Todos los derechos pertenecientes a One Piece son de Eiichiro Oda y sus respectivos propietarios. Tanto la historia original como la traducción están hechas sin ánimo de lucro, solo por mera diversión.
Autora: Seis Fleur
Título original: Five Days To Resist Or Impress
Título traducido: Cinco días para soportar o impresionar
Enlace: s/8493483/8/Five-Days-To-Resist-Or-Impress
Tema: Sin tema
Parejas: Zoro / Robin
Escenario: UA. Sin relación con Midnight Cat.
«Alegra esa cara y nos hundiremos un poco más despacio», Robin.
Capítulo octavo
You've Made It Harder Just to Go on
—¿Desde cuándo se te dan bien los bolos?
—Tengo que ganar a Annett y es un hueso difícil de roer.
Para Zoro era más difícil fingir que Robin había llevado una vida tranquila y fácil, sin hospitales de por medio, durante su año en el extranjero, sobre todo después de la pequeña conversación que había mantenido con Nami esa misma mañana. Estaba un poco decepcionado de que Robin le hubiera ocultado cosas, pero de todos modos, era Robin, un misterio eterno de secretos interminables.
—Mi turno.
—¿Robin?
—¿Sí?
—Cuando salíamos, yo nunca… te hice daño, ¿verdad?
—La verdad es que sí, un poco. Pero estaba bien, eres salvaje y me encanta cuando te pones así.
—¡Robin!¡No me refería a eso!
—¡Fufufufufufu!
—No estás bien. Tú eres la que propuso lo de la regla de cero flirteo y ahora vas y sacas a drede nuestra vida sexual.
—Perdona, Zoro. Es que me encanta fastidiarte. Y no, nunca me heriste si es lo que quieres decir.
—Está bien.
—¿A qué venía eso tan de repente?
—A nada.
—Se te dan muy bien los bolos.
—El que pierda invita a comer.
—Bien entonces, espero que tengan postres caros en el menú.
—Jajaj. Aun así voy a machacarte.
—Zoro, ¿te preocupa algo? Pareces un poco inquieto.
—No, solo quiero concentrarme en el juego.
—Zoro, nunca me heriste cuando salíamos, eres muy dulce. Incluso cuando te enfadabas, solo me hacías daño emocionalmente. Está bien, no te preocupes.
—Espera, ¿hacerte daño emocionalmente?
—Bueno, sí, cuando te enfadabas.
—¿Qué hago cuando me enfado?
—Nada malo, solo dejas de hablar y me ignoras. Pero tú eres así, no es nada grave.
—Pero has dicho que eso te hacía daño.
—Fufufu. Zoro, las relaciones no tienen por qué ser siempre todo dulzura. A veces las cosas pueden ser amargas. Si nadie saliera herido, sería raro, ¿no?
—Es cierto, creo.
—¿Os peleáis Annett y tú?
—Annett es solo una amiga, Robin.
—Fufufufu.
—Te toca.
—Oh, venga, sonríe, Zoro. Pareces triste, pero hemos venido a pasarlo bien, ¿recuerdas?
—Sí, lo siento. Nos divertiremos, te lo prometo.
Robin bajó la bola y se acercó a Zoro. Con los pulgares le levantó las comisuras de los labios mientras le sonreía.
—Zoro, la vida es como un océano: una aventura. A veces te pillará una tormenta, otras te volcará el barco, te perderás e incluso entonces la vida te tirará al agua para que te ahogues —hizo una pausa para levantarle la barbilla—. Pero alegra esa cara y nos hundiremos un poco más despacio, Zoro.
