Capitulo 2

Uno de los días más esperados de nuestras vidas había llegado, la boda de Pan.

Aunque al principio dude del hombre que ahora es el esposo de mi hija, termine aceptándolo como yerno, me caía bien. Pero había algo que no me dejaba pensar en Pan ese día; mientras todos estaban bailando, mientras veía sonrisas y caras llenas de felicidad en la pista de baile yo estaba sentado junto a una mesa tomando un vaso de agua mineral. ¿Por qué seguía ahí? ¿Algo me impedía ponerme de pie y disfrutar la fiesta como los demás? ¿Sera por mi edad? Claro que no, por supuesto era mí deber mostrar seriedad siendo el padre de la novia pero, mi madre, los padres de Jun e incluso Bulma estaban bailando como si tuvieran menos de 20 años. Entonces ¿Por qué yo no me unía a ellos?

Entonces vi algo que me sorprendió todavía más: Videl estaba sentada del otro lado del salón de fiestas, sentada de la misma forma que yo. No me hubiera sorprendido tanto si no fuera porque unos minutos antes, ella me había dicho que solo iba a decirle algo a Bulma y regresaba pero no lo hizo, en vez de eso decidió sentarse en otro lugar lejos de mí. ¿Por qué hizo eso? ¿Para alejarse de mí? ¿Había algo que no me quería decir? ¿O podría ser…? No, claro que no.

Porque no te bese en el alma
cuando aun podía
porque no te abrasé la vida
cuando la tenía
Y yo que no me daba cuenta
cuanto te dolía
y yo que no sabía
el daño que me hacia

No sé cuánto tiempo estuve mirándola, creo que esperaba a que hiciera algo, lo que fuera que me diera una pista de lo que pasaba por su mente, hasta que Goten la saco a bailar. Al principio se negó pero luego se unió a la pista con los demás, haciéndola ver como una chiquilla en un antro solo preocupándose por divertirse. Entonces oficialmente me convertí en el único amargado que no estaba bailando.

Después de unas horas, la fiesta termino. Videl se ofreció a ayudar a los recién casados con el resto de la fiesta para que ellos pudieran irse a su luna de miel, mientras se encargaba de eso, yo la espere afuera del salón. Mientras tomaba aire fresco y veía el cielo tantas cosas pasaban por mi mente y al mismo tiempo no podía pensar en nada, tenía un extraño sentimiento como si una fase de mi vida acabara de terminar. ¿Sera mi etapa como padre? Podría ser, ahora ya no tendría en casa a una indefensa (desde mi punto de vista) niña pequeña que dependía totalmente de mí, ya era una mujer casada e independiente de sus padres. Me pregunto si Videl se siente igual… ¿Cuándo fue la última vez que me pregunte como se sentía Videl?

Como es que nunca me fije
que ya no sonreías
y que antes de apagar la luz
ya nada me decías.

Que aquel amor se te escapo
que había llegado el día
que ya no me sentías
que ya ni te dolía.

Durante el camino a casa (volando), por mi mente solo pasaban posibles razones por las que mi esposa no había querido estar conmigo durante la boda de nuestra hija, casi no me había dirigido la palabra y cuando lo hacía, decía cosas como: "¿Quieres refresco?" "Ahora vuelvo" y "Muy buena comida". Quizá estaba triste, le dirigí varias miradas pero ella no volteaba a mirarme, solo miraba hacia el horizonte o asentía con la cabeza a todo lo que mi madre le preguntaba.

Fuera la razón que fuera, ambos necesitábamos pensar, a mi me convendría un tiempo a solas… aunque he tenido mucho tiempo a solas en los últimos… ¿20 años? ¡Por Dios! ¿En que he gastado los últimos 20 años de mi vida? Tengo una esposa, una hija, muchos amigos… yo era verdaderamente afortunado, ¡Y no lo había notado! En ese momento jure volver a empezar y recuperar el tiempo perdido, solo que había una cosa que debía hacer antes de comenzar.

Todo esto lo reflexione mientras seguíamos volando hacia casa, le dirigí una sonrisa de satisfacción a mi esposa y me alegro ver que esta vez sí volteo su rostro hacia mí, pero no sonrió, solo me miro extrañada y volvió a mirar al frente. Jure que esa vez seria la última que la veía así, tan seria, desde ahora ya no seria así.

Me dedique a perderte
y me ausente en momentos
que se han ido para siempre.

Me dedique a no verte
y me encerré en mi mundo
y no pudiste detenerme
Y me aleje mil veces
y cuando regrese
te había perdido para siempre
y quise detenerte
Entonces descubrí
que ya mirabas diferente.

Cuando llegamos a casa, le dije a Videl que iría a comprar algo, no se me ocurrió otro pretexto, ella asintió y yo me dirigí a casa de Nagisa, ella había sido una gran amiga en la universidad, ambos éramos muy dedicados con nuestros estudios y nos llevábamos muy bien, pero antes de casarme tuvimos un encuentro… fuerte. No sé cómo llegamos a eso, pero así fue y ambos juramos olvidarlo, además nuestra amistad era muy fuerte y no queríamos perderla. Sin embargo, el día de mi boda estuve a punto de no casarme por lo que había sucedido con Nagisa, al final no supe ni como llegue al altar, y aunque dije "Acepto" por dentro estaba lleno de dudas, dudas que nunca desaparecieron.

Seguí frecuentándome con Nagisa, sentía que era la única que me entendía. Poco a poco fuimos entrando en una relación más formal, aunque sabíamos que estaba mal. Hasta ese momento me di cuenta de lo mal que había estado, sabíamos que estaba mal y siempre fingíamos o peor, nos mentíamos a nosotros mismos diciéndonos que no pasaba nada. En fin, había sido un idiota y eso tenía que terminar pronto.

Porque no te llene de mí
cuando aun había tiempo
porque no pude comprender
lo que hasta ahora entiendo
Que fuiste todo para mí
y que yo estaba ciego
te deje para luego
este maldito ego.

Yo tenía una copia de la llave del departamento de Nagisa, otra prueba de lo tonto que era. Era tarde, pero entre a la casa haciendo ruido para que notara mi presencia y se despertara. No había nadie en la sala y definitivamente no me había escuchado. Dude en despertarla, pero si no era ahora no sería nunca. Abrí un poco la puerta, esta vez sí lo hice lento para no hacer ruido y si, allí estaba ella… pero no estaba sola, así que cerré la puerta.

Lentamente regrese a la sala y me quede un momento ahí, estaba en shock pero no por lo que había visto, sino porque sabía que en el fondo me había dolido. No debería haber sentido nada, ¡Ella y yo solo somos amigos! Escuche un ruido pero mis reflejos no funcionaban, no había notado que Nagisa había salido de su cuarto hasta que estuvo frente a mí. "Lo siento" fue lo único que me dijo, pero luego reaccione, ahora si lo nuestro había terminado y podría continuar con mi vida perdida. "No yo lo siento, han pasado tantas cosas…" en el fondo quería contarle todo, como siempre lo hacía pero eso ya no le correspondía. "Y… ¿Está molesto? Ya sabes… ¿El?" le pregunte haciendo referencia a lo que había visto accidentalmente en su habitación.

"Confundido. El… sabe sobre ti, y creo que lo entiende." Hubo un momento de silencio. "Es un buen tipo y creo que esto es serio, lo… nuestro." Asentí. "Me alegra que estés bien y que hallas encontrado a alguien" le respondí, ella se sonrojo y sonrió. "Gohan tu también tienes a alguien, pero no te habías dado cuenta", como siempre ella tenía razón. "Lo sé".

Nagisa me abrazo pero fue un abrazo liberador, ambos nos sentimos felices porque ese martirio sentimental que había entre nosotros por fin había terminado, obviamente a ella no le gustaba la idea de estar con un hombre casado, aunque el peso extra se lo llevaba nuestros sentimientos, ya que era doloroso nunca saber lo que en verdad había entre nosotros.

"¿Seguimos siendo amigos?" Me pregunto "Por supuesto. Te veré luego amiga" dije con una sonrisa mientras me ponía de pie y me retiraba de su departamento, sin saber que esa sería la última vez que lo haría.

Un peso en mi espalda había desaparecido, ya no me sentía tan perdido como antes. Quería llegar a casa corriendo y abrazar a mi esposa, pedirle perdón y decirle lo mucho que la amo. Pensé que sería bueno conseguir algo; un obsequio para hacerla feliz así que volé hacia la ciudad y busque, ¿flores? No había vendedores de flores. ¿Un anillo? Suena bien, pero todos los negocios estaban cerrados… solté una carcajada que si alguien hubiera escuchado, me habría dicho loco. ¡Eran las 5 am! Y yo seguía tan hundido en mis pensamientos que no lo había notado. No me había reído en mucho tiempo, en serio me sentía relajado y… feliz.

No iba a poder comprarle algo a Videl, pero lo haría mañana. Una reconciliación en la mañana y un obsequio en la tarde, sonaba tentador. Volé de regreso a mi casa, cuando llegue corrí por toda la casa buscando a mi esposa, estaba tan distraído por todo lo que había pasado que no me hubiera sorprendido no haber notado a mi esposa incluso caminando junto a mí. Cerré los ojos y comencé a buscar su ki, quizá no estaba en casa. Pero su ki no solo no estaba en la casa, tampoco en la montaña paoz, ni en el país.