Todos los derechos pertenecientes a One Piece son de Eiichiro Oda y sus respectivos propietarios. Tanto la historia original como la traducción están hechas sin ánimo de lucro, solo por mera diversión.
Autora: Seis Fleur
Título original: Five Days To Resist Or Impress
Título traducido: Cinco días para soportar o impresionar
Enlace: s/8493483/15/Five-Days-To-Resist-Or-Impress
Tema: Sin tema
Parejas: Zoro / Robin
Escenario: UA. Sin relación con Midnight Cat.
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Capítulo decimoquinto
I Wonder How Am I Supposed to Feel
Robin se sentó en el sofá con su ancho top blanco y unos boxer morados, con la frente apoyada en la palma de su mano. Frente a ella, en la mesita de café, había una taza de latte frío, que había tragado con sed, desesperada por tener cafeína corriendo por sus venas por esta vez. Necesitaba un descanso, necesitaba un baño largo y relajante ―pronto, a ser posible― y necesitaba saltar por la ventana desde el vigésimo tercer piso y aterrizar, con suerte, en una caja de plumas de ganso, muchas gracias.
―Oi, ¿estás bien?
―Zoro, por favor. Ponte algo si vas a sentarte aquí conmigo.
―Bueno, tú eres la que tiene mis bóxer. ¿Te importaría devolvérmelos?
―Yo… Yo… Ve y coge otros.
Paf.
―¡Vale, vale! Pero deja de pegarme con el cojín.
―¿Cómo te encuentras?
―Mucho mejor. Parece que necesitas más café.
―¿Podría pasar por la dama en apuros?
―Toma, otra taza.
―Gracias, Zoro. ¿Cómo te encuentras?
―Robin.
―Vale, ya me lo has dicho. Lo siento.
―Oi, ¿estás bien?
―Deja de preguntármelo, me estás dando dolor de cabeza.
Paf.
―Vale, vale. Deja de pegarme con el cojín.
Ambos se quedaron en silencio, hasta que Zoro estiró el brazo y le dio un golpecito en el regazo, como comprobando si seguía viva, o por lo menos, cuerda. La tocó de nuevo, y ella enseguida respondió quitándole la mano y, después de un concurso de miradas confusas y enfadadas, echaron a reír.
―Ay, Zoro. Estamos en un buen lío, ¿verdad?
―Es gracioso, normalmente es Luffy el que se mete en líos.
―Fufufu ―suspiró―. Zoro, ¿qué estamos…?
―Chist. Creía que eras lista. Deja que te lo resuma en una frase ―elevó la voz a un tono más alto y suave―: «Ah… Zoro… Oh… Más fuerte… Por favor…».
Paf.
―¡Ay!
―Te odio, Roronoa Zoro.
―¡Deja de pegarme con el cojín!
―Deja de tontear entonces, tenemos que aclarar las cosas.
―¿Aclarar el qué?
―Nosotros. Esto. Somos amigos íntimos. No se supone que debamos acabar así.
―Entonces, ¿cómo se supone que debemos acabar?
―Como amigos íntimos.
―Bueno, somos amigos íntimos. Lo que pasa es que nunca habíamos estado antes en una situación así. Solíamos ir a pasear, o quedábamos para tomar algo o para quedarnos tumbados en tu tejado…
―Por eso tenemos Las reglas. Las cinco reglas.
―¿Es complicado?
―Sí.
―Bien, pues ¿qué propones?
―No quiero que seamos… amantes.
―¿Así que no repetimos esta noche?
Paf.
―¡Zoro!
―Au, lo siento. Oye, son las seis. Arréglate, date una ducha. Hablaremos en la cena, ¿vale?
―Lo hablaremos en la cena. Promételo.
