Disclaimer.
Los personajes de Naruto aparecidos en estos párrafos no me pertenecen, son obra y propiedad de Masashi Kishimoto. Esto fue escrito sin fines de lucro.
Leyenda.
Narración. – Primera persona.
–Diálogos–
"Pensamientos"
Recuerdos y/o Sueños
Especificaciones.
Resumen. – "La Montaña de los Dioses, era el lugar donde se dice habitaban espíritus malignos. Allí al final de la escalera de piedra, bajo el arco de madera, comenzamos a mirar hacia el verano."
Rating. – T
Género. – Romance, Slice of Life, Family, Friendship.
Capítulos. –La historia comprende un largo de 10 capítulos exactamente.
Pareja. – Principal. Uchiha Sasuke x OC. Secundaria. Uzumaki Naruto x Hyuuga Hinata (NaruHina), Uchiha Fugaku x Uchiha Mikoto, Uchiha Itachi x Haruno Sakura (ItaSaku).
Universo Alterno.
Banda Sonora.
1. Natsu to Machiawasete. Artista. Makoto Yoshimori. Álbum. Hotarubi no Mori e OST.
Natsu wo Miteita
.
No pensaba ir.
Acostado en el piso de madera de la veranda* que daba al patio de mi casa, donde aves tan pequeñas como mi mano se sumergían en el estanque que había sido construido para mi madre, yo estaba en un estado de negación y protesta contra mí mismo.
Llevaba ya demasiado tiempo en esta posición, contemplando con el ceño fruncido el techo de madera.
Mi padre había pasado y dedicándome una mirada silenciosa, se encerró en la pequeña habitación donde estaba el pedestal de mi madre. En el aire podía sentir el perfume de los inciensos, y para mi infortunio eran con un olor a vainilla.
Como ella.
Me giré en mi posición y ahora observaba a los pájaros disfrutar de su baño.
No iba a ir.
En la montaña no había espíritus, así que una búsqueda no tenía ningún sentido. El problema es que ella no lo sabía, y lo más probable es que estuviera esperando.
"Esperándome… sola…" sacudí mi cabeza varias veces "¡no me importa!"
Después de todo yo le había dicho claramente que no iría, y pensaba cumplir con mi palabra. Pero ella también había sido muy insistente cuando me había asegurado que estaría allí. En mi cabeza la imagen de ella sonriendo con su cabello color manzana, me hacía dudar de mí mismo.
Algo que nunca me había pasado.
"Vamos Sasuke, es sólo una tonta niña… no hay mucha diferencia con las demás" pensé girándome de nuevo pero ahora viendo la sala desierta de mi casa "además fue fastidiosa y se burló de mí"
Aunque también, era la única persona en esta pequeña ciudad que no sabía de la maldición, que no me había mirado con lástima, que no había huido de él, era la primera persona que me había ofrecido su amistad.
Miré mis manos pensativamente, aún podía recordar lo suave que eran sus manos, lo cálidas que se habían sentido. Al instante pude sentir el calor en mis orejas y mis mejillas arder sonrojadas.
Solté un bufido y me levanté del piso quedando sentado, con la incomodidad, la vergüenza y el enojo mezclándose dentro de mi pecho.
No lo iba a hacer, no cedería.
Supe que tenía el ceño fruncido, cuando observé el reloj de muñeca que le había quitado a mi hermano minutos después de que saliera con sus amigos. Las manecillas me echaban en cara el hecho de que aún tenía diez minutos antes de que fuera la hora que ella había acordado.
Al fondo podía escuchar el murmullo de la voz grave de mi padre, mientras oraba y daba suaves golpes a la campanilla.
Frustrado tomé el reloj y lo lancé al estanque, en pánico los pájaros comenzaron a revolotear lejos de allí y mientras los oía piar enloquecidos, chasqueé mi lengua irritado.
Definitivamente no iba a ir.
2
— La promesa del primer verano —
– 最初のなつのやくそく–
Estaba corriendo lo más rápido que podía mientras exhalaba constantemente por la boca.
En el cielo azul, el sol se encontraba en su punto máximo sin ninguna nube que le opacase en aquella típica tarde de verano.
Por eso varias gotas de sudor corrían por mi rostro y humedecían la camisa que llevaba, algo que odiaba pero no le podía dar importancia en esos momentos dónde mi mente se concentraba en correr.
En pocos minutos llegué al pie de la escalera de piedra, e inspirando aire fuertemente comencé a subir.
Las cigarras cantaban escondidas entre las ramas de los árboles que se agitaban suavemente por la brisa que me ayudó a combatir el calor.
Poco a poco pude ver el arco del templo al final del camino, cada vez estaba más cerca pero al no poder ver nada más, empecé a sentirme un tanto molesto.
Tal vez ella no había venido. Se le había olvidado.
Sentí como mis pasos se iban haciendo más lentos, cómo la escalera era más difícil de subir, cómo una piedra invisible hacía peso en el fondo de mi pecho, obligándome a detenerme, a regresar a casa.
Me dejó plantado. Se enteró de la maldición y se arrepintió de haber estado conmigo.
Ella ya no me consideraba su…
— ¡Sasuke!—
Levanté la vista rápidamente al tiempo en que mis ojos se abrían de par en par.
Allí al final de la escalera con sus cabellos rojo manzana volando al viento junto con su vestido blanco, Shiragiku Kurumi me estaba sonriendo.
Me quedé estático a mitad de la escalera, sintiendo los latidos de mi corazón tamborilear acelerados. Ella me había esperado.
— ¡Apúrate! ¡Eres demasiado lento!— me gritó mientras agitaba sus manos emocionada.
Entonces con unas energías renovadas subí los peldaños que me faltaban, en silencio, ansioso por estar bajo el arco.
Al lado de mi amiga.
Cuando llegué me apoyé de mis rodillas mientras me agachaba y respiraba entrecortadamente en busca de aire para mis pulmones. Ella comenzó a reírse y dando vueltas como una bailarina, se colocó un sombrero blanco que tenía atado un moño azul brillante.
— ¡Estoy tan feliz de que vinieras!— me dijo mirándome con sus castaños ojos —pensé que no vendrías—
Yo también lo había pensado, y me alegraba no haberlo hecho.
Pero eso no debía saberlo.
—No vine por ti si es lo que crees— le dije mientras la miraba seriamente y guardaba mis manos en los bolsillos —yo siempre vengo a este lugar—
Ella me miró aún sonriente, sin decir nada. En su espalda colgaba la mochila azul del día anterior, pero ahora limpia sin ningún rastro de tierra. Se veía más abultada.
— ¿Qué llevas allí?— pregunté mirando la mochila y un brillo surcó sus ojos.
—Me alegra que lo preguntes— dijo muy entusiasta y se colocó a mi lado como si fuera a decirme un secreto —llevo un equipo para atrapar espíritus—
— ¿Por qué susurras?—
—Pues para que ellos no lo sepan, obvio—
Sí, era la misma tonta de ayer.
Entonces dando un salto frente a mí, me extendió su mano con una sonrisa y sus cabellos cayendo por sus hombros.
Definitivamente le quedaba mejor suelto y sin hojas.
— ¡Busquemos espíritus en la Montaña de los Dioses juntos!—
Solté un suspiro y comencé a caminar a mi paso rápido acostumbrado, ignorando la mano que en el fondo deseaba tomar.
—No existen tales espíritus—
Ella me siguió apresurada y noté que cargaba unos zapatos blancos deportivos, de seguro para poder estar al mismo nivel que yo. Evitando que ella lo notase, me sonreí al verlo.
—De eso no puedes estar seguro—
—Claro que lo estoy—
— ¿Ah sí? ¿Acaso los has visto?—
—No—
– ¿Entonces cómo puedes asegurar que no existen?—
—Pues porque no los vi, tonta—
—Ellos pudieron hacerse invisibles, tonto—
Me detuve y la miré ceñudo mientras ella se encogía de hombros y sonreía. Era una fastidiosa.
—Sigamos en nuestra búsqueda— me dijo y tomándome del brazo comenzó a arrastrarme hacia el bosque.
Después de eso yo casi no tuve que ser parte de la conversación, cuando ella comenzó a hablarme y enseñarme toda la chatarra que llevaba en la mochila, chatarra que sus primos le habían asegurado servía para atrapar monstruos y espíritus.
Fue entonces que durante esas largas horas que pasamos caminando por el ambiente tranquilizador y solitario de la montaña, que supe más de ella.
Su nombre era Shiragiku Kurumi y vivía en una enorme ciudad poblada con mucha gente que se desconocía entre sí, su casa era un pequeño departamento para dos que compartía con su madre. Nunca había conocido a su padre, pero su madre le había contado que era de un lugar muy lejano al otro lado del mar pero que un día sintió que su tierra lo llamaba y se marchó. Por eso su cabello rojo manzana no se parecía a nadie más de su familia, porque era algo que había heredado de él.
A su madre la quería muchísimo y la consideraba la mujer más interesante del mundo entero, me dijo que trabajaba como escritora de una revista muy famosa, que escribía artículos sobre lugares muy extraños y remotos, antiguos y fascinantes. Siempre que se acercaba el verano, le salía un nuevo trabajo y no podía llevarse a su hija con ella. Así que juntas tomaban un tren hacia esta pequeña ciudad, y su madre la dejaba al cuidado de sus tíos.
Mientras hablaba se distraía de cualquier cosa que estuviera haciendo, y se ponía a caminar alrededor mío, es por eso que varias veces se tropezó con piedras y ramas, ensuciando su vestido blanco. Yo sólo me reía en silencio.
Todos los veranos desde que tenía memoria los había pasado en esta pequeña ciudad en compañía de sus cuatro primos. El mayor de todos, le llevaba cinco años y se encargaba de ayudar en la tienda que tenían sus tíos en la parte baja de la casa. Normalmente no hablaba mucho y rara vez jugaba con ella. El segundo, era tres años mayor y siempre tomaba un rol de apaciguador de los pleitos que sucedían entre ella y los gemelos, quiénes le llevaban dos años y a opinión de ella eran los seres más malvados y fastidiosos del mundo.
—Verás fueron ellos quienes me obligaron a venir a la montaña— dijo mientras revisaba algunos arbustos que teníamos cerca —dijeron que era una cobarde y para demostrárselos vine a atrapar a un espíritu—
Pues no estaban tan equivocados, después de todo la había encontrado llorando en el bosque.
—Entonces me perdí…— dijo y se dio la vuelta para verme con una sonrisa —y te conocí—
Solté un bufido al tiempo en que desviaba mi cara para evitar que viera el sonrojo en mis mejillas, y acercándome unos pasos hacia ella le quité unas hojas que se habían quedado atrapadas en su cabello.
—Tonta, miedosa, llorona, fastidiosa y parlanchina— le dije con un poco de sorna.
Ella frunció el ceño y me sacó la lengua. Pero después de unos segundos en que retomamos la marcha, volvió a comenzar con su monólogo como si nunca hubiese dicho nada.
Ambos teníamos la misma edad, por lo tanto cursábamos el cuarto año de primaria, sin embargo eso era todo lo que teníamos en común. Porque las cosas que a ella le encantaban, yo las odiaba y las pocas que a mí sorprendentemente me gustaban, ella arrugaba la cara en mueca de rechazo.
También había descubierto que me había equivocado al comparar su cabello con las manzanas, la verdad es que cuando caminábamos por algún campo abierto y los rayos del sol daban con sus cabellos, estos brillaban fuertemente y se parecían mucho al color de los tomates. Y a decir verdad, los tomates eran una de las pocas cosas que me gustaban.
La tarde se nos fue y cuando el cielo comenzaba a tornarse anaranjado con salteadas manchas de amarillo y rosa, regresamos hacia el arco al pie de la escalera.
—Sabes, eres el único amigo que tengo aquí— me dijo con una extraña mirada en sus ojos castaños que estaban clavados en el césped.
Quería decirle que para mí, ella también era mi única amiga. Pero mi orgullo no me permitió decirlo, y porque al igual que mi papá yo no era muy bueno con las palabras.
—Llegamos— dije y no sé si fue para ella o para mí mismo.
Yo no tenía muchas ganas de llegar. En el fondo quería seguir caminando en la montaña, no quería que el día llegara a su fin.
Ella soltó un suspiro y ya no estaba tan sonriente como antes.
Allí parados bajo el arco permanecimos en silencio, viendo como las últimas cigarras volaban y se marchaban a casa, algo que nosotros también debíamos hacer.
Pero ninguno de los dos se movía de su sitio.
—Sasuke— me llamó — ¡¿quieres buscar a los espíritus mañana también?!—
Lo había dicho tan enérgicamente que me había girado a verla, sus ojos castaños estaban fijos en mí, mirándome con intensidad y el hecho de que no había una sonrisa en su rostro, me dejó en claro que ella estaba hablando en serio.
Yo sólo me quedé en silencio mientras ella continuaba, porque ella había tomado mi mano derecha entre las suyas.
— ¡Es más, busquemos también pasado mañana! ¡Y el día siguiente, y el que le sigue a ese!—
Otra vez mi corazón corría rápidamente en mi interior.
— ¡Quiero buscarlos! ¡Yo quiero encontrarlos contigo! ¡Quiero estar contigo todo el verano!—
Sus palabras resonaban en mis oídos, a nuestro alrededor y probablemente en toda la Montaña de los Dioses.
Tragué saliva entre nervioso e incómodo, ella no paraba de mirarme y en sus mejillas un leve tono de rosado la hacía ver bonita. Sí, aunque nunca lo admitiera abiertamente ella era bonita.
Y yo también quería pasar todo el verano a su lado.
Desvié mi vista a mis pies y con el estómago revolviéndose en fuertes sacudidas, apreté su mano con la mía.
—Está bien—
Mi voz salió un poco temblorosa, era la primera vez que me sucedía. De reojo pude ver como ponía una cara confusa mientras procesaba lo que le había dicho.
— ¿De verdad?—
—Sí—
— ¿Es enserio?—
—Sí…—
— ¿No estás mintiendo?—
—No—
—Entonces ¿no quieres estar conmigo?—
— ¡Sí, tonta! ¡Sí quiero estar todo el verano contigo! ¡¿De acuerdo?!—
Estaba exasperado, después de todo me había obligado a decirlo.
La miré con el ceño fruncido y una mirada asesina en los ojos, en una clara advertencia de que no volviera a preguntar nada más.
¿Cómo es que ella podía sacarme de quicio tan fácilmente? ¿Por qué tenía tan corto entendimiento?
Solté un suspiro. Era demasiado tonta.
Entonces su reacción me tomó por sorpresa.
Con una sonrisa de oreja a oreja, las mejillas sonrojadas, los ojos brillando llenos de felicidad, tirando al piso su sombrero, ella me había soltado la mano y dando un brinco se colgó en mí, con un abrazo.
Decir que casi muero del susto y la vergüenza es poco en comparación.
Ambos habíamos caído al suelo por la falta de equilibrio.
Ella me estaba abrazando con todas sus fuerzas y yo entre incómodo y tenso, intenté escaparme de cualquier forma posible, empujándola, alejándola de mí. Para aumentar mis problemas podía sentir como mis mejillas ardían al igual que mis orejas.
— ¡Suéltame!—
— ¡Eso es genial!—
— ¡Déjame en paz!—
— ¡Estoy tan feliz!—
— ¡Quítate de encima!—
Ella sólo se reía ignorando mis insultos y amenazas, mientras allí cubiertos de tierra, la tarde se iba lentamente.
Después de eso las horas se volvieron días, los días en semanas, y estas finalmente se convirtieron en meses, llegando así el final del verano.
Durante todo ese tiempo los espíritus habían quedado en segundo plano mientras juntos jugábamos en la montaña, sin preocuparnos de nada. Ni maldiciones, ni susurros, ni lástima, ni muertes, ni silencios incómodos se habían interpuesto en esos días llenos de felicidad.
Mis días colmados de felicidad.
Y finalmente cuando llegó el día previo a que su madre la viniera a recoger, ella bajo el sol refulgente a unos cuantos metros del arco, y sonriéndome dulcemente tomó mis manos entre las suyas.
—Busquemos espíritus en la Montaña de los Dioses el próximo verano, ¿prometido?—
Yo la miré con detenimiento, guardando su imagen en mi memoria, la imagen de mi única amiga. Lentamente una sonrisa se formó en mis labios, al tiempo en que apreté sus manos, sintiendo su calidez.
—Prometido—
Ella me sonrió y caminamos juntos por la escalera de piedra, tomados de la mano.
Deseando que el verano llegara pronto.
.
.
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— Fin del capítulo —
Nota de Autor.
Un saludo mis queridos lectores, espero se encuentren bien de todo. Les agradezco por haberle dado una oportunidad a esta historia, me han hecho muy feliz, pues significa mucho para mí. En especial le doy las gracias a Blangel48 y a Aoio Hyuuga, es juro que si estuvieran cerca les daría un mega súper abrazo. Se los aprecio muchísimo.
Espero hayan disfrutado de este capítulo tanto o más que el anterior, y que aún tengan ganas de leer la continuación, que publicaré el día Lunes dentro de dos semanas (es mi día libre de la universidad); y así será a partir ahora en adelante porque quiero darle cierta prolongación a la historia, ya que sólo contará con 10 capítulos de los cuáles me faltan 4 para culminar.
Creo que eso es todo por ahora… ¡ah! Casi se me olvida, quiero hacer una mención especial a mi hermana quién me animó a publicar este proyecto, sino probablemente se hubiera quedado en las páginas de un viejo cuaderno de matemática.
Glosario.
La historia comienza a narrarse en el año de 1992, con un Sasuke de 10 años de edad que sin la venganza presentará una fusión entre su personalidad de cuando era niño (adorable) y la de comienzos de Naruto antes de abandonar la aldea. Cruzo los dedos para que no tenga un OOC.
La ciudad en la que está ambientada la historia, se la dejo a su libre imaginación, puede ser Konoha o no, o cualquier otra ciudad. Lo único es que está dentro de Japón.
Torii: Es un arco tradicional japonés que se encuentra en el acceso a un Santuario Shinto, marcando la frontera entre el espacio profano y el sagrado. Consiste de dos columnas sobre las que se sustentan travesaños paralelos, frecuentemente pintados de tonalidades rojas o mermellonas. Tradicionalmente eran de madera o piedra. — tomado de Wikipedia, la enciclopedia libre.
Veranda: es un pasillo exterior que conecta con las distintas áreas y que da en torno a un jardín interno. La casa de Sasuke es del estilo tradicional japonés, con tatamis, paneles de arroz… y por supuesto de verandas.
En el trabajo de Kishimoto durante los recuerdos de Sasuke, previos a la matanza del clan, aparece teniendo una conversación con Itachi en una veranda.
