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- Son sueños; Capítulo dieciocho.~
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Un momento después ya estabamos todos para irnos, se acabó.
Resulta que en la villa de la arena nos habían echado de menos. Era curioso, porque a mi, lo que se dice estima, pues no me tenían, pero me alegré cuando los médicos con los que trabajaba normalmente, me saludaron muy amables, preguntándome que tal me había ido por la villa de la luna, y explicándome las novedades que habían surgido.
El caso es que Gaara ya me había dicho que las fiestas de la villa estaban próximas, así que no me quedó mas remedio, aunque he de reconocer que fue por iniciativa propia, que ayudar a montar algunas cosas, y encargar otras.
- Me tienes que ayudar.- Entré en el despacho de mi querido marido y me levantó el dedo para que esperase, estaba hablando por teléfono.
- Ajá, ya... Bueno... Quedamos así entonces, un saludo Tsunade.- Gracias.- Colgó y me miró.- Dime.
- ¿Pasa algo?- Pregunté.
- No nada, cosas de jefes, nada importante, dime, en que te ayudo. Me preocupaba que no me dijera que pasaba. Cruzó los brazos en la mesa.
- Bueno, el caso es que Temari me ha pedido que te trajera estos documentos, que si no me equivoco son permisos para las fiestas, y que por favor me dieses los números de los feriantes del año pasado que le gustaron mucho a la gente.- Acabé. El asintió y se puso a rebuscar por los cajones, al final, sacó una libreta y me la dio.
- Aquí está todo.- Me levanté.- Espera...- Me giré.- Veras... Bueno nada, déjalo.- Ladeé la cabeza.
- Dímelo, por favor, todo lo que pienses es de mi interés, y si es algo que te puedo ayudar, mejor, quiero serte útil.- El suspiró.
- Quiero que vengas conmigo a inaugurar las fiestas.- Alcé las cejas. Gaara nunca me había dicho de hacer nada así juntos, sabia lo poco que le gustaba a su gente, y normalmente a estas cosas iba el solo.
- Está bien, iré.- El alzó las cejas.
- ¿De verdad?- Asentí.
- Quiero que la gente vea que soy buena persona.- El rió.
- Significa mucho para mi.- Me acerqué y lo abracé.
- Ese es otro motivo más entonces.-Cogí la carpeta y me marché.
La semana pasó volando y llegó el sábado, el día de la inauguración de las fiestas en la villa de la arena, por suerte en esta villa no hacia el frio infernal que en la villa de la luna.
Me puse el kimono tan bonito que habían tejido para mi las artesanas del pueblo, era rosa pastel, como mi pelo, y tenia flores de cerezo en blanco, como mi nombre. Me arreglé como pude el pelo tan larguísimo que tenia hacia un lado con una trenza y un pequeño adorno.
Salí de mi habitacion un poco nerviosa, inspiré varias veces y al final de la escalera encontre a Gaara con un kimono color vino precioso.
- Que guapo estas.- Le dije sincera.
- Igualmente, con ese kimono estas preciosa.- Me sonrojé.-¿Estas nerviosa?
- Mucho, muchisimo...- Anduve de su brazo, todo el trayecto hasta la plaza central de la villa, donde habian colocado un pequeño escenario, subí temblorosa y me coloqué junto a Gaara, unos minutos despues, todo el mundo aplaudia el discurso que habia dado Gaara, yo tambien lo hice.
Despues, varias personas se acercaron para saludar a su jefe y preguntarle que tal todo por la villa de la luna, e incluso hubo gente que me pregunto a mi que tal habia ido por alli, si habia sido duro. Yo conteste de muy buena gana, me hacia ilusion, que la gente me mirara, al menos, de manera cordial. Paseamos por las calles, adornadas con todo tipo de decoracion festiva, algunas inspiradas en los niños, otros en el antiguo Japón, otras con muchos tipos de luces, la verdad es que me lo estaba pasando pipa. Fuimos a cenar con Kankuro, Temari y Shikamaru.
Una vez cenamos nos encaminamos a ver qué tal había quedado la feria.
Cuando estábamos mirando las tiendecitas, no pude evitar acordarme del globito que me regaló Sasuke.
Entristecí, lo echaba de menos , mucho, por confusiones y orgullo, el tiempo que podríamos haber aprovechado, lo malgastamos.
Llegamos de nuevo a casa, y me tiré en el sofá de aquel gran salón, que un día me enseñó, lo que era este mundo. Lo recuerdo, y también recuerdo que posiblemente en poco tiempo vuelva a pasar otra desgracia.
- ¿Te ha gustado la feria?- Me incorporé y vi a Temari.
- Si mucho, la verdad que la aldea cambia mucho cuando se decora.- Le dije, ella sonrió. Yo me solté el pelo.
- Lo tienes muy largo, que envidia...- Reí.
- Es un estorbo, me gusta, pero es muy incomodo, acabaré cortándomelo.- La miré, ella sonreía triste, se le notaba.-¿Pasa algo?
- No, solo que estoy cansada...- Alce las cejas.
- Ya.- Me acerqué a ella.-¿Sabes que puedes contar conmigo verdad? Que aunque sea la esposa de tu hermano, no tiene porque saber las cosas que nos contemos.- Ella suspiró.
- Necesito que verifiques algo.- Me cogio de la mano, y me arrastro casi corriendo a su habitación, cerró la puerta y me acompañó hasta la cama para que me sentara.- Mírame la tripa.
- ¿Qué? ¿Para qué?- Ella me cogio la mano y la puso encima de su estómago.
- Mira a ver qué hay...- La miré con cara extrañada, pero la obedecí. Solté la mano en cuanto lo vi.
- Temari... Estas...- Me aseguré de nuevo mirando detenidamente.- Sí, estas embarazada...- Alucinaba en colores. De repente se puso a llorar desconsoladamente.
- Tienes que hacer algo.- Me dijo con los ojos empañados en lágrimas.
- ¿Algo?¿Cómo que?- Pregunté asustada, un rato después cuando se calmó, habló.
- No puedo estar embarazada, quiero que me provoques el aborto.- Me separé de ella.
- ¿Estás loca? No puedo hacer eso.- Ella me cogio de las manos.
- Tienes que hacerlo... Yo no puedo ser madre ahora...- Alucinaba.- Shikamaru se enfadará, igual que Gaara.- Me aparté de nuevo de ella.
- Temari... Te entiendo, pero dudo que Gaara o Shikamaru se enfaden, además, si lo haces, seguro que te arrepientes...- Ella negó con la cabeza.
- No puedo Sakura... Soy muy joven.- Yo me reí y me senté a su lado.
- Vaya excusa más mala, contra más joven mejor. El cuerpo se recupera antes. Además, llevas mucho tiempo junto a Shikamaru. No te tiene que asustar.- Me levanté.- Aún así, piénsalo bien, estoy segura que ninguno de los dos se va a enfadar.- Ella se secó las lágrimas y me abrazó.
- Tienes razón... Hablaré con el.- Asenti.
- Cuenta conmigo para lo que sea.- Fui a abrir la puerta y me encontré con Shikamaru.
- ¿Pasa algo?- Yo miré a los dos, y sonreí como pude.
- Nada, cosas de chicas.- Pasé por su lado y me marché.
Cuando acabe mi jornada laboral, me dirigí a mi habitación y me puse a leer un rato un libro de medicina, sobre el embarazo y el parto.
Un rato después llamaron a la puerta, me había quedado dormida.
- Soy Gaara.- Me levanté aturdida y me limpié la baba de la boca, si, babeaba cuando dormía.
- Perdona.- Le dije cuando le abrí.- Es que me había quedado dormida.- Sonreí. Y como buen ninja que es, me preguntó.
- ¿Porque lees ese libro?- Mierda.
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holaaa!
que os ha parecido? besos!
