No se que rayos me paso con este capitulo, solo la inspiración llego, se escribió solo.

Para aquella que esperaba la escena AoKuro, creo que esto cierra otro ciclo de la historia y espero que todos lo disfruten, con todo mi corazón

Procederé a lo que saben hago siempre, responder los reviews sin cuenta:

Yuki yuya:

Pues después te haré llorar de nuevo(?) pues supongo que yo igual soy masoquista xD

Kise Tachibana:

Acepto tu amor/odio :'v ya ya lo se soy lenta pero segura, disfruta del cap, pitufinena :3

SrtaBowie:

El mundo se consume en masoquistas (?)

me alegra que sigas mi fic y muchos besos y corazones para you!

El MidoTaka es cannon PLZ xD

Annima-san:

Pues un gusto que te atrevas a comentar, haces mi Kokoro feliz :3 gracias por tu apoyo respecto a la decaración!

Lee:

incluso yo llore y soy la autora ;_;

Aricchi!

Nena te doy un pañuelo (?) xD disfrutalooo

Mika:

Gracias 3


Before The Death

"…Fue en secundaria cuando nos conocimos…"


Aomine no pudo creerlo, aun le costaba admitir que su relación con la persona que creía amar ante todo estuviera apagándose.

Salió de la habitación para encontrar a esa persona, la única que lo había hecho recapacitar del mal camino que estaba tomando, estaba sentado en la cocina tomando un café, miro con atención ese anillo que adornaba su dedo anular.

Se suponía que estarían juntos para siempre, entonces, ¿Por qué ahora esas palabras carecían de sentido?, lo amaba, de eso no había ninguna duda pero hace apenas una semana experimentó algo que nunca pensó sentir por otra persona que no fuera Kuroko Tetsuya, sintió celos, de aquel rubio ruidoso que no podía callarse y de alguna manera Kuroko había sentido lo mismo por su compañero pelirrojo.

"Sólo quiero una última noche contigo"

Todo cambio después de la declaración de su prometido, no se dirigían la palabra y si llegaban a hacerlo era porque era en extremo necesario.

– Tetsu… – ninguno de los dos quiso tocar el tema, ya había pasado una semana y Aomine comenzó a pensar que si seguían con eso, no iban a llegar a ningún lado.

Kuroko despegó la mirada de la televisión y lo miró:

– ¿Qué necesitas Aomine-kun? – El moreno rodeo la mesa en la que Tetsuya estaba sentado y tomo del refrigerador el contenedor de agua helada, se sirvió un poco en un vaso y volvió a dejar el agua en su lugar, tomo asiento en el lugar frente a su prometido.

– ¿Te gusta Kagami? – Aomine era directo, esa vez no sería la excepción, Kuroko se tenso notoriamente y bajo la mirada – Te gusta Kagami – volvió a repetir Aomine, esta vez no era una pregunta, era una afirmación.

– Lo siento… – Era patético que después de tanto tiempo Kuroko no se lo hubiera dicho nunca.

– ¿Lo siento? – Dijo el moreno con sarcasmo – ¡Me estas pidiendo que te perdone el ocultarme que te gusta otro! – Kuroko se exalto y pego un brinco en su asiento.

– Sólo quería que no te pusieras… así – trato de excusarse Kuroko.

– ¡Nos íbamos a casar Tetsuya! ¡Hasta cuando pensabas decírmelo! – Kuroko hundió más la cara, no era su costumbre el esconder la mirada pero esa vez le daba la razón a su pareja… Pareja… esa palabra parecía tan desconocida en ese momento – ¡No pensabas decírmelo! – prosiguió el moreno dándose cuenta de las expresiones de Kuroko.

La que solía ser la sombra de Seirin, llego a su límite, no permitiría que ni siquiera Aomine lo juzgara por algo como eso.

– ¿Y tú qué Aomine-kun? – Aomine paro de maldecir y lo miró – ¿Me vas a negar que a ti te gusta Kise-kun? – La declaración dejo a Aomine de piedra, Kuroko empezó a reírse y levanto la mirada, estaba llorando también – ¡¿Creíste que no me daría cuenta?! ¡¿Realmente me crees tan idiota?! – Aomine se quedo en la misma posición sin decir nada – Mejor no me respondas…

Se había acabado, todo estaba acabado entre ellos dos. Aomine llego a amar a ese chico en algún momento, en secundaria lo lastimó y por eso no quería dejarlo sólo de nuevo, no le gustaba Kise de eso estaba seguro, pero aquel amor que sentía por Kuroko con el tiempo se había convertido en cariño y hoy se enfrentaba a esa cruel verdad.

Kuroko por su parte, tenía claro desde hace un tiempo que no amaba a Aomine pero no quería lastimarlo ya que había recuperado a ese chico del que alguna vez se enamoró, pensaba que si se lo decía iba a perder de nuevo a aquel chico que tanto quería y volvería a ser aquel egocéntrico al que temía.

– Se acabo, pero antes de que esto acabe te aclaro una cosa… – Aomine se levantó de la mesa – A mí, al contrario de ti con Kagami, no me gusta Kise.

Salió de la cocina y se encerró en el cuarto. Kuroko quiso creer las últimas palabras, pero era tan obvio que Aomine sentía algo por Kise que los únicos que no lo sabían eran Kise y el mismo Aomine.

Kuroko sabía con certeza los sentimientos de Kise por el moreno desde hace mucho pero guardo ese secreto con recelo, para su conveniencia.
En ese entonces era un adolecente serio y calmado pero también egoísta con lo que le importaba y Aomine era algo que le importaba. Incluso le paso por alto el haberlo engañado incontables veces, sólo hubo una ocasión en la cual no pudo soportarlo, esa vez que vio como la persona que amaba estaba teniendo relaciones con su aprendiz, Kise Ryota.

Aún cuando le dolió como pocas cosas en su vida le habían dolido se lo perdonó, como siempre. A ese nivel llegaba su amor por Aomine Daiki.

Después Aomine lo desechó como si no fuera nada, lo dejó.

Sufrió y lo hizo solo, como siempre pero después lo conoció a él.

Kagami Taiga logró curar todo su dolor en menos de un año y cuando pensó haber olvidado todo el dolor sufrido Aomine volvió a su vida, pero este no era el Aomine que amaba, este era un chico déspota y narcisista, entonces Kuroko sintió la necesidad de recuperar de vuelta a su amigo, porque si, aún lo consideraba su amigo.

Pero nunca espero que el moreno se le volviera a declarar, entre la espada y la pared y con la esperanza de volver a amar como antes al moreno, acepto.

Pero no fue tan fácil y al final ese era el resultado, no existía un Kuroko y Aomine juntos, ya no.

Kuroko limpió sus lágrimas y caminó hasta la puerta del cuarto, tocó pero nadie le abría, volvió a tocar, Aomine abrió esta vez y lo miro fastidiado.

– Sólo una vez más… – susurró Kuroko, Aomine no entendió a la primera pero después se dio cuenta que era una referencia a lo dicho hace una semana.

Suspiró y de repente tomó el mentón de Kuroko uniéndolo en un delicado beso, sería la última vez, entre ellos no ya no existía amor pero debían comprobarlo.

Aomine guió a tropezones al más bajo a la cama, invirtiendo la posición lo colocó con cuidado en la cama y empezó a deshacerse del pijama que Kuroko vestía, repartiendo besos por todo el cuerpo del más pequeño

Era un acto de despedida, no era algo que se volvería repetir, por eso cuando Kuroko sintió a Aomine en su interior por última vez, lloró, porque sabía que en algún lugar de sus alma lo necesitaba, todo se terminaría pronto.

Aomine volvió sus movimientos más certeros, todas las veces que lo hicieron Kuroko sabía que era sólo sexo pero esta vez, irónicamente, podría decir que estaba haciendo el amor con su pareja.

Aruñó con fuerza la espalda del moreno y se liberó, segundo después Aomine hizo lo mismo en su interior, una combinación ridícula de sexo, lagrimas y melancolía recorría el aire.

Minutos después Aomine se quitó de encima y se dirigió al baño, Kuroko se quedó tendido en la cama sin hacer ningún movimiento, mirando su anillo, escucho como el moreno salía del baño pero no le importo.

– Me iré – Kuroko se le prestó atención a su ahora ex-prometido.

– ¿A dónde?

– Eso es lo de menos, con Satsuki o yo que se…

– Recuerda que esta también es tu casa Aomine-kun – Lo pensó mientras se cambiaba en el baño, no quería seguir ahí, no tenía nada que ver con Kuroko, era por el mismo.
Kuroko suspiró, ya no tenía caso, si ambos estaban de acuerdo con ello, entonces se separarían.

Aomine se cambio con lo primero que vio en el closet, Kuroko no se movió, seguía desnudo pero poco le importo, solo se paró de la cama cuando escucho la puerta principal, Aomine se fue.

Caminó hasta el baño y abrió la ducha, cuando estaba lista se metió en la tina y se hundió, como si intentara ahogarse, después de unos segundos su cabeza volvió a la superficie de nuevo.

.

Esa mañana era animada, se levanto por los sonidos de su puerta, arrastrando –literalmente- la sábana por toda la casa, abrió la puerta.

– ¡Ryo-chan! – Saltó Takao encima de él y casi lo tira al piso – ¿Qué crees?, Shin-chan tiene turno doble y quiero que vayamos de compras.

Kise de repente puso su índice en la boca de Takao, dejándolo paralizado.

– Espera… – dijo y empezó a caminar de regreso a su cuarto, dejando a Takao paralizado en la puerta que por supuesto luego reacciono y corrió detrás del rubio.

– ¡Anda Ryo-chan, vamos de compras!

– Takaocchi, realmente amo que pienses en mi pero dame al menos cinco minutos más– Kise volvió a caminar arrastrando por toda la sala su preciada sábana.

Takao corrió y se puso frente a la puerta del cuarto de Kise:

– ¡No es hora de dormir! ¡Vamos de compras!

– Sí, está bien… – dijo el rubio quitando a Kazunari de la puerta, al entrar a su cuarto se tiró a la cama y cuando se iba a quedar dormido escuchó

– ¡Cámbiate!

Kise realmente apreciaba que Midorima y Takao se preocuparan por él, pero apreciaría que sus amigos pensaran en su sueño.

Pasó una semana desde que Takao se enteró de su enfermedad y aunque sonará deprimente pensar que cada día era uno menos para él, Takao hacía las cosas más manejables, lo entretenía en las tardes y a veces también las noches.

Midorima igual se volvió más atento con él y ahora estaba ahí muriéndose de sueño alistándose para ir de compras a las, miró el reloj, 10 de la mañana.

Takao estaba conduciendo la camioneta de Midorima y eso les facilito el llegar hasta el centro comercial sin morirse de calor pues esas fechas eran cambio de clima repentino.

Al llegar, Takao prácticamente lo jaló a la zona de comida, era temprano y por eso no había tanta gente, eligieron comer una simple pizza, después se sentaron a disfrutar su comida.

Takao hizo ademan de estar ahogando y Kise se sobresalto, luego se dio cuenta que Takao apuntaba a otro lado, Kise siguió el dedo índice de su amigo y ahí a unas sillas de distancia estaban Momoi Satsuki y Aomine Daiki, ella parecía reclamarle algo y el solamente miraba distraído, asintiendo dejando ver a su amiga como una loca que hablaba sola.

– ¡Vamos a saludarlos! – Kise no quería, no estaba preparado pero aun así el pelinegro lo jaló hasta la mesa de sus amigos.

– ¡Ki-chan¡ – La primera en notarlo obviamente fue Satsuki y después Aomine con un débil "Yo" de su parte.

– Hola Momocchi… – Tampoco tenía ganas de estar ahí pero Takao parecía muy animado, contándole a la chica que una tienda tenia rebajas y que por eso estaban ahí, Kise y Aomine se quedaron al margen de la plática distrayéndose con las personas que pasaban, Aomine no lo necesito tanto pues parecía estar realmente ido, Kise se odio por ser una persona tan débil, estaba preocupado, pero esa vez no caería ante la preocupación, no dejaría que Aomine lo despreciara de nuevo, volteo a otro lada y siguió distrayéndose, hasta que Momoi y Takao se levantaron y empezaron a insistir en ir a una tienda que estaba el liquidación.

Aomine y él se negaron pero, ¿A que no adivinan?, pues si, terminaron de igual manera en la dichosa tienda.

Kise veía a Takao y a Momoi pasando de un lado a otro probándose ropa, sonrió, se sentía feliz por su amigo, volteo a ver donde estaba Aomine y parecía estar absorto de todo, suspiro y se odio cada paso que dio hasta donde el moreno estaba.

– Se cancelo la boda…

- Eh? – Kise intentaba darle sentido a las palabras, pero después cayó en cuenta de lo que decía – ¡¿Por qué?!

– Simplemente se cancelo, no hay ninguna razón en especial – Aomine parecía tan abatido que Kise casi sintió pena por él, casi.

– Sólo espero que Kurokocchi esté bien – dijo Kise y su mirada se volvió más severa al decir lo siguiente – Si lastimas a Kurokocchi de nuevo, vas a lamentarlo Aomine.

"Aominecchi me gustas"

"Yo admiro a Aominecchi"

"¡Aominecchi!"

"…Aomine…"

Aomine jamás pensó que extrañaría esa patética forma que tenia Kise de llamarlo y sobre todo sus palabras le parecían ironicas.

– Te recuerdo que tú fuiste parte del dolor que cause en Tetsu hace años

– Y no sabes cómo me arrepiento de haberlo hecho, me pude haber ahorrado el lastimar a un amigo y acostarme con una basura como tú.

Por primera vez en su vida se quedo pasmado, Kise nunca le respondió antes de esa manera, después de eso Kise se fue tras su amigo pelinegro y Aomine lo siguió para encontrase con Satsuki y después abandonar el lugar dejando a su amiga sola, ella le pregunto a Kise que había pasado y él le contesto que no sabía, encogiéndose de hombros.

Aomine empezaba a sentir el peso de todo el karma acumulado en su vida.

Después de eso Takao, Satsuki y Kise decidieron descansar en unas bancas fuera de la tienda.

– No entiendo porque Dai-chan se fue, pobrecito… – lo último parecía ser para ella misma, igual fue suficiente para despertar el interés de Takao que empezó a insistirle para que le contara y ella al último cedió – Dai-chan tuvo una pelea muy fuerte con Tetsu-kun y cancelaron su boda.

– ¡¿Cómo?! – Takao se sorprendió pero Kise ya lo sabía y guardo silencio.

– Pues no lo sé muy bien, pero Dai-chan no quiere seguir viviendo con él, es una lástima, Dai-chan está destrozado.

La plática sobre el tema siguió hasta que Taka y Kise decidieron irse, Momoi se despidió de ellos tomando sus bolsas de compras y saliendo en dirección contraria a ellos.

– Así que Aomine y Kuroko se separaron – dijo Takao subiendo a la camioneta y arrancando.

– No lo sé, Takaocchi… ¿A qué hora termina el horario de Midorimacchi hoy? – Kise trato de distraerse en otro tema pero inconscientemente las preguntas seguían ahí.

¿Qué había pasado? ¿Por qué tomaron esa decisión de repente?

Takao contento que esa noche saldría a las 8:00 Pm y que planeaban tener una cita, Kise se alegro por sus amigos, a pesar de los prejuicios seguían juntos y más enamorados que nunca.

Al momento de llegar a su casa, Takao se fue no sin antes decirle que se cuidara y que tomara los medicamentos recetados por el doctor.

Kise estuvo solo el resto del día en su departamento, vio la televisión un rato, cuándo ya eran las 9 de la noche, se ducho y pensaba ir al baño cuando tocaron a su puerta.

Una, dos, tres veces seguidas y cada vez más fuerte.

– ¡Moo! ¡Ya voy! – al abrir la puerta, quedo sorprendido, frente a su puerta estaba Aomine Daiki, quien cargaba una maleta pequeña azul.

– Necesito un favor – Kise embobado solo asintió haciéndole sabes al moreno que lo escuchaba – Déjame quedarme en tu casa un tiempo.

No podía ser, esa persona no podía ser Aomine Daiki y menos pidiéndole ayuda o ¿Si?

– Ajá – fue la última respuesta que dijo el rubio aun en Shock, dejo espacio libre para dejar pasar a Aomine, como un robot.

Primero Aomine y Kuroko no se casarían y ahora Aomine le pedía alojo

¿Qué rayos es esto?

Fue lo que pensó Kise Ryota.


¡Nos vemos la proxima!