Oh la la... ¡Mira qué bien! —suelta Francia lo primero, mirando a Inglaterra y acercándose a Suiza, sonriendo.

El inglés se tensa y hace mover la silla adelante y atrás balanceándola.

—Bien, rompe la silla... Y cáete de rodillas —Francia se ríe. Suiza se levanta frunciendo un poco el ceño hacia el francés, tensándose cuando le abraza.

—Si se rompe mis cuerdas se aflojarán, idiota —suelta Inglaterra y Roma se le acerca.

—Hay mucha cuerda aquí para apretártelas de nuevo —sonríe y aprieta un poco a Suiza contra él de la cintura, intentando sentarse—. ¿Qué pasa?

—No me vas a volver a atar si me suelto, eso te lo aseguro.

—¿Estás bien? —le pregunta Roma en un susurro. El inglés asiente y Roma le acaricia pasándole una mano por el pelo con cariño.

—Ya veremos —responde dividiendo un poco su atención hacia el Suizo, que le empuja un poco del pecho, sonrojado e incómodo. El gesto del romano NO pasa desapercibido para Francia, que se TENSA olvidando pelear con Suiza, mirándoles fijamente.

—¿No vas a soltarle entonces? —pregunta Roma a Francia.

Non —responde con el ceño fruncido.

—¿Por qué?

—Porque no tiene cojones de enfrentarme —suelta el inglés.

—Lo que tú no tienes es modo para comportarte —nota que tiene un ojo un poco cerrado y esta despeinado, mira de reojo a Suiza y nota que tiene el labio partido. Levanta las cejas—. ¿Ha pasado algo?

—Es un idiota. Y tú también —susurra el suizo cruzado de brazos.

—Una pelea, ha pasado, ¿no tienes modos tú para notarlo?

—No hablo contigo —suelta Francia mientras levanta la mano y le toca a Suiza el labio con suavidad. Sí, no hablas con él, pero no puedes dejar de hablarle.

—¡Entonces no me contestes!

Suiza fulmina un poco al francés girando la cara.

—Ehh... Calma. Sea lo que sea que te haya dicho, no le hagas caso, seguro lo han mandado a eso. Lo hablaremos más tarde, ¿vale? —susurra.

—Sea lo que sea eres tan tonto que seguro puedo endulzarte las orejas con algunas palabras bonitas para que olvides la verdad —suelta Inglaterra en francés. Francia cierra los ojos un instante. No debía haberles dejado solos. Traga saliva y mira a Suiza.

—Venenoso. ¿Tienes envidia, Angleterre?

—No hablo contigo —replica frunciendo el ceño igual.

—Él es el enemigo —susurra hacia Suiza y le sonríe un poco—. El envidioso enemigo.

El suizo se revuelve un poquito, con ganas de salir corriendo. Inglaterra evidentemente no oye eso, pero se enciende más. Roma vuelve hacerle un cariño para calmarle. Francia mira a Inglaterra de reojo un instante.

—Creo que has oído suficiente... —se teeeensa y distrae con el cariño antes de volver a mirar al suizo—, idiotez por ahora. ¿No quieres salir a respirar un poco de aire fresco, Mon amour?

Inglaterra piensa en decirle que ahora lo echa porque le molesta, pero ya va bien que se vaya.

—Quiero ir a casa —establece Suiza mirándole a los ojos.

Roma se abalanza sobre Inglaterra para susurrarle al oído lo que pretende con Suiza y que si necesita que le suelte las ataduras. Pero el inglés niega, aunque no puede evitar mirar a Francia con un poco de rencor de nuevo con eso de con todos MENOS conmigo. Suspira igual.

Wait! No! —le pide al romano al notar lo que implica eso, que es dejarle solo con Francia.

—Cálmate y sé dulce... lo necesita y conseguirás lo que quieras —le susurra al oído. Inglaterra sí que se sonroja con ello.

—Yo también quiero ir a casa... Y ya iremos. Por ahora estamos aquí y estamos bien. Y vamos a seguir estando bien —Francia le acaricia un poco la cara a Suiza—. Sal, piensa en otra cosa y... vuelve. Voy a estarte esperando.

Suiza vacila un poco, pero Francia sigue mirándole a los ojos y hablando con voz dulce... Y le odia un poco, sin poder evitarlo, por ser además suave y dulce.

Je... —susurra y Francia se le acerca y le da un beso en los labios.

Automáticamente Inglaterra vuelve a sacudir la silla hasta caerse y romperla, soltándose. Francia se separa cuando Suiza pega un saltito con el ruido. Imaginando lo que pasa, se le acerca rápidamente al oído y le asegura que le quiere antes de ponerse de pie.

Gaaaardeeees!

Roma se acerca a Suiza para llevárselo de ahí.

En el revuelo de los guardias por apresar nuevamente al inglés es posible que el suizo sí se salga con Roma, porque NECESITA aire fresco. Francia espera a que todo el revuelo se apacigüé y ahí esta Inglaterra oooootra vez sentado en ooootra silla austriaca. Se revuelve mientras los guardias lo sostienen.

Francia olvida a Suiza y al romano concentrándose en el inglés y no es hasta que no hace un gesto para que salgan todos que se da cuenta que ya no están. Le brillan un poco los ojos ante la perspectiva.

—Bien, bien, bien... —sonríe echándose un poco en el sillón, pasándose una mano por el pelo. Y es esa sonrisa maligna... TAAAN característica.

Inglaterra frunce el ceño y vuelve a intentar soltarse un poco porque además ahora le han atado las manos a la espalda. Se pregunta sinceramente como es que siempre es él el que acaba atado. Le mira de reojo, se sonroja con la sonrisa, aparta la mirada y se humedece los labios. (Seguramente es él quien acaba en eso porque le da mucho morbo)

—Así que... ¿Has venido a...?

—Acompañar a tu hermano.

—Y has terminado... ¿Cómo? ¿Perdona? ¿Completamente a mi merced? —le mira de reojo, revisándose las uñas y sonríe más aún. Ojos de loco en blanco.

—Y ni aun así lograras que te reconozca como nada más que una rana fea.

Francia se ríe mirándole de reojo y reajustándose la espada (otra espada, sí, a juego con este traje) antes de sacarla con elegancia.

—Y cobarde —añade tragando saliva al ver la espada.

—Una rana fea y cobarde... Interesante descripción —sonríe más, encarándole. Inglaterra le sostiene la mirada—. Te ves fatal con esos ojos y ese pelo. ¿Qué es lo que te hiciste?

—Magia, no quería que te enamoraras de mi —intenta sonar sarcástico y seguro, con una sonrisita cínica. Francia suelta una carcajada.

—Enamorarme yo de ti... Mon dieu!

—Por si acaso —murmura y se sonroja apartando la cara. El galo se humedece los labios y se levanta.

—¿Ahora resulta que no QUIERES que me enamore de ti? Claaaaaaro, claaaaaro —se le acerca haciendo un medio círculo hasta ponerse a su espalda.

Of course not, sería tremendamente incómodo y contraproducente —se contiene de girarse a mirarle intentando parecer desinteresado, pero le sigue con la mirada.

—Para mí, seguramente que sí —levanta la espada y le acaricia un poco la mejilla con la punta— ¿Cómo van esos celos, eh? ¿Mejor?

—Para ti no, para mí —aparta la cara de la espada.

—Bah, sabes que eso es mentira... —sonríe siguiéndole con la espada y acercándose un poco a él—. Aun así, no sé qué haces aquí, lo que me lleva a pensar lo obvio.

—Que te quedas sordo porque ya te lo he dicho.

—Es evidente que no estás aquí para eso, Mon amour... Pero vale, vamos a ver. Que tengo un nuevo detector de mentiras.

Frunce el ceño un poco intrigado con eso y se pone nerviosito porque sus secretitos...

—Es tremendamente funcional y sé que va a gustarte.

Se humedece los labios intentando calmar su corazón.

—Aunque también sé que vas a decirme que no... Pero como yo tengo un detector de mentiras —da la vuelta a la silla y se le pone enfrente. Se agacha un poco hasta ponerse en cunclillas y sonríe.

Inglaterra le sigue con la mirada y tiene un escalofrió poniéndose aún más nervioso sin saber lo que va a hacer... pensando en guarradas desde ya.

Y tiene razón en pensarlas... Francia le acerca la punta de la espada al abdomen. Él lo hunde un poco y se revuelve en la silla en la medida de lo posible. Francia extiende la mano hacia él y le desfaja.

—¿Tú cómo crees que funcione este método?

—Yo que voy a saber de tus idioteces, no puedes hacerme nada —gira la cara rojo como un tomate.

—Vamos a ver si es cierto... —le corta un poco la camisa y empieza a meter mano, con plena intención de abrirle el pantalón.

Inglaterra sostiene el aire e intenta separarse o impedírselo o resistirse o algo, fallando miserablemente en todo salvo en ponerse histérico.

—Ah, mira como empiezas desde YA a tenerme miedo, Angleterre —le sonríe acercándosele un poco para detenerle, mirándole a la cara. Consigue desatarle el pantalón pese a lo que se mueve y suelta la espada buscando el puñalito en su cintura. Rápidamente consigue... Desde YA, empezar a estar MUUUUY acerca de sus regiones vitales que YA deben estar dando perfecta hora en punto porque en serio esto le da mucho morbo. Francia levanta una ceja al sentirle—. Mon dieu, ¿pero hace cuando que nadie te toca?

Aprieta los ojos pensando además que... esta mañana, pero eres estúpidamente sexy, cabrón.

El galo suelta una risita grave, se humedece los labios y con la daga le corta el pantalón, dejando de tocarle para sólo rozarle, pero haciendo un esfuerzo para que sea lo menos posible. En pocos instantes Inglaterra tiene todo de fuera.

Cierra los ojos con la cara girada, muerto de vergüenza, el pecho se le mueve al ritmo de su respiración agitada.

—¿Vas a intentar convencerme de nuevo de que no estas contento de verme? —se burla—. Rana fea y tonta, ya veo... Y sensual. Estas a punto de correrte sólo con VERME.

Aprieta más los ojos y los dientes mientras su alianza brilla colgada a su cuello.

—¿No vas a decir nada? —pregunta acariciándole el abdomen con el puñal. Le termina de cortar la camisa dejándole del todo el pecho al aire. Levanta una ceja al verla—. ¿Y esto?

Y es que ni siquiera te está escuchando intentando aguantarse para no terminar. El galo ensarta la punta de la daga en la alianza y tira de ella con cierta fuerza.

NO! —chilla bastante desgarrado para que no se la quite.

Non? ¿No qué? ¿Qué es esto?

—E-Es mía —se revuelve incómodo, porque sigue excitado.

—Eso puedo asumir... ¿De dónde ha salido? —tira otra vez y se la consigue arrancar, levantándose.

Oh, bloody hell —echa la cabeza atrás, aun muerto de vergüenza por estar tan absolutamente... expuesto.

Francia le mira de reojo con la protesta y sonríe un poco igual decidiendo que sea lo que sea ya lo tiene en el bolsillo... Aunque no esta tan enfadado como debería.

—Es mi bloody alianza. Devuélvemela o te mataré —responde después de haber conseguido un poco más de aire. Francia parpadea.

—¿Alianza? Tú, Autriche, Russie... ¿Usan anillos a juego para unirse contra mí?

—Matrimonio. Pero Russia no está invitado.

Levanta una ceja y sonríe de lado.

—Ya, claro, matrimonio... ¿Vas a casarte con tu mano derecha?—se le acerca.

—Pensaba que sabías contar de tres —bufa porque es que está muy cerca y de verdad esta excitado aunque le dé igual. Francia inclina la cabeza y le mira a los ojos. Se humedece los labios.

—¿Tu alianza de matrimonio con... Autriche? —pregunta volviendo a ponerse a su altura, en cunclillas.

Inglaterra respira como si viniera de correr. No le mira a los ojos.

Francia frunce un poco el ceño sin estar muy feliz con esa respuesta. Extiende una mano y se la pone sobre las regiones vitales. Aprieta sabiendo que eso va a retrasarlo e Inglaterra suelta un gritito. Le acaricia un poco la punta con el pulgar porque tampoco quiere que DEJE de estar excitado.

—La alianza entonces...

Gime conteniendo el aire intentando no hacerlo y apretando las piernas lo que le den las cuerdas. Deja caer la cabeza apretando los ojos y odiándole, de nuevo respirando agitadamente. El galo se ríe, más fríamente esta vez, levantando la argolla y mirándola de cerca. Se humedece los labios porque nota que es en verdad una alianza... Y esta rayada y usada. Como si la trajera ahí desde hace tiempo.

—¿Esto es tuyo?

—Eso... te he... dicho... —bufa.

—¿Te has casado?

Y-Yes.

—No te creo.

Vuelve a respirar agitadamente y... Francia se le sienta encima de las rodillas, con una mano alrededor del asunto aun. En cuanto lo hace, Inglaterra se abalanza hacia adelante lo que dan las cuerdas para intentar escondérsele. Francia levanta las cejas porque no es tan común que se esconda así.

—¿Qué haces? ¿Cuándo te... casaste?

Le hunde la cara en el cuello y lloriquea. Francia tiene un escalofrío porque esto... De verdad no es normal. Está acostumbrado a las mordidas.

—¿Cuándo te casaste? —repite y otro apretoncito.

—Aah! April 8th!

—Estas mintiendo —aprieta un poco los ojos porque no quiere sonar en pánico. NO se pudo haber casado.

Bloody hell —aprieta más los ojos también.

El francés vuelve a pasarle un dedo encima de la punta con muy mala intención, apretándole aún y me parece que ahí sí que va a acabar porque no se lo esperaba y aunque esta Inglaterra tiene mucho más aguante por la constante acción, está mucho más desentrenado a resistirse tanto como al que Francia está acostumbrado.

Y Francia... Es que está muy sorprendido con el asunto de la boda tratando de pensar si es posible que sea cierto. Sí que es posible, claaaaro que es posible, aunque sinceramente... Si fuera cierto, este Inglaterra está igual de tremendamente mal servido que antes.

Inglaterra tiembla en su cuello sin aliento y no es mal servicio, es que eres TÚ. Seh, la ironía... De ser TÚ marido y pensar que está mal servido.

—S-Suéltame —pide en un susurro cuando consigue recuperar el aliento—. Please.

Bueno, debe hacer como cuatrocientos años que no le pide algo "please", así que traga saliva sorprendido y un poco torpe y quita suavemente la mano.

—Desátame. Desátame y te lo cuento —pide, porque es a eso a lo que se refiere.

—Te desataré... Después de asegurarme de tomar TAMBIÉN a tu nuevo marido...

No... please, please! —suplica porque no quiere que le deje aquí así y vengan los guardias y le vean, ya ha sido bastante tortura humillante y vergonzosa (y sexy porque a pesar de todo le gusta un poco el sado) la forma en que ha acabado ridículamente rápido. Francia se humedece los labios vacilando un poco.

Inglaterra aprieta los ojos y le odia un poco, porque es esta estúpida época en que todo es complicado... (Aunque sigue pareciéndole muy sexy en secreto y no tan secreto) temblando y deseando estar de nuevo con Francia en la actualidad que al final, es su favorito y todos estos experimentos siempre acaban afianzándole a esa idea.

—¿Que vas a contarme si te suelto? —pregunta con voz grave.

Traga saliva dándose fuerzas y gira la cara viendo si puede conseguirse un beso. El roce de labios... Francia cierra los ojos. No podía haberse casado con Austria sin enterarse... Entreabre los labios e Inglaterra no sabe jugar tan bien a la tentación, así que nada más le busca de plano. Y Francia no sabe decir que no a ESO. Se lo COME.

Pues anda que Inglaterra... que sinceramente lo que quería es abrazársele porque se ha tirado a Suiza y le ha dolido porque estaba empezando a acostumbrarse a que Francia ya no hiciera eso. Así que vas a encontrarte un beso de amor, de "quiéreme", de los que lo curan todo.

Y no sé... No sé si Francia sea capaz de darle el beso que quiere... Pero tengan por seguro que el beso que le da es más transparente que los besos habituales y esconde lo que pocas veces tiene: angustia que se vaya con alguien más. Beso de quiéreme a MI. Beso de no puedes dejar esto que tenemos, frágil quizás y angustiante, quizás algo enfermo también, pero es nuestro.

Y pues sí es más o menos el beso que quiere Inglaterra, que sigue en ello porque aun quisiera abrazársele. Y es que Francia debe poder sentir en Inglaterra que no es frágil, ni enfermo lo que tienen. Un poco angustiante sí, porque Inglaterra se ha angustiado. Pero resulta que el beso es mucho más reparador de lo que Francia esperaría... Y a la vez, es mucho más hipnotizante. Mucho, mucho más peligroso. Para Francia desde luego. Porque le gusta y le hace perder un poco el control de sí mismo, sintiendo una punzadita en el corazón.

¡Ah! ¡¿Qué tienes corazóoooon?! ¡¿No que nooooo!? Y junto con eso, viene la duda de "¿por qué Inglaterra viene ASI? ¿Por qué no está tan enfadado? ¿Por qué le dice que se ha casado con Austria? Se separa un poco del beso, con el corazón aceleradísimo y sin aire.

Inglaterra se separa del todo girando la cara. Francia se mantiene ahí, con los ojos cerrados haciendo lo posible por ordenar su respiración, su cerebro y en especial su corazón. Quiere decirle un comentario fantástico y afilado... Inglaterra sigue peleando con los nudos de sus manos.

—Para. No vas a desatarte.

Aprieta los ojos de lunático.

—No soy idiota, no vas a voltearme la cara de un golpe y salir corriendo así como así.

—No voy a golpearte —susurra con voz grave y el galo se queda en silencio un poco.

—A enterrarme una daga.

Bloody hell, France.

Éste aprieta los ojos.

—Es que no entiendo por qué...

—Lárgate con Switzerland.

No responde... Ni se mueve. Inglaterra se humedece los labios. Él se levanta de golpe, preguntándose si por un momento va a hacerle dudar en si se va a ir con Suiza o no. Y por un momento piensa que DEBERÍA irse.

El inglés levanta las cejas. Francia sonríe maligno, tranquilizándose un poco. Él suspira. El galo se humedece los labios, gira la cara y da la vuelta, poniéndose en su espalda. Toma la espada del suelo.

Inglaterra parpadea y se gira un poco para verle. Él clava la espada entre sus manos siendo cuidadoso, moviéndola un poco hasta conseguir cortar las cuerdas. Casi oyendo a Napoleón reñirle por hacerlo, en su cabeza.

El inglés levanta las cejas y se lleva las manos a su asunto haciéndose bolita. Francia le mira sin saber por qué demonios lo ha hecho. Quizás es el tono de voz, o el beso o lo que le ha dicho que haría si le soltaba. Quizás era sólo un idiota que iba a arrepentirse de ello.

El británico se suelta de los pies e intenta componer de nuevo su ropa para cubrirse. El galo hace los ojos en blanco con eso, sin dejar de mirarle con la misma curiosidad y embobamiento con la que le mira a desollar una liebre cuando era pequeño. En cuanto acaba, el inglés carraspea un poco y le mira de reojo.

— ¿Y... bien?

— ¿Bien... qué?

—Dijiste que me contarías.

Se le acerca tragando saliva porque no ha visto donde ha escondido su alianza y planea recuperarla. Francia se estira a toda su altura.

—Dijiste que no me golpearías... Te cortare una mano si lo haces.

—No voy a golpearte —le pone las manos sobre el pecho con suavidad.

—Bien, que bueno que lo tengas claro —se burla un poco y debes, Inglaterra, ahora que tienes juicio y no te pones histérico, notar lo que REALMENTE consigues con Francia. Se le acelera el corazón y se humedece los labios dando un pasito atrás, porque con esta seguridad, te tiene PÁNICO. Más aún que si le golpearas. Mientras piensa que no le gustan tus ojos de loco y tu pelo extraño.

—Es bueno que te guste —se las vuelve a poner y las baja un poco acariciándole... o más bien cacheándole pero con dulzura.

—¿Tanto te gusto correrte con verme que ya estas desesperado por más? —pregunta tratando de no quitarse, pero es que... no es tan fácil si el inglés actúa así. Aprieta los ojos y se sonroja, pero QUIERE su anillo así que sigue pasándole las manos hacia sus caderas.

—No fue nada más con verte —murmura. Francia le detiene de las muñecas, con suavidad pero con firmeza... No es que no le guste, es que no entiende cómo es que lo haces y, lo que le preocupa, es que nunca sueles poder hacerlo. Le mira a los ojos.

—D-Dijiste que me contarías —mantiene la cara de circunstancias y el corazón acelerado.

—A cambio de que me soltaras y has tardado mucho —sigue intentando pasarle las manos por encima buscando el anillo. Él se ríe un poco.

—Eres un tramposo igual que siempre.

Inglaterra sonríe un poco con eso

—Si no me cuentas es que no tienes nada que contarme

—¿Dónde la has metido?

—¿Meter? En ningún sitio aún —el doble sentido.

—¡Mi alianza!

—Tu alianza... Cuéntame y veremos.

—¿Que más necesitas que te cuente? —manos al culo.

—Necesito que me... —levanta las cejas y traga saliva. Y debes notar querido mío, que Francia no esta tan tranquilo. El inglés sigue palpando buscando, parpadea un poco cuando lo nota, sonrojándose y traga saliva, pero no se detiene, con determinación.

Suisse va a... querer que le cuente esa historia —se acerca un poco y le besa el cuello empezando a estar determinado a que vuelva a reaccionar.

—Ya se la he... —carraspea—. Contado yo —pero aun así mueve la cabeza para que llegue mejor.

—Ahora entiendo los golpes y el mal humor, debe haberle hecho mucha gracia —le muerde un poco notando que... Se deja.

Yes... —aprieta un poquito los ojos y deja las manos en sus caderas dejando de buscar, pero sin soltarle. Francia suelta un poco el aire agobiándose de nuevo.

—Te está usando —le da un lametazo.

—¿Cómo sabes que no soy yo quien lo usa a él? —mueve las manos de nuevo.

—¿Lo haces? —mueve él las manos a su culo—. Aun así creo que una boda por conveniencia no es lo tuyo.

—En realidad no puedo imaginar el mundo sin él —confiesa en un susurro y Francia se detiene y respira encima de él pesadamente.

—No... Puedes imaginar el mundo... Sin... ¿Él?

Inglaterra se sonroja más porque no es como que sea tan fácil hablar de Francia aunque sepa que él esté pensando en Austria. El galo parpadea un poco otra vez porque es que... Es que es absurdo, hombre. ¿Desde cuándo?

Je... Me parece... Interesante que no te imagines la vida sin él y vengas a buscar esto...

El inglés le mira de reojo.

—No vine a buscar esto, vine a acompañar a... ese.

—Para no buscar esto... —vueeeelve a su cuello hasta que se acuerda de algo. Se separa un poquito—. Y... ¿Él sabe que has venido a verme?

Yes... —responde llanamente, Francia le mira sin creerle.

—¿No te puso pero alguno? Te dijo... ¡Claro! —le muerde la mandíbula y baja una mano a sus regiones vitales—, ve a acompañar a su hermano a verle, siendo el enemigo, la mitad de la guerra... Y siendo YO.

Yes. Protestó e hizo drama tremendo. Estaba asustadísimo y preocupadísimo, por ir con él y por venir contigo. Tiene miedo de que no vuelva.

—No puedes haberte casado con... Él —vuelve a separarse porque eso suena bastante a... Austria. Joder, SUENA A AUSTRIA.

—Es por eso que no me quedaré mucho y pasará mucho tiempo antes de que vuelvas a verme.

Y debes de sentirle Inglaterra... Tú más que nadie deeeebes sentir la tensión. Suelta un poco el aire, porque claro, una cosa es que él haga toda clase de imbecilidades y que este con mucha gente... Y otra es que TÚ vayas a enamorarte de alguien más. El inglés deja de buscar y le acaricia un poco en el abrazo, aunque le es más fácil ser sincero con él si es como si hablara de alguien más.

—Y ¿por qué crees que a mí me... interesa? —susurra tratando, de verdad tratando, de conservar el temple. Inglaterra le aprieta más el abrazo. Traga saliva porque lo último que querría sería que ÉL le consolara. Parpadea rápidamente. Esto no estaba en sus planes, nunca había estado en sus planes y nunca estaría. Inglaterra SIEMPRE volvía. Un acuerdo tácito... Quizás muy muy injusto, pero ellos dos funcionaban así.

—Pero no temas, eso no tiene importancia ahora.

—No tiene... ¿Importancia?

—No...

—Pero... —es que dale un segundito para recuperarse. Le aprieta contra sí—... pero es que. ¿Cuándo?... ¿Cómo es que...? ¡No tienen nada en común! ¡¿Cómo pudiste casarte?!

—¿Nada en común? —se separa un poco para mirarle.

Non! ¿Por qué querrías tú estar con él? ¿sólo para molestarme?

—Porque... me complementa.

—¡Como te va a complementar! ¡Esta es una decisión idiota sólo para molestar!

—No... No lo es —niega—. Me ha costado mucho tomarla.

Aprieta los ojos azules, pensando que con él no se habría casado jamás, sintiéndose fatal al respecto.

—No puedo creer que en esta época también hagas drama por esto.

—¡No estoy haciendo un drama! —protesta... haciendo drama. Inglaterra se acerca para besarle otra vez. Es que ¿cómo supones que NO va a hacer drama? *ojos en blanco*

Francia se lo COME y se lo va a comer comido completo con tremendas ansias que... ¿Las conoces, Inglaterra? Son los mismos agobios de cuando estaba el niño contigo, besos y caricias de despedida.

Uufff... es que UFFF. Y no sé... Si los extraña o le agobian un poco. De hecho... no, le gusta sentirse querido. Le besa lo mejor que puede dejándose llevar por el imparable tren emocional que es Francia ahora.

Lo que sí es que para Francia hace mucho que no le besaba así. Y es que si congenian tanto es porque se llevan por delante uno al otro con pasmosa facilidad. Así que ahí tienes al otro idiota besándole como si fuera la última vez en la vida.

Y Francia no sólo le besa, va a intentar tatuarse en su piel. Y le preguntamos ¿no se supone que eras el rey del mundo, amo y rey supremo y que nadie te merecía? Mendigando amor como siempre Francia... Eso suena tan mal, aunque sea cierto. Pero te queremos igual, solo tú te celas de ti mismo y te mueres por lograr que tu marido te ame.

Y una vez más, esto debe darle una idea a Inglaterra de que al final, hasta el peor Francia, en la peor época no era TAN frío como parecía. De hecho, ya le ha dicho antes que no podía creer que estuviera haciendo drama, así que pronto Francia va a empezar a tener menos ropa.

Y él va a ayudarle, de hecho, a tener menos ropa también, activamente y con desesperación. Bueno, tener no, llevar... tenerla la tendrá igual, pero en el suelo en vez de encima. Que luego con esos detalles nos chillonea.

—Querría... Quiero ver tus ojos... —susurra.

—Si deshago el hechizo todos me reconocerán.

—¿Y qué? Todo está perdido igual —mira que serás dramas.

—No quiero acabar muerto...

—Eso no puedo prometerlo —le acaricia el pecho con las dos manos, acostándosele encima en el sillón

—Por eso yo no puedo deshacerlo —él hace lo mismo pero en sus muslos.

—Aun viéndote así... No sé si voy a dejarte ir vivo... —le mira intensamente.

— ¿Y qué planeas? ¿Qué me quede aquí contigo para siempre? —susurra.

Aprieta los ojos sin tener respuesta a eso y se le acerca para besarle otra vez, agobiado. Inglaterra le devuelve el beso otra vez como si tuviera que ser uno con él. Y vas a ser uno con él en sólo unos instantes más.

Y debe ser intenso y bastaaaaante diferente a lo de ahora... No es tan suave, ni tiene tantos mímitos, no hay comentarios sutiles tontos a la mitad que te roben una sonrisa... puede incluso que te mire menos a los ojos por terror a lo que puedas ver ahí, pero que te sostenga mucho más contra sí. Lo que sí debe notar ahora es que Inglaterra sabe seguir mucho mejor el ritmo y hacer más de una cosa a la vez y algunos movimientos que ni sabías que ha aprendido a hacer y le dan celoooos.

Pero creo que debe gustarle bastante porque es lo que él le ha enseñado. Porque sí que debe notarlo... Exacto, él mismo le amoldó a su gusto. Y además no está histérico y no se niega rotundamente a esto ni parece darle tantísima vergüenza... Y eso es bueno, sí y a la vez angustiante porque no entiende cómo es que lo ha conseguido.

Así que... bueno, seguro Inglaterra lo nota raro también. Aunque en general Inglaterra suele tener la mente demasiado embotada para enterarse de nada. Lo que sí, es que Francia intenta que le guste y que le guste mucho... Porque esto es a lo que debería regresar, casado o no. Y SEGURO le gusta mucho.

Y el momento inminente y complicado viene cuando terminan... Sin aire, sin fuerzas y sin tener tiempo de averiguar cómo comportarse. Francia se le acuesta encima. Inglaterra le abraza y le esconde. Él aprieta los ojos y se le llenan de lágrimas aunque no quiera. Se enfada consigo mismo.

—Vas a volver —susurra, más para convencerse a sí mismo que nada.

Yes.

—Siempre vuelves. Siempre. Pase lo que pase.

Inglaterra aprieta los ojos y se le esconde un poco.

Yes...

Eso le tranquiliza mucho. Le come un poco el cuello con suavidad. El inglés se deja, nada más abrazándole con fuerza y ahí tocan la puerta... Porque Francia tiene la suficiente suerte para que no le interrumpan durante, pero Inglaterra tiene bastante mala suerte.

—¡No! No les dejes entrar —no le suelta.

—¡¿Qué les he dicho de no interrumpir?! —protesta Francia a gritos. Inglaterra lo agradece, escondiéndose más.

—Es... Le General. ¡Desea verlo!

—Noooo... —susurra el británico y se esconde. Francia aprieta los ojos temblando un poco y apretando a Inglaterra.

—¡Estoy ocupado!

I...

Revuelito detrás de la puerta... Francia mira al inglés y le acaricia la mejilla un poco.

I love you —le asegura éste sinceramente mirándole fijamente, raíz de la forma en la que han hecho el amor. Francia le mira con los ojos muy, muy, muy abiertos. Él traga saliva y se le acelera el corazón por la falta de respuesta.

—¡Es urgente, monsieur! —grita otra voz distinta detrás de la puerta. Al galo se le humedecen los ojos y se muerde el labio soltando un sollocito.

—Nunca te lo digo, no me gusta hacerlo porque todos lo hacen —sigue Inglaterra. El galo cierra los ojos y suelta otro sollocito acercándose a él y dándole un beso suave en los labios. Inglaterra le busca para que sea un beso profundo aunque suave. Francia piensa por un segundo que quizás ha perdido la guerra y aún no lo sabe... O quizás va a matarle... O... Vale, con el beso no piensa mucho más. Se traiciona a sí mismo de nuevo y le QUIERE en el beso.

E Inglaterra lo nota, claro... ESOS besos. Francia más tarde supondrá que Inglaterra no sabrá interpretarlo, pero la verdad es que un poco sí ha aprendido. El Francia de ahora ya supondría que ha aprendido ¡algo!

Otro golpeteo insistente a la puerta. Como jode Napoleón. Sí que jode, sí. Francia se separa un poco y le mira a los ojos de loco. Inglaterra le mira también.

—Tengo que irme.

Aprieta los ojos... gira la cara y le suelta. El galo le mira fijamente una vez más, haciéndole un suave cariño en la mejilla, entreabriendo los labios para decir algo. Se arrepiente, aprieta los ojos y con mucho, MUCHO pesar, se separa.

El inglés busca su ropa para vestirse, en silencio. El francés se pone los pantalones en silencio también, mirándole de reojo un par de veces. Cuando nota su mirada no puede evitar mirarle también de reojito. Francia se pone la camisa sin cerrársela y vueeelven a picar la puerta.

Mon dieu... —sisea entre dientes, frunciendo el ceño.

Inglaterra vuelve a mirarle y se ríe un poquito y eso hace a Francia sonreír un poco aún con el ceño fruncido.

—Debería tardarme el triple de lo habitual... —le susurra.

—Puede que entonces yo no necesite hacer nada para ganar la guerra —se ríe un poco más en un susurro. Él se ríe un poco con él pensando que esto se parece mucho más a ellos mismos.

Merde... Que poco honor en esa victoria —le cierra un ojo.

—¿A quién le importa el honor? En diez años será algo de lo que burlarnos de ti —gesto de desinterés. Francia sonríe un poco más y niega con la cabeza.

Le grand et illustre Empire français... razón de la derrota: no se puso los pantalones rápidamente.

Inglaterra se ríe. Los dos a la vez.

Non, no te voy a dar ese gusto.

—Ah! ¡Nunca quieres hacer nada divertido!

Se ríe más echando la cabeza atrás.

—¡Acabamos de hacer algo divertido!

Ojos de lunático en blanco y se sonroja sin dejar de sonreír.

—Te has sonrojaaaadoooo —y realmente no sé, Inglaterra, cómo es que consigues que se porte como si tuviera cinco años.

NOOOO! —grito desgarrador, manos a las mejillas. Sonrisa maligna francesa.

—Claro que sí.

Git!

Le sonríe... Y como te cuesta trabajo despedirte, Francia. El inglés le saca la lengua. Él levanta una ceja y se ríe otra vez y piiiican a la puerta.

Merde! ¡AHÍ VOOOOY! —chilla riendo.

—¿Y yo qué? ¿Me escondo?

Non. Tú... Volveré, supongo.

—Espiaré entonces. ¿O me vas a presentar a Monsieur Bonaparte?

Le Général Bonaparte no te dejará ir —sonríe—. Él es mucho menos magnánimo que yo —y no está enamorado de ti... Ejem.

—¡Oh! ¡La rana magnánima!

Se ríe de nuevo porque hace tiempo que no hablan lo suficiente como para que le llame rana y el otro bobo igual se ríe de todo con él. Se acerca a él un par de pasos... Y vuelve a darle un beso. En serio va a tener que sacarlo Napoleón de las greñas, oh sí, porque además Inglaterra se lo devuelve y este es el beso clásico de película de abrazo a la cintura y "como me gustas, te quierooooo".

Puede que Inglaterra lo haga inclinarse. Con lo que le encantaría a él y creo que Napoleón en persona es el siguiente que le llama a través de la puerta.

France! —es el grito escueto y Francia pega un salto y se separa, palideciendo un poco. No creas que Inglaterra no se asusta.

—Uuuuh ¡te van a reñir!

—Va a matarme —susurra separándose de él.

Se ríe un poquito, le da un besito rápido y se va corriendo por otra puerta. Francia sale corriendo, sonriendo como imbécil, yendo a reunirse con Napoleón. Dando saltitos además. Francia es un bobo y lo que pasa es que además Inglaterra se ha olvidado de que está Suiza, de lo tonto y puede que si encuentra cual es el cuarto de Francia, va a meterse ahí a esconderse y esperarle.

¿Suiza? ¿Quién es Suiza? Sí, ese es el estado de Francia.


Par de idiotas... *sonrisita imbécil* ¡No olvides agradecer a Holly su beteo y edición!