Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Un amor alterno

(An Alternate Love)

Un fic de Hella

Traducción por Apolonia.


"Entonces... ¿cuál es el veredicto? ¿Amputación?" dijo Bulma secamente, luego moviéndose esquivando a la médica que tocó el punto más tierno con tanta precisión. "¡Ow! ¡Cuidado!"

"Lo siento," dijo aireadamente la mujer, de una manera en que la mayoría de los doctores y dentistas no les importaría un pepino sobre el dolor, mientras que terminen su trabajo. "Trata de flexionar la pierna un poco cuando la presionas... aquí."

Bulma cerró los ojos por el dolor, pero hizo lo que le dijeron. Hubiera sido más fácil visitar al maestro Karin por una semilla del ermitaño, pero le parecía un poco egoísta comerse una entera sólo por una pequeña herida en la pierna. En cambio se encontraba en la enfermería de la ciudad del oeste, postrada. Se lo imaginó desde el día de la tonta caída que era hora de hacerse revisar. Considerando el oscuro moretón que le cubría la mayor parte de la cadera era increíblemente doloroso, y su pierna no se curó del todo desde que Kold la había lastimado.

La mujer hizo un vago sonido en su garganta mientras se tocaba el punto más doloroso, pero su rostro se aclaró. "Bien, no hay huesos fracturados aquí, lo sé por las radiografías que tomamos antes," dijo dándolo por hecho. "Parece que el músculo se ha inflamado un poco, eso fue provocado más que nada por la caída. Creo que podemos arreglarlo con un par de pastillas, pero si no te ayuda vuelve inmediatamente, ¿está bien?"

"Seh," respondió Bulma instantáneamente. Había una línea dibujada entre el orgullo y el sufrimiento, en su mente. Mientras curaran su pierna, no le importaba rendirse una vez. "¿Qué hay del moretón?"

"Desaparecerá en un tiempo, sólo cuídalo. No hay mucho para hacer, pero déjalo que se cure sólo."

Wow. ¡¿Le estaba pagando una enfermiza cantidad para un 'deja que se cure sólo'?! Bueno, siempre y cuando el dolor se vaya pronto, Bulma se encontró bastante dispuesta a seguir pagando la cuota. No poder caminar cómodamente la estaba sacando de sus casillas.

Pasó media hora antes de dejar al doctor y tener su prescripción completa, así que era alrededor del mediodía cuando Bulma volvió al recinto, quejándose sinceramente de su leve dolor. Pero sus pensamientos desaparecieron de su mente cuando vio un auto conocido estacionado en la vereda. Y vio una calva cabeza conocida reflejando el brillo de la luz de la tarde.

¿¿Krillin?? ¿Qué estaba haciendo en la Corporación Cápsula?

Olvidándose de su cadera por un momento, aparcó bruscamente y saltó del auto a pesar del dolor, su cabello volaba en todas direcciones. "¡Hey, Krillin!" Lo llamó. "¿Qué estás haciendo aquí?" Había pasado mucho tiempo de la última vez que lo vio, ciertamente.

Él estaba frunciendo el ceño pensativamente frente a la cámara de gravedad que estaba del otro lado del patio, separada del resto de los laboratorios y edificios para evitar los fuertes ataques que podía emitir. En ese momento las circulares ventanas se iluminaban con unos ocasionales rayos de energía destructiva. La energía de Vegeta, por supuesto. Krillin tenía una extraña sonrisa en su rostro, una que Bulma no entendía. Ella distrajo su atención de la destellante ventana y la atrapó para si. "Oh, ¡hola Bulma!" dijo alegremente. "Hacía mucho que no te veía, ¿verdad?"

"Verdad," rió ella. "¿Cómo han estado las cosas en Kame House? Escuché de Yamcha que habías vuelto con Marron hace un tiempo. ¿Cómo resultó eso?"

Krillin hizo una mueca de dolor. "Gee Bulma," dijo en una dolida voz, "¿Tenías que traer eso como primera cosa? Se fue otra vez. Para siempre esta vez, espero." El rostro del joven muchacho se nubló con cierto dolido recuerdo. "Se fue con un ex novio. Otro."

Bulma gruñó de rabia por su miserable amigo, viendo a la puta peliazul pasársele por los ojos. ¡¿Cómo podía pensar Yamcha que se parecía a ella?! "Sabía que esa puta no era buena para ti. Mejor así, diría. Te hizo un favor al irse."

Krillin inclinó su cabeza, pareciendo un poco inseguro. "Supongo..."

Bulma se mordió el labio, forzando la urgencia de adentrarse en los detalles sobre cuan barata y puta había sido Marron. No ayudaría, cuando Krillin obviamente sentía cosas por ella en algún lugar adentro. Hora de cambiar el tema. "Entonces... uh, ¿sólo pasabas por aquí? Espero que Vegeta no te haya molestado."

Krillin se iluminó de alguna manera, una sonrisa curvaba sus labios. "¿Una molestia? No, ni siquiera he hablado con él. Acabo de llegar hace un momento, y creo que está entrenando ahora. Hombre, su nivel de poder seguro que creció. ¿Crees que él y Goku se enfrenten?"

Los labios de Bulma se curvaron. "Oh, supongo que en algún momento. Quien gane es lo que me tiene preocupada."

"¿Huh? Goku ganará, por supuesto."

"Por supuesto..." repitió Bulma levemente. Krillin le devolvió una extraña mirada, rascándose ausentemente su nuca.

"Entonces uh... ¿cómo volvió a quedarse en tu casa otra vez?" Preguntó sin comprender. Bulma lo miró fijamente por un momento, sus cejas alcanzaban su flequillo. ¿No sabía? ¿Entonces por qué no estaba gritando y agarrándose la cabeza como un tonto? Yamcha había actuado como un tonto, pero al menos se dio cuenta de las noticias. Lo adivinó luego, su amigo no se había conectado con los demás por mucho tiempo al igual que ella. Otra vez entonces, Krillin siempre era honesto con su miedo a ciertos oponentes, y con contacto cercano desde Namek haber experimentado la muerte, eso quizá desapareció un poco.

Ajustando su coleta como excusa para no responder, decidió con leve disgusto que no había razón para poner su orgullo en juego en la explicación. Sólo era Krillin, después de todo. "¿Bien?" Le preguntó otra vez, viéndole la nublada expresión. Bulma suspiró... y le contó toda la historia de porque Vegeta se estaba quedando con ella. La apuesta, en realidad. No le dijo nada de los momentos más personales que habían resultado de tan cercano contacto en ese periodo de tiempo.

Krillin parecía desilusionado, pero nada más. Su fe en Goku era absoluta. "¡Bulma, idiota! Vas a hacerte matar un día con esa boca, ¿sabes? Hombre, nunca pensé que podías ser responsable algún día de la destrucción de la Tierra." Sólo lo dijo para molestarla, y funcionó. Ella le volteó el calvo rostro y frunció el ceño.

"Muy gracioso, Krillin. Goku se encargará de eso, ambos lo sabemos," insistió ella. "Además, siempre estás las esferas del dragón para ayudarnos."

"Seh," aceptó firmemente, frotándose la roja marca en su cabeza. "Estaremos bien si algo sucede. Vegeta puede cargar el orgullo Saiyajin con él, pero Goku carga con la fuerza de ellos. Es todo lo que necesita."

Con un cambio de sorpresa, Bulma se dio cuenta que Krillin tenía razón, de alguna forma. Lo que no podía creer era que lo había dicho. Seguro sonó como algo que Piccolo hubiera pensado con toda su inteligencia y punto de vista.

Bien. De cualquier modo.

"¿Quieres algo de almorzar?" Le ofreció después de un corto momento, en pensativo silencio. "Estaba a punto de almorzar, pero si tienes hambre—"

Pero Krillin no la estaba mirando. Su cabeza giró más allá, los ojos buscaban en el cielo hacia el sur. Parpadeando rápidamente, muchas posibilidades parecieron pasarle por los ojos, antes que se iluminaran en bienvenida. "¡Aha! Es Gohan puedo sentirlo. El niño ha estado entrenando un poco," explicó con una sonrisa. "Increíble que haya podido, con Chi-chi persiguiéndolo con los libros las veinticuatro horas. Que haya alcanzado este nivel."

Bulma se cubrió los ojos del sol y miró a la nube de polvo azul que se expandía, pero no vio nada que le dijera que Gohan venía en camino. A veces se sentía bastante celosa de sus amigos luchadores, capaces de volar y sentir a la gente fuera algo tan simple para ellos. Seguro que era útil para usarse de vez en cuando, pero no iba a pedir lecciones. No quería saber tanto en realidad.

Un pequeño, blanquecino punto sobre ella en el cielo hizo su aparición lentamente, mientras la pequeña figura que era Gohan saltó desde veinte mil pies como un cometa en su patio delantero. Aterrizando un poco inseguro, jadeando, les sonrió a ella y a Krillin. "¡Hola!"

"Hey hermano," le sonrió Krillin. "¿Qué te tiene tan emocionado? ¡Volaste hacia aquí como murciélago escapándose del infierno!"

El niño sólo se encogió y sonrió un poco más, pareciendo regocijado por su libertad. "Sentí tu poder cerca y quería saludar," explicó con vergüenza. "No los he visto en años casi." Estaba vestido en sus habituales ropas, una remera y pantaloncitos cortos reemplazaban el mini uniforme Saiyajin que había usado la última vez que lo había visto. A pesar que aún seguía usando ese horrible peinado hacia abajo que Chi-chi lo obligaba a usar. Eso era peor que las salvajes puntas, en su opinión.

"Hey, Gohan," lo saludó con una sonrisa, absteniéndose de rascarle la cabeza para deshacerse de su usual y antinatural lacio. "Escapándote de tus estudios, ¿verdad?"

El joven muchacho llevó sus ojos culpables hacia el pasto, como si a Bulma se le ocurriera reprenderlo. Je, seh seguro. ¿Justo lo que había hecho por casi un año cuando tenía dieciséis? Hubiera sido hipócrita. "Bien, vengan adentro ustedes dos. Sin duda mamá está haciendo algo para almorzar mientras hablamos."

Eso fue suficiente para encenderle el rostro otra vez. "¿Almuerzo?" Preguntó él. Definitivamente era el hijo de Goku. "No comí nada antes, papá sólo me dijo que me cubriría y luego me fui. Hubiera venido también... pero creo que tenía una indigestión o algo. Mamá hizo chile anoche."

Krillin rió. "¡Que asco, amigo!"

El joven se encogió de hombros. Riéndose para si misma, los guío hacia la casa, sabiendo que cierto alguien se sentiría afrontado si se olvidara de ofrecerle su almuerzo. Aún si todo lo que iba a hacer era una crítica negativa y golpearle la puerta en la cara. Mientras conversaban felizmente en su corto camino a la casa, Bulma volteó en otra dirección y se dirigió a la cámara de gravedad.

Para su gusto estaba entrenando muy duro, porque cuando se acercaba sentía cada temblor en el suelo bajo ella, temblores que escapaban la resistencia de la cámara de gravedad y la moderación de Vegeta. Las ventanas se avivaban con luz demasiadas veces para que pudiera contarlas cuando se acercaba, con sus grandes y preocupados ojos azules. Era tal el poder que emergía de esa cúpula de metal... energía destructiva más allá de los límites de la imaginación. Pero confiaba en que Vegeta no destruyera nada, parecía tener un increíble control de su propio Ki. La mayor parte del tiempo.

Golpeó su mano fuertemente contra la carcasa de metal de la cámara de gravedad dos veces, esperó, luego la golpeó dos veces más para atrapar su atención. Luego esperó. Si quisiera saber que quería, abriría la puerta. Si no... tendría su respuesta sobre el almuerzo. Soplando unos mechones de pelo lejos de sus ojos, se cruzó de brazos y se inclinó contra la cámara de gravedad levemente, sintiendo la advertiva punzada en su pierna y frunciéndole el ceño. "Vamos, maldición," murmuró después de pasar diez segundos, no hubo respuesta. No le gustaba ser ignorada.

"Vegeta, ¡idiota! ¡Abre!" gritó Bulma en dirección a la entrada, poniéndose en punta de pie para mirar en dirección al oscuro interior. No había más Ki que se encendía desde que había golpeado la puerta. Lo vio ahí dentro lo suficientemente rápido, parando de espaldas a ella, jadeando fuertemente. El sudor parecía correr por el a mares, como prueba de su agotamiento. Frunció el ceño al espacio entre sus hombros. "¡Hey!"

Él se volteó lentamente, con fatigada y fiera determinación luchaban por la dominación en su dura expresión. Aunque respiraba entrecortadamente su expresión seguía de piedra, pero eso no era algo nuevo. Aunque sus ojos la miraban fijamente, casi se sentía avergonzada con él, o como si se hubiera metido en algo privado de él. Verdaderamente, Bulma nunca había interrumpido su entrenamiento antes de esta manera... se sintió como si lo estuviera espiando un poco. Su rostro no cambió la expresión en ningún aspecto, pero parecía que la determinación ganó sobre la fatiga en sus ojos. Parpadeó lentamente, luego su rostro se colocó resolutivo.

Inclinando su cabeza lentamente en curiosidad lo miró por un largo momento, luego sacudió su cabeza con una mirada pidiéndole disculpas. No parecía de humor para almorzar en ese momento. Torpemente se bajó a la base de la cámara de gravedad, preguntándose cuanto más tardaría en convertirse en Super-Saiyajin. Parecía estar tomándole más que un simple esfuerzo físico. Pero ese era su problema, no el de ella.

Frotándose la pierna fuertemente, hizo una nota metal de tomar esas píldoras para caballo anti inflamatorias que le había prescripto el doctor. Luego volvió a ver a Krillin y a Gohan. No sabía la importancia de ese vistazo casual a su entrenamiento... pero algo se le revolvió en el estómago, incomodándola. Preguntándose que fue eso, volvió a sentarse con Krillin y Gohan, decidiendo que mejor era dejarlo a un lado. Realmente no quería saber.

Otra semana había llegado y pasado. Bulma estaba recostada diagonalmente en su cama, mirando al cielo raso curiosamente mientras su pie se salía del borde del suave colchón. Su cadera estaba mucho mejor, y el dolor se había dispersado lo suficientemente rápido como para agradarla. El moretón apenas era un leve tinte amarillento contra su cremosa piel, nada demasiado drástico. Se estaba sintiendo mucho mejor en su mayoría...

Aunque el maldito programa que había escrito no había resquebrajado la seguridad de la computadora de Kold todavía. Kami, todavía estaba corriendo, todavía haciendo lo que tenía que hacer a algo que podía ser descrito como paso de tortuga. O aún más lento. Mejor que la base de datos sea enorme, y llena de tesoros tecnológicos cuando se abra, o iba a volverse loca lentamente por la enorme cantidad de tiempo que desperdició en eso. De esa manera, cuando debía estar relajándose después de un día arduo, estaba desparramada sobre su cama pensando sobre eso. No como había planeado su noche seguramente. Pero era mejor de lo que Vegeta la estaba aprovechando, encerrado en la cámara de gravedad. Es todo lo que ha estado haciendo por mucho tiempo, y se estaba conteniendo bastante de no molestarlo. Sabía a ciencia cierta que venía a comer, bañarse y dormir... aunque a extrañas horas que ni siquiera un animal nocturno podría mantener con comodidad.

Frotándose su estómago, se apoyó en sus codos y miró a través de las puertas, viendo el sol esconderse tras las colinas en un destello de vívido naranja. Había algo que amaba de los atardeceres... siempre eran tan fuertes y brillantes. Excepto que hubiera tormentas o estuviera lloviendo, por supuesto, pero amaba eso también. El ruido le molestaba un poco, pero la lluvia era maravillosa de escuchar golpeando en el techo a altas horas de la noche. Mientras estuviese dentro y seca, por supuesto.

"¿Bulma?" La llamó su madre repentinamente desde el pasillo, su alta voz sacó a la joven mujer lejos de sus pensamientos. "¿Vas a querer cenar adentro esta noche?"

¿Qué?

Bulma frunció el ceño en confusión. "Bien... seh mamá, ¿por qué no querría?" Escuchó los suaves pasos de su madre aproximarse a su puerta, así que esperó que entrara a su cuarto antes de repetir su pregunta. "¿Por qué preguntas eso?"

La mujer mayor sonrió alegremente y se tocó la mejilla casi levemente. "Porque, pensé que con todo este tiempo que Vegeta pasa en la cámara de gravedad últimamente, querrías ir a hacerle compañía. Es un invitado, después de todo, y sería desatento dejarlo sólo de esa manera."

Bulma se sentó y rió abiertamente. "Vegeta estaría más ofendido si entro en la cámara de gravedad a comer con él. Le gusta su propia compañía la mayor parte del tiempo," le explicó a su olvidadiza madre. Sin embargo no era estaba diciendo tantas tonterías.

"Oh, tonterías, Bulma, estás tratando de escaparte de eso," dijo firmemente. "Vas a llevarle la cena, comer con él y no quiero escuchar otra palabra sobre eso. ¿Está claro? No quieres parecer grosera, ¿verdad? ¿No te enseñé modales en absoluto?"

Su hija se estiró placenteramente, pero sus azules ojos seguían obstinados. "Realmente no me importa parecer grosera ante Vegeta; lo que me importa es mantener mi complexión tan lejos de los moretones como sea posible. Entrar en su sala de entrenamiento podría hacerme ganar más que un amable 'por favor vete'."

La Sra. Briefs sacudió su mano airosamente. "Oh Bulma, tienes una imaginación muy activa, ¿no?" Rió ella. "No es un hombre violento; lo puedes ver en sus ojos."

Bulma se preguntó si su madre se había tomado tiempo para inhalar los gases en la estación de servicio esta mañana temprano.

"Uh... por supuesto mamá, en que estaba pensando," murmuró sarcásticamente. Luego suspiró en irritación. Su madre tenía los hechos un poco confundidos, pero no se iba a dejar. "Le llevaré su cena como una buena sirvientita." Luego se iría corriendo de ahí, sosteniendo la bandeja sobre su cabeza como escudo mientras corría.

Su madre la miró tiernamente. "Eres tan adorable. Ahora ve; tengo la cena casi preparada. Diez minutos, ¿está bien?"

"Está bien." A su tibia respuesta su madre sólo sonrió y salió de la habitación rápidamente, y Bulma inmediatamente frunció el ceño cuando la puerta se cerró. Era por lejos una adulta madura, pero a veces viviendo en compañía de su madre la hacía creer que podía mandonearla como una adolescente. El hecho que Bulma todavía cedía no facilitaba mucho las cosas, tampoco.

Y ahora tenía una excusa para enojar a Vegeta en la cámara de gravedad. Silenciosamente la mujer se preguntó si estaba esperando por una, porque ciertamente no había dejado de pensar en su entrenamiento, cuando no estaba en su computadora. Pero había una diferencia entre curiosidad y satisfacer esos pensamientos en realidad. Probablemente se enojaría más cuando le llevara la cena que cuando quedó ciego por el láser. Esta vez estaba interrumpiendo su meta para volverse más fuerte que Goku, así sea por tan sólo un momento. Bien, el viejo dicho 'la mejor defensa es una buena ofensa' aplicaba aquí. Ella simplemente iría con su usual actitud arrogante de 'puedo hacer lo que quiero'. Además, no era tan grave.

Corrió sus piernas al borde de la cama mientras se movía, levantándose fluidamente y alisando su ajustado vestido blanco con ocasional facilidad, aunque su generosa boca estaba pellizcada en las esquinas pensativamente. Dejando su cama como estaba, extendiendo los dedos cuidadosamente a través del suave cabello en un vago intento de enderezar los desenredados cabellos que le llegaban al codo. Realmente no le importaba lo suficiente como para peinarlo. Se preguntó si se lo cortaría pronto nuevamente, pero el pensamiento no pareció agradarle mucho. El largo la hacía parecer menos años de los que tenia, y eso estaba bien con ella.

Dejando sus pensamientos a un lado y abriendo la puerta de la habitación felizmente, corrió levemente por las escaleras del pasillo al mismo rápido paso. Mientras se acercaba a su destino el aroma del tibio pan y condimentado pollo le saludó curiosamente la nariz. Hmm... la cena olía bien esa noche. Era un poco temprano pero la cena obviamente estaba lista, como Bulma vio cuando su madre agarraba una larga olla que sacaba del horno. Una bandeja sostenía dos tazones con el plato especial de su madre, y dos vasos con agua. Oh, maravilloso. Todo lo que necesitaba ahora era un candelabro y una rosa roja, maldición. Bulma se estaba sintiendo distintivamente incómoda con el intento de su madre de ayudar en lo que sea que pensaba que estaba sucediendo.

Murmurándose a si misma por lo extraño de su madre en tratar de juntarlos —no importaba que ya estuvieran... juntos, por así decir— tomó la bandeja y se volteó hacia la puerta, empujándola con las caderas y apurándose antes que la golpee. Desde ahí era una simple caminata hacía donde estaba la cámara de gravedad, brillando en la luz del sol que moría. Una muy corta caminata.

Bulma comenzó a enojarse lentamente con su renuencia de entregar una simple comida. Lo había hecho antes; ¿cuál era el problema? ¿Iba a tener algún problema con eso? Bien si lo tenía... estaba bien. Más razón para rechazar la próxima vez que su madre sugiriera semejante cosa.

Apurándose a través del frío, y levemente húmedo pasto alcanzó la puerta de la cámara de gravedad, y balanceó la bandeja en su antebrazo derecho como una clase de mesera mientras golpeaba la puerta con la otra mano. Fue en uso por supuesto; Vegeta difícilmente salió últimamente. Sólo para algo que fuera vital, como comer o ducharse. Se sorprendía que se tomara el tiempo para hacer eso, considerando cuan envenenado estaba en derrotar a Goku... y en como una semana de entrenamiento se había perdido por algo tan tonto como una ceguera y un par de tímpanos rotos. Oh sí, en efecto, muy tonto. Sólo hizo su victoria mucho más dulce, sabiendo que no hizo nada de eso durante el tiempo que ella lo ayudó en su recuperación. Pero trató de no pensar en eso de esa manera.

Bulma golpeó otra vez, manteniendo un cuidadoso ojo en la bandeja. "¡¡Vegeta!!" Lo llamó. "¿Estás vivo ahí dentro? ¿Hola?" No podía escuchar ningún movimiento del otro lado, pero las paredes eran más gruesas que una bóveda de banco, y Vegeta probablemente estaba pavoneando. Oh, espera un momento... el no pavoneaba. La mera imagen que conjeturaba la palabra en su mente era suficiente para amenazar su compostura. O su vida, dependiendo si Vegeta la veía riéndose de él. Agarrando la bandeja con ambas manos, sólo alejó su pie para patear la puerta cuando emitió un alto pitido desde adentro, y se abrió automáticamente.

"Que," bufó Vegeta, "¿quieres?"

Ooh.

Los ojos de Bulma se achicaron en pequeñas líneas metálicas, su rostro se enfureció en tan solo tres segundos. Lo que fue un cambio drástico de su reciente sonrisa de hace un momento. Se sacudió y le dio una mirada ácida. "¿Qué crees que estoy haciendo, Vegeta? Quiero decir, estoy parada aquí sosteniendo una bandeja llena de comida sin ninguna razón en particular, por supuesto. No has comido en años."

Su ira no aminoraba mucho, y por un segundo sus ojos miraron al botón que cerraría el panel otra vez. "Como cuando lo necesito. Y ciertamente no pedí ser molestado por ti, Bulma. Vete ahora."

Bulma se habría tomado esto como una justa razón para empezar una increíble fuerte pelea con él en un día normal, pero vio algo en la manera que estaba inclinado en la puerta. Había un muy fino temblor en sus sudados y fuertes músculos, indicando su extrema fatiga. Se había puesto al límite otra vez, entrenando casi hasta vomitar por la presión, y sus ojos mantenían una mirada que decían que no apreciaba que ella lo viese así. Su entrenamiento era privado, y ella lo sabía desde hace mucho. Aún así valía la pena hablarle si eso quería decir que iba a comenzar a cuidarse un poco más. Sabiendo eso, se relajó levemente, pero sus ojos estaban determinados.

"Me iré, pero comes algo, ¿está bien? Tómate cinco minutos para inhalar algo de la comida de mamá, y luego amigos seremos felices," le ofreció calmadamente, feliz de dejarlo hacer lo que quiera. "Pareces no haber dormido bien tampoco, sabes."

"Problema mío," dijo cortadamente, aunque ahora estaba mirando los tazones que tenía en la bandeja. Ambos dos, se dio cuenta con diversión. El aroma era demasiado tentador, tanto que hasta su propio estómago gruñía. Ella sonrió levemente.

"Bien... toma tu tazón. Me voy al laboratorio, creo."

"Como si me importara," dijo cortamente, tomando su cena de la bandeja. Los ojos de Bulma giraron en sorpresa, mirándole la espalda mientras se adentraba a la cámara de gravedad. Sus movimientos eran cuidadosamente controlados, precisos. Oh, estaba cansado. Aún así, su grosera actitud la tomó por el lado equivocado. Como siempre.

"Bien, Vegeta," suspiró ásperamente. "¿Quieres que me vaya? Me iré. Aunque uno de estos días te sorprenderás al encontrar que siendo semejante bruto no podrás llegar muy lejos en tu camino. Nadie va a tratar tan difícilmente de traspasar tu fachada."

Vio sus hombros moverse en respuesta, sabiendo que probablemente estaba preparándose para voltearse y devolverle otra de sus groserías. Era por esa precisa razón que Bulma se apresuró para salir de la cámara de gravedad, no queriendo que él tenga la última palabra. Y también sabía que cuando estaba enojado especialmente con algo o alguien, sus modales eran mucho peor. Casi tan malos como cuando sabía que iba a ganar... y solamente estaba jugando con ella. Lo que dijo no había sido tan malo, pero la tensión de sus hombros parecía indicar que se lo había tomado un poco mal.

Pero todo lo que escuchó cuando salió del cuarto fue un tranquilo, "... tu trataste." Eso fue todo, pero los párpados de Bulma se cerraron para ocultar sus ojos, y la derrota en ellos. Si, él tenía razón; ella había tratado de traspasar esa fachada—

Espera un segundo. Él... él acaba de admitir que eso era una fachada al decir eso, ¿o no? Confundida, se dio vuelta para mirarlo, lo vio mirándola sobre sus hombros con nada en su rostro. Su boca se torcía amargamente.

"Seh, pero mira a donde me llevó. No hay nada detrás de eso, o si." Si eso era una pregunta, su voz no daba pista que haya preguntado una. Aún así, los oscuros ojos de Vegeta se ensancharon de cualquier forma, y casi pensando en probar que estaba perdiéndolo, ella vio sufrimiento ahí. Bulma lo ignoró y continuó con la misma brutalidad concisa que él había usado con ella.

"Nada que yo quiera ver, de todas maneras. Has probado demasiado, porque sé que no confías en mi lo suficiente para perder la máscara." Se dio vuelta, dejándolo sin palabras y mirándola fijamente, sin duda preguntándose de donde había salido eso. Bulma se sintió un poco culpable por tomar ventaja de su cansancio para probar un punto, y tomar su punto sin su venganza, ¿por qué no? Todas las conversaciones con él, cada encuentro casual con él parecían una batalla. La más pequeña cosa hacía que el otro se oscureciera por dentro en un torcido laberinto que él llamaba psiquis. Pero más profundo se metía ella, se sentía más perdida. Estaba harta, y ahora lo sabía... al menos algo sabía.

Algo se le metió profundo en el corazón mientras se alejaba, pero no sabía porque. Él no sentía, ¿así que por qué sentir culpa de decirle las cosas de esa manera? No podía herirlo.

Le tomó demasiado no voltearse en ese momento.

Horas después, mucho después que Bulma terminara de comer su cena reclinada torpemente en su silla, sintiendo cada minuto pasado ahí como una punzada en su cuerpo. El laboratorio era su distracción de todo, eso era cierto, pero desafortunadamente no le daba facilidad física en un balance equitativo con su serenidad mental. Estaba hecha nudos por todas partes. Dejando salir un largo respiro, descruzó sus piernas y se movió un poco más en su silla, acomodándose un poco más. Su espalda gruñó alarmante por el esfuerzo, y cuando miró el reloj supo porque. Era casi media noche, y un poco frío en el esterilizado cuarto.

Sus cansados ojos se acercaron a la pantalla frente a ella, texto color blanco contra un vívido azul de fondo parpadeando y calculando mareándola. Completamente aburrido para la vista de cualquiera, en su opinión. No había mucho que podía hacer por eso, excepto desenchufarla y empezar de nuevo. No estaba preparada para hacer eso en ese momento, optando en su lugar esperar y ver los resultados que traía este método accidental.

Bulma sabía que podía ir adentro en cualquier momento. Dentro de su agradable y cálida cama y suave almohada, donde podía disfrutar la fresca brisa metiéndose por las puertas de su balcón sin la incomodidad de sufrirlo en nada más que un vestido. En cambio se quedó ahí, tratando de acomodarse en una maldita silla de oficina que molestaba tanto como una pared de piedra. No quería irse a dormir, porque sabía que no podría dormir, sólo la atacarían pensamientos que la volverían loca.

"Si es que aún no lo estoy," dijo tranquilamente, reclinándose para mirar fijamente al blanco cielo raso. Su cabello se apoyaba en sus descubiertos hombros mientras se inclinaba, estirando sus largas piernas y sintiendo el dolor en ellas que le decían que si no se movía pronto, iban a terminar por quebrarse. Suspirando fuerte se levantó cuidadosamente, frotándose el cuello y estirando sus brazos sobre su cabeza. La sensación era maravillosa después de estar sentada por tanto tiempo, sus músculos prácticamente cantaban de la comodidad. Moviendo su cabeza y dejando salir un largo respiro desde sus pulmones, sintió su cuerpo casi ondear en el aire por un momento cuando el cansancio se hacía más aparente. Era extraño, ni siquiera era media noche. Quizá sólo estaba envejeciendo. Ese pensamiento la hizo sonreír, lo suficientemente divertida. Bulma volvió de su estiramiento y emprolijando algunos pliegues de su medio corto y ajustado vestido, como si el destino se hiciera conocer.

BIP.

Bulma saltó como si hubiera escuchado un disparo, una mano se aferraba a su pecho y sus ojos zafiro se ensancharon más que dos platos. "¡Dios!" Jadeó ella. "Que fue es—" Su mente se quedó quieta antes de poder terminar esa oración, porque para entonces sus ojos miraron a algo que había cambiado drásticamente.

La computadora de Kold.

La pantalla estaba diferente. Muy diferente. En lugar del fondo azul que intercambiaba líneas de códigos, había una simple pantalla negra y una larga, larga lista de archivos color blanco si la barra que corría era una indicación. Como heredera de la Corporación Cápsula lentamente se inclinó a la pantalla sin poder creerlo, vio demasiadas cosas en lo que podían llamarse archivos, nada que realmente denotara lo que había dentro de ellos. Porque se había metido en el sistema sin ir por la puerta principal, por así decir, este era el único plano que consiguió. Tomando el modificado ratón en su mano derecha lo dirigió hacia la parte inferior de la pantalla, su aguda mente por fin entrando a donde quería, sus ojos revisando todos los archivos que contenían y tomando una nota mental de que quería significar cada uno.

Pero el breve momento de motivación se evaporó de su mente, cuando sus ojos llegaron al nombre de un archivo que parecía contener algo familiar. El título era bastante llamativo, y su garganta dolió por el áspero gemido que salió cuando lo leyó. No podía ser...

TransferidoBaseFreezerBitacoraNave334AniquilacionVegeta.

Aniquilación Vegeta. ¿Qué quería decir? En la mente de Bulma aparecieron dos opciones, pero ambas relacionadas en lo que sólo parecían ser una sola. Era un registro completo de la nave de Freezer también, ¿y si lo era esta nave contenía todos los registros de la nave? Era una bitácora de la nave... ¿era como una bitácora del capitán? Era esto sobre Vegeta... ¿o su planeta? Estaba completamente confundida y agradecida tanto que no podía parar de felicitarse por adentrarse en el sistema. La escena completa era increíble, y la urgencia de llegar a las conclusiones le estaba picando por todas partes. Preguntas tras preguntas le volaron por la mente, y sacudiendo la cabeza dirigió el tonto cursor alienígena al archivo y lo abrió. Tenía que saber que era, tenía que hacerlo.

La señal de audio apareció en la pantalla entonces, una pequeña barra apareció debajo de la pantalla que ahora se volvió negra.

Los ojos de Bulma se ensancharon. "Oh, ¡mierda!" Maldijo desesperadamente, alcanzando ciegamente el botón de encendido de los parlantes, su corazón comenzó a latir. ¿Y qué si no podía volver a este archivo? Su dedo se dirigió al botón de volumen en pánico, e instantáneamente un fuerte ruido sonó, indicando que el volumen estaba muy alto. Una siniestra y familiar voz apareció en los parlantes tanto que, la satisfizo simplemente.

"... en lo que fue uno de mis mejores momentos. El planeta no está más ahora, y me deshice de la incesante molestia que fue el Rey Vegeta. Se hicieron muy poderosos para ser semejantes descerebrados, pero todo fue bien... al menos tengo un pequeño trofeo para mostrar por esta victoria. Será una gran adición a mis tropas."

La pantalla murió, volviendo a la primera pantalla llena de archivos.

Bulma llevó una temblorosa mano a sus mejillas, sus ojos ensanchados y encantados. Eso había sido la voz de Freezer, no había duda sobre eso. El monstruo mecánico que se había cruzado en el desierto con sus amigos sonaba exactamente igual a eso, demasiado satisfecho y tranquilamente maníaco. El pequeño archivo de audio de su bitácora había sido todo sobre su destrucción del planeta natal de Vegeta, estaba segura ahora. Lo que quería decir que el 'trofeo' que había estado hablando era el mismo Vegeta. Como si fuera alguna posesión para alardear cuando la necesidad floreciese. Dios, no había sido más que un pequeño niño entonces, seguramente no tenía más de diez años.

Trofeo. Seguro que Vegeta no habría querido ser uno, aún siendo un niño. Al menos que hayan sido las tropas de Freezer lo que lo hicieron así... pero lo dudaba bastante. Si algo había sido, probablemente su padre lo había hecho de esa manera. Dejando salir un fuerte respiro, bajó el fuerte volumen de los parlantes y se corrió el cabello lejos del rostro. Con eso hecho, resumió la búsqueda por algún archivo similar con el nombre de Vegeta en el. En una enlazada base de datos como esta... ¿podían estar también los archivos de seguridad ahí? ¿Había Freezer encriptado los archivos para evitar que hasta sus propios comandantes accedieran a ellos? Lo que Bulma no podía creer era que la memoria en esa cosa podía guardar archivos de hace más de veinte años, para ambas naves la de Freezer y la de Kold. Pero cualquier pensamiento de deshacerse de la computadora habían desaparecido ahora; todo lo que quería era encontrar más cosas relacionadas con Vegeta y su pasado.

Seguramente, había muchos más archivos para encontrar. La boca de Bulma se curvó en una victoriosa sonrisa, iluminando el ahora pálido rostro. Tres archivos más contenían el nombre de Vegeta, y uno que simplemente decía: TransferidoBaseFreezerSesion21TratadoSaiyajin

Había solo una cosa en la que Bulma podía pensar que quería decir eso. Pero dejando de hacerse preguntas, activó el primer archivo, esperando desesperadamente por documentos, o mejor aún, archivos de video. Aunque para su disgusto, encontró más archivos de audio. Freezer otra vez.

"El muchacho prueba tener una voluntad de acero; algo que puedo admirar, pero tiene su lugar. Aún me desafía, aún después de haber sido llevado a entrenar con los soldados de élite. Le he asignado dos hombres Saiyajin; los únicos que quedan. Estúpidas criaturas que son... pero el muchacho parece más áspero conmigo. Le echaré un vistazo en estos primeros meses. Si se revela o pone a prueba mi paciencia, tendré que desafortunadamente deshacerme del príncipe mono."

Y aún así otro archivo dijo algo totalmente diferente.

"Esto es un extraño cambio. El niño me ha jurado lealtad en alguna costumbre tradicional Saiyajin... pero me pregunto si esto no es más que un pretexto. Sin embargo, no he conocido un Saiyajin que haya roto un juramento. Pero eso no es de gran importancia... aún lleva esa superioridad en él que no me gusta. Aún se le deben enseñar una lección o dos de humildad."

La ira se le retorció en el estómago mientras se preguntaba que 'lecciones' le había dado Freezer a Vegeta, todo por su paranoica hipótesis y mal humor. Vegeta era orgulloso por naturaleza; ¿pensaba Freezer que era una rebelión directa contra sus mandatos? Bulma sintió su ira dentro de ella transformarse en una fuerte sensación de alarma, mientras se preguntó si Vegeta debía darle un vistazo a todo esto. Quizá querría oír lo que Freezer había pensado, y lo que lo llevó a darle las duras lecciones que le dio. Entonces otra vez... si iba a buscarlo, interrumpiría su entrenamiento y podría no tomárselo muy bien. Probablemente le diría que se vaya del cuarto y se negaría a escuchar todo esto.

Egoístamente, optó por esperar antes de escuchar todos los archivos que estaban enlazados con él. Muy mal de su parte, lo sabía. Pero la oportunidad no se presentaría otra vez. Cliqueó en el último archivo que contenía el nombre de Vegeta... y algo diferente saludó a sus oídos. Una joven voz, muy familiar...

"¿Se supone que voy a rogar por perdón ahora?"

"Vegeta— niño, escúchame. Freezer no va a tolerar mucha más de esta insubordinación, y ambos sabemos que eres muy débil para enfrentártele. Otro truco más como el que acabas de hacer hoy, y Nappa y Radditz tendrán sus colas cortadas. Sé que no te importa lo que les pase, pero—"

"Tienes razón; no me importan."

Un enojado suspiro.

"Está bien, olvídalo. Tengamos este 'castigo' sin quejarnos. No digas que no te advertí, niño... la próxima vez que le escupas al Lord Freezer, hará más que azotarte y salar tus heridas."

"No molestes más, Zarbon. Deja mis problemas conmigo."

"Lo que digas."

Los parlantes se callaron otra vez, pero esta vez Bulma fue dejada en parpadeante shock. ¿Ese había sido Vegeta hablando? Sonaba tan pequeño... tan desinteresado por todo. Justo como sonaba ahora, sólo una voz más joven decía las palabras. No le importaba para nada ser azotado, ni tampoco que a sus compañeros les corten la cola. O así había parecido, de todas formas. Y Zarbon... ese nombre le sonaba extrañamente familiar. No, no podía haber sido aquel sujeto verde de Namek, ¿o si? ¿El que se había convertido en esa gran cosa monstruosa? ¡Vegeta lo había odiado y matado! ¿Por qué Zarbon le había dado algunas perlas de sabiduría cuando ni siquiera se caían bien entre si?

Eso se estaba profundizando un poco ahora... era hora de decirle. En buena conciencia, Bulma no podía continuar escuchando esto fácilmente sin que él estuviera ahí. Era casi como espiarlo.

"Lo buscaré," murmuró ella. "Querrá eso." Pero una aprensiva sensación la recorrió de repente, se giró sobre su silla y se levantó de para salir del laboratorio—

"No te molestes," dijo Vegeta, parado en la puerta. Bulma palideció, y su mano solo formó un puño a su lado. "Sólo... no te molestes."