¿Cómo había pasado esto?

Hace unos minutos era el hombre más feliz del mundo y de pronto ya no tenía idea de lo que pasaba a mi alrededor. Yo solo había estado intentado volver a empezar mi vida pero llegue a casa y ya no había nadie, ya estaba solo. Había dicho que quería darle tiempo para pensar pero no me refería a esto.

¿Me había abandonado? ¿Por qué? Entiendo que últimamente no habíamos sido la pareja perfecta pero no tenia porque irse y dejarme, no era justo. Sentía ligeramente su ki pero a miles de kilómetros de mi casa, definitivamente se había ido. Y tampoco le pudo haber pasado algo malo porque habría aumentado su ki para que lo supiéramos, además toda la casa estaba en orden, incluso la puerta estaba perfectamente cerrada con llave, ella estaba bien… al menos físicamente.

¿Qué debía hacer ahora? ¿Esperar? ¿Buscarla? ¿O ignorarla? No sabía que iba a pasar, pero necesitaba pensar claramente y lo que necesitaba era dormir, cuando despertara podría pensar más tranquilo. Me dirigí a mi habitación y me recosté pero en todo el día no pude mantener los ojos cerrados.

Cerca de las 2 pm me di cuenta de que nunca iba a quedarme dormido, por lo que me levante y me dirigí a la cocina buscando algo para comer, mientras buscaba en los estantes con una mano, en la otra marcaba el número telefónico de Pan, quería saber cómo estaba y si de casualidad sabía algo de su madre. Marque varias veces pero no contestaba, luego decidí marcarle a Jun mientras seguía buscando comida. Cuando contesto le pregunte como estaban los dos, no sé porque pero su voz se escuchaba sorprendida, como si no hubiera esperado mi llamada, luego me paso a Pan, quizá el no quería hablar conmigo.

Pan me dijo que había entrado al mar sin darse cuenta de que traía el celular en su bolsillo, por lo que se mojo y se descompuso. La voz de mi hija se escuchaba muy neutral, demasiado. Esperaba escucharla feliz, incluso riendo o que inmediatamente me contara todo lo que había hecho, solo me saludo como si estuviera junto a mí, finalmente dijo algo que me agarro desprevenido: "¿No tienes algo que decirme?" su pregunta en serio me sorprendió, su voz sonaba cada vez más seria. "¿Algo? ¿Sobre qué?" quizá Videl le había llamado y le había contado algo… lo que sea, no podía ser bueno.

"¿Podrías decirme porque mamá no está en casa? ¿Por qué su ki no está en casa?" valla que era astuta, por algo llevaba esos apellidos. "¿Papá ahora que hiciste?" me ofendió que dijera eso.

"¿Por qué crees que yo hice algo?" pregunte, esperando la peor respuesta.

"Bueno… no es que tu hallas sido el mejor padre de familia en los últimos años…" mi corazón se detuvo por unos segundos, no había podido creer lo que estaba escuchando, incluso mi hija estaba enterada de la nada agradable situación familiar que se vivía y podría incluso sufrir consecuencias por eso, yo las estaba viviendo.

"Papá, lo siento. No quise…"

"Basta. ¿Dime que sabes de ella?" la interrumpí, no su culpa y no quería que me pidiera perdón, yo tendría que hacerlo tarde o temprano.

"Nada, solo que no sentí sus ki juntos y me preocupe. Papá en serio, si pasa algo puedes decírmelo" ahora su voz se escuchaba triste, ¿es que no podía hacer nada bien?

"Lo sé, no te preocupes. Si sabes algo sobre ella dímelo por favor. Que disfrutes tu viaje, cuídate, adiós." Fue lo último que dije antes de colgar, sé que no había sido la mejor conversación pero pudo haber estado peor.

Encontré unos cuantos ingredientes como para una sopa y los puse en una olla que puse en la estufa. Mientras se calentaba me serví un vaso de agua y cuando regrese la olla estaba en llamas. Con una toalla que encontré comencé a "golpear" el fuego hasta que se apago, pero la olla estaba destruida.

Afortunadamente encontré una sopa instantánea, le puse agua como decían las instrucciones y lo puse en el microondas mientras ponía un poco de café en la tetera. Cuando estaba listo el café saque la sopa del microondas, pero me fue imposible ya que el bote había explotado dentro del micro y había sopa por todos lados. Suspire derrotado, por lo menos tenía mi café, le di un sorbo que inmediatamente escupí porque también se había quemado y tenía un sabor horrible.

No podía creerlo, en serio era un desastre sin Videl. Pero no podía buscarla en ese momento, ambos necesitábamos un tiempo para reflexionar y descansar de nosotros mismos. En fin, decidí hacer algo que me jure no volver a hacer en mucho tiempo: le pedí ayuda a mi mamá.

Los días pasaban y yo me desesperaba cada vez más, ya no podía seguir así aunque hasta hace unos días quizá no hubiera sentido diferencia alguna entre la soledad y la compañía de mi esposa, ahora me sentía incompleto y vacío. También había tomado la decisión de no llamar a Nagisa, ella también merecía ser feliz sin que yo fuera su sombra, al parecer me había alejado de las personas que amaba para que pudieran ser felices pero yo quería ser feliz con mi esposa, debía convencerla de regresar a casa conmigo y volverlo a intentar, debíamos ser felices otra vez.

Casi como si hubiera escuchado mi llamado de desesperación el teléfono sonó, era Pan en el teléfono de Jun. Me dijo que había sentido el ki de Videl más fuerte que antes, por lo que pudo descubrir que estaba en algún lugar de Estados Unidos. Ahora solo era cuestión de viajar hasta ese país y esperar para poder sentir su ki, por fin mi martirio iba a terminar. Le di las gracias por la información y me dirigí a la bañera, me bañe y arregle lo más elegante que pude, quería verme muy bien para Videl.

Para llegar más rápido decidí ir volando yo mismo sin ninguna compañía, incluso no avise a nadie que iba a salir. Durante mi vuelo me entro una duda, ¿Por qué estaba en Estados Unidos? Luego recordé algo que había pasado muchos años antes…

Flash Back

Gohan estaba ordenando varios papeles revueltos en su oficina, sin tocar la puerta entra Videl.

Vd: ¡Buenos días! Te tengo una gran sorpresa...

Gh: ¿A si? ¿Acaso es un boleto de avión a Estados Unidos? Porque si lo es me harías muy feliz.

Vd: … ¿Por qué lo dices?

Gh: Voy muy atrasado a un viaje de la empresa, podría ir volando pero mi jefe espera verme en el avión, ahí conoceremos a unos accionistas americanos muy importantes ¡Y no encuentro por ningún lado los malditos boletos de avión!

Vd: Bueno pues, ¡Es tu día de suerte! Resulta que en la mañana me llamo mi padre, tenía que hacer un viaje a Estados Unidos pero le surgió un imprevisto y no ira, y me regalo 2 boletitos. Yo te iba a proponer que mañana nos fuéramos tu y yo juntos, siempre he querido ir, además mañana cumplimos un año de matrimonio y seria…

Gh: (Le arrebata las boletos) Excelente, me has salvado la vida ¡Gracias! (antes de salir de su oficina ve a Videl triste viendo el suelo y regresa con ella) *suspiro* Perdóname, en serio ¡En serio lo siento! Sabes que esto es importante, no te preocupes a Estados Unidos podemos ir cuando quieras *Videl asiente* Bien, en serio aprecio que me des el boleto, muchas gracias. Nos vemos mañana ¿de acuerdo? *le da un beso y se va*

Fin del Flash Back

¿Cómo pude ser tan tonto? No puedo ni cumplir una promesa, ni para eso sirvo. En fin, ya lo pasado es pasado y ya prometí que todo sería diferente. Apenas iba llegando al país americano cuando pude sentir el ki, el ki de mi esposa y yo no podría sentirme más feliz. Al parecer estaba dentro de una casa pequeña, al principio dude en entrar así que me asome por la ventana, ahí estaba ella de pie frente a un sillón, no le tome importancia a lo que hacía porque de todos modos estaba bien y rápidamente me dirigí a la puerta. Iba a tocar pero justo antes de dar el primer golpe, ella abrió la puerta.

Tantas cosas pasaron por mi mente en ese momento, tantos planes no sirvieron de nada porque me quede mudo, no sabía que decirle y entonces me sentí como un adolecente que no puede hablar con chicas cuando lo único que dije fue "Hola". Por dios ¿Qué clase de idiota soy?

Salí de mi trance cuando sentí un ligero pero firme golpe en mi estomago, ¿Me pego? ¿Videl me pego? Lo confirme al escuchar una especie de crujido y al parecer era su mano, se había roto algún hueso con tal de golpearme.

Entonces recordé cuando era niño y mamá se enojaba con papá y al cabo de unas horas ya estaban reconciliados. Una vez le pregunte a papá como lo hacía, y me dijo inocentemente que no sabía porque, pero que mamá siempre se ponía feliz cuando la besaba, decidí hacer caso a su consejo (si es que así se le puede llamar) y tome de los hombros a Videl y la bese, como no lo había hecho un mucho tiempo, incluso años.

Juro que no quería detenerme, quería seguir sintiendo sus dulces labios contra los míos hasta que escuche un quejido que no era precisamente de placer. Por accidente había apretado la mano rota de Videl, la tome entre mis manos y la bese. "Tenemos que llevarte al hospital" le dije, ella solo asintió.

Unas horas después y con su mano enyesada, volvimos a la casa donde la encontré. "Ponte cómodo, pediré comida" me dijo, aunque fue rápido y simple, por lo menos su voz ya no sonaba igual a la de antes, ahora tenía más fuerza y vida igual que muchos años antes. Obedecí y me senté en una silla del comedor, mientras ella hacia llamadas con su teléfono yo la observaba, se veía tan hermosa, incluso porque estaba hablando por teléfono se veía preciosa. Por un momento sentí una ligera presión en mi pecho, no sabía que era pero parecía una mezcla de dolor y alegría, deduje que eso era, alegría. Me puse de pie y me acerque a ella, la abrace por la espalda y comencé a besar su cuello.

"Gohan… tenemos que hablar" odiaba esas palabras.

"Claro, haré todo lo que tú quieras" esa respuesta no fue tan tonta, ¿o sí? Ella se dio media vuelta hasta estar cara a cara conmigo.

"Aunque ya no lo considero tan necesario. ¿Me amas no?" solté una pequeña risa que desapareció cuando vi su rostro serio, casi enojado, siempre me dio miedo esa mirada.

"Claro, de eso no debes tener duda. ¿Por qué…?"

"Yo también te amo. Entonces ¿Qué nos paso?" me interrumpió, pero me alegraba ver que no se veía molesta, quizá un poco triste pero no estaba enojada como lo imagine.

"Paso que cambiamos, paso que me acostumbre a todo y paso que soy un… tonto"

"Jaja si, lo eres." Wow, por lo menos se rio, eso significaba que no me estaba equivocando tanto. "Pero también fue mi culpa ¿Sabes? No debí dejar que todo esto pasara, ¿Me perdonas?" me miro como lo hacía antes de casarnos, amaba esa mirada tan tierna y seductora a la vez.

"La pregunta es, si tú me perdonaras a mi" le respondí.

"Por supuesto, solo debemos olvidar y volver a empezar" ¡Me alegro tanto escuchar eso! "¿Estás de acuerdo?" ¿Cómo no estarlo?

"Jamás he estado tan de acuerdo con algo como ahora." Le respondí antes de volverla a besar, sentía que debía volver a tenerla conmigo pronto o si no explotaría, quería volver a sentir su cuerpo conmigo, pero un sonido me interrumpió: el timbre acompañado de mi estomago gruñendo. Ella soltó una risa tan hermosa como su rostro.

"No tienes hambre ¿verdad?" dijo sarcástica. Solo la mire mientras caminábamos a la puerta para saber quien había tocado, era el repartidor de comida quien nos entrego varias cajas que incluían algunas hamburguesas y rebanadas de pizzas, lo que el doctor receto.

Nos sentamos en la mesa, comimos y platicamos por algunas horas… bueno, platicamos porque la comida se acabo en media hora. De pronto esa sensación extraña volvió, y temía que ya no era felicidad sino más bien un presentimiento. Videl me miro preocupada y antes de que dijera o preguntara algo su teléfono sonó. Aun sentada frente a mí contesto el teléfono.

"¿Hola?" Algo se escucho al otro lado del teléfono pero no alcance a entender, Videl me lanzo una mirada tan fría como preocupada y me dio el teléfono, "Es para ti" fue lo único que dijo antes de que yo lo tomara, me pareció muy extraño que alguien me llamara al teléfono de Videl.

"¿Si?" conteste el teléfono, pero desee no haberlo hecho nunca cuando escuche la voz de Nagisa agonizando, después de haber sido acuchillada y segundos antes de morir, pidiéndome auxilio.

No dije nada, pero Nagisa tampoco dijo nada y eso me aterro. Solté el teléfono y me levante de la silla, ya salía a Japón a buscar a mi amiga cuando su voz me detuvo.

"¿Quién era?" cuestiono, y honestamente no sabía si debía responder o no pero decidí no hacerlo, solo la mire por última vez antes de emprender vuelo de vuelta a casa, su mirada seguía igual de seria que antes, me daba aun más miedo que antes. "Te amo" fue lo único que pude decir antes de irme.