—¡DARIN, DARIN! —Vociferó Lum, haciendo temblar las ventanas.

Ataru entró a la habitación corriendo y encontró a Lum con la cara pegada al televisor y gimoteando de emoción.

—¿Lum, qué pasa?¿fuego, terremoto, hippies? —dijo Ataru con histeria.

Lum saltó sobre él, sacudiéndolo de la camisa con una mano y señalando el televisor con la otra, tratando de hablar, pero estaba tan acelerada que hablaba como Donnie de los Thornberrys. Cuando logró sacarsela de encima, pudo ver que estaban pasando una publicidad, con una playa soleada y chicas en bikini, pero antes de que pudiera entender de qué se trataba, cayó inconsciente ante una descarga eléctrica de Lum que no podía controlarse.

Cuando despertó, seguía tirado en el suelo del living, pero Lum ya no estaba y por televisión pasaban casualmente el mismo comercial, era de una agencia de viajes promocionando un paquete turístico para visitar Florida. Babeó unos minutos con las tomas de las chicas, cuando notó que la casa estaba muy tranquila luego de que Lum hiciera tanto escándalo por una propaganda, así que intrigado, fué a buscarla.

La encontró en su cama, su cama de él, porque estaba más a mano, estaba dormida, y sus padres, también sus padres de él, estaban sentados en el suelo, desaliñados y agotados, lamentando la existencia de Ataru, como de costumbre.

—¿Qué pasa acá? —dijo Ataru.

—No sabemos —dijo jadeante su madre— pero Lum estaba enloquecida, gritando y rebotando por todos lados como gato en el veterinario. La intentamos tranquilizar antes de que tire abajo la casa, pero no podíamos hacer nada, finalmente logramos darle algunas de las pastillas de la abuela hasta que cayó dura.

—¿Tú sabes qué le pasa? —dijo Padre.

—No tengo idea, algo con Florida.

Cuando escuchó esas palabras, Lum se despertó de golpe y derrochando energía como si no la hubieran dopado.

—¡No de nuevo! —gritó Madre— cálmate y dinos qué ocurre.

Lum se puso en pausa en unos segundos, tomó una gran bocanada de aire tratando de recuperar el control, y entonces habló.

—Darin, tenemos que ir a Florida —dijo estridentemente— en televisión dijeron que es el mejor lugar del mundo y quiero ir a la playa.

Los padres de Ataru simplemente se levantaron y se retiraron con una expresión muerta en sus rostros.

—¿Tanto escándalo por ir a la playa? —Espetó Ataru.

Lum asintió incesantemente con una gran sonrisa. Ataru pensó por unos minutos y recordó las chicas en bikini de la publicidad, y no dudó un segundo en que debían ir a Florida.

—¡Muy bien, iremos a Florida! —dijo mientras preparaba el bolso a gran velocidad babeando sobre la ropa que guardaba mientras pensaba en minusas bronceándose. Cuando terminó saltó sobre la espalda de Lum— estoy listo, vamos a tu OVNI, con suerte llegaremos a la hora indicada porque no comprendo los husos horarios.

—NO— gritó Lum —vamos en avión, quedémonos en hoteles, quiero vacaciones humanas.

—¿Y cómo esperas que pague un viaje a Florida?

—Se que tenés ahorros escondidos en el juego de la Oca y tus padres te dan ¥350 por semana.

—Pero esos ahorros son para… —Ataru se dio cuenta de lo que estaba por decir y se puso rojo como si hubiera visto dentro de un reactor nuclear expuesto— No importa para qué estoy ahorrando, pero lo importante es que no es para vacaciones, especialmente si podemos hacerlo gratis en tu plato volador.

Lum se puso furiosa y voló por la ventana hacia su OVNI gruñendo, luego de electrocutar a Ataru. Esa noche, Moroboshi dormía tranquilo, hasta que no lo hacía. Lum había vuelto y lo despertó con su impactrueno. Cuando Ataru se recuperó del insoportable dolor y pudo entender qué pasaba, pudo ver a Lum frente a él.

—Tenés una semana para pensarlo mejor —dijo ella y le tiró en la cara un manojo de folletos turísticos de Florida— para que veas que va en serio, me llevo a tu conejo Pepito. —y rápidamente se fue volando por la ventana.

Ataru intentó detenerla, pero no la alcanzó, perdió el equilibrio y cayó hacia el jardín, sobre un arbusto espinoso. No pudo volver a entrar a la casa, y tuvo que dormir afuera, pero como estaba oscuro no se dio cuenta que estaba encima de un hormiguero hasta que fue demasiado tarde.

Durante los siguientes días, Lum no aparecería sino hasta la noche cuando Ataru dormía, lo electrocutaba, escapaba y repetía. La increíble resistencia y estupidez de Moroboshi lo hizo aguantar hasta la noche seis, cuando finalmente accedió.

Ataru siendo el muerto de hambre que era, tenía como ahorros unos 1381 yenes y 200 pesos mexicanos. Sumado a unos yenes más que podía ahorrar de lo que le daban sus padres, y algo más que podía mendigar y/o robar, le alcanzaba para llevar a Lum en unas modestas vacaciones a Florida, pero antes de llegar, iban a realizar doce escalas: Taiwan, Hong Kong, Laos, Sri Lanka, Mónaco,Nueva York, Chicago, Nueva Orleans, California, Nueva York y Ohio.

Finalmente llegaron las vacaciones de verano, estaba todo listo, equipaje, reservas, un par de manojos de pasajes para distintos medios de transporte, una cantidad patética de dinero y un bikini nuevo que Ataru compró para Lum como si no fuera lo único que usa siempre.

Dos semanas de viajes en aviones, trenes, bondis y barcos, finalmente despegaron de Ohio con destino a San Agustín, Florida. Luego de horas de vuelo, el capitán hizo un anuncio inentendible. En dicho anuncio explicó que el huracán de la semana llegaría antes de lo previsto y tendrían que aterrizar en una pequeña ciudad llamada Heatherfield.

Aterrizaron y Ataru al ser un menor de edad que nunca salió de su barrio y su primer viaje solo lo hacía con un extraterrestre, se fueron del aeropuerto sin hablar antes con la aerolínea para arreglar su situación. Así que se venía una jornada interesante para Ataru y Lum, y todo empezaría cuando él divisó una colorada misteriosa.