Todos los derechos pertenecientes a One Piece son de Eiichiro Oda y sus respectivos propietarios. Tanto la historia original como la traducción están hechas sin ánimo de lucro, solo por mera diversión.
Autora: Seis Fleur
Título original: Five Days To Resist Or Impress
Título traducido: Cinco días para soportar o impresionar
Enlace: s/8493483/5/Five-Days-To-Resist-Or-Impress
Tema: Sin tema
Parejas: Zoro / Robin
Escenario: UA. Sin relación con Midnight Cat.
«Somos soldados», dice Zoro.
Capítulo quinto
We're Setting the Final Score
A Zoro le gustaba estar en una relación con Robin, la mujer de mente más abierta que había conocido, a ella podía hablarle sobre cualquier cosa. Siempre había sido buena escuchando y lo hacía como si todo le interesase. A Zoro le gustaba estar en una relación con Robin porque era una persona muy organizada y le recordaba todos los días lo que debía hacer. A Zoro le gustaba estar en una relación con Robin porque siempre le decía que iba guapo, que era una gran persona y que era amable. Siempre le hacía sentirse un poco más especial.
Ella siempre le decía que él lo era todo para ella.
¿Y ahora qué?
—¿Te has dado cuenta de que lo único que siempre hacíamos aquí es comer?
—Pensaba que te gustaba comer, Zoro. ¿Qué tiene de malo?
—No es por mí, es por Luffy. Él es el pozo sin fondo.
Robin no rió.
—Eh, ¿va todo bien?
—Sí, solo estoy cansada, eso es todo.
—Come despacio. Vi a Luffy el día que volví. Salimos a tomar algo. Sigue siendo un pozo sin fondo. Jaja. Me habló de ti. ¿Cómo te van las cosas con el del puro?
—Mi vida amorosa es triste, Zoro.
—Oh, perdón. ¿No acabaron bien las cosas?
—Las cosas no acaban, simplemente desaparecen. Es como en esos días que entras a un restaurante creyendo que tienen cangrejo en el menú, pero te das cuenta de que estás en el restaurante equivocado. Entonces te levantas y te vas.
—¿Tan mal acabó?
—Me maltrataba.
—Lo siento, Robin.
—Tranquilo, ya se fue.
—Bueno, cuando volvamos le daré su merecido por ti. ¿Te gustaría?
—¡Fufufufufufu! Estaría bien.
—De nada.
—De todos modos, Crocodile es solo un lío. Nada serio. Solo es un hombre que llegó en el momento exacto.
—¿Qué pasó?
—El trabajo iba fatal: me rechazaban todos los proyectos y se los daban al nuevo, que se lleva siempre todos los encargos; se me rompió la nevera; la lavadora también...
—Y apareció él.
—Era reconfortante. Luego, sin más, se volvió violento.
—Lo siento, Robin.
—No tienes por qué.
—Me siento mal. Me hago llamar tu mejor amigo y ni siquiera estuve ahí cuando lo pasaste tan mal. Ni tan solo lo supe.
—Zoro...
—Te debería haber llevado conmigo a Alemania. Quién sabe si habrías tenido una buena vida allí.
—Zoro, por favor, no te hagas responsable de mis desgracias. Ya no estamos juntos.
—Es cierto, lo siento.
—Después de todo, si me hubiera ido contigo, tal vez nunca habrías conocido a Amett.
—Annett.
—Annett, vale.
—Me siento fatal por...
—Zoro, que está bien.
—Bueno, pues a mí no me lo parece. Eres mi mejor amiga, no debería dejar que nadie te hiciera daño. Debería haberte llevado conmigo a Alemania. Ese maldito Crocodile...
—Zoro, Zoro, deshazte de todo ese cariño antes de que te pierdas por completo. Prometimos ser amigos, solo eso. ¿No era ese el trato?
—Cierto, perdona. Me olvidé de lo fuerte que eres.
—No lo soy tanto. Para serte sincera, sentí que quería morir porque las cosas no me iban bien en un momento de mi vida. Lo único que quería era morir.
—Eres más fuerte que eso, Robin. Claro que pasan cosas horribles: cáncer, fuego, desprendimientos de tierra, desamores, desempleo y mil cosas más. No puedes evitarlas. Pero vivir con miedo no tiene sentido. Somos soldados. Y solo tienes una vida.
