"Pero no lo harás," dijo con una sonrisa, golpeándole la mano. Con facilidad, el agarró su muñeca y jaló, empujándola contra él. Tan cerca de él, que podía sentir esa calidez bromista en sus ojos. Su respiración se pausó, luego se aceleró un poco. Ocultó su confusión.
"No fuerces mi mano. Sabes que puedo hacerlo," dijo en advertencia, mirándola levemente. "Y la última vez que me desafiaste a herirte dejaste un momento muy parecido a este."
Bulma abrió sus ojos inocentemente. "¿Pero que quieres decir, Vegeta? No puedo recordar que nada de esto ocurriera alguna vez," dijo con una sonrisa torciendo sus labios. Pero si recordaba, y estaba causando que la temperatura de su cuerpo aumentara varios grados. Su mano no soltaba su muñeca.
Vegeta gruñó, sabiendo que lo había atrapado. Técnicamente él no podía decir que tenía; ambos habían acordado en olvidarlo. Bulma sonrió. "Caíste justo en esa, Vegeta. Y sabes ya no me asustas más; me gustas."
Vegeta rió. "¿No te asusto? Te— ¿qué? Bulma, te sugiero que detengas esto ahora—"
"¿Por qué?" preguntó levantando una ceja. "Sabes que no te tengo miedo. Pero no quiere decir que te vea como un gatito peludito o algo, tampoco. Pienso que el respeto es mejor que el miedo, y te lleva más lejos por el largo camino," dijo ella firmemente.
Él no sabía que decir a eso.
"Además," dijo ella, removiendo su mano de su muñeca y revisando que no haya marcas, "si querías matarme lo hubieras hecho años atrás." Su muñeca estaba bien, ninguna señal de moretones o algo.
Vegeta le frunció el ceño. "Quizá tienes la destreza para culebrear situaciones incómodas."
"O me dejas zafarme de ellas. Suena mucho mejor que decir que te derroté en una discusión, ¿verdad?"
Parecía un poco atrapado. "... Quizá."
Bulma saltó. "Lo que quiere decir que si me dejas zafarme de ellas, ¡entonces te gusto!" Dijo ella.
Sus ojos se agigantaron. Vegeta abrió su boca en objeción, luego la cerró, luego le lanzó una mirada de suprema irritación. "Maldita," forzó decir él.
La sonrisa de Bulma rivalizaba a una lámpara de 1000 watts de potencia por su brillo. "Realmente estás atrapado, Vegeta," le sonrió. Siempre era tan divertido enojarlo cuando no estaba en uno de esos venenosos-enfurecidos-con-el-mundo estado de ánimo. Pareció darse cuenta que pensaba eso cuando la miró, también. Pero lo que realmente la hacía sonreír era esa mirada de tolerancia resignada que le daba. Ignoró esa mirada 'te dejo el placer de ganar sólo por esta vez' y se concentró en la mirada de 'maldición, me atrapó con mis propias palabras, pero no puedo molestarme en probarle lo contrario' en cambio. Era más placentero.
"No estoy atrapado," respondió fríamente, con su rostro acercándose al de ella. Se volteó en sus talones y se dirigió al balcón a propósito, por al menos cinco segundos para deshacerse de la ira. Bulma se tragó su risa y saltó hacia él, agarrándolo del codo. "Está bien, está bien, lo siento," dijo ásperamente. "No vayas pavoneando ofendido solo porque te gané en una discusión, ¿está bien?"
Quizá ese no era el mejor acercamiento.
"¡No pavoneo!" gritó él. "Y no me 'ganaste', así que puedes olvidarte de esa teoría. Te dejé tomar esta." Se dio vuelta y le apuntó la frente con el dedo, haciéndola retroceder un paso. Bulma le golpeó la mano y sonrió, frotándose la frente.
"Me acusaste de pavonear una vez," le recordó. "Sólo estoy devolviendo el favor." Él le dio una oscura mirada, haciéndola suspirar. "Dios, ¡sonríe, Vegeta! Sólo estoy bromeando con tu cabeza."
"Entonces detente," dijo fuertemente, ni un poco divertido. Se cruzó con los brazos sobre el pecho otra vez. Ella volvió a suspirar.
"Está bien, está bien," le dijo, poniendo ambas palmas en un gesto de paz. "No tienes que enfurecerte."
"Siempre estoy furioso, ¿de qué estás hablando?"
Un punto ahí.
"No tengas en cuenta eso; no tienes que enfurecerte más. Además, ¿puedo preguntarte algo?" Le preguntó, finalmente dejando de lado el estado de ánimo de 'me burlo de todo lo que Vegeta hace o dice' que la había atacado previamente. Él le dio una mirada seca.
"¿Qué? Pero déjame advertirte; un sólo comentario más idiota y estarás volando por el balcón antes que puedas tomar otro respiro," dijo peligrosamente. Ella sonrió.
"No, nada más de eso. Sólo quería que me digas porque estabas tan enfurecido conmigo cuando me fui. Quiero decir, estás de mejor humor ahora, así que sólo me preguntaba que te había puesto las hormiguitas en los pantalones antes."
Él inclinó su cabeza hacia ella levemente, sin estar seguro si se había burlado de él o no. Pero su expresión era honesta y curiosa, así que dejó la potencial agresión de lado. "No estaba enfurecido."
"Seh, y mi coeficiente intelectual se puede contar con una mano," le respondió ella. "¿Qué demonios hice? No recuerdo—"
Se detuvo cuando él volteó su cabeza, y la temperatura del cuarto parecía subir muchos grados. Le dio una pausa suficiente para notar que la expresión del rostro de Vegeta endurecía. Apretó sus dientes de repente, algo realmente desagradable salía de sus ojos.
"¿Vegeta? Qué demonios... ¿Entonces? ¿Qué hice?" Preguntó cansadamente. Estaba enferma de tener que lidiar con sus estúpidos cambios de humor. Pero esto parecía más que cualquier otro.
"¿Qué hay de mentir?" Escupió él, luego parpadeó y la miró secamente. Estaba segura que no quería dejar salir eso.
Sus ojos se agigantaron de todas formas. "¿Mentir? ¿En qué mentí?" pensó en voz alta. Él sacudió su cabeza testarudamente, pero ella tomó su brazo.
"De ninguna forma, ¡quiero que me digas!" ordenó ella. "¿En qué mentí?" No tenía derecho en decirle esto a ella, ¡no había hecho nada de ese estilo! Él había sido el que hizo toda la mierda durante la última semana, que con insultarla y lastimarla, sin mencionar robarle la comida. Pero... no todo había sido malo, o no se habría enojado tanto que haya sido tan cruel con ella antes de irse. Fue entonces cuando recordó algo. La mirada en su rostro cuando su padre había dicho que iba a estar fuera de la ciudad por negocios.
No, eso no tenía que ver en nada con esto... Pero había sido justo después de eso que había estado actuando tan fríamente con ella. ¿Había mentido? ¿Mentido sobre que? Como se unía eso con irse de la ciudad por una semana—
Oh. Entonces era eso.
Lo miró con sorpresa en sus gestos. "No pensé que te enojarías, Vegeta. No me querías cerca, al menos nunca dijiste nada."
"No te quiero cerca," discutió él. "No sabes de lo que estás hablando."
"¿No sé? ¿Quieres decir que no estás enojado conmigo porque rompí mi palabra de quedarme contigo hasta que recuperaras tu vista?" Dijo firmemente. Sus ojos se oscurecieron.
"No vayas pensando que significas algo para mí. Pero no me mentirán, nunca," siseó él. "Pero entonces como tan idiotas son los humanos; ¿qué más podía esperar?"
Bulma estaba herida con eso, pero había admitido que tenía razón. Se lo había prometido, y aunque no fuera más que una molestia para él, se lo había prometido y no lo cumplió. Los hilos de culpa se abalanzaron dentro de ella, y finalmente se dio cuenta lo que quería decir.
"Tienes razón," dijo simplemente. "Debí haber mantenido mi palabra y no lo hice. Lo siento, Vegeta."
Él parecía incómodo. "Como dije, no significa nada para mí ahora. Una lección aprendida," respondió fríamente.
Los labios de ella temblaron levemente con el peso de esas palabras. "Ya no confías más en mi, ¿verdad? Tu... tu no te enojaste que haya roto mi palabra tanto como te enojó haber confiado un poco en mí."
"Que perceptiva," dijo fríamente. "Pero no creas que confié en ti en primer lugar."
Bulma se sentía como el demonio. Maldición, realmente había logrado algo aquella vez. ¡¿Por qué no había pensado en eso antes de irse?! Vegeta podía no importarle una mierda sobre ella o su presencia, pero cuando llegaron a un acuerdo él la toleró como lo había prometido, mientras ella mantuviera su promesa de quedarse a su lado, eso quería decir que no lo molestaría cuando no quería que lo haga, y sin mirarlo en su debilidad temporal. Lo había prometido... Luego se escapó en la primera oportunidad que tuvo. Inestable. Simplemente lo era y estaba tan enojada con él cuando se fue, no había dejado pensar que tal vez no era la persona indicada para enojarse brillantemente con él.
Vegeta le frunció el ceño mientras ella agachaba su cabeza, su cabello le caía por los hombros para ocultar su rostro de su mirada. Suspiró fuertemente, y para él sonó como si hubiera salido de lo más profundo de sus pulmones. Con una ceja levanta encogió su hombro para zafarse de su leve agarre y tomó su mentón, forzándola a levantar la cabeza para encontrar su mirada.
No esperó ver sus ojos llenos de lágrimas.
Ella resopló. "Realmente, ¡lo siento, Vegeta! Yo— no me di cuenta, pensé—" se detuvo mientras sus ojos se humedecían más, haciendo un camino cristalino de lágrimas sobre sus mejillas, salpicándolas en su mano. Vegeta se echó para atrás como si estuviera quemándose con su piel, sacando su mano como si de sus ojos saliera ácido.
"Detén este espectáculo patético," dijo en desagrado. "Te avergüenzas."
Eso no ayudó precisamente. Bulma lo miraba suplicante por un segundo, pero tomó sus mangas para absorber las lágrimas como él lo había ordenado. Llorar no iba a ayudar en nada, y él se estaba enfureciendo. Pero maldición, no podía evitarlo. "Lo digo en serio," dijo amenazante. "Si no detienes esto en este instante, Bulma..." se detuvo cuando ella lo miró con una hiriente mirada. Él notó sus ojos y retrocedió un paso, sin saber como lidiar con esto de cualquier forma, quizá no debería estar actuando así. Demonios, ¡por supuesto que no debería estar actuando así!
Bulma parecía no poder detener el mar de lágrimas, se sentía muy mal por lo que había hecho. Había acordado desde el principio tratar de cambiar su punto de vista del mundo y la gente en general, tratar de abrirlo un poco, pero entonces hizo algo como eso sin pensar. Ahora probablemente la odiaba más y todo era su culpa.
"Mierda," lo escuchó murmurar. "¿Podrías parar?" Gruñó él, pero sonó completamente confundido a pesar de su rudo tono de voz. A Bulma no le importaba; aún seguía shockeada que él siguiera aún ahí. Le dio otro minuto antes que su temperamento diera lo mejor de él y se fuera. Eso era, hasta que su mano se posó sobre su hombro y lo apretó suavemente en un gesto de confortarla. Mirándolo entre las lágrimas en sus ojos vio su expresión llena de dificultad, pero no era todo el gesto inusual de conforte. Parecía preocupado, y eso la hizo tragar algunas de sus lágrimas por su reacción. ¿Estaba preocupado por ella?
"Esto no sirve de nada," dijo él en un tono práctico, levantando una ceja. Pero su voz era casi cálida. "Detente."
Se limpió sus ojos con su manga, esperando que su rostro no se haya estropeado con las lágrimas que habían caído espontáneamente de sus ojos. Bulma lo miró curiosamente. "¿Por qué te importa?"
"No me importa."
"¿Por mí?"
"No."
Ella suspiró desesperadamente. Luego lo miró. "¿Puedo tener un abrazo?" Preguntó amablemente, en su opinión. Pero eso detuvo a Vegeta de sacar su mano de su hombro y retroceder un paso.
"Demonios no," dijo alarmado.
Bulma parecía ofendida. "Dios, actúas como si tuviera lepra o algo," murmuró ella. "¿Me tienes miedo?"
"Difícilmente. Eres demasiado física para mi gusto," dijo fríamente. "Y demasiado emocional. Me voy."
Torció una comisura de su boca en una sonrisa. Como hacerlo rechazar a algo que un humano haría casi sin pestañar. Quizá ablandarlo antes que se vaya...
"Que, ¿ni un beso de despedida?" Sonrió ella. "Estoy ofendida, Vegeta."
Estaba comenzando a darse vuelta antes que ella dijera eso, y se congeló momentáneamente. Girando su cabeza para mirarla, sacudió su cabeza y la miró buscando signos de falsedad. Vio su exagerado dolor y sus ojos destellantes, luego la sonrisa que tocaba su boca mientras dejaba salir aquella frase. Con un brillo en los ojos la llamó engreída, hablando de alguna forma. Acercándose rápidamente, reapareció frente a ella lo suficientemente cerca para tocar su cuerpo, compartiendo su calor y dándole el suyo propio.
Sin tocarla de ninguna forma más que con su cercana proximidad, le dio una sonrisa que podría haber incendiado su cabello. "¿Bien? Lejos está de mi actuar en ignorancia de tus costumbres humanas," dijo firmemente. "Se mi invitada."
Los ojos de Bulma se agrandaron como dos platillos. Seguramente estaba bromeando... ¡Ella lo estaba! Maldita su actitud atrevida, debió aprender de ahora en más a no fanfarronear con él. Lo decía todo el tiempo. Bulma estaba totalmente congelada, pero lo miraba con algunos pensamientos extraños que le rozaban por la mente. Maldición se veía tan sensual entonces... Oh, malos pensamientos, se regañó mentalmente. Pero estaba jugando con ella, sus ojos llamándola cobarde. Y ella no era cobarde en ningún aspecto...
Acercándose aún más a él, puso sus brazos alrededor de su cuello e inclinó su cabeza justo para rozar sus labios con los de él en el más leve y rápido de los besos, sólo lo suficiente para que se lo llame beso sin ser en realidad algo muy íntimo. Y él permitió el contacto de aquel segundo que podría considerarse como tal. Bulma sonrió internamente a su particular forma de hacer trampa, y se alejó del príncipe Saiyajin con ojos sonrientes.
Ojos que rápidamente giraron otra vez mientras unas cálidas manos la agarraban de la cintura, jalándola contra el cuerpo duro como roca que casi crepitaba con el calor y la electricidad combinados. Un cuerpo que enviaba choques de placer que disparaban en ella mientras que era agarrada firmemente contra él, y saturada en la fuerte esencia que sólo recordaba del lejano momento que tomó su ropa prestada. Bulma tragó mientras miraba a los infinitos ojos oscuros que no iban a tolerar sus payasadas mientras siguieran quemando con tanto deseo.
"Tramposa," le gruñó a ella, con diversión saliéndole de su boca en algo así como otra sonrisa. "Eso no fue un beso."
"Lo es," respondió sin aliento. "¿Dispuesto a mostrarme el uh... error de mis acciones?" ¿Otro desafío? Sí definitivamente lo fue. Y Vegeta era todavía aquel príncipe desafiante que había sido segundos atrás.
Él levantó una ceja en diversión. "Con gusto," sonrió divertidamente. Bulma apenas tuvo tiempo para parpadear antes que su boca descendiera en la de ella con fuerte, y penetrante lentitud, mientras sus manos tomaban su espalda con abandono y repentina adueñación combinada.
Oh, wow... Ese era el articulado pensamiento que cruzó por su mente mientras las sensaciones se sobrecargaban de vacío y eclipsaban todo otro pensamiento que llenaba su cabeza. Después de eso, sólo pudo sentir. Respondiendo instantáneamente al calor presionado contra ella, Bulma envolvió sus brazos alrededor de su cuello nuevamente, permitiéndole a su curiosa lengua la entrada a las profundidades de su boca con deliciosa sumisión. Instantáneamente se volvió adicta al aroma, gusto y sabor de todo él de una vez mientras batallaba con su lengua juguetonamente, sus labios se movían suave y hambrientamente sobre los de él. Difícilmente podría tener lo suficiente de él.
Cuando el aire se hizo prioridad ella rompió el beso, separándose levemente y mirándolo con intenso calor que salía de sus ojos zafiros. En respuesta sus ojos se encerraron en los de ella y se congelaron en el lugar con su gravedad. "¿Has aprendido lo suficiente? O tengo que darte una demostración más intensa," preguntó acercando sus labios a los de ella. Bulma atrapó su boca con otro profundo beso en respuesta, esta vez siguiendo el calor de su boca como forma de pago.
No sabía exactamente cuando había logrado semejante inesperada aproximación de su parte, sucedía que hacía unos segundos antes su boca se acercó a la de ella con una molesta cantidad de dominación. Seguro, sabía que era tan sensual como el demonio, pero nunca había tenido la urgencia de actuar totalmente con sus pensamientos. Ni la invitación. ¿Estaba jugando con ella otra vez? ¿Cómo antes? No que le importara a Bulma exactamente sobre los motivos en ese segundo. Demonios, estaba teniendo demasiada diversión como para pensar claramente, en su leve nublada y apasionada opinión.
Vegeta se echó para atrás entonces, alejándose completamente de ella. La sorprendió demasiado tanto que la hizo parpadear en confusión antes de darse cuenta que ya no estaba en su agarre. Respirando entrecortadamente, detuvo sus pensamientos y lo miró inquisitivamente. Parecía arrinconado por un segundo. A pesar que sus ojos claramente expresaban su deseo por ella. Parecía como si ella lo hubiera llevado a algún lugar a donde no quería ir. Pero no era cierto, él había sido quien inició todo eso, pensó en confusión. Aún así, en reacción a la expresión en su rostro ella casi sintió que debería haberse disculpado.
Él parpadeó y sacudió su cabeza como si quisiera limpiarla de los errantes pensamientos que lo molestaban, y le dio una oscura mirada. Bulma le parpadeó, manteniéndose callada por si acaso que lo hiciera comenzar otra errónea contienda de ira. Pero nada como eso sucedía. De hecho, nada de nada sucedió por dos largos minutos, solo estaban ahí parados. Después de mucho tiempo que compartieron en un incómodo silencio, Bulma lo rompió con una pregunta y levantó una ceja.
"...¿Qué está mal? No me digas que beso lo suficientemente mal como para causar esa mirada en tu rostro, o tendré que morir de la vergüenza," dijo secamente, desvaneciendo efectivamente la tensión del momento. Pero Vegeta no ablandó su expresión. Él sacudió su cabeza.
"No esperes nada de mi, Bulma. No por algo tan insignificante," dijo rudamente, sus ojos incitándola a desafiar sus palabras. Pero Bulma irrumpió el impacto con una corta oración de las suyas.
Se encogió levemente, sus ojos azules tan intensos como sus palabras. "Ningún problema para mi, Vegeta. Nunca esperé nada de ti en primer lugar. Puedes manejarlo, es mi pregunta." Sabía que entendía el significado en sus palabras. Ella no tenía nada que perder por alguna ocurrencia resultante que esto produciría. Él, en cambio tenía objetivos que ella no podía influenciar o nada de lo que hiciera. O así pensó él.
Una leve sonrisa volvió a su rostro. Sonrió oscuramente, sus ojos desafiándola. "Apuéstalo, mujer." La última palabra fue un gruñido de su garganta y se dio vuelta, dejando un indecido nudo. Las cortinas se balancearon alrededor de él mientras se dirigía hacia ellas en la oscuridad, dejándola con sus palabras haciendo eco en su cabeza como una advertencia resonante. Pero ella podría encontrarse con cualquier cosa que le arrojase, y soportarla. Además, pensó con una secreta sonrisa mientras seguía el rastro de su energía brillante a través de la oscuridad, las cosas recién empezaban.
Apuéstalo, mujer...
Las cosas se estaban poniendo interesantes.
