N/T: ¡Hola! Perdón por el super lapso, todos los años me quedo colgada en octubre-noviembre… Este año al menos me he reenganchado antes del verano ^^u. Pero bueno, traigo buenas noticias: la autora me respondió a los comentarios que dejasteis en el fic y que le he ido enviando traducidos conforme llegaban. Su respuesta ha sido esta (os dejo el original también para que comparéis si queréis):
Hi! Sorry I've been away doing loads of traveling, and I'm so caught up with the adventures I was having that I haven't written in months! How are you? And those reviews are so lovely! You're wonderful for being able to translate Five Days so more people in the world would enjoy it :D Thank you!
- Fleur
¡Hola! Perdón, he estado fuera viajando muchísimo y mis aventuras me tenían tan absorbida que no he escrito en… ¡meses! ¿Qué tal? ¡Los comentarios son maravillosos! Eres genial por poder traducir Five Days para que más gente pueda disfrutarla :D ¡Gracias!
-Fleur
Todos los derechos pertenecientes a One Piece son de Eiichiro Oda y sus respectivos propietarios. Tanto la historia original como la traducción están hechas sin ánimo de lucro, solo por mera diversión.
Autora: Seis Fleur
Título original: Five Days To Resist Or Impress
Título traducido: Cinco días para soportar o impresionar
Enlace: s/8493483/7/Five-Days-To-Resist-Or-Impress
Tema: Sin tema
Parejas: Zoro / Robin
Escenario: UA. Sin relación con Midnight Cat.
Pido disculpas por este corto retraso. Me han surgido algunos problemas personales y he estado haciendo cosas y mi humor también va y viene. Aquí tenéis una pequeña actualización, solo para fastidiar a Zoro un poco. Disculpadme mientras ruedo bajo la cama y espero que caiga dinero del cielo... y agradezco la presencia del trasero sexy y viril de alguien de carne y hueso.
Gracias por leer, perdón si he asustado a alguien jajaj.
Capítulo séptimo
I can't decide
Zoro y Robin habían empezado siendo solo amigos, de entre su círculo eran de los que no se llevaban tan bien. Era Zoro el que no confiaba en ella, pero como siempre Luffy les daba algún que otro empujoncito. Y luego, ambos acababan pasando el rato jugando al ajedrez o al póker, y otras veces, Zoro se iba a nadar mientras Robin leía. Tomaban café por las tardes sentados en el banco para dos del parque que había bajo el apartamento de ella y hablaban despreocupadamente sobre la vida, sobre hacer buenas acciones, sobre historia, sobre ciencia y a veces, aunque Zoro no prestara mucha atención a eso, a veces justificaban sucesos con la lógica.
Y luego él se enamoró. Lentamente.
—¡Luffy, no sabes cómo estoy de cabreado contigo!
—Lo siento, lo siento. ¡Te daré mi plato carne la próxima vez!
—La carne no puede solucionar esto, idiota. Que se ponga Nami.
—Pero la carne…
—¡Que se ponga Nami!
—¡Vale, vale!
—¿Nami?
—Sí, Zoro. ¿Qué pasa? Te oigo gritarle a Luffy desde donde estoy sentada.
—¡Porque es su culpa no decirme nada!
—¡Zoro, para de gritar! Ahora relájate y dime qué te pasa.
—¿Por qué nadie me dijo qué le sucedió a Robin mientras estaba en Alemania?
—¿Qué?¿Qué le sucedió a Robin?
—¡Que ese maldito Croco la maltrató! Tiene esas cicatrices en la espalda…
—Ah, eso.
—¿Qué quieres decir con el «Ah, eso»?
—Sí, Crocodile la maltrató, pero Luffy le pateó el trasero cuando salió a la luz lo que estaba pasando Robin. Se quedó conmigo una temporada…
—¿Salió a la luz? ¿En el hospital?
—Sí, la apuñaló justo aquí…
—Nami, no puedo verte por teléfono.
—Es verdad. La apuñaló en el vientre.
—¿Otra? —gritó.
—¡Pensaba que estabas hablando de esa cicatriz!
—¡Pues no, no era esa!
—Ostras.
—¿Cómo que «Ostras»? Nami, ¿por qué no me lo contasteis? —cada vez enfurecía poco más.
—Vale, lo siento, Zoro. Cuando llevamos a Robin al hospital, te llamamos, pero no lo cogías. Así que de alguna manera lo fuimos posponiendo y al final nos olvidamos. Bueno, ella tampoco te lo contó, ¿no?
—No.
—Después de todo, ya no sois pareja. No deberías estar más enfadado que nosotros con el Croco este. Quiero decir, es lógico que te enfades, pero parecía como si tú todavía…
—¿Todavía qué?
—La quisieras, Zoro, como si todavía la quisieras. Y está mal. No deberías ser así, ¿sabes? Deberías comportarte como un ex: deberías estar enfadado, pero no tanto.
—También soy su mejor amigo, Nami.
—Y yo su mejor amiga, Zoro, relaja. A ti te hace falta una colleja. Borra todos esos sentimientos si es que todavía te queda alguno.
—Pues claro que no queda ninguno. Soy su mejor amigo. Hace dos años que rompimos ¿y todavía crees que siento algo por ella? Casi me he llegado a olvidar de que un día salimos. Solo la recuerdo como amiga. Una muy cercana.
—Lo que tú digas.
