Hola a todos. Después de tanta espera, aquí os dejos con un nuevo episodio. Espero que os guste

Capítulo 26. Fuente de terror

- ¿Qué dirías de cantar un dueto con Verónica Von Vamp? – preguntó "Elia"

Catty abrió los ojos sorprendida

- Me parecería todo un honor. Es una monstruoactriz a la que admiro mucho. Cantar junto a ella me parecería un sueño hecho realidad – dijo

- Pues hoy estás de suerte – dijo "Elia" –. Puedo hacer que aparezca aquí

- ¡Eso sería vampitástico! – exclamó Catty cogiendo las manos de "Elia" y saltando de alegría – ¡Por favor, haz que aparezca!

- Lo haré – dijo "Elia" –, pero no servirá el dueto sin la música adecuada. Holt

- Oído – dijo Holt preparando los discos –. Daré mi mejor sesión

- Pon la misma música que en el concierto que di en Monster High – dijo Catty –. Me pareció estupenda

- Magnífico – dijo Holt preparado –. Solo falta la estrella invitada

Nadie vio como "Elia" salía de allí corriendo. Segundos después hacía su aparición por la puerta la famosa monstruoactriz Verónica Von Vamp, también conocida como Elissabat. Vudu quedó impresionado

- ¡Es ella! – exclamó maravillado –. No me lo puedo creer. Si mis ojos fueran normales me brillarían

- Hola, monstruitos – dijo Elissabat –. Una amiga me ha contado que necesitáis mi ayuda

- Sí, y llegas justo a tiempo – dijo Catty –. Te necesitamos para un dueto

- Lo sé – dijo Elissabat mientras cogía un micrófono –. Estoy al tanto de todo. Tenemos que acabar con esta melodía infernal

- Por cierto, ¿cómo has llegado tan rápido? – preguntó Holt mientras se preparaba

- Eeeeh, es un secreto – dijo la monstruoactriz –. Ahora tenemos que centrarnos en vencer a este tipo

- Estoy de acuerdo – dijo Catty, también preparada –. Vamos, y uno, dos, ¡y uno, dos y tres!

Holt se puso a hacer sonar su mejor música, del estilo que le había indicado Catty, salvo que este era mejor aun. Entonces sonaron las voces de Catty y Elissabat. La chica gato tenía una voz dulce y melodiosa, y la de la vampiresa, aunque no era tan buena como la suya, sonaba realmente bien. Las dos entonaron una bella canción, una que por el momento parecía contrarrestar la música horrible que profería Roll-sombra

- ¿Cómo es posible? – exclamó el tiburón-sombra – ¡Ninguna música es superior a la mía!

- ¿Quieres apostar? – dijo Holt – ¡Vaaaaamos allá!

Holt aumentó la potencia de la música. Pero Roll-sombra no parecía dispuesto a ceder

- Apostemos – dijo el tiburón sombra – ¡Aaaaaaa darle caña!

Ambos frentes se pusieron a cantar con toda su potencia. Vudu, que estaba por medio, empezó a marearse

- ¡Esto es la guerra! – dijo mientras trataba de animar a Elissabat y compañía

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Biro-sombra sobrevolaba por el piso, entrando y saliendo por los grandes balcones

- ¡Es demasiado rápido! – dijo Felix – ¡Así no podremos detenerlo!

- Tiene que haber una manera – dijo Clawdeen

- ¿Buscáis una manera? – dijo Biro-sombra riéndose – ¡Jamás la encontraréis!

Este se lanzó volando hacia la chica lobo y el chico gato, pero Félix se anticipó y pegó un salto, dispuesto a tratar de inmovilizarle e impedirle volar.

Pero Biro-sombra no parecía molesto con llevar un pasajero a bordo

- Así que me he convertido en taxista aéreo. Bien, ¿qué te parece una vueltecita?

- ¿Una vueltecita? Qué vas a hace...eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeh – gritó Felix

Biro-sombra se llevó a Felix volando por los aires

- ¡Se lo ha llevado! – gritó Clawdeen – ¿Qué podemos hacer?

- Si pudiésemos lo perseguiríamos, pero ninguna de nosotras puede volar – dijo Clawdia- ¡Qué rabia! – gruñó Clawdeen –. En momentos como este desearía poder tener unas botas voladoras como las de Robecca

- ¡Botas voladoras! – exclamó Clawdia – ¡Qué idea me estás dando para escribir una historia!

La hermana mayor de Clawdeen se sacó del bolsillo un bolígrafo y un bloc de notas y se puso a escribir como loca

- Pero Clawdia – dijo Clawdeen –. No es que no me alegre de que vuelva tu creatividad, pero ¿Te parece este un buen momento para ponerte a escribir?

- Créeme si te digo que me encantaría poder ayudar a ese chico gato – respondió la hermana mayor –, pero ahora mismo ni tú ni yo podemos hacer nada, y ahora que siento que mi creatividad está volviendo, no pienso desaprovecharlo

Mientras Clawdia escribía, Clawdeen se resignó a mirar por el balcón, esperando poder encontrar alguna forma de ayudar a Felix. Solo podía ver como Biro-sombra sobrevolaba dando vueltas acrobáticas el mar con Félix aun agarrado a él, tratando de que el chico gato se soltara

- Ojalá pudiese hacer algo – dijo Clawdeen –. Si tan solo pudiera volar, trataría de hacer caer a esa sombra

De repente, vio como Biro-sombra se retorcía en el aire, como si algo le estuviera molestando. Por un momento le pareció que era Felix quien interfería con su trayectoria, pero vio que este seguía agarrado de su cuello, más temeroso de caer al agua.

Pero entonces le pareció ver algo más en el aire. Clawdeen trató de enfocar la vista, tratando de distinguir aquello que entorpecía a Biro-sombra. Entonces distinguió un punto negro, muy pequeño. Parecía un... ¿murciélago?

Biro-sombra trató de sacudirle manotazos al murciélago, pero dado el pequeño tamaño de su enemigo y el peso que llevaba cargando, no podía acertarle de ninguna manera. Entonces el murciélago, haciendo gala de una fuerza increíble, le arrebató a Felix de encima, cargando con el chico gato de vuelta hasta la torre

- No puedo creerlo – dijo Felix aun temeroso por la altura a la que estuvo –. Nunca creí que tuviese tanta fuerza un simple murciélago

- Bueno, lo cierto que en mi familia siempre he sido de los más fuertes – dijo el murciélago, mientras se transformaba en vampiro, un vampiro que Clawdeen conocía muy bien

- ¡Thad! – gritó ella mientras corría a abrazarlo – ¿Pero qué estás haciendo aquí?

- Howleen me avisó – respondió el vampiro correspondiendo al abrazo –. Francamente, Clawdeen, tenemos que dejar de vernos en estas circunstancias

La loba rió

- Estoy de acuerdo contigo. Y recuérdame que le pague la próxima factura del teléfono a mi hermana, se lo ha ganado

- ¿Y en qué estáis metidos todos esta vez? – preguntó el vampiro

- Casi nada – respondió Clawdeen –. Un monstruo lunático quiere acabar con los monstruos de agua dulce, se ha hecho con la antigua lámpara de Gigi, y nosotros estamos aquí para salvar el mundo

Thad rió

- No olvides el detalle de la gran historia – intervino Clawdia mientras no dejaba de escribir –. Me está quedando un relato monstruoso

- Ah, hola Clawdia – dijo Thad –. Encantado de volver a verte

Pero de repente, Biro-sombra volvió a aparecer allí volando por una de las ventanas

- ¿¡Es que os estáis burlando de mi!? – gritó furioso – ¡Ahora os vais a enterar!

Clawdeen, Thad y Felix se prepararon para hacer frente a aquella sombra que se preparaba para volver a atacar

Mientras tanto, sin que nadie lo advirtiera el kelpie subió escaleras arriba.

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El grupo continuaba subiendo escaleras arriba

- ¡Tenemos que apresurarnos! – exclamó Lagoona, que iba en cabeza –. No sabemos por dónde puede andar Agressor ahora. Igual ya está ejecutando su plan final

- Espero que no sea demasiado tarde – dijo Oceana –. ¡Tenemos que impedir que formule ningún deseo más!

- ¿Te das cuenta de que ahora se han sincronizado? – preguntó Draculaura, que iba más atrás –. Ya no se contradicen

- Es cierto – dijo Frankie –. Ha sido capaz de sincronizarse consigo misma

Entonces el grupo llegó al siguiente piso. Este estaba rodeado de fuentes y manantiales por todas partes

- ¡Que sitio tan bonito! – exclamó Draculaura –. Hay que reconocer que este tiburón tiene buen gusto

- No lo pongo en duda – dijo Jinafire –. Pero esto me huele a chamusquina

- Es cierto – dijo Jane –. ¿Por qué alguien pondría tantas fuentes en un sitio como este?

- Tal vez para que le sirvan a quien puede utilizarlas – dijo una voz atronadora

Todos vieron surgir de una de las fuentes a Orcin-sombra

- Sabía que aquí había algo que no estaba bien – dijo Jane

- Y ahora se va a poner mucho peor – dijo Orcin-sombra atacando – ¡Defendeos si podéis!

Andy corrió a interponerse en su trayectoria, bloqueándole el paso

- ¡Andy! – gritó Frankie al ver como ambos monstruos forcejeaban

- ¡Dejadme esto a mi! – dijo Andy – ¡Seguid adelante!

- Lo dejamos en tus manos, Andy – dijo Lagoona –. ¡Vamos los demás!

- Yo no – dijo Jane –. Me quedo. Sé tratar con esta clase de criaturas salvajes

- Yo también me quedo – dijo Draculaura –. Ya es hora de que use por fin mis poderes vampíricos

- Y yo también – dijo Frankie –. Al fin y al cabo, la electricidad y el agua son realmente incompatibles

- Buena suerte – dijo Lagoona antes de salir corriendo hacia el siguiente piso

Una vez el resto del grupo se fue, Frankie, Draculaura, Jane y Andy se encontraron frente a Rocín-sombra, el cual rió

- Así que tengo que medirme a vosotros – dijo –. Esto será divertido

- Tened cuidado – dijo Jane –. Este tipo tiene pinta de ser peligroso

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La gárgola gigantesca volaba por la biblioteca con Slam y Hammer encaramados a ella.

- Es inútil, no somos capaces de tumbarla al suelo – dijo Hammer

- ¡Sigue intentándolo! – dijo Slam –. Tiene que haber una forma de derribarla

La gárgola gigante sobrevolaba casi llegando al techo de aquella gran biblioteca

- ¡Tengo una idea! – exclamó Hammer – ¡Tenemos que golpear el techo!

- ¿Estás seguro que eso servirá? – preguntó Slam

- No perdemos nada por intentarlo, ¿verdad? – dijo Hammer

Slam asintió. Entonces ambos tiburones saltaron al mismo tiempo y golpearon el techo con todas sus fuerzas.

La potencia del golpe provocó un desprendimiento que pilló de lleno a la gárgola, la cual cayó al suelo, quedando medio sepultada por los escombros. Ambos tiburones aterrizaron en el suelo.

- ¡Lo hemos conseguido! – exclamó Slam – ¡Esa gárgola ya no nos dará problemas!

Pero de repente, el montón de escombros empezó a agitarse, y de él surgió la gárgola, rugiendo con un tono amenazante

- Creo que lo has dicho demasiado pronto – dijo Hammer

La gárgola, enfurecida, atacó a ambos tiburones a base de manotazos al suelo. Slam y Hammer esquivaron los golpes

- Está atacando con mucha velocidad – dijo Hammer –. No sé durante cuanto tiempo podremos esquivar sus golpes

- Espero que lo suficiente hasta que descubramos su punto débil – dijo Slam

De repente, la iluminación de la estancia descendió considerablemente. La gárgola gigante se percató de ello, y dejó de atacar a Slam y Hammer. En lugar de eso, desplegó sus alas, preparándose para echar nuevamente a volar.

- ¡Tenéis que impedir que salga de aquí! – gritó la voz de Blade

Hammer y Slam no se detuvieron a ver donde estaba su compañero. En lugar de eso, corrieron tras la gárgola, que trataba de huir de las zonas que se estaban quedando oscuras

- Creo que no le gusta la oscuridad – dijo Hammer –. Vamos

Ambos lograron correr más rápido de lo que volaba la gárgola, llegando a plantarse en su paso. La gárgola, en su desesperación tratando de escapar, miró con más rabia a los tiburones.

- De aquí no pasarás – dijo Slam

La gárgola rugió, pero justo en ese momento, la oscuridad del lugar la envolvió, haciéndola desaparecer en una voluta de humo, ante el asombro de la misma

- Pues sí, la oscuridad no le gustaba – dijo Hammer

En ese momento surgieron de la oscuridad Blade y Gigi

- Tenías razón, genio – dijo Blade –. No ha podido resistir la ausencia de luz

- Estaba segura de que funcionaría – respondió la genio –. Y llámame Gigi

- Bien, Gigi – dijo Blade –. Ahora tenemos que buscar a los demás

- Los encontraremos – dijo Gigi –. Y podré sacaros de aquí

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El grupo prosiguió su marcha hacia el siguiente piso. Lagoona empezaba a sentirse cansada, pero sabía que no podía permitirse el lujo de descansar. No cuando el destino de tantos monstruos de agua dulce pendía de un hilo.

Pero entonces miró a sus compañeros. Ivy y Fawn resoplaban mucho, y Rider, quien se las ingeniaba como podía para subir en su silla de ruedas, también daba señales de cansancio. Jinafire era la única que no parecía tener señales de agotamiento, puede que porque estuviese más acostumbrada a todo el ejercicio físico que hacía regularmente.

Y luego estaba Oceana, quien también se veía cansada como Lagoona, pero al igual que ella tampoco quería dar señales de flaqueza. No en vano, ambas eran lo mismo, o algo muy parecido

- ¿Estás bien? – preguntó Lagoona

- Un poco cansada, pero bien. Gracias – dijo Oceana –. ¿Cuánto crees que queda?

- Espero que poco – respondió Lagoona poniéndole una mano sobre el hombro –. Escucha, sé que tenemos nuestras diferencias, pero si no quieres enfrentarte a Agressor cuando lleguemos lo entenderé

- Tengo que hacerlo – dijo Oceana –. No sé si es por Gil, o porque soy parte de ti, pero siento que tengo que impedir que ese tiburón lleve a cabo sus planes

- Creo que podremos discutir lo de Gil más tarde – dijo Lagoona –, pero coincido contigo, hay que detener a Agressor

Oceana le tendió la mano

- ¿Qué te parece si lo detenemos juntas? – preguntó Oceana

- Trato hecho – dijo Lagoona estrechándole la mano –. Ahora, ¡en marcha!

Y así ambas monstruitas echaron a correr con más entusiasmo, seguidas por los demás

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Hola a todos. Siento haber tardado tanto tiempo, pero confío que con este capítulo os haya merecido la pena esperar.

Quiero das las gracias a:

Elisa: Gracias por leer mis historias. Y sí, me gustaría poder crear una historia con Skelita y Valentín, pero me temo que con lo que tiene Matter planeado para la próxima Comic Con tal vez me haga cambiar eso.

Hasta aquí este episodio. Nos vemos la semana que viene con el próximo ¿Podrán cantar Elissabat y Catty una canción rompedora? ¿Podrán Clawdeen y los demás vencer a Biro-sombra? ¿De qué será capaz Orcin-sombra? ¿Encontrarán Gigi y los tiburones a los que faltan? Y sobre todo, ¿Cuándo volverá a salir Whisp?

Nos veremos en el próximo episodio. Espero vuestras reviews