Capítulo tres

- Entonces, Jason existe - cogió un lápiz y garabateó unas cosas en su libreta - y por alguna razón Zabini y su grupo te querían a ti - detuvo su escritura y la contempló secamente - no sé en que momento te metiste en esto.

- Fue sólo casualidad - protestó - estaba en el momento y lugar inapropiado

- Por cómo me contaste las cosas yo no diría eso - suspiró - en fin, yo me encargaré de que de protegerte.

- No es necesario - respondió pensativa

- ¿Es qué no aprendes? No quiero que te suceda lo mismo o algo parecido de nuevo - si existía algún Dios supremo, entonces sólo él sabía la ira y el miedo que había sentido Harry cuando vio a Hermione en brazos de aquel sujeto.

- Harry, no necesito protección. Tú mismo me dijiste que al capturara a Zabini las cosas se irán solucionando rápidamente y por si solas.

- Lo pintas demasiado sencillo. Creo suponer, que a pesar se todo lo que avanzamos capturándolo, no sea suficiente cómo para poner fin al asunto. Y cuando me refiero a rápidamente, no me refiero a unas semanas, Hermione. Y dicho tiempo puede ser fatal para ti.

Hermione, cómo pocas veces, se quedo sin palabras. Tenía muchas cosas que decir, pero al recordar la experiencia pasada, y cómo había sido atrapada, se sumergió nuevamente en la angustia. Estaba oxidada, demasiado tiempo sin práctica. Pero la verdad era, que cuando decidió volver a Inglaterra, nunca imagino encontrarse con ése panorama.

- Supongo que sólo necesito ensayar - Harry la miró fascinado

- Por supuesto, es perfecto - dijo - tú - le apuntó - todas las… - pensó - no, las noche no puedo. Todas las tardes. Te he visto, en la batalla, tenías momentos muy buenos, derribaste a muchos. Sólo te falta un poco de arrogancia y tal vez seguridad. No será difícil convertirte en una experta.

Ella pensó que seguramente Harry había seguido ése consejo. Claro que ahora era más arrogante que antes, lo percibía. La seguridad que irradiaba era peligrosamente protectora. Él tenía que ser así, de otra forma no estaría donde está ahora. Y ella también podía hacerlo

- Está bien - dijo con energía - con un maestro cómo tú es imposible negarse - sonrió, y Harry se puso nervioso.

Al día siguiente, unos golpes en la puerta la despertaron. Hermione observó el reloj, y no pudo imaginar quien seria el impertinente que molesta a las seis de la mañana. Harry ya debe haber llegado hace rato, o eso pensaba. Inquieta, se levantó a ver que sucedía. No se percató de que iba con su pequeño pijamas, y al momento que llego a la puerta, el corazón se le aceleró al ver a Harry sólo en boxers frente a ella, contemplándola con la misma desfachatez que seguramente lo hacia ella. Pero el momento mágico termino tan rápido cómo fue. Los golpes le asustaron a ambos, y Hermione se puso colorada cuando Harry se acercó a abrir la puerta mientras ella estaba en esas condiciones. Salió de ahí antes de que el recién llegado se hubiera dado cuenta de su presencia. Llegó mas cubierta a los pocos minutos después.

- ¡Hermione! - exclamó Ron con los ojos abiertos de impresión al verla - ¿Qué demo…qué haces aquí… y, y en esas condiciones? - preguntó alarmado

- ¿Y tú qué crees que hago, Ron? - musitó con una sonrisa traviesa. Ron miró desorbitado a los dos, y se dejó caer en un sillón, asombrado.

- Hermione debería… ¡y yo que estaba preocupado por ella! - Harry tuvo que hacer todo lo posible para no lanzar una carcajada ahí mismo - Oh, no… ¡te escapaste para estar con Harry!¡Y no me habían dicho nada! - Hermione rió y Harry no aguato más - ¡No se rían!

- Es que eres tan tonto ¿así me saludas después de tanto tiempo?

Ron se puso de pie en un santiamén, se acercó y la abrazó fuertemente susurrando un 'Bienvenida', para apartarse de ella cómo fue todo, rápido.

- Ahora explícame - dijo impaciente - Qué haces aquí y por qué los dos están de esa forma - miró a ambos de arriba abajo, tragando saliva - cómo si acabaran de…

- ¡Ron! - gruñó Hermione, ruborizándose - tienes la imprudencia de un teléfono. Harry sólo me aloja mientras encuentro un lugar donde quedarme.

- ¿Y entonces por que no te casaste?

- Eso es otra historia. Lamento no haberles avisado que no me casaría ¡me vi muy apresurada!

- A propósito - interrumpió Harry - ¿Donde están tus escoltas?

- ¿Mis que…?

- Luna y Ginny ¿Dónde las dejaste?

- Oh - Ron hizo un ruido de exasperación y se tiró al asiento pasándose las manos por su rostro - ésas molestias… ¡son peor que los mosquitos! Ginny corrompió a Luna¡si hasta cantaba en la ducha! - agregó disgustado.

- No creo que ése nuevo habito en tu esposa signifique que esté corrompida, Ron

- No las viste, Hermione. Se levantaban todos los días temprano para ir de compras. Luna está fascinada con Nueva York - se ruborizó repentinamente - ni… ni siquiera cumple con sus deberes conyugales ya. - Sus amigos se carcajearon, ganándose la mirada de ira de Ron

- Sólo pasaron cuatro días allá, no seas exagerado - dijo Harry

- ¡JA! Mira quien lo dice. Deberías entenderme hermano

- No me compares contigo

- Bien. Pero cuando te enamores me entenderás.

Repentinamente Hermione se sintió incomoda en esa conversación de hombres. Dijo que iba a preparar café, y desapareció. Desde la cocina escuchaba la risa de sus amigos, aunque no lograba descifrar lo que decían.

Preparó todo menos a ella, quería quedarse ahí por lo menos un rato más. Harry y Ron estaban de lo mas bien. Comenzó a beber su café y por lo que se pudo percatar, Harry le estaba contando a Ron el problema con los enmascarados y el tal Jason, mientras Ron se jactaba diciendo que el problema había sido que él no estuvo ahí.

No era extraño que no le gustara recordar ése episodio. Cada vez que lo hacia le envidia la angustia. Pero al recordar la protección que había visto en los ojos esmeralda de Harry, cuando la cargó y le dijo todo estaría bien, un escalofrió largísimo se apoderaba de ella hasta dejarla helada.

Y en ése momento se había dado cuenta de algo.

Nadie se lo había dicho, pero ella se dio cuenta de lo desastroso que podría ser llegar enamorarse del mejor amigo. Lo había sentido mientras le contemplaba los ojos. Eso sólo traería dolor a su corazón, otra vez. Y lo peor de todo es que se sentía muy expuesta. El vivir con él le había mostrado cosas que no sabía, toda la situación que ha pasado desde que llegó se las había mostrado. Y le gustaba cómo él era. Por eso debía quitarse todas ésas ideas de la cabeza antes de que sea tarde. Antes de que idealizara a su mejor amigo, antes de que sólo vea sus virtudes, antes de que le encante estar en compañía de él, y sobre todo, antes de que se haga más fuerte todo eso que ya siente Ella sabía a la perfección que Harry no la veía con esos ojos y que jamás lo haría. Ni ella tampoco.

- Hermione - siseó una voz, sacándola de sus cavilaciones. La aludida giro su cabeza para encontrar a Harry con rostro interrogativo - ¿Sucede algo?

- No ¿Por qué?

- Eh… bueno, dijiste que ibas por café y… ¿estás seguras qué estás bien?

- ¡Sí, Harry! Sólo aún algo adormilada ¿Y desde cuando tan perspicaz?

- Entonces sí te pasa algo

- No, claro que no ¿Qué te hace pensar eso?

- Bueno, pues tú… - Harry se detuvo ¿Qué le iba a decir?¿que estaba vigilándola a cada momento y no sabía por qué?¿que él andaba pendiente de cada gesto y movimiento de ella, cómo para notar que algo le pasaba?¿que quería tumbarla y besarla hasta que olvide todo, y sólo se sintiera animada?

Lo mas seguro es que se sintiera abatida porque extraña a ex novio, y estuviera pensando en él. Tal vez se arrepintió y quiere volver, e incluso perdonarlo. Hermione debe haber estado muy metida en su vida en América, seguramente extraña todo eso, y lo peor de todo es que volver no le había hecho las cosas fáciles ¡maldición! Lo más probable es que quisiera irse de ahí. No había otro motivo.

- ¿Sabes? Lo que tú digas - concluyó abatido. Hermione rió por su expresión.

- Hay Harry… me haces tanto bien.

Se reunieron con Ron, mientras Hermione le contaba porqué no se había casado y todo lo que había pasado desde que llegó a Inglaterra. Ron sólo pudo lamentarse por lo que había hecho. Les contó que le había prometido a Damián que haría todo su esfuerzo para que Hermione volviera con él. O que por lo menos la llevaría a pedir una disculpa.

- ¿¡Qué hiciste qué!? - gruñó

- Pensaba que lo habías hecho por maldad

- ¡Por maldad! - repitió frustrada - ¿Por qué clase de persona me tomas, eh? Creías que sólo cancelaría una boda ¿Por qué soy malvada?

- Nunca entendí tú mentalidad, Hermione

- Sabía que Luna era loca, pero no sé cómo se casó contigo.

- Éste…bien, ya basta de insultos - intervino Harry

- ¡Hey! No vengas a insultar a Luna

- No lo hago ¡sólo te insulto a ti!

- ¡Está bien¿Pero que quieras que hiciera, eh? El tipo me cayó bien, además de darme lastima.

- ¿Lastima? No lo creo… - él no podía sentir eso. Tenía un montón de chicas que podían consolarlo. No creía que se estuviera preocupando por una en particular. Jodido idiota.

- Estaba destrozado, Hermione.

- No me importa, y espero que a ti tampoco después de lo que te conté. - si lo estaba pasando mal, sólo era responsabilidad suya ¡ella también lo pasó fatal con todo ése asunto! Y por lo que respecta a ella, no quería saber más de ése asunto.

Después de eso, Ron les contó que Luna y Ginny volverían dentro de unos días, cómo realmente estaba planificado todo, sólo que Ron no había aguando un segundo más.

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- ¡Joder, Hermione! - se quejó Harry - no tan fuerte - ella rió

- Pensé que así es cómo debía hacerlo ¿te vas a quejar ahora? Por que si es mucho para ti, podemos seguir otro día.

- No es eso… ¡pero tampoco quiero que me mates! - se levantó del suelo y rió - pero si quieres jugar sucio, entonces lo haremos a tu manera.

Estaban en el cuartel de entrenamientos, justo cómo le había prometido Harry para que Hermione pudiera entrenar. Se encontraban varios aurores ensayando en esos momentos. Hermione llevaba más de dos horas entrenado, y lo mejor de todo es que no se sentía cansada. Harry le había enseñado que el truco es concentrase y liberar todo el poder, una vez que se aprenda, después de da por si solo.

Hermione derribó muchas veces a Harry, y éste por su lado, se sentía muy maltratado ¿Por qué diablos había que ser cortes con las mujeres?

- No debí haberte subestimado - dijo - es mejor… es mejor que ahora te busques a otro.

- ¿O sea que puedo hacer lo que quiera, aquí?

- Reta a quien quieras, pero te advierto, no serán tan considerados cómo yo.

- Oh, ése no es un problema.

En ése momento, un papel flotando se puso en frente al rostro de Hermione. Ambos miraron extrañados el papel envuelto, pero Hermione no demoró en tomarlo. Lo desenvolvió y leyó la corta frase que venia escrita. Su corazón se paralizó en el acto.

- ¿Hermione? - preguntó Harry preocupado al ver la expresión de su rostro - ¿Qué dice la nota? - pero ella no le respondió. Estaba pálida aún contemplando el trozo de papel en sus manos - dámela - ordenó. Se la iba a arrebatar, pero Hermione reaccionó y no dejó que se la quitara.

- No es nada - dijo

- ¿Entonces que dice? - ella vaciló - déjame verla

- Que no es nada - Harry fue hasta ella y la aprisionó para que no pedirá escapar. La tomó por la muñeca y le quitó el papel.

- Es privado - gritó Hermione. Harry la miró cómo si no le importase.

Miró el papel, y leyó la frase que decía: Si fuera tú, no me atrevería a quedarme sola. De todos modos te encontraré.

Harry apretó la mandíbula y salió corriendo del recinto. Hermione sabía lo que iba a hacer. Él volvió a los pocos minutos después.

- No había nadie

- Claro que no había nadie. Seguramente es sólo una broma - dijo ella.

- ¿Una broma? Hermione, alguien te está amenazando

- Me quiero ir - se limitó a decir y desapareció. Harry no supo a donde había ido. Se quería ir, él eso ya lo sabía. ¿Pero ella se había querido ir de ahí, o quiera irse de Inglaterra? Rápidamente se apareció en su casa.

No quiso hurgan en el porqué de su alivio cuando vio a Hermione sentada en el sofá. Lo mejor para ella es que se fuera, que volviera a hacer su vida lejos del peligro. Así ella estaría a salvo, y también no estaría tan cabizbaja como la vio esta mañana. Que volviera con su amado, y que fuera feliz lejos de él. Sí, eso estaba bien.

- Hermione… - ella no lo miró.

- Por favor, no quiero hablar de eso ahora

- Espera un poco más, y puede ser demasiado tarde

- Habla tú. Yo no tengo nada que decir

- Ya…- dijo Harry - respóndeme algo ¿te das cuenta de lo grave qué se pone la situación?

- Creo que exageras

- ¡Exagero! - ironizó - Hermione, un día de estos te puede pasar algo sin que podamos hacer nada

- Bien, bien ¿Qué sugieres, eh? - ella tuvo la leve sensación de percibir un brillo en los ojos de Harry. Tal vez no debió haber pedido su opinión.

- Volver no te ha hecho bien, lo noto - de repente, Hermione supo que diría. Quiso interrumpirlo, pero Harry continuó - y la mejor solución que veo, es que regreses.

- ¡No voy a volver! - gritó

- ¿Por qué no?

- Harry, estoy escapando de ahí. Mi lugar está aquí. Todo lo que tenia que hacer allá ya lo hice. Y ahora quiero luchar por lo que quiero, no rendirme cómo antes.

- Pero allá tienes ah… Damián

- ¡Oh, que gran consuelo! No volveré por nada. Además ya me dieron el trabajo.

- ¿Qué trabajo?

- Hoy día Neville me comunicó que había conseguido el trabajo. Que puedo empezar cuando quiera.

- Te… te estás exponiendo. Hay alguien detrás de ti. Yo no quiero que te pase algo. Por favor Hermione, piénsalo.

Hermione estaba asustada y desorientada. La supuesta calma que mostraba era sólo apariencia. Pero nuevamente volvió a sentir ésa seguridad en los ojos de Harry. Se sintió vulnerable, y de repente, hizo lo que tenía más ganas de hacer en esos momentos. Se abalanzó sobre Harry y lo abrazó fuertemente. Harry sólo demoró unos segundos en devolverle el abrazo.

- No te sucederá nada. Tranquila.

Entonces, cuando se separó lo suficiente, contempló su rostro mientras que su aliento se mezclaba con el de él. Luego, sorprendiéndola hasta a ella, posó sus suaves labios, sobre los calidos de él en un beso ligero.

Harry perdió el control cuando sintió los labios de Hermione sobre los suyos. Al principio, disfrutó de la dulzura que le daban, pero no paso mucho tiempo antes de que la atrajera más hacia él y comenzara a mover sus labios con lo de ella más profundamente. Explorando el contorno de sus labios. La depositó de espaldas al sofá, ladeándose sobre ella, e hizo que sus besos fuesen más deseosos, más desesperados, al tiempo que acariciaba tiernamente su cintura. Llevó la punta de su lengua entre los labios de Hermione, reclamando para que se abrieran, y cuando lo consiguió, su lengua se metió en la dulzura de su boca, en ansias de aquello que le estaba gustando bastante. Harry soltó un suspiro frustrado cuando percibió que no podía detenerse. Se acomodó lo mejor posible para tomar lo mejor de ella. Hermione se vio invadida por una descarga se placer que recorrió todo su cuerpo. No podía pensar con claridad, lo único que tenia claro es que su amigo en esos momentos lo era todo, su amante. Rendida, hundió sus manos en los cabellos de él, desordenándolo y atrayéndolo más hacia ella, devorando sus labios con fiereza, y despertando todo el ardor en Harry.

Harry seguía besándola con exigencia, mientras introducía sus manos dentro de la blusa de ella. Acarició su calida piel, hasta llegar a unos de sus pechos y tocarlos. Movía su mano de un lado a otro con firmeza, luego los apretaba suavemente, disfrutando y volviéndolo loco al sentir el pezón duro. Hermione se arqueó contra Harry, acarició su espalda e intento devolverle los besos con persistencia, queriendo más. Harry dejó su boca, para comenzar un camino hacia su cuello, besando cada parte de su piel con urgente delicadeza. Empezó a desabrochar la blusa de ella, y deslizó su mirada hacia la desnudes de Hermione. Deleitándose por lo que veía, y sin saber que hacer con aquel deseo que sentía, aproximó con urgencia su rostro al de ella y devoró su boca con premura.

Era difícil explicar lo que sentía en esos momentos. Harry nunca había sentido una urgencia así por una mujer. Jamás había perdido el control de ése modo, sin poder detenerse ni quererlo. Su cabeza comenzó a funcionar nuevamente al pensar en las consecuencias que traería. Lo más probable es que mañana ambos estén arrepentidos de sus acaloradas acciones. Tenía que detenerse ahora, mientras su cerebro procesaba todo, porque si no lo hacia, no pararía y se vería rodeado nuevamente por el ciego placer hasta que ni su conciencia lo detuviera.

Hermione se quejó al sentir como Harry detenía sus caricias. Envuelta en deseo, no reparó en la mirada de Harry, sólo como éste giraba y se levantaba, hasta quedar de pie a su lado. Llena de vergüenza, vio como él le estiraba una mano para ayudar a incorporarla. Hermione volvió de lleno en si, y se reprochó por su temperamental conducta. Había sido la mayor estupidez que había cometido en mucho tiempo, a pesar de las muchas cosas que había hecho. Se cubrió su pecho y se levantó sin la ayuda de Harry, quedando ambos de frente.

- Eso no debió haber pasado

- Hermione…

- Lo mejor es que me vaya

Antes de que Harry pudiera responder, unos golpes en la puerta le distrajeron. La irritación de Harry se notó en sus ojos, que a grandes zancadas fue abrir con intención de despachar a quien quiera que fuera rápidamente.


Hay pues…, al fin estoy por aquí. Ahora si que tengo tiempo para escribir y actualizar más seguido. Si a alguien aún le interesa esto.

Bueno, me gustaría que comentaran el capítulo, que ya está pasando lo que algunos querían. Aún falta una trama muy importante.

Gracias a todos aquellos que me dejan su review y que me agregan a sus litas.

Vamos! Déjenme su comentario y presionen Go.