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- Son sueños; Capítulo veiticuatro.~

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-¿Por eso me buscabas?- Asentí.

- Lo haré con vosotros o sola, pero me siento tan culpable de todo lo que pasa...- Kakashi no me dejó acabar.

- Te dije que no te sintieras culpable.- Lo miré.

- Lo he intentado, pero han habido muchas catástrofes en poco tiempo, y no dejo de pensar en toda la gente que ha muerto... Al menos quiero saber la verdad.- Lo vi tragar saliva, sabía que no le gustaba mi idea, y la cara de Sasuke... Se le notaba que tampoco quería.

- ¿Y Gaara?- Se me encogió el corazón.

- No sabe nada... Ni quiero que lo sepa. Supongo que a estas alturas ya se habrá dado cuenta que no estoy.- El suspiró. Deseaba que dijera que si.

- Eres muy valiente...- Cerré los ojos.- Preparaos, saldremos esta noche.- Solté el aire contenido y sonreí. Aunque desde que había tomado la decisión estaba muerta de miedo. Se marchó diciéndonos que él se encargaría de avisar a los demas, y que quedaríamos a media noche fuera de la aldea para partir, que era importante que no me viese nadie.

- Así que solo buscabas a Kakashi.- Me di la vuelta cuando oí eso, y miré a Sasuke.

- ¿Es el líder de vuestra misión no?- Alcé una ceja.

- Parece que te llevas de maravilla, porque incluso a él le has recibido con un abrazo.- Me reí.

- ¿Estás celoso?- Se cruzó de brazos alzó una ceja y se dio media vuelta.

Yo corrí y salté a su espalda, aunque él fue más rápido y se giró cogiendome de frente y rodando.

Le cogi el pelo y lo acerqué a mis labios, lo besé con pasión, y él me respondió de la misma forma, me tiró al sofá sin despegarse de mi, y se acomodó entre mis piernas.

- Mía...- Susurró en mi cuello, y sentí un mordisco. Gemí.

Dormimos hasta las once de la noche, y preparamos la mochila. Salimos por donde vine yo el otro día, y subimos a un gran árbol a esperar a los demás. Notaba a Sasuke raro, pero no quise preguntar.

- Ya están aquí.- Me dijo Sasuke. Yo me fijé en las ramas de los árboles y vi que había sombras. Una bajó en frente mío.

- Iremos hasta la primera guarida y allí hablaremos.- Lo distinguí, era Kakashi. Los seguí hasta que entramos en la guarida y bajamos al sótano.

Se descubrieron los rostros y yo hice lo mismo.

-¡Sakura!- Gritó Ino y se abalanzó a abrazarme, yo la estreché contra mi.

-¿Esta era la misión?¿Venir a ver a la esposa de Gaara?- Murmuró Karin, que se colocó al lado de Sasuke.

- No.- Dije yo.- Quiero retomar el viaje.- Un "¿Qué?" Conjunto se oyó.

- ¿Qué dices Sakura?- Preguntó Naruto, y Hinata me abrazó.

Conté toda la historia con pelos y señales de lo que había pasado.

- Eres experta en descubrir cosas sin preguntar.- Rió Suigetsu. Yo sonreí.

- Pero...- Miré a Ino.

- Ino debo hacerlo...- Bajó la mirada.

- Viajaremos de noche, siempre, y dormiremos por el día.- Asentimos todos y nos pusimos en marcha.

Llegamos por el día a una guarida donde no paramos la primera vez. Fui a investigar y vimos que daba a un pequeño lago, cubierto por árboles.

Por la noche, cuando ya no podía dormir después de todo el día, fui a mojarme los pies un rato, hacia un calor espantoso.

-¿Que haces aquí?- Me encogí de hombros y volví ha mirar el lago. Era Sasuke.

- Intentar quedarme con las cosas bonitas de este maldito viaje.- Pasaron segundos, e incluso creo que minutos hasta que al final abrió la boca.

- Lo siento.- Me giré bruscamente.

-¿Que sientes?- ¿Sasuke era capaz de pedir perdón?

- Que tengas que pasar por esto, pero nosotros pensamos en que esto es lo que nos salvara, y la vida de una persona no vale más que la de todas de este mundo.- Habia vuelto el Sasuke del día que lo conocí.¿Porque? Fruncí el ceño y abrí la boca para después cerrarla y suspirar.

- ¿Y quien os garantiza que sacrificando chicas como si fueran cabras os salvaréis? En serio, no tiene sentido. ¿Porque no lucháis contra eso que os hace padecer?- Lo dije casi gritando.

- Cálmate.- Me dijo en un susurro.

-¿Que me calme? Sasuke, soy un maldito sacrificio para vuestro maldito mundo...¿Y me pides que me calme?- El se acercó un poco, me tapé la cara intentando reprimir las lágrimas pero no pude.- No tenéis derecho ha hacer esto a las personas...

- Es vuestro destino.- Dijo.

-¿Mi destino? Tendría que ser yo la que eligiera lo que quiero hacer con mi vida, no una panda de pirados.- Estaba enfadada si, pero lo había elegido, en parte.

- Te ibas a casar con mi clon impostor y con el estúpido de Gaara y no los amabas,¿También lo elegiste tu?- Me quité las manos de la cara y lo miré con las cejas alzadas.

-¡Al menos me iba a salvar! Ojalá Gaara lo hubiese hecho de verdad, ojalá me hubiese amado...¡Maldita sea! ¡Al menos él me apreciaba de verdad y no me ha utilizado como un pañuelo de usar y tirar!- Le vi apretar los puños hasta ponerse los nudillos blancos.

- Tendrás que venir por las buenas o las malas.- Fruncí el ceño.

-¡Ya lo sé!- Me giré para no verle.

- Y si sirves el sacrificio es tu destino...- ¿Lo había dicho con un poco de tristeza? Esto es horrible.

- Me dijiste que me protegerías...- El me miró, y entonces lo entendí.- Ahora lo entiendo...- La ira me inundó todo mi ser.- ¡Me lo dijiste para que no me quedara con Gaara y continuará con vosotros el viaje! ¡Solo por tu interés! ¡Eres un maldito! ¡Sabias lo que yo sentía y te aprovechaste! ¡Cómo puedes ser tan miserable!- De los ojos me brotaban lagrimas, se había burlado de mi en todo su esplendor.- Yo... Yo creía que...- Las piernas me fallaron y el desconsuelo me vino de golpe. Lloré como nunca lo había hecho, me llevaban a mi propia muerte, me habían engañado, había confiado en alguien que creía que me apreciaba, y lo peor... Me había enamorado de el.- Te odio... ¡Te odio con todas mis fuerzas!

En un momento me tenía entre sus brazos contra la pared, ni siquiera me había hecho daño al desplazarme con el, aun viendo la furia en sus ojos momentos antes. Yo había cerrado los ojos, y los abrí cuando noté una caricia en la barbilla.

-¿Qué...?- Susurre muy bajito cuando le tenía tan cerca que su respiración rozaba mis labios.

- Eres una molestia...- Cerré los ojos de nuevo y me alcé hasta tocar mis labios con su mejilla, y antes de qué pudiera retirarme, el giró la cara y posó sus labios en los míos, lo noté tensarse bajo de mi, pero bastó un momento para que yo tomara la iniciativa de nuevo moviendo los labios, poco a poco subí las manos hasta su cuello y me aferré más a el, después de minutos así, note que destensaba los hombros y bajaba las manos hasta mi cintura, y me la apretaba. No quería esto porque sabía que me haría daño, pero lo quería.

- No voy a dejar que te pase nada.- Lo empujé.

-¿¡Y qué harás!? ¿¡Sacrificarte por mi!?- Me fui de allí y me metí en el saco de dormir, a llorar desconsoladamente.


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holaaaa!

que os parece?

Besos:)