Los Jóvenes Titanes no me pertenecen.


¿Dejaste que me matara?

¿Tú sabías de esto?

Es tu culpa. No estuviste ahí para protegerme. Te pusiste de su lado.

Todo esto es tu culpa, Chico Bestia.

Chico Bestia se levantó sobre exaltado. De nuevo ese maldito sueño. No era una pesadilla, para el no. Su verdadera pesadilla era cuando se despertaba, sabiendo que Raven no volvería a estar a su lado jamás. Hace unos pocos días empezó a soñar la voz de Raven, diciéndole que su muerte era su culpa, hasta el punto que él empezó a creer que era cierto. Si Raven lo decía debía ser cierto.

Habían pasado dos semanas desde la muerte de Raven. Obviamente todos los Titanes estaban afectados. La noticia llegó en unos cuantos días a oídos de los Titanes Este. De ahí, no paso mucho para que el resto de los Titanes lo supiera. Cabe decir que Melva, Timmy y Teether sufrieron demasiado para sus pequeños corazoncitos. Incluso Bobby no tenía su enorme sonrisa de siempre. Los demás Titanes lloraban su muerte. Después de todo, era una Titán extremadamente poderosa, además de una buena amiga.

Dando una mirada al reloj de su mesita de noche, Chico Bestia gruñó a la hora.

5:32

Sabiendo que no volvería a dormirse, se levantó con otro gruñido. Salió de su habitación, encontrándose con la completa oscuridad de los fríos pasillos.

"A Raven le hubiera gustado este ambiente. Hubiera salido por un té…" Pensó. Sintiendo lágrimas empezar a nublar su vista, ahuyentó el pensamiento y caminó hacia la sala común.

Llegando se dio cuenta que llovía un poco afuera. No le dio importancia, y se sentó en el sofá circular. Hasta que se dio cuenta de un pequeño libro apoyado ente el respaldo y el descansa brazos.

El Cuervo. Edgar Allan Poe.

Ahí fue cuando Chico Bestia lo perdió. Lágrimas salieron de sus ojos esmeraldas, mientras que su cuerpo se convulsionaba en sollozos irregulares. Pasó el tiempo, no sabía cuánto, pero cuando se dio cuenta ya había amanecido. No dejó de sollozar hasta que la puerta se abrió. Volteando a ver quién había entrado, vio a Robin. Lágrimas salían de sus ojos todavía, pero no le importó.

Robin fijó su mirada en él. Aún debajo de la máscara se notaban grandes ojeras que, Chico Bestia pensó, fueron formadas por horas de no dormir buscando el paradero de Terra.

Al igual que él, Robin estaba abatido. No dejaría que nadie lo supiera, pero la pérdida de Raven le dolió más de lo que él pensaría que le dolería una pérdida de uno de sus amigos. No solo era algo malo para el equipo, pues era la Titán más fuerte de los cinco, fue algo malo para Richard Grayson, no para Robin. Robin era solo el líder. Dick era el amigo. Raven y él habían formado un lazo muy especial, conocían casi todo el uno del otro, se apoyaban en las buenas y en las malas. Raven incluso lo ayudaría con Starfire dándole el consejo sabio que el chico a veces necesitaba.

Robin murmuró un pequeño saludo y caminó a la cafetera. Mientras su bebida se preparaba, caminó hacia donde estaba Chico Bestia y se sentó a su lado. El silencio cayó sobre el lugar, solo interumpido por el suave ronronear de la cafetera en funcionamiento.

Hasta que Robin habló.

—¿Cómo estás? —trató de hablar en un tono calmado, pero su voz ronca se quebró un poco.

—Perfectamente —Chico Bestia no sabía si trató de decírselo en sarcasmo, o si trató de convencerse a sí mismo que estaba bien. Después de unos segundos de tenso silencio continuó— ¿Tú?

—La extraño.

—Todos la extrañamos —una nueva voz interrumpió.

Robin y Chico Bestia giraron la cabeza para ver a Cyborg sentado en una de las sillas del comedor. Su mirada estaba fija en el café humeante entre sus manos.

—Era nuestra amiga. Raro sería si no la extrañáramos —continuó después de unos segundos, no molestándose en levantar la cabeza de su bebida.

Chico Bestia no pudo más que levantarse e irse. No quería compañía, no quería estar recordando lo buena que era Raven. No quería seguir pensando en ella, pero tampoco quería olvidarla.


En su cuatro había algo. Algo familiar, un aroma demasiado familiar. Pero no podía recordar qué. Sentándose en su cama reparó en el pequeño papel, doblado de una forma tan pulcra que estuvo seguro que él no lo había puesto ahí. Alargó la mano para tomarla y reconoció la letra de inmediato.

Terra.

Ben's restaurante. ¿Recuerdas? El mejor pastel en la historia de los pasteles. 11:00 pm. Hoy.

-Terra.


Wuuuu. Dios mío, ¡tuve un mega bloqueo horrible! No se lo imaginan, Dios. Pero llegué de nuevo y estoy feliz de volver a poder escribir, aunque siento que, no sé, escribo medio rarito. Ya, equis. Hoy es mi día de no hacer nada y pienso y trataré de hacer actualizaciones masivas. Y también trataré de actualizar historias olvidadas (léase Hospital Psiquiátrico hahaha).

¡Pero deben dejar revieews! Les prometo que me ayudan a motivarme.

;Aurora de Logan;