N. de la T.: Hola, queridos lectores. Solo me pronuncio para dar las gracias por leer esta historia, por los maravillosos reviews y para aclarar que las notas que aparecen en negrita antes de cada capítulo (a menos que se indique como N. de la T.) son notas que la autora dejó en la historia original. Así que cuando habla de conseguir trabajos, tareas de clase o periodos sin escribir, se habla sobre ella, no sobre mí por lo que mis actualizaciones tendrán la periodicidad de siempre, es decir, imprevisible ;). Fin de la nota.


Todos los derechos pertenecientes a One Piece son de Eiichiro Oda y sus respectivos propietarios. Tanto la historia original como la traducción están hechas sin ánimo de lucro, solo por mera diversión.

Autora: Seis Fleur

Título original: Five Days To Resist Or Impress

Título traducido: Cinco días para soportar o impresionar

Enlace: s/8493483/17/Five-Days-To-Resist-Or-Impress

Tema: Sin tema

Parejas: Zoro / Robin

Escenario: UA. Sin relación con Midnight Cat.

Lista de reproducción: [[ 8tracks (punto) com (barra) stfflndg (barra) five-days ]]o podéis buscar "Five Days" en 8tracks.


Conseguí el trabajo, ¡yeah! (:

Antes de nada, gracias por leer, comentar, seguir, añadir en favoritos y todo. Los lectores geniales son geniales. De verdad disfruto escribiendo esto porque quitar las descripciones lo hace tan ligero y fácil, que no tendría la fuerza de voluntad de acabar esta historia de tantos capítulos si las incluyera.

Además, si os interesa (se me olvidó mencionarlo en el capítulo 14, cuando Sabo llama por teléfono), el puente Beringia está inspirado en el puente que están haciendo en Tequila Wolf (el puente Beringia es un antiguo puente de tierra, sumergido en el mar a día de hoy, que conecta Norteamérica y Asia. Se cree que es una de las razones de la migración étnica) y Lumeria es obviamente el Siglo vacío (Lumeria es un continente perdido, como Atlantis y Mu, tres continentes que, a pesar de una tecnología tan avanzada que no necesitaba electricidad como fuente de energía, desaparecieron o se hundieron en el océano tras un siglo glorioso, un misterio como el del Siglo vacío en sí mismo, la Historia perdida). Lo siento, pero Robin me ha hecho una friki de la historia :P Y la idea de Lumeria es de mi novio. Le gusta relacionar detalles de OP con detalles de la vida real, bueno.


Capítulo decimoséptimo

Because I've Burned

Zoro estaba un poco cabreado. Claramente cabreado. Lo que había empezado siendo una cena seria, acabó siendo un silencio del tipo enfadado. Hacia el final, la comida ya no sabía bien y el vino parecía más amargo. Cuando volvieron a la habitación, Zoro se planteó pagar por una habitación separada para aquella noche o hacer las maletas y volverse a casa. Pero los dos tenían los billetes de autobús para el domingo por la tarde. Bueno, podría coger un taxi, si pudiera. No quería ver a Robin, ni hablarle, ni oír su voz, ni oler su aroma. Solo quería estar solo, pero ¿cómo?

La calle parecía una mezcla entre Tokio y Suiza cuando bajó por la noche a dar un paseo con la intención de relajarse. Robin todavía estaba tomando un baño de burbujas, uno muy largo, cuando él salió de la habitación. Parecía tensa, pero a él no le importaba un pimiento. Estaba enfadado. Casi prefería sentarse en un banco de madera y ver a los niños pasar con sus padres, con globos y algodón de azúcar, con ropa cara. Si no hubiera sido por el sonido de las norias, de los coches de choque y de la música de carnaval, habría creído que estaba perdido en Chinatown.

Su móvil sonó cuando estaba a punto de dejarse llevar por un gran río de pensamientos de camino a la tierra de los recuerdos. Lo cogió.

―Ah, Nami. ¿Qué pasa?

―¿Dónde estás? El ambiente parece divertido por allí. ¿Estáis en un carnaval? Oh. ¿Dónde está Robin? No molesto, ¿no?

―No, estoy solo. Ella está todavía en el hotel.

―¿Por qué estás solo? Tú te pierdes... estés donde estés.

―Solo quiero estar solo, ya está. Deja de cotorrear. ¿Cómo va?

―¿No tienes algo que contarme de tu amiga Annett?

―¿Qué pasa?

―¿No nos tienes nada preparado sobre tu querida amiga Annett?

―Nami, ve al grano. No estoy de humor para adivinanzas.

―Está ahora mismo en mi salón, entretenida, menos mal, con las historias de Usopp. Franky la cogió en brazos cuando llegó porque creía que era Robin.

Glup.

―¡¿Está allí?!

―Sip. ¡Más vale que Robin y tú traigáis vuestro culo a casa ya mismo porque no sé qué hacer con ella! Es un encanto, pero ¿cómo la entretengo hasta que volváis?

―Oh, Nami, es como Robin. Trátala como tratarías a Robin. Dile que se quede en tu casa. No me importa, ¡te pagaré lo que sea!

―¿Lo que sea?

―Sí. Di el precio. Pero no me saquees, bruja.

―Me encantaría que se quedara, pero ¿en serio, Zoro?

―¿En serio qué?

―¿Que es igual que Robin?

―Sí. Le gustan los libros, las flores, los picnics y las cosas que le gustan a Robin. Será fácil de entretener.

―¡¿Me lo estás diciendo en serio?!

―Oi, ¿cuántas veces tengo que decirte que…?

―Tienes un montón de chicas guapas en Alemania entre las que elegir ¡¿y eliges a una que es igual que Robin?! ¿De verdad? ¡¿Zoro?!

―Oi, ¿podemos dejar de hablar de Robin de una vez?

―Si estuviera allí ahora mismo, te juro que te daría una colleja tan fuerte que la cabeza…

―No quiero oírte parlotear, ¡para! Cuida de Annett por mí, ¿vale?

―Vale, pero no acato órdenes a menos que haya dinero de por medio, ya lo sabes. Y cuando vuelvas a casa, voy a hacer que te vuelva la sangre a la cabeza, ¿me oyes?

―Sí, muy bien, da igual, vale.

―Por cierto, ¿cuándo volvéis?

―Mañana o el domingo. No sé. Espero que antes.

―¿Por qué? Espera, ¿tienes un lío con Robin? ¡Tienes un lío con Robin!

―Cállate, no quiero hablar de ello.

―Ya, ya. Cuando volváis, os voy a dar una terapia completa a los dos.

―Nami, para de meterte donde no te importa, ¡¿vale?!

―No, perdona. Me quedo al margen si me pagas.

―¡No te pienso dar ni un céntimo!

―Muy bien. Haz lo que te dé la gana. Mira, tengo que entretener a tu amiga. Así que más te vale volver pronto a casa, ¡muy pronto!

―Que sí, que sí.

Annett ya ha llegado. ¿Qué pasará ahora? Zoro solo podía pedir al cielo tener un mando a distancia en el bolsillo para adelantar el tiempo, pero esa era la idea más loca que le podía venir a la cabeza.