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- Son sueños; Capítulo veintidos.~

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- Si es otra persona,¿también lo recibes así?- Reí en el cuello de Sasuke.

Pasaron volando seis meses después de la boda, nos plantamos en junio en nada, y yo cada vez estaba más deprimida. Después de pasar la noche de la boda junto a Sasuke, al día siguiente me desperté sin el, ya se había ido antes de amanecer. Y además, no lo había vuelto a ver desde entonces. Y, habían vuelto a destruir otra de las aldeas principales, todo devastado, y estuvimos recuperándolo todo como hicimos ya una vez, al menos yo, y habian arrasadootra aldea cercana a la de la luna, hacia prácticamente dias. Esta última vez, Gaara mandó a casi todos los médicos menos a mi, sabía que se me echarían encima, y yo estaría moralmente destruida. Y me sentía muy mal, hasta ahora no lo quería pensar, pero me sentía la responsable de todo lo que pasaba, aunque quería pensar egoístamente, que yo también tenía derecho a la vida, se me rompía el corazón cuando veía todos los muertos que provocaban esas catástrofes.

Me calcé el top rojo hasta el ombligo y un short alto tejano.

Bajé a mi consulta en el hospital y me puse la bata. Estaba pasando informes en el ordenador cuando llamaron a la puerta.

-¿Puedo pasar?- Alcé la vista y era Temari, que tenía un barrigón impresionante.

- Pasa, te estaba esperando.- Me levanté y la ayudé a que se tumbara en la camilla, apagué la luz y le hice una ecografía.- Está enorme, tiene unos mofletes preciosos.- Ella se incorporó un poco para mirar la pantalla.

- No veo nada.- Le sonreí.

- Cuesta un poco.- Moví el ecografo, y mire que todo estuviera bien.- Está todo muy bien Temari.- Le limpie el líquido de la barriga y la ayudé a levantarse.

- El mes que viene ya entras en el final del embarazo, así que intenta controlar la comida porque puede ser que engordes más, y te haré unas pruebas más.

- ¿Cómo que?- Me preguntó.

- Prueba de sangre y de azúcar.- Ella asintió, se colocó las ropas y se sentó en la silla delante mío.

- ¿Sabes algo de la misión?- Dejé de apuntar en sus informes, en realidad sí, Kankuro se había puesto en contacto con su hermano para decirle que Shikamaru había sufrido una herida leve, y que tardarían dos diss más en volver.

- Pues la verdad es que no.- Mentí, no quería darle disgustos.- En cuanto sepa algo te lo diré.

Mes despidió y el día pasó entre visitas y más visitas.

Salí del hospital y una bofetada de calor me recibió en la calle, esta aldea era horrible. Entré en la casa Kazekage y me fui directa al despacho de mi marido.

Toqué un par de veces y entré. Estaba levantado hablando por teléfono hacia la ventana.

- Me hace falta aquí...Tenéis de sobras con los médicos que hay... Yo no me puedo quedar sin ella porque si pasa algo grave no tengo a nadie... Cualquier otra cosa me llamas... Adiós.

- ¿Todo bien?- El se sentó en la silla y yo me puse encima. Vale, no era lo normal, pero la falta de contacto humano, y que nos lleváramos tan bien, había hecho que entre Gaara yo avanzara un poco más el contacto entre los dos.

- Te quieren allí. Ya les he dicho que no, pero insisten.- Yo sonreí.

- Sabes que si hago falta no tengo problemas para ir, soy médico.- El sonrió.

- Te necesito aquí. Además estarás mucho mejor, cada vez que vas allí pareces un zombie cuando vuelves.- Lo miré.

- Pienso que esto que pasa es culpa mía, quizá debería ir y afrontar el sacrificio.- El alzó una ceja.

- No digas tonterías Sakura, eres muy valiosa para arriesgarte de esa manera. Ademas, tú lo dijiste, no hay nada que garantice que haciéndolo así, las tragedias terminen.- Me levanté de su regazo y le besé la frente.

- Gracias, ¿Sabes algo de Shikamaru?- Se apoyó en la mesa, con los codos.

- Poco, que se recupera muy favorablemente, y que no les han vuelto a atacar.- Me crucé de brazos.

- Espero que vuelvan bien todos.- El asintió y llamaron a la puerta.

- Te dejo, bajaré a cenar después, si me necesitas llámame.- El me sonrió y asintió.

Yo me despedí y cerré la puerta al irme.

Por la noche, después de darle mil vueltas, decidí hablar con Gaara para hacer el viaje, aunque fuera de incógnito, para averiguar qué había allí, y entonces decidir acerca de mi futuro. No quería más desgracias, ni tampoco ser la heroina, que sacrificó su vida para salvar a los demás, solo quería la verdad.

Bajé las escaleras dispuesta a convencerle, cuando apuntó de abrir la puerta, oí algo que no me gustó.

-... Es peligroso.- Era la voz de Temari.

- No quiero hablar de eso ahora hermana.- Oí un bufido, supongo que de Gaara.

- ¿Y si la cumbre de los ancianos lo descubre que? No la podrás proteger.- Oí una silla moverse.

- Lo sospechan, pero al ver la relación que tenemos ahora, están pasando del tema.- Dijo Gaara.

- Te equivocaste.- Oi pasos como si alguno de los dos andará por la estancia.

- No, no me equivoqué, yo no quiero tenerla aquí detenida, podrá ser libre en cuanto la siguiente chica aparezca en el oráculo, y podrá decidir si se queda aquí con nosotros o no.- No estaba entendiendo nada.¿Hablaba de mi?

- Es una chica fantástica, deberías haberte casado con ella de verdad. La perderás. La perderemos.- Me tapé la boca para reprimir un grito.

- Si se va es su decisión, ni yo ni nadie es dueño de su vida Temari, compréndelo. La podemos querer, pero es ella quien decide.- Oí un bufido pero no me quise quedar a escuchar más.

Subí a mi habitación y me senté junto a la puerta cogiéndome las rodillas.

Gaara no se había casado conmigo, solo me quería proteger... Pero ahora estaba a la merced de todo el mundo, si se descubría... No podría hacer nada.¿Y ahora que? ¿Me quedaba? No, no podía, tenía que ir hasta el lugar del sacrificio y cumplir por lo que había llegado a este mundo, o al menos, saber que demonio pasaba allí.

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Holaaa!

ups! como lo hara Sakura? :D

besos!