Disclaimer.

Los personajes de Naruto aparecidos en estos párrafos no me pertenecen, son obra y propiedad de Masashi Kishimoto. Esto fue escrito sin fines de lucro.

Leyenda.

Narración. – Primera persona.

–Diálogos–

"Pensamientos"

Recuerdos y/o Sueños

Especificaciones.

Resumen. – "La Montaña de los Dioses, era el lugar donde se dice habitaban espíritus malignos. Allí al final de la escalera de piedra, bajo el arco de madera, comenzamos a mirar hacia el verano."

Rating. – T

Género. – Romance, Slice of Life, Family, Friendship.

Capítulos. –La historia comprende un largo de 10 capítulos exactamente.

Pareja. – Principal. Uchiha Sasuke x OC. Secundaria. Uzumaki Naruto x Hyuuga Hinata (NaruHina), Uchiha Fugaku x Uchiha Mikoto, Uchiha Itachi x Haruno Sakura (ItaSaku).

Universo Alterno.

Banda Sonora.

1. Omoide wa Tooku no Hibi. Artista. Tenmon. Álbum. Byousoku 5 Centimeter Original Soundtrack.

2. One More Time, One More Chance. Artista. Yamazaki Masayoshi. Álbum. "One More Time, One More Chance" Byousoku 5 Centimeter Special Edition Single.

Nota de Autor.

Sí… no sé qué más puedo decir además de darles mis disculpas por la larga espera y esperar con el corazón abierto que les guste esta nueva entrega y contar con sus opiniones con respecto a ella.

Disfruten de la lectura.


Natsu wo Miteita

.

Las teclas hacían un constante sonido mientras mis dedos se paseaban sobre ellas, formando los caracteres que tras la barra negra iban apareciendo en la pantalla de mi celular.

Cuando terminé, la barra titilaba y yo alterné mi vista hacia el cielo despejado con las copas de los árboles en distintas tonalidades de amarillo, naranja y marrón. La brisa a su paso, arrastrando aquellas hojas secas que caían danzantes al suelo.

Era la evidencia del otoño.

Conteniendo un respiro, presioné un par de teclas y al instante todas las palabras en las que había trabajado los últimos diez minutos se borraron, despareciendo sin dejar rastro.

Me pregunto, ¿en qué momento había empezado a escribir mensajes que nunca enviaba?


6

Otoño, invierno y primavera también son estaciones —

– 秋、冬、春の季節にも –


— ¿No creen que es extraño~ttebayo?—

Era la hora de salida, la campana había anunciado el final de las clases hace más de veinte minutos y como algo usual en nuestra rutina de los últimos años, los tres caminábamos juntos a través de las calles de esta pequeña ciudad.

Naruto, Hinata y yo.

— ¿Qué cosa Naruto-kun?— preguntó Hinata amablemente mientras iba tomada de la mano de su novio y mi mejor amigo. Yo me encontraba a su izquierda completando la fila.

En esta ocasión con motivo de los exámenes finales que se acercaban, al igual que los de ingreso para la universidad, habíamos decidido tener una sesión de estudio en casa de Naruto. Aunque en el fondo fuera más una ayuda para el susodicho sin que él se ofendiera y Hinata pudiera aliviar un poco su preocupación.

—Pues dentro de… umm… ¿cuatro meses?— comenzó diciendo y sus ojos azules apuntaban al cielo en un aire pensativo muy inusual en él —seremos universitarios… es decir, ya no estaremos aquí ¿saben?—

Ambos guardamos silencio ante sus palabras, comprendiendo a lo que se refería. Dentro de poco todo cambiaría.

En mi pecho viejas emociones y expectativas se removieron incómodas.

— ¡Pero! Estoy seguro de que sea lo que sea nos traiga el mañana… los tres estaremos juntos~ttebayo— concluyó animadamente formando una sonrisa de oreja a oreja y observándonos a ambos con un brillo en los ojos.

—P-por supuesto, Naruto-kun— confirmó su novia con una dulce expresión en su cara.

Entonces sentí como la pareja se me quedaba mirando, expectantes de que dijera algo, cualquier cosa con respecto a eso.

En el fondo sus palabras, al igual que su compañía eran agradables y reconfortantes. Ellos eran los únicos amigos que tenía en el mundo. Lo único que tenía en esta pequeña ciudad desde que el verano había encontrado su fin.

—Hmp, dramáticos— dije desviando mi vista hacia otra parte, reservando mis verdaderos pensamientos mientras los dos se reían, él a carcajadas estrepitosas y ella disimuladamente tras la bufanda roja que ambos compartían.

—Con qué les parece deberíamos empezar a estudiar, ¿química? ¿Física?— preguntó Hinata dudosa sin notar las muecas de desagrado que Naruto hacia a su lado.

Sonriendo de medio lado, me ajusté la bufanda azul marino que mi padre me había obsequiado en mi último cumpleaños. Hacía bastante frío a pesar de que las nevadas no habían comenzado.

—Matemática, creo que es la mejor— mencioné disimuladamente y sentí una gran satisfacción cuando Naruto se paralizó completamente y se soltó del agarre de Hinata.

— ¿Naruto-kun?— soltó ella parpadeando un par de veces mientras la bufanda resbalaba de su cuello y comenzaba a caer al piso.

El rostro del idiota contraído en una mueca de molestia, mientras sus ojos asesinos se alternaban entre su novia y yo. Los labios fuera en un puchero infantil.

—Ustedes dos… ¡ustedes confabulan siempre en mi contra! ¡Quieren matarme!— se quejó a gritos mientras se cruzaba de brazos y Hinata se sonrojaba hasta la punta del cabello en un color escarlata, sumamente avergonzada. Yo en cambio sonreí abiertamente, burlándome de él.

—N-no, p-por supuesto que no… N-Naruto-kun yo jamás p-podría…— balbuceaba en tartamudeos nerviosos la Hyuuga mientras miraba a todas partes menos a Naruto y sus manos temblorosas apretaban una y otra vez las tiras del bolso de la preparatoria — ¡a-ah! ¿Q-qué les parece s-si buscamos a-algunas botanas para c-comer? ¿N-no quieres unas N-Naruto-kun?—

Un brillo maníaco apareció en el par de ojos azules, y antes de que pudiéramos reaccionar había tomado a cada uno del brazo y comenzó a correr por la calle, arrastrándonos a los dos en el proceso.

— ¡Sí! ¡Ramen~ttebayo!—

— ¡Suéltame dobe!—

— ¡Aahh Naruto-kun!—

A nuestro alrededor, el resto de transeúntes nos miraba de manera extraña, como si fuéramos un grupo de lunáticos escapándose de algún psiquiátrico. Murmurando y negando con la cabeza cuando lograban determinar nuestra identidad.

Yo sólo apreté mis puños y en cuento tuve oportunidad, me solté bruscamente de Naruto deteniéndome en el medio de un cruce, probablemente a una cuadra de su casa.

— ¿Qué crees que est…?— empecé a decir mientras me acomodaba de nuevo el uniforme y la bufanda, la respiración y mi pulso acelerados tanto por la carrera como por la atención de las personas.

— ¡No está!— soltó Naruto quién había culminado con su carrera unos pasos más adelante y observaba confundido y consternado a algo a un lado de la calle. La bufanda roja colgaba maltrecha de su cuello.

Hinata se apoyaba de sus rodillas mientras trataba de recuperar el aliento con las mejillas rojas por el ejercicio al que no estaba tan acostumbrada. Los mechones negros de su cabello resbalando por sus hombros.

— ¿Qué no está?— le pregunté molesto caminando hasta donde se encontraba, sin ningún interés en especial.

—la tienda que estaba aquí~ttebayo…— explicó mientras agitaba los brazos —no entiendo…—

Soltando un suspiro giré mi rostro para saber a qué se refería y entonces sentí como todo se detenía en ese momento. En el instante en que mis ojos daban con un letrero que rezaba en letras un poco gastadas "Shiragiku no Market".

"—Mis tíos viven aquí, tienen una tienda donde mis primos ayudan de vez en cuando y yo también cuando vengo a visitarlos—"

Inconscientemente di un paso atrás.

—N-Naruto-kun… ¿lo olvidaste?— dijo Hinata entre respiros mientras se colocaba a un lado de su novio y se arreglaba un poco el cabello desordenado —los dueños se mudaron hace seis meses… ¿recuerdas?—

— ¿Huh? Oh… sí, ahora que lo mencionas es cierto…— respondió Naruto como cayendo en cuenta de su error —que mal, era muy divertido venir aquí… no sé por qué siempre se me olvida—

Ellos continuaron hablando, diciendo cosas que simplemente no podía procesar mientras aún observaba la casa abandonada con el cartel de se vende y el letrero de lo que había sido una tienda en la planta baja.

"—Yo ya no puedo volver más a este lugar… verás, al final del verano pasado me dieron la noticia de que mis tíos se mudarían a otra ciudad…—"

Sólo escuchando su voz en mi cabeza.

Un nudo se formó en mi garganta mientras el peso de los recuerdos regresaba a mi memoria, mientras todas las palabras volvían a mi cabeza, y dónde aquellos días tan lejanos y distantes parecían caer como piedras en mi pecho.

Bajé la vista hasta mis pies, mis manos guardadas dentro de mis bolsillos, intentando en vano contener todas las emociones que se apoderaban de mi cuerpo.

"Que coincidencia… que horrible coincidencia…" pensé una y otra vez. Todo este tiempo, ellahabía estado tan cerca.

Durante todos esos años, durante todas esas visitas, en ningún momento me había interesado por saber dónde se quedaba después de todo qué importaba si ella siempre iría a la montaña, qué relevancia tenía si ella me esperaría allí al final de la escalera.

"—Eres muy lento Sasuke, has llegado tarde otra vez—"

Sentí el celular en mis dedos, allí dentro del bolsillo de mi pantalón, como la prueba de todos los millones de mensajes que le había escrito cada día desde que ella se había ido. Todos esos mensajes que nunca le llegarían.

—Shiragiku…— fue lo que salió de mis labios en un murmullo, de manera inconsciente.

"Al final no le dijiste nada…" dijo una voz en el fondo de mi cabeza, y no necesitaba cerrar mis ojos para recordar como aquella noche sus labios habían sonreído, como las lágrimas corrían de los ojos castaños que estaban despidiéndose del verano.

"—Adiós Sasuke—"

De repente sentí que algo me tomaba del brazo, haciéndome dar un sobresalto y devolviéndome al presente.

— ¿Sasuke-san?— dijeron con preocupación y al levantar la vista me encontré con los ojos perlados característicos de la familia Hyuuga.

Reaccionando, di un vistazo a mí alrededor y noté que ya nos encontrábamos frente a la casa de Naruto, que la tarde había oscurecido y algunas luces se encontraban encendidas.

"¿En qué momento…?" pensé confundido notando la ausencia de un tercer elemento entre nosotros.

— ¿Dónde está Naruto?— pregunté tratando de recuperar de nuevo el control y entender la situación.

Hinata pareció dudar unos segundos antes de decir cualquier cosa, sus ojos observándome fijamente sin perderme de vista ni un segundo.

—Entró a la casa para hablar con s-su padrino… No esperaba que volviera tan pronto de su viaje…—

—Oh…—

—Sasuke-san… ¿se encuentra bien?—

—Sí…—

— ¿Está seguro? Lleva un tiempo… umm… distraído—

Suspiré una vez más, asintiendo con la cabeza mientras me llevaba una mano a mis cabellos y la otra apretaba con fuerza el celular en mi bolsillo.

Por unos segundos que pasaron lentos entre nosotros mientras permanecíamos afuera frente a la puerta de la residencia de Naruto, ninguno dijo nada, el silencio apoderándose del momento hasta que…

— ¿Quién es Shiragiku, Sasuke-san?— dijo ella con voz pausada y calmada, casi no sonaba a una pregunta y sólo logró tensar cada músculo de mi cuerpo.

"Lo ha escuchado…" me reñí a mí mismo por mi descuido con la mirada clavada en la puerta, rehusándome a ver a la Hyuuga.

Yo, en los ocho años desde que la había conocido allí en la Montaña de los Dioses, en todos esos largos años, yo jamás había hablado de ella con nadie.

"—Guardé la montaña en secreto de todos…—"

"Es igual…" dijo esa molesta voz en mi cabeza que sonaba muy parecida a la de mi padre, apreté la mandíbula tratando de desechar los pensamientos, alejando los recuerdos, la tristeza que venía acompañada de los cabellos rojizos como los tomates "¡Ya basta, para!"

— ¿E-es… la persona a la que… le escribe esos m-mensajes…?— preguntó Hinata, poniéndome más nervioso, más incómodo sin que yo pudiera ser capaz de contestar — ¿e-es la per… la chica c-con la que… fue al f-festival…?—

Mis ojos se abrieron de par en par, el corazón latiendo desbocado mientras me giraba rápidamente y la observaba consternado. Eso la hizo retroceder un paso, su bolso como un escudo entre ella y yo, pero aun así no me apartó la vista.

— ¿Cómo…?— solté como si me hubieran sacado el aliento, me encontraba asustado y por algún extraño motivo indefenso — ¿cómo es que…?—

—Y-yo… nosotros lo v-vimos…— respondió ella adivinando lo que había intentado decir, su voz disminuyendo de volumen con cada palabra —n-nosotros los vimos… e-ese día… esa n-noche…—

En algún segundo sin yo haberme dado cuenta del todo, mis manos habían encontrado un lugar en los hombros de la chica y ejercían cierta presión sobre ella. Y en lo que ella retrocedía un paso, yo daba otro para no alejarme.

Necesitaba saber.

—S-Sasuke-san… por f-favor…—

Tenía que saber.

— ¿"Nosotros"?—

Su vista se trasladó un tanto avergonzada a su derecha, sus labios en un suave fruncido debatiéndose en si decirlo en voz alta o no aquello que ya estaba implicado. Lo que temía en mi interior.

—Naruto-kun y yo…—

Mis manos cayeron a mis costados, sentía que el suelo se rompía y yo no tenía fuerzas para intentar permanecer en pie.

"Desde el festival… todo este tiempo…" me repetía una y otra vez sin ser capaz de pensar en nada más, la película de aquel que había creído iba a ser la noche más feliz de mi vida reproduciéndose en mi cabeza.

"—Sabes… esto parece una cita—"

Pero eso no era nada nuevo, no había un solo día en que no pensara en aquella noche, ni un momento en que no la repitiera, en que no dejara de culparme, de considerar lo que pude haber dicho, de ver su sonrisa final bajo los faroles.

"—Adiós Sasuke…—"

Siempre mirando al pasado brillante, al verano que se había extinguido, que se había escapado de mis manos sin que yo hubiera podido hacer nada. Sin haber hecho nada por ella.

Y todo este tiempo, ellos lo supieron, ellos la habían visto, habían visto el último verano.

—Lo siento Sasuke-san… yo… Lo siento…—

"—Soy tan tonta… lo siento mucho, perdón, perdóname Sasuke, perdóname…—"

Inhalé un poco de aire antes de poder encarar la verdad, el hecho de que ellos lo sabían. De que al menos conocían una parte de todo el secreto, de la historia sobre ella, la montaña y yo.

—No… tienes por qué disculparte— le dije pausadamente —sólo me ha tomado por sorpresa, yo… no pensé…—

Entonces sentí como tomaba una de mis manos, sentí como temblaba a pesar de que me tomaba con firmeza, a pesar de la determinación y voluntad que había en su mirada perlada.

Su mano no se sentía como la de Shiragiku, no era lo mismo, probablemente nunca sería lo mismo. Pero de alguna forma lograba muy en el fondo traerme de vuelta, darme cierto consuelo.

—Sasuke-san no sé qué es lo que o-ocurrió pero… ¡pero debe saber, t-tiene que saber que cuenta con nosotros!— me dijo el tartamudeo desapareciendo de a poco, su tono mucho más potente de lo que alguna vez le escuché — ¡Naruto-kun y yo somos s… tus amigos Sasuke!—

Silencio. Mi corazón bajando la velocidad de los latidos y sólo pude decir una única cosa, mis ojos clavados en un punto imaginario en el suelo mientras hundía mi rostro dentro de la bufanda.

—Gracias…— los ojos de ella se abrieron perceptiblemente una fracción de segundo, antes de cerrarse en una sonrisa dando un suave apretón a mi mano.

Y por alguna razón, la noche ya no era tan fría.

— ¡Listo~ttebayo! ¡Ya hablé con ero-sennin y dice que no hay problema! Incluso ha dicho para que se queden a cen…— irrumpió la voz escandalosa de Naruto al abrir la puerta de un tirón, dándonos un susto de muerte que terminó en un respingo por parte de ambos —hey, ¿qué les pasa? ¿Por qué tan asusta…?—

Entonces sus ojos azules se movieron de uno a otro y finalmente se quedaron clavados en nuestras manos, las cuales seguían sin soltarse. Luego de unos segundos, ambos reaccionamos y nos soltamos. Hinata enrojeciendo furiosamente con cara de cordero asustado, y yo ajustando aún más la bufanda en un intento por controlar el sonrojo que se alojó en mis orejas.

— ¡Eres un…! ¡Intentabas robarme a Hinata a mis espaldas! ¡Te voy a…!— gritó Naruto eufórico mientras se acercaba con un aura maligna e intentaba tomarme por el cuello, Hinata interponiéndose entre ambos.

—N-no Naruto-kun… no es n-nada de eso… Sasuke-san y yo sólo…—

—No seas idiota, ¿para que querría yo salir con la Hyuuga?— le dije bruscamente mientras introducía mis manos en los bolsillos.

— ¡Cómo te atreves a hablar así de Hinata-chan! ¡¿Qué no ves lo hermosa que es?! ¡¿Acaso no te funciona el cerebro?!—

—D-deténganse por favor…—

—Hmp te equivocas el único al que no le funciona el cerebro es a ti… usuratonkachi—

— ¡Ahora sí~ttebayo! ¡Te voy a patear el maldito trasero, estúpido teme!—

— ¡N-Naruto-kun…!—

—Ja, ya quiero ver como lo intentas retardado…—

— ¡S-Sasuke-san…!—

— ¡¿Qué demonios están haciendo ustedes dos, mocosos impertinentes?!—

Al final el padrino de Naruto nos dio un par de sermones sobre no hacer cosas estúpidas en su casa ni frente a una dama como Hinata, durante todo el resto de la velada mientras cenábamos ramen de cerdo. La sesión de estudios totalmente olvidada, cuando luego se inició un torneo de videojuegos cortesía del idiota y que debido al cansancio Hinata se quedó dormida en el sofá de la sala.

Y en cierta forma, todo aquel torbellino de locuras y disparates me habían distraído la cabeza con otras cosas, diferentes del haber descubierto que mis dos mejores amigos sabían sobre ella. Hasta que tocaba emprender el camino de vuelta a casa.

—Te lo dijo~ttebayo…— aquello no era una pregunta si no una afirmación mientras un poco de vaho escapaba por los labios de un Naruto, que llevaba a Hinata dormida en su espalda.

— ¿Huh? ¿De qué hablas?— pregunté un poco confundido, hacia sólo unos segundos no paraba de hablar sobre un nuevo programa que había visto en la televisión y el tono de seriedad en su voz había sido bastante contradictorio.

Mi mano derecha escribiendo un mensaje en el celular.

— ¿Cómo que "huh"? sabes de lo que hablo…— dijo tras soltar un suspiro y acomodar mejor el peso de su novia en su espalda, lo único que se escuchaba en las calles que poco a poco se vaciaban eran nuestros pasos, los murmullos ininteligibles de la chica dormida y las teclas del celular .

Lo miré un momento de reojo, con el ceño fruncido en un intento porque se explicara mejor. En cierta forma me daba un poco de nervios que él siempre tan ingenuo y despistado, ahora se encontrase manteniendo una conversación tan tranquila con un aire casi adulto en él.

—Sobre la persona a la que le estás escribiendo en este momento— dijo y en reacción mis dedos se paralizaron al instante.

Sentí como clavaba sus ojos en mí mientras actuando desinteresadamente, cerraba el celular y lo guardaba de vuelta al bolsillo.

—No sé de q…—

—Sasuke jugar al bobo no te queda, digo es cierto que eres medio lento para ciertas cosas… pero no a tal extremo—

—…—

Otro suspiro se escapó de sus labios, y por el rabillo del ojo noté como su mirada se clavaba nuevamente en el cielo.

— ¿Sabes? Cuando te vi con esa chica en el festival… al principio me molestó que no hubieras dicho nada… "¡se supone que somos amigos~ttebayo!" fue lo que pensé— comenzó diciendo, la bufanda roja moviéndose al compás de nuestros pasos mientras colgaba de su cuello —pero… te veías tan… no sé, feliz que decidí dejarlo y esperar a que tú lo dijeras eventualmente…—

"—Y luego de la noche a la mañana, comenzaste a actuar raro… estabas más callado, más ausente y bueno, empezaste a escribir. Hinata estaba realmente preocupada pero supuse que no querrías hablar del tema y eso lo respeto, por eso… le dije que esperara~ttebayo, que no hiciera nada… no por ahora al menos—

Entonces soltó el comienzo de lo que pareció ser una risa.

"—De seguro cuando te pusiste todo extraño frente a la vieja tienda la puso al límite y terminó preguntándote… Hinata-chan puede ser muy torpe a veces pero es siempre honesta. Y pienso igual que ella, Sasuke… No sé qué pasó y probablemente no tenga por qué saberlo pero, somos amigos y siempre lo seremos sin importar qué—

Se giró a observarme con una enorme sonrisa en el rostro mientras levantaba su pulgar derecho en alto. Su cabello un remolino de caos rubio, el uniforme de la preparatoria desarreglado.

Y fue en ese momento que notaba lo mucho que habíamos cambiado, lo rápido que había pasado el tiempo en esta pequeña ciudad. Verlo me llevó de vuelta, si acaso por un momento, a la brisa cálida del verano, a la luz que se filtraba entre los árboles y al arco de madera vieja.

— ¡Tú eres mi mejor amigo en el mundo entero~ttebayo!—

Entonces no pude evitarlo y comencé a reír, él siguiéndome unos segundos después.

Rompí en una carcajada porque sus palabras por muy tontas que fueran, por muy boba de su expresión, por muy torpe que había sido la Hyuuga horas antes; todo ello me había tocado muy profundamente en un lugar que no sabía existía. Reír fue el mecanismo que tuve para no llorar.

Por primera vez agradecí, a quién fuera el responsable, que aquel Naruto gamberro de once años de edad me hubiese retado en el quinto año de primaria.

Luego de eso cada quién continuó con su camino, él a casa de la familia Hyuuga y yo de vuelta a mi hogar con mi padre. El día terminando mucho mejor de lo que hubiera pensado jamás, y por esa vez no me torturé con el fantasma de los recuerdos del verano y mis errores.

— ¡Ah, teme casi lo olvido!— fue lo último que gritó Naruto cuando ya nos encontrábamos a bastante distancia entre ambos, en reacción me detuve a escucharlo — ¡tu papá no es una mala persona! ¡Créeme, estoy seguro de eso~ttebayo!—

No supe cómo responder a eso y sólo continué caminando.

El tiempo es algo extraño, depende de cómo lo percibamos y como nos sentimos él actuará en correspondencia. Fue por ello, que los cuatro meses que quedaban pasaron rápidos, cada uno registrado en los millones de mensajes almacenados en mi celular, cada día acumulándose en mi memoria.

La primavera, siempre rosada, alegre y brillante llegó junto con la ceremonia de graduación, el día en que los tres empezaríamos una nueva vida, en un lugar diferente, un mundo totalmente nuevo e inexplorado.

Al final, después de varias sesiones de estudio Naruto había conseguido aprobar todos los exámenes finales y también había obtenido una aceptación en la misma universidad a la que iríamos Hinata y yo, en la ciudad capital.

Debido a esto durante la ceremonia la Hyuuga como la representante femenina de la generación y poseedora del segundo mejor promedio en toda la preparatoria, entre leves tartamudeos iniciales y un pequeño tropezón con los escalones —que por suerte no la había enviado contra el piso; recitó el discurso de graduación. Y tras muchos aplausos, junto con algunos silbidos por parte de Naruto antes de que los profesores le mandaran tomar asiento y guardar silencio, era mi turno de decir el discurso como representante masculino.

Tratando de reprimir la molestia de tener que estar frente a todos, haciendo algo a lo que había intentado negarme por todos los medios, leí con calma la hoja con el discurso que Hinata amablemente había escrito puesto que yo no había servido para tal tarea —aún podía recordar las carcajadas estruendosas de Naruto mientras se burlaba del primer borrador que había hecho.

Durante mis palabras, mis ojos se encontraron con los negros de mi padre, quien vestía formalmente y de manera impecable sentado en su sitio designado, a un lado del auditorio. Su rostro se mostraba pasivo y se veía absolutamente concentrado en lo que estaba haciendo. Era la primera vez en mucho tiempo que se mostraba tan interesado por mí.

En mi pecho algo pareció agitarse.

—Eso es todo. Gracias— dije finalizando con el discurso y todo mundo comenzó a aplaudir, Naruto volvió a hacer un escándalo, Hinata sonrió apenada y mi padre se levantó de su asiento mientras no paraba de aplaudir ni quitaba sus ojos de mí.

— ¡Ya somos libres! ¡Sí~ttebayo!— exclamó Naruto mientras sujetando el tubo negro con su diploma nos pasaba un brazo por los hombros a cada uno, su padrino tomando fotos en el proceso — ¡nos hemos graduado~ttebayo!—

—Ugh, ya suéltame dobe—

—N-Naruto-kun, m-me caigo… e-espera—

Estaba por todos los medios tratando de reprimir una sonrisa.

— ¡Además tengo el listón de Hinata-chan y ella tiene mi segundo botón!* ¡Sí~ttebayo!—

—Eso a nadie le intere…—

—Sasuke—

Me detuve en seco, abriendo un poco mis ojos y sintiéndome nervioso de repente, ante la voz que había sonado a unos pasos de donde nos encontrábamos. Era la voz que me acompañaba desde que era pequeño.

—Oh, ¿cómo está papá de Sasuke?— saludó Naruto con su usual sonrisa despreocupada mientras nos liberaba de su agarre que ya comenzaba a causarme un dolor de cuello.

—B-buenos días Sr. Uchiha— saludó Hinata con una reverencia y un sonrojo en las mejillas.

Él dio un leve asentimiento de su cabeza mientras se colocaba a mi lado, silencioso. Tras unos segundos en los que el padrino de Naruto se había acercado a saludar y luego se había llevado a su ahijado para sacar más fotos y Hinata había ido a reunirse con su familia, ambos nos quedamos solos.

Frunciendo los labios no sabía exactamente qué decir, y cambiando el diploma de una mano a otra observaba como todos los demás padres abrazaban a sus hijos, algunas madres lloraban y se tomaban numerosas fotos. Todos emocionados.

"Incomodo" pensé mientras mi padre revisaba algo en su celular, los dos a la entrada de la preparatoria. Entonces noté como sus ojos observaban a una de las madres, y supuse que en el fondo había pensado en mi madre.

—Era Itachi…—dijo con voz serena indicando con un gesto el celular antes de guardarlo en su chaqueta —dice que llamará dentro de unos minutos en lo que encuentre un espacio libre—

—Ah, de acuerdo— respondí.

— ¿Qué te gustaría comer?— me preguntó mientras comenzaba a caminar, yo siguiéndole a su derecha, notando que nuestras alturas ya no eran tan distantes como antes — ¿hay algún lugar al que te gustaría ir?—

Estaba un poco perplejo, casi nunca preguntaba ese tipo de cosas.

—No realmente, cualquier cosa está bien— dije y el asintió con la cabeza.

Caminamos en silencio por un buen rato, la dirección en la que íbamos era hacia la zona comercial, o algo parecido que se había formado en esta pequeña ciudad.

— ¿Has hablado con tu hermano últimamente?— preguntó de repente su mirada clavada al frente en un aire pensativo — ¿no te ha comentado nada de esta chica… umm…? ¿Sakura o algo sí?—

¿Acaso mi padre estaba dando pie a una conversación entre nosotros?

—Ah, no creo que no…— respondí un tanto confundido y no entendiendo del todo lo que estaba sucediendo pero quería comprobar hasta donde llegaría — ¿quién es?—

—Creo… alguien que conoció— dijo y eso fue todo.

Llevé una de mis manos a mis bolsillos y allí sentí el segundo botón de mi chaqueta que había desprendido temprano en la mañana, antes de que una horda de chicas desquiciadas pidiera tenerlo. Aquello era una tradición un tanto absurda y de la cual Naruto había estado hablando sin parar durante las últimas semanas, haciéndole jurar y prometer a Hinata que no le entregaría su listón a nadie.

Supuestamente ambos objetos eran algo preciado que sólo se le podía dar a la persona más especial para ti, o al menos es lo que había explicado la Hyuuga entre sonrojos, tartamudeos y una mirada soñadora.

"—Te amo—"

Si el verano hubiera continuado su curso, quizás sólo quizás, se lo hubiera dado a ella. Porque Shiragiku era la única persona en la que podía pensar entregarle algo así.

—Hijo…— me llamó mi padre y captando mi atención —quiero que sepas que tu madre estaría muy orgullosa de ti…—

Entonces sentí como su mano caía sobre mi hombro y le daba un ligero apretón. Algo muy suave casi imperceptible, de no ser por el peso emocional que conllevaba.

—Lo sé… porque yo también estoy orgulloso de ti— dijo y sonrió. Era una línea muy delgada, recta que se curvaba ligeramente al final, pero era una sonrisa. Una sonrisa dirigida a mí.

"Hace tiempo que no hacía eso…" pensé anonadado. Mi corazón latiendo con fuerza y un nudo en la garganta. En mi cerebro había un caos al que no sabía ponerle un orden coherente.

Ambos teníamos esa misma característica, ninguno de los dos era bueno expresándose o utilizando las palabras, y en ese momento aquel rasgo había tomado fuerza y al final había guardado silencio.

Él dejó caer su mano a medida que siguió avanzando y yo me detenía por unos breves instantes, observando su silueta de espaldas, la silueta que había visto desde que había comenzado a tener memoria. El cabello negro y algo largo, los hombros anchos y cuadrados, el caminar lento y pausado.

Durante esas pocas horas de esa tarde, sin importar algunos susurros cuando entramos al restaurante o la sensación melancólica por la ausencia de mi madre y de Itachi, ese día había sido diferente.

Y había sido un poco agradable.

.

.

.

Fin del capítulo —


Glosario.

1. El botón y el listón del que habla Naruto es, como explicó Sasuke, una especie de ritual o tradición que se hace en Japón cuando las personas se gradúan de la preparatoria. Aquello es una muestra de afecto y cariño a la persona por la cual se tienen sentimientos románticos. Probablemente lo han visto en algunos animes y mangas.

Para los chicos lo apropiado es regalar el segundo botón de la chaqueta, ya que se encuentra más cercano al corazón. Para las chicas es el listón de la camisa, aunque este es menos común que el primero pues depende del uniforme de cada preparatoria.