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- Son sueños; Capítulo veintitres.~
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Subí a mi habitación y me senté junto a la puerta cogiéndome las rodillas.
Gaara no se había casado conmigo, solo me quería proteger... Pero ahora estaba a la merced de todo el mundo, si se descubría... No podría hacer nada.¿Y ahora que? ¿Me quedaba? No, no podía, tenía que ir hasta el lugar del sacrificio y cumplir por lo que había llegado a este mundo.
Tracé un plan, pasaría el día siguiente en mi habitación, diciendo que tenía un virus que por lo menos me tendría en cama tres días, y que no podía ver a nadie porque se contagiaba y era peligroso para Temari. Y por la noche, dejaría una duplicación de cuerpo, me iría hacia la aldea de la hoja, en busca de Kakashi y los demás, y ver si querían acompañarme a finalizar el viaje. Y si no querían... Bueno, hasta ahí el plan, no sé qué pasaría si no me acompañaban, pero para eso aún me tenían que decir que no.
Pensé una y otra vez en las palabras de Gaara... Él me quería, pero libre, no me ataba a quedarme ni a irme, a tener una oportunidad, la que yo quería. Creo que había sido la única persona que me había concedido la oportunidad de ser libre.
Me quedé en la cama hasta que llamaron a la puerta.
- ¿Sakura estás bien?- Usando chakra y un poco de maquillaje, conseguí un aspecto horrible.
- Pasa Gaara.- Dije con voz ronca.
Entró y su cara pasó de serena a sorprendida, se fue a acercar a mí pero lo paré.
- No, no te acerques, he cogido un virus... Y es contagioso.
- Pero...¿Estás bien?- El retrocedió un poco.
- No mucho, pero se me pasara, lo que no saldré de aquí por lo menos en tres días, porque si os lo contagio Temari está en riesgo, así que contra menos os acerquéis mejor.- El resopló y rió.
- Vale, vale... Cualquier cosa que necesites me lo dices, me voy ya...- Asenti.
- Gracias.- Cerró la puerta y preparé una pequeña mochila.
Después de un día largo de aburrimiento infinito, llegó la media noche. Hice una réplica mis y cargué mi mochila a la espalda, y abrí la ventana. Todo a oscuras. Me puse una capa negra que me cubría entera, y me puse un gorro negro, para que el pelo no se me viera.
Bajé de un salto al suelo, y me deslicé por la pared lentamente para no advertir a ningún vigilante, y me fui por detrás de la calle más transitada de la aldea, ya que sabía que la vigilancia no estaría allí. Fui hasta el final del todo, y logré pasar entre un grupo de borrachos que salían de la aldea.
En cuanto salí, caminé detrás de ellos hasta cruzar la gran explanada que había delante de la aldea, y me adentré en el bosque, que tenía árboles, pero estaban todos secos, a causa del clima de allí, que por cierto me estaba asfixiando. Paré un momento, me quité el gorro negro, lo guardé en la mochila, me hice una trenza y me volví a poner la capa.
Sabía que el viaje eran de unos tres diss, pero tenía el propósito de gastar todo el chakra posible para llegar antes, aunque sabía que era una locura, porque podrían atacarme y no tendría energías para defenderme.
Al final, mi bibe duró dos días enteros, cosa que agradecí, pero también estaba destrozada. Vi el portón de la villa de la hoja, y fui medio corriendo hacia allí, pero de repente alguien me estampó contra el suelo, dejándome inmóvil. Chillé de dolor.
-¿Quién y qué quieres? Rápido o te mato aquí mismo.- ¿Era Sai?
- Soy Sakura... La esposa de Gaara.- Moví la cabeza para que se bajara la capucha y me viera el pelo rosa.
- Sakura, ¿Qué haces aquí?- Me dejó libre y me ayudó a levantarme, si, era Sai.
- Tengo que hablar con Kakashi... Sé que es tarde pero...- Me fallaron las piernas y me senté de rodillas en el suelo, no podía más.- He venido todo lo rápido que he podido casi sin descansar.- El se agachó a mi altura.
- ¿Sabes qué hora es?- Lo miré y negué con la cabeza.- Las tres de la mañana.
- Da igual, debo hablar con el.- El rió.
- Sino descansas, Ino me matará.- Reí casi sin fuerzas.
- No puede verme nadie Sai... Y no tengo donde ir.- El frunció el ceño.
- Ve a casa de Sasuke.- Me alteré solo de oír su nombre.- El vive en las afueras y nadie te verá. Mañana a primera hora estaré allí con Kakashi.- Me levanté, esa no era la idea pero, debía hacerle caso.
- Está bien. Allí nos vemos mañana.- Le dije.
Después me indicó para llegar a casa de Sasuke.
Me pegué todo lo que pude a la muralla que cubría la aldea, hasta llegar a la otra punta casi. Salté la muralla apoyándome en el suelo, estaba muerta, tanto de energía como de sueño. Anduve hasta casi llegar a la casa principal, pero un ruido me alertó. Rápido me quité la capucha, para que, sea quien sea, que no me hiciera daño.
- ¿Sakura?.- Me giré y vi a Sasuke bajar de un árbol. Me lancé a sus brazos.
- ¿No me habías reconocido?- Dije casi inentendible en su pecho.
Me cogio en brazos y de un salto entro en la casa. No me soltó cuando llegamos sino que me dejó en una cama. No reconocí la habitación, ni la cama.
- Te había reconocido, pero no entiendo qué haces aquí.- Estaba sentada en la cama y el me alzó la barbilla.
- Estoy muerta... ¿Me puedo duchar?- El me miró, debía tener un aspecto horrible, y asintió.
Me levanté y dejé la mochila y la capa al lado del armario. Me giré y encontré a Sasuke con una toalla y lo que parecía una camiseta negra.
- Te dejo que descanses.- Se giró para irse y yo me abalancé a su espalda.
- Duerme conmigo... Te echo de menos.- Le dije, lo vi asentir.
Me metí en el baño, que era enorme, y me duché con agua fría. Hacia una calor espantosa. Me puse unas bragas limpias y la camiseta que me había dado Sasuke, una de manga corta con el símbolo de su clan.
Salí con vergüenza y lo vi acostado en la cama, sin camiseta.
Me apresuré a meterme en la cama a su lado y vi en la mesita de mi lado dos bolas de arroz.
- ¿Son para mí?- El quitó la vista del pergamino, me miró y asintió.- Gracias.- Me los comí con demasiada ansia. Cuando acabé, el dejó el pergamino y se tumbó, alargando la mano para apagar la luz, y apoyándose en un codo, mirándome.
- ¿Qué ha pasado?- Retorcí la sabana azul y me tapé hasta la barbilla. Medité un momento las palabras para decírselo.
- Él matrimonio de Gaara y mío era falso, solo quería protegerme, sin atarme... Y yo no lo sabía.- Me giré de espaldas a él y cerré los ojos. El se acomodó en mi espalda y me abrazó. Caí dormida al instante.
Desperté oyendo unas voces. Abrí los ojos lentamente y miré la hora, la una de la tarde, Dios mío, que tarde, pero había dormido de maravilla.
Me puse el sujetador y el pantalón corto y me asomé por la escalera. Eran Sai y Kakashi.
- Solo me dijo que el matrimonio con Gaara era falso, nada más.- Dijo Sasuke.
- Venía muy cansada Kakashi, se desplomó cuando la encontré.- Dijo Sai.
- ¿Está durmiendo ahora?- Preguntó Kakashi. No oí la respuesta.
Bajé las escaleras y todos me miraron.
- Hola Kakashi.- El me alcanzó y me abrazó.
- Hola dormilona.¿Has descansado bien?- Asentí en sus brazos.
- Bueno, yo me voy ya, cualquier cosa me avisáis.- Dijo Sai, y desapareció.
Ellos se sentaron en el sofá y yo en uno de los sillones.
-¿Qué ha pasado?- Entristecí, seguramente ya se habrían dado cuenta de que no estaba allí.
- Oí a Gaara hablar con Temari, y en esa conversación hablaban de que el matrimonio era una farsa, Gaara quería que yo fuese libre de decidir si quedarme con él o irme, cuando el oráculo encontrara a otra persona. Y que no me podría proteger en el caso de descubrirlo los ancianos.- Paré y bajé la mirada.- He venido a buscarte... Porque quiero acabar el viaje Kakashi, que me acompañéis, lo haré sola, o con vosotros, pero debo hacerlo, estoy cansada de las miradas de la gente y de las catástrofes, no puedo más.- Un silencio sepulcral inundó la sala.
- ¿Por eso me buscabas?- Asentí.
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Holaaa!
Aquí teneis el capitulo!
besos :D
