N/T: Gracias a Zorro Junior por la consideración y darme las gracias por traducir. Si hay alguna parte que mejoraríais o que suena una poco forzada, decídmelo :)
Todos los derechos pertenecientes a One Piece son de Eiichiro Oda y sus respectivos propietarios. Tanto la historia original como la traducción están hechas sin ánimo de lucro, solo por mera diversión.
Autora: Seis Fleur
Título original: Five Days To Resist Or Impress
Título traducido: Cinco días para soportar o impresionar
Enlace: s/8493483/4/Five-Days-To-Resist-Or-Impress
Tema: Sin tema
Parejas: Zoro / Robin
Escenario: UA. Sin relación con Midnight Cat.
Todos odiamos perder discusiones. Todos tenemos nuestro ego, ¿verdad? Pero a veces, a lo mejor solo algunos nos hemos dado cuenta de que una amistad, o una relación, vale mucho más que nuestro propio ego.
Capítulo cuarto
It's your Turn to Take a Seat
—Robin, ¿dónde estás?
—¡En la ducha!
—Pensaba que te habrías ido o algo. ¿Te gustan las norias?
—¿Las norias?
—Sí, había pensado que podíamos hacer algo y explorar este sitio, ya sabes. Antes solíamos venir un par de veces pero nos quedábamos casi todo el tiempo en la habitación.
—En la habitación todo el tiempo, bajo las sábanas. ¿Y no era divertido?
—Muy graciosa, Robin.
—La culpa es tuya, eras irresistiblemente sexy en aquel entonces.
—Perdón por ya no ser tan irresistiblemente sexy.
—No te preocupes, Zoro, estoy segura de que todavía lo eres. Lo que sucede es que ya no tengo la potestad de verte sin ropa, así que me temo que no podría juzgarlo.
Cerró el grifo, se escurrió y se envolvió con una toalla del hotel. Salió del baño y fue hacia su maleta para tomar ropa limpia para la cena (un par de bonitos leggins tobilleros color pastel, una camiseta negra sin mangas y la ropa interior, por supuesto). Vio a su ex sentado en el sofá, con la chaqueta todavía puesta, por lo que asumió que acababa de llegar de dar una vuelta por el complejo.
—No te has perdido paseando tú solito, felicidades.
—¿Cómo crees que he sobrevivido en Alemania? Mi sentido de la orientación ha mejorado mucho, ¿sabes?
—Voy a vestirme. ¿Vas a ducharte?
—No tengo ganas.
—Todavía no te has duchado desde que llegamos. Venga, que ya hueles.
Zoro se quitó la chaqueta y la dejó en el sofá antes de caminar perezosamente hacia el cuarto de baño. En cuanto estuvo segura, por el eco del agua cayendo como la lluvia, de que se había metido en la ducha, Robin empezó a vestirse.
—Entonces, Robin.
—¿Sí?
—¿A la noria?
—¿Por la noche?
—Creía que te gustarían más las vistas nocturnas desde las alturas.
—Zoro, ay, Zoro. ¿Por qué estás siendo tan amable? Pensaba que nunca te había importado cuáles eran mis gustos.
—¿Estás de broma? Claro que me importan.
—No es verdad. Cuando salíamos, siempre hacíamos las cosas como a ti te gustaban.
—Bueno, nunca dijiste nada. Pensaba que no tenías inconveniente con mis decisiones.
—Y no lo tengo, de hecho puedo soportar cualquier cosa. Solo me molestaba que tan apenas me preguntaras cómo yo prefería las cosas.
—¿Así que ahora estás diciendo que no debería preocuparme por cómo te gustan las cosas porque nunca lo hice cuando salíamos?
—Yo no he dicho eso. Solo decía que de alguna manera te has vuelto más… considerado, ahora.
—¿Y antes no era considerado? Jo, Robin, eso duele.
—Era sarcasmo. Discúlpeme si a su corazón le ha sentado mal.
—Todavía vas con esas. Muy divertido, pero sigue doliendo, Robin.
—De verdad que lo siento. Pero acaba ya de ducharte que tenemos que ir a cenar. Venga, yo invito.
Las cosas no habían cambiado en absoluto, al menos no para Robin, que todavía era la Robin que siempre se disculpaba, que lo soportaba todo y que expresaba su descontento con sarcasmo, luego discutía y acababa pidiendo perdón porque no quería discutir o porque el tono enfadado de Zoro y sus actitud a la defensiva le dolían como agujas clavándose en lo más profundo de su garganta. Ella seguía todo este ritual porque temía acabar llorando en silencio sobre su almohada, que Zoro la ignorara por completo, que estuviese enfadado.
No obstante, la mayoría del tiempo, Robin cedía y se disculpaba para acabar con la discusión, ya que ella sabía, y siempre sabrá, que no puede compararse perder una tonta discusión con perder a una persona que quieres solo por una discusión tonta.
