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Lucky Number 13
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—Resumen: Hinata llevaba tiempo enamorada del mejor amigo de su hermano, y vio su oportunidad de que su amor fuese correspondido cuando este le dio un beso en un evento de besos que hubo en su instituto, pero no pensó que aquel beso traería consecuencias; que se volvería un desastre y que acabaría con que el instituto entero la odiara. Solo esperaba que su príncipe pudiera salvarla de los malvados que la rodeaban.
—Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, le pertenecen a Masashi Kishimoto pero la historia es de mi total autoría. Lea bajo su propio riesgo y si la historia no es de su agrado, no la lea.
—Advertencias: OOC (Out of Character)
—Rating: T (+15)
—Notas: La historia fue escrita en formato original y por eso un poco la diferencia entre las personalidades y actitudes de los personajes, pero quise publicarla aquí en Fanfiction porque quería hacer algo con NaruHina una vez más. También espero que esta historia sea de su agrado.
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Capitulo 3
Stupid Boy
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¿Qué debería hacer?
Luego de su discusión con Sasuke había llegado a parar al gimnasio donde se entretuvo encestando algunos balones mientras intentaba aclarar sus pensamientos. Quizás Sasuke tenía razón, quizás debería decirle a Hinata lo que sentía y era posible que las cosas cambiaran si él confesaba lo que sentía. Tenía una pequeña posibilidad pero…
Lanzó un balón hacia la canasta, este golpeó el aro de esta y no entró en ella. Naruto maldijo y se sentó en el suelo de la cancha de básquet del gimnasio. Se agarró la cabeza con las manos y tiro su cuerpo hacia atrás, quedando acostando sobre el suelo. Cerró los ojos y pensó en Hinata. ¿Qué pasara si lo hacía? ¿Ella le diría que también lo amaba? No, ella debía de odiarlo. Él era un idiota. Ella estaba siendo molestada por sus fanes y él no hacía nada para impedirlo. Lo mandaría al infierno y si ella lo hacía, él se lo merecía…
Su móvil comenzó a vibrar en su pantalón.
Naruto maldijo. ¿Quién interrumpía su charla consigo mismo?
Sacó el aparato de sus bolsillos y observó la pantalla táctil. En esta, la cara y el nombre de su mejor amigo aparecían. ¿Qué quería? Oh. Bueno, debía de ser bueno que él lo llamase por cómo habían terminado las cosas. Era Naruto quien tenía que disculparse con él iba a aprovechar ese momento. Tomó la llamada.
—Sasuke…—murmuró Naruto sentándose—Escucha yo…
—¡Naruto!—exclamó una voz femenina chillona que no era la de Sasuke y esto asustó a Naruto. Era Sakura, su hermana. ¿Por qué lo llamaba con el teléfono de su novio?
—¿Sakura?
—Ayúdanos—escuchó que ella decía y Naruto se dio cuenta de algo. La voz de su hermana sonaba diferente, estaba algo… ¿llorosa? ¿Por qué estaba llorosa? Naruto también se dio cuenta de otra cosa. Se escuchaban voces como si estuviesen discutiendo y había otra persona llorando.
—¡¿Qué diablos pasa?!—preguntó Naruto algo alterado—¿Le paso algo a Sasuke?
—¡Es Hinata!—gritó ella y Naruto sintió como su corazón bajaba hasta sus pies. ¿Hinata? ¿Qué le pasaba a Hinata?
—¿Qué pasa? ¿Dónde están?—decidió preguntar.
—Estamos en la azotea…—dijo Sakura con voz temblorosa.
—¡Voy para allá!
—Espera…—gritó Sakura antes de que Naruto colgara—Ven por las escaleras…—se atragantó y Naruto gimió—Que están cerca del servicio cerca de la cafetería—un lloriqueo—Ven rápido…—pidió con voz llorosa.
Naruto colgó y se puso de pie rápidamente, sus zapatillas de deporte resbalaron sobre el suelo pulido y estuvo a punto de caerse, pero pudo equilibrarse y salió corriendo hacia el lugar. Corrió y corrió lo más rápido que pudo, vio a un par de sus amigos por el camino pero no se detuvo. Su corazón latía rápidamente y su mente no dejaba de reproducir imágenes horribles. ¿Qué mierda le había pasado a Hinata como para que Sakura estuviese llorando y porque mierda estaban en la azotea?
Vio los servicios que Sakura había dicho y corrió más, luego vio las escaleras. Se metió en ellas y comenzó a subirlas rápidamente hasta legar a la azotea, pero cuando estuvo a punto de llegar hasta esta vio una horrible escena que lo dejó anclado sobre el piso. ¿Qué mierda? ¿Qué mierda había pasado? Lentamente se acercó y se arrodilló al lado de su mejor amigo.
—Dobe…—murmuró Sasuke levantado la mirada hacia él.
Oh dios. Esto era raro. Sasuke estaba pálido. Naruto bajo la mirada hacia Hinata, quien estaba entre los brazos de Sasuke. Estaba inerte y… Naruto gimió mientras la veía. El lado derecho de su rostro estaba bañado de sangre y tanto la camisa del uniforme de Sasuke como la de Hinata estaban manchadas de esta.
—¿Q-que mierda paso aquí?—preguntó Naruto mientras estiraba una mano hacia Hinata y tocaba su rostro. ¿Por qué estaba así?
—¡Naruto!—exclamó una voz chillona.
Naruto miro hacia donde había venido la voz. Una chica estaba de pie al final de las escaleras. Naruto frunció el ceño mientras la reconocía. ¿Shion? ¿Qué hacia ella allí? Bueno, ahora no era el momento, él había terminado con ella. Naruto apartó la mirada y miro a su hermana, quien ahora lloraba casi ahogándose.
—Sakura-chan…—la llamo Naruto—¿Qué mierda paso aquí?
Sakura levantó una mano y apuntó hacia escaleras arriba. Naruto siguió su mano y miro otra vez a Shion. Se puso de pie y caminó hacia ella pero una mano lo detuvo. Miro hacia el agarre, era Ino quien lo había agarrado.
—Espera…—murmuro Ino.
—Dime que pasó—exigió Naruto.
—¡Eres mío Naruto!—escucho que Shion decía.
¿Suyo? ¿De qué mierda hablaba su ex novia? Mierda. ¿Qué había pasado allí? ¿Por qué Shion estaba con ellos? ¿Por qué Hinata estaba en el suelo con su frente abierta?
—¿Tuyo? ¡¿Acaso estás loca?!—exclamó Naruto tirando de su brazo con fuerza y apartándose de Ino—¡Es mejor que me digas que mierda paso aquí antes de que lo averigüe yo mismo!—demandó Naruto apretando los puños. Estaba esperando que no fuese lo que su mente estaba imaginándose. ¿Acaso Shion había ido a molestar a Hinata? Sabía que Hinata, Sakura e Ino se reunían en aquel lugar cuando estaban libres, así que este no era un lugar que Shion recurría.
Ella bajo la mirada y luego alzo el mentón, como si estuviese orgullosa de lo que había hecho. Naruto sintió su furia crecer. Tenía que controlarse, no debía de golpear a una chica pero nunca había tenido tantas ganas de romper las reglas y sus principios como hombre.
—¡Eres mío Naruto y si yo no puedo tenerte ella menos!—exclamó ella y se dio la vuelta, saliendo a la azotea, unas chicas que estaban con ella se fueron detrás, siguiéndola.
¿Qué mierda balbuceaba? ¡Se la iba a ver! Dio un paso pero se detuvo. Ahora no era el momento. Se giró hacia sus amigos y caminó hacia Hinata, poniéndose de rodillas, la chequeo. Su brazo estaba torcido y se veía muy mal. Debían de llevarla a la enfermería rápidamente. Levantó la mirada hacia Sasuke. Miro a su amigo, este no se veía cuerdo como para ayudarlo, miro hacia Ino quien seguía llorando por Hinata y luego hacia Sakura, quien estaba en la misma situación. Ninguno de los tres estaban en sus cabales, él debía de hacer esto solo.
Tomó a Hinata de los brazos de Sasuke con cuidado y la levantó con los suyos. Naruto gimió al verla. ¿Esta era Hinata? ¿La chica que él amaba? ¿Por qué mierda aquello había pasado? Comenzó a temblar de rabia y tristeza, sus emociones encontrándose todas. Esto había sido su culpa.
—Hinata-chan…—murmuró Naruto mientras cerraba los ojos. En su mente una imagen de Hinata sonriéndole antes apareció y esto animó a Naruto. Ella se pondría bien.
Se puso de pie con ella y miro hacia sus amigos.
—Hay que llevarla a la enfermería…—dijo y sin esperar respuestas de ellos. Se dio la vuelta y comenzó a bajar las escaleras con Hinata entre sus brazos.
Mientras bajaba escuchaba los pasos de sus amigos detrás, ellos lo habían seguido. Naruto sonrió y miro hacia Hinata mientras comenzaba a rezarle a Dios. Hinata se pondría bien y podría verla sonreír una vez más. Naruto arreglaría las cosas con ella. Apuró el paso pero con cuidado. Cuando al fin estuvieron en la primera planta y comenzaron a caminar por el pasillo hasta la enfermería, vio como algunos alumnos se quedaban mirando hacia ellos y gemían horrorizados.
Naruto movió la cabeza y siguió caminando rápidamente. Cuando llego a la enfermería, Sasuke se adelantó y abrió la puerta de esta. Cuando entraron, Naruto maldijo. Bonito día para que la enfermera del instituto no este de servicio hoy. Maldijo una vez más y se acercó a una camilla, dejó a Hinata sobre esta. ¿Qué debía de hacer ahora?
—Buscare a un profesor…—dijo Sakura caminando hacia la puerta.
—Es mejor que llamemos a una ambulancia—dijo Sasuke acercándose a Hinata, quien al parecer salió de su trance y colocando un paño en la cabeza de esta para detener la sangre.
Naruto se acercó y tomó su lugar.
—Hinata…—gimió Ino acercándose a Hinata.
—Creo que tienes razón Teme—dijo Naruto y dejó que Sasuke se ocupara de Hinata.
Saco su móvil de su bolsillo. Ahogo un gemido mientras se veía las manos, estaban ensangrentadas. Cerró los ojos y los abrió mientras desbloqueaba su móvil, abriendo el marcador y llamando a emergencias. Mientras la llamada se conectaba vio como Sakura entraba con un profesor, este se acercó rápidamente a Naruto y le pregunto si ya había llamado a emergencias. Naruto le paso el móvil y el profesor se hizo cargo de la situación. Ya que él no podía, sus manos temblaban y no podía encontrar su voz.
Todo paso tan rápido. Había visto a Hinata en la cafetería no hace mucho y luego ella estaba en la enfermería tendida en una camilla con su cabeza lastimada y un brazo fracturado. ¿Por qué paso esto? Hinata no había hecho nada malo, él había sido el idiota que había cometido un error. ¿Por qué ella tuvo que pagar por sus estupideces? Apretó los puños y rezó en silencio para que ella estuviese bien.
Unos minutos después escuchó el sonido de la sirena de la ambulancia. Lo bueno del hospital que estaba cerca del instituto y por eso estuvieron allí en un santiamén. Luego unos paramédicos entraron con una camilla móvil a la enfermería, apartándolos de Hinata. Naruto se apartó y se quedó viendo como ellos chequeaban a Hinata, luego de un rato, la subieron a la camilla que habían traído.
Naruto vio como se la llevaban, dio un paso hacia la salida pero sus piernas comenzaron a temblar. Cerró los ojos con fuerza y sintió las rodillas fallarle. Su cuerpo se volvió gelatina y terminó de rodillas en el suelo. Se cubrió el rostro con las manos mientras comenzaba a llorar.
Todo era su culpa. Si él hubiese detenido a esas chicas que la molestaban nada de esto hubiese pasado. Él se hizo la vista gorda con Hinata y por eso ahora ella estaba siendo llevada al hospital. No era para nada el príncipe que todos decían que era.
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Una semana después…
Había pasado una semana desde el accidente de Hinata. El incidente se había esparcido por el instituto. Las chicas que lo ocasionaron fueron sancionadas y Shion, quien fue la que cometió el acto en sí, fue expulsada del instituto. Los padres de Hinata habían estado tan disgustados cuando supieron la razón detrás de las acciones de aquellas chicas. La madre de Sasuke, Mikoto, quien para él era como una segunda madre lo había mirado con una mirada que recordarla hacia que su piel se pusiera de gallina, ella había estado tan triste y desolada por lo que había sucedido alrededor de su hija por estas últimas semanas, y el padre de Sasuke, Fugaku había desviado la mirada cada vez que Naruto iba al hospital a saber de Hinata.
Incluso sus propios padres estaban disgustados con él, lo miraban como si dijeran en sus mentes que Naruto no había sido el hijo que ellos habían criado y él también a veces lo pensaba. ¿Qué mierda le había sucedido? ¿Por qué se volvió un patán? Su actitud y tosca personalidad hizo que esto sucediera y sabía que no merecía el perdón de Hinata. Sus padres lo habían castigado y se merecía aquel castigo, a veces pensaba que incluso se merecía mucho más. Inclusive su mejor amigo y su hermana pequeña le daban el tratamiento del silencio.
Naruto iba cada fin de clases al hospital a ver a Hinata aunque él nunca entraba a su cuarto a verla, solo se sentaba fuera de este y siempre preguntaba por ella. Tenía miedo de que ella lo echara al verlo y sabía que esto sucedería una vez que él entrase a verla, se lo merecía. Naruto era quien había causado aquella desgracia.
Como cualquier día después de clases, Naruto estaba allí, sentado en uno de los asientos fuera del cuarto de Hinata. Esperando… Buscando el valor que necesitaba para dar la cara. Sabía que no era bienvenido en aquel lugar. Tanto los padres de Hinata como Sasuke se lo habían dicho con la mirada.
Sasuke… Naruto sintió un peso en el corazón cuando recordó a su amigo. Había visto a Sasuke antes, se había topado con su amigo en el pasillo y cuando Naruto le sonrió a su mejor amigo, este desvió la mirada lejos de él. Naruto se encontró algo raro que Sasuke no lo hubiese pulverizado por lo que paso con Hinata. Había sido algo doloroso y se preguntó si Hinata se había sentido de esa manera cuando él la había ignorado luego del evento.
Sintió como su pecho dolía y se llevó una mano al corazón. No había perdón para lo que había hecho.
—¿Cuándo vas a entrar a verla?—preguntó una voz femenina sacándolo de su martirio de todos los días, la cual que reconoció como la de Ino.
Naruto levantó la mirada hacia la chica rubia. Esta le sonrió y se acercó, tomó asiento a su lado. Naruto volvió la vista hacia el suelo. Luego del incidente, cuando todos lo ignoraban, Ino era la única que se acercaba a él y era la que le decía sobre el estado de Hinata.
—Yo…
Sintió la palma de Ino palmearle la espalda y Naruto la miró a la cara.
—Sé que tienes miedo pero debes ir a verla…—dijo Ino dándole ánimos.
Naruto tembló y se abrazó a sí mismo. Tenía miedo, mucho miedo de verla. Sabía que ella solo se había roto un brazo y tenía una gran herida en la cabeza, la cual la había dejado inconsciente por unos días, pero no era a esto a lo que le tenía pavor, era al rechazo. El que ella rechazara verlo.
—Me echara—dijo Naruto cerrando los ojos.
—Y si lo hace tu vuelve otra vez…—dijo la amiga de Hinata—¿Acaso te vas a rendir por eso?
Naruto tragó nervioso y suspiro. Había algo que quería preguntarle a Ino.
—¿Por qué no me odias como los otros?—preguntó Naruto. Ella era la única que le hablaba normal.
—Sé que tienes en parte la culpa pero tú no fuiste quien empujó a Hinata por las escaleras—dijo Ino y frunció el ceño—No puedo entender porque dejaste que aquellas chicas molestaran a Hinata, había sido tu error besar a Hinata delante de todos y ella fue la que tuvo que pagar por ello.
—Lo se…—admitió Naruto. Él debió dejar que Kiba besase a Hinata y no hubiese habido problema, pero él tuvo que arruinar el evento siguiendo sus instintos.
—¿Por qué no las detuviste?—preguntó Ino la pregunta del siglo.
Ni él mismo sabía esa pregunta. Solo había estado enfadado porque Hinata lo rechazó cuando él había querido besarla con tantas ganas, quizás fue el rechazo de aquel día que lo cegó y su ira hacia ella le impidió hacer algo al respecto.
—Yo…—comenzó a decir Naruto pero Ino hizo un ademan de manos.
—Está bien, tú tienes tus cosas…
Naruto negó con la cabeza.
—No sé por qué no lo hice—le confesó—Estaba tan enfadado por su rechazo.
—¿Rechazo?—pregunto ella levantando una ceja y mirándolo confundido.
Naruto asintió.
—¿Te refieres a rechazo cuando ella no dejó que la siguieras besando?—sugirió Ino entrecerrando lo ojos.
Naruto se ruborizo y volvió a asentir. La verdadera razón era tan infantil que se avergonzaba de sí mismo y sus estúpidas acciones. Ino soltó una risotada.
—Vamos, si conoces un poco a Hinata sabes que el afecto en público no le gusta—dijo ella—La estabas devorando en medio de un evento, delante de una multitud y era obvio que Hinata iba rechazarte, no porque no quisiera besarte, porque tú le gustas mucho…—murmuró Ino y Naruto abrió la boca. ¿Qué había dicho?
Ino sonrió cuando al parecer se dio cuenta de lo que había dicho.
—¿Sabes que le gustas a Hinata, verdad?—preguntó ella con una sonrisa maliciosa.
Bueno… Naruto se ruborizo. No era que Hinata se lo había dicho, era solo que se había dado cuenta por las acciones de la chica. Antes, cada vez que él se acercaba a ella, Hinata se ponía nerviosa y roja como un tomate. Pero escuchar a Ino decirlo con mucha certeza hacia que Naruto se sintiese algo feliz, ya que eso quería decir que sus suposiciones eran verdad. Le gustaba a Hinata así como el gustaba de Hinata.
Pero… era tan tarde, ya no se podía hacer nada. Hinata debía de odiarlo ahora y verlo debía de ser una aberración para ella. Así que incluso lo que sentía por ella no importaba. Él había sido un imbécil que no había aprovechado la ocasión y actuó como un niño, hasta creía que un niño sería más inteligente que él.
—Sé que te gusta también…—dijo Ino y Naruto sintió las mejillas más calientes.
—Sí, me gusta Hinata…—admitió Naruto sin duda alguna.
—¡¿Por qué mierda no le dijiste lo que sentías antes?!—preguntó Ino en un tono alto.
Naruto cerró los ojos y se llevó una mano a la frente.
—Tenía unas ideas estúpidas en la cabeza…—dijo Naruto—Pensé que no me la merecía y que también me cansaría de ella como me canse de las otras chicas—él movió la cabeza—Además de que soy tan promiscuo que tenía miedo de que le fuese infiel una vez que estuviésemos juntos, a pesar de que la amo mucho.
Ino soltó una risotada estridente y luego comenzó a reírse como loca. Una enfermera que pasaba por allí la mandó a callar e Ino se calmó para después pasarse un dedo por debajo de los ojos, limpiándose las lágrimas que habían salido de sus ojos por su risa.
—Es lo más estúpido que he escuchado en mi vida…—dijo ella moviendo la cabeza.
—Bueno…—dijo Naruto y se rascó un lado de la cabeza—Es que yo…—comenzó a decir pero Ino lo interrumpió.
—Es estúpido—le aseguró Ino—Sé que el futuro a veces es temeroso. Nadie sabe lo que viene y lo que el destino nos tiene preparado, pero no debes estar clavado a esa estúpida idea de que crees que engañaras a Hinata una vez que estén juntos. Si estas pensado en eso, entonces tu no la amas de verdad.
—¡Si la amo!—exclamó Naruto. Nadie podía dudar de lo que sentía, tenía años sintiendo aquellos sentimientos pero su miedo había hecho que las cosas no fueran como debían de ser—Yo amo a Hinata—le aseguró Naruto con decisión, no había dudas.
Ino sonrió.
—Lo se…
—Solo tengo miedo de que una vez que estemos juntos pase como con las otras chicas—dijo Naruto pasando una mano por su cabello—No quiero lastimarla.
—Ya lo hiciste Naruto.
Si, él la había lastimado con su estupidez. Naruto levantó una mano y se acarició la frente.
—Lo se…
—Pero estoy segura que con tus otras relaciones no hubo amor de por medio.
Naruto se quedó pensativo. No, él había estado enamorado de Hinata desde siempre. Sus relaciones pasadas solo habían sido físicas. Un medio para satisfacer sus necesidades como hombre.
—No, no lo hubo.
—No pongas esas relaciones junto a tu relación con Hinata. Es diferente. Aquello que tuviste con esas chicas solo eran deseos…—le dijo Ino—Además las personas cambian, sé que aun somos jóvenes y en cualquier momento las cosas pueden cambiar, pero hay que arriesgarse a veces.
—¿Por qué eres tan madura?—preguntó Naruto. Ino era dos años menor que él y hablaba de una manera que parecía más vieja que él.
Ella sonrió.
—¿Conoces a mi novio?—preguntó de la nada.
—¿Eh?
Naruto levantó las cejas.
—A mi novio, ¿lo conoces?
Naruto negó con la cabeza. No, no lo conocía y lo único que había escuchado de él era que era un chico universitario.
—Mi novio es un universitario. Sai era el epitome de mujeriego, festejaba casi todos los días y dormía con chicas como si se cambiase de ropa interior—dijo y suspiro—No es por aladear pero diría que una vez que me conoció las cosas cambiaron. Él es hijo del mejor amigo de mi padre y siempre lo veía en casa…—ella sonrió y miro hacia el suelo—Siempre pensé que era un imbécil pero mientras comenzamos a conocernos y a vernos más seguido, a enamorarnos y las cosas cambiaron… —dijo y levantó la mirada hacia él, sus mejillas estaban sonrojadas—Yo soy una niña a su lado y aprendí cosas nuevas junto a él. Las personas cambian, Naruto…
—¿Crees que yo cambiare?—preguntó Naruto—¿Crees que yo también cambiare?
—Sí, lo harás…—dijo ella.
¿Era posible? Ino decía que su novio había sido un mujeriego y que cambio al enamorarse de ella.
—Hay que correr el riesgo…—dijo Ino y volvió a palmearlo en la espalda.
Naruto asintió. Si, debía de hacerlo pero… era ya muy tarde. Hinata lo odiaba y no deseaba verlo. Todos lo odiaban, así que ya no había esperanza. Lo mejor era rendirse y olvidar su amor por ella. Hinata siempre quedarían en su corazón como la única chica que amaría.
Una puerta se abrió y Naruto miro hacia donde había venido el sonido. Era Sasuke. Sasuke salió de la habitación de Hinata y cerró la puerta a su espalda. Él no se movió del lugar y giro el rostro hacia ellos. Las miradas de ellos dos conectaron y Naruto quiso apartar la suya pero los ojos de Sasuke del color de la noche lo mantuvieron cautivado.
—Ummm…—murmuró Sasuke y se apartó de la puerta. Dio unos pasos hacia donde estaba Naruto, se detuvo frente a él.
Naruto tragó nervioso y al fin apartó la mirada para poder mirar hacia el suelo. Se sentía avergonzado por sus acciones y entendía porque Sasuke no le hablaba. Él había herido a su hermana. Si Sasuke quería dejar de ser su amigo, lo entendía, si Sasuke quería golpearlo hasta dejarlo como papilla, también lo entendería. Todo estaría claro como el agua.
—Dobe mírame…—escuchó que Sasuke decía.
Naruto parpadeo sorprendido pero lentamente comenzó a subir la mirada por el cuerpo de su amigo hasta que otra vez sus miradas se enfrentaron. Se quedaron viéndose mutuamente hasta que una sonrisa comenzó a dibujarse en los labios de su amigo. Sasuke… Él estaba sonriéndole como antes. Naruto sintió un escozor en los ojos y se dio cuenta de que había comenzado a llorar. ¿Desde cuándo se había vuelto una nenita? Últimamente lloraba más de la cuenta.
—Sasuke…
Sasuke extendió una mano y Naruto la tomó. Se puso de pie y rápidamente se vio envuelto en unos brazos masculinos, los de su mejor amigo. Estos eran tan cálidos. Había extrañado a su amigo. Rodeó el cuerpo de Sasuke con los suyos y lo apretó contra él. Cualquiera que los viese pensaría que eran pareja pero así era su relación, de hermanos, de mejores amigos. Él era su mitad.
Se separaron y Sasuke sonrió para levantar la mano. Naruto sintió el leve golpe en su cabeza.
—No vuelvas a ser un imbécil, Dobe…—le dijo Sasuke mientras su ceño se fruncía pero volvió a sonreír—No te volveré a perdonar su haces miserable a mi hermana de nuevo.
Naruto sonrió.
—Gracias—le agradeció por darle otra oportunidad para ser su amigo—No sabes lo muy agradecido que estoy—él sorbió su nariz—Que volvieras a hablarme me hace muy feliz…
Sasuke asintió y se puso serio.
—¿La amas, verdad?—preguntó con seriedad.
No tenía que preguntárselo otra vez. Naruto asintió.
—Dobe, esto depende de ti ahora…—dijo Sasuke señalando hacia la habitación de Hinata.
Naruto asintió otra vez y se alejó de su amigo. Caminó hacia la habitación de Hinata y se detuvo en frente de la blanca puerta cerrada. Naruto inhaló y exhaló, llenando sus pulmones de aire y cuadrándose de hombros. Este iba a ser el día. Seria valiente y le confesaría sus sentimientos. Tenía que conseguir el perdón de Hinata.
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La vida en el hospital era tan tranquila pero a la vez tan aburrida.
Hinata tomó el mando a distancia y apagó la televisión. Soltó un suspiro y miró por la ventana. Había escuchado de sus padres y su doctor que había pasado unos días dormida por el gran golpe que obtuvo cuando cayó por las escaleras, pero que gracias a Dios recobró la conciencia y que no tenía represalias por aquella herida que tuvo en la cabeza.
Hinata levantó una mano y se la llevó a la cabeza. El lado derecho de su cabeza estaba cubierto por vendas e Ino le había dicho que le habían afeitado el área donde se había abierto la herida, o sea que estaba calva de ese lado. Sonrió y dejó caer la mano. Mira en lo que pensaba.
—¿Quieres que vaya a comprarte algo de comer?—preguntó su hermano, quien estaba sentado en un sillón en una esquina del cuarto, tan tranquilo y silencioso. Él debía de estar estudiando, aunque los exámenes finales aun no llegaban estos estaban cerca, Sasuke quizás estaba pensando que adelantar los estudios de estos mejoraría su rendimiento una vez que estos llegaran.
Sasuke había entrado hacia un rato y se había sentado en el sillón. Había hablado un rato con ella sobre algunas cosas del instituto, sobre cómo iba la vida en este. Había sabido hace unos días que Shion y las chicas aquellas que habían estado con ella, habían sido castigadas, la primera fue suspendida y las otras sancionadas. Y que sus padres habían armado gran revuelvo por el accidente, el instituto había tomado medidas para que el asunto no volviese a ocurrir. También supo que Naruto había sido castigado por sus padres… Se lo merecía pero…
—¿Hinata?
Hinata miró a su hermano mayor. Desde el accidente Sasuke siempre venia después de clases. Él había cambiado tanto, no parecía ser el tipo frio con el que se había criado. Estaba más dócil y amigable. Le encantaba este Sasuke.
—¿Umm?
—¿En qué estás pensando?—pregunto Sasuke y parecía curioso. Algo extraño pero lo dejo pasar ya que debía de ser por el cambio que Sasuke estaba pasando.
—En nada…—dijo Hinata desviando la mirada.
—Hinata…
Hinata suspiro y miró a su hermano otra vez. Si, estaba pensando en Naruto. Era imposible no hacerlo. Era una masoquista, aun después de lo que sucedió ella seguía pensando en él. ¿Por qué simplemente no podía obligar a su mente olvidarlo?
—Es en Naruto-kun…—confesó Hinata y soltó una risita—Estoy loca, ¿verdad?—preguntó mirando a su hermano a la cara.
Sasuke no dijo nada solo se quedó mirándola fijamente para después soltar un suspiro y ponerse de pie, caminando hacia la cama. Tomó asiento a su lado. Hinata vio como él levantaba una mano y la posaba sobre su mejilla, Sasuke paso el pulgar de su mano derecha con suavidad por su mejilla y Hinata cerró los ojos, mientras ladeaba el rostro, haciendo que Sasuke lo acunase. Era tan extraño ver a su Sasuke siendo cariñoso, él era tan tosco pero desde el accidente él era muy amable con ella.
—Sasuke-kun…—murmuró Hinata abriendo los ojos.
—No me gusto verte aquel día…—comenzó a decir Sasuke y aparto la mirada, quizás él no quería que Hinata viese cuando se derrumbase—Tuve algo de miedo…—admitió su hermano.
—Olvida eso, estoy bien…—dijo Hinata levantando una mano y tomando la de su hermano en la suya. Ya todo había pasado y ahora estaba bien, en unos días estaría libre y le darían el alta.
Sasuke negó con la cabeza.
—Cuando sucedió el accidente todos nos pusimos histéricos. Ino fue la que me llamó y yo actué tan automáticamente—dijo Sasuke y dejó caer la mano—Recuerdo que salí rápidamente de mi salón y corrí hasta donde ustedes estaban. Cuando te vi tirada en el suelo toda ensangrentada yo…—él cerró los ojos y movió la cabeza—Verte así…—Sasuke paso saliva mientras la miraba de nuevo y Hinata vio las lágrimas en sus ojos. Se llevó la mano de su brazo bueno a la boca mientras veía a su hermano. Nunca había visto a Sasuke de esa manera—Yo… Me derrumbe y te tome entre mis brazos… No sabía qué hacer. Estabas en mis brazos, sin moverte…
—Sasuke-kun…
—Las chicas no paraban de llorar y no sabía que hacer…—dijo Sasuke—Sé que Sakura tomó mi móvil y llamó a Naruto—le comentó—Fue Naruto quien te sacó de allí, te llevó abajo y luego a la enfermería. Naruto actuó tan normal, cuando lo vi, vi el cielo… Fue como un ángel… Él nos hizo entrar en razón y nos movilizó. Si no hubiese sido por Naruto no sabíamos lo que hubiese pasado…—dijo Sasuke y tembló—Había tanta sangre que pensé que te desangraste allí, temía perderte…—murmuró Sasuke.
Hinata comenzó a llorar a pesar de que sabía que esto le daría dolor de cabeza pero no podía detenerse. Saber con palabras lo que Sasuke había sentido aquel fatídico día hacia que su corazón doliese.
—Sasuke-kun…
—Yo…—Sasuke sonrió y se acercó a ella, le dio un suave beso en la mejilla—Tengo que decirte algo…
—¿Decirme algo?
Sasuke asintió y levantó una mano, limpiando los restos de lágrimas de la cara de Hinata.
—Naruto ha estado viniendo al hospital desde ese día…—soltó al fin Sasuke.
Oh… ¿Era en serio? Pero… No lo había visto, aunque solo llevaba unos días despierta.
—¿En serio?—preguntó Hinata sorprendida.
—Sé que te preguntas porque él no ha entrado a verte…—dijo Sasuke leyendo sus pensamientos—Pero él tiene miedo…—dijo y se alejó un poco de ella, poniéndose de pie—Me gustaría odiar a Naruto porque fue su culpa que todo esto haya pasado pero es mi mejor amigo y es como un maldito héroe el idiota ese—dijo Sasuke bajando la cabeza—Mientras estábamos histéricos, él había sido el único cuerdo, el que no se dejó tomar por el miedo.
—Yo…—murmuró Hinata pero se interrumpió.
—¿Lo odias?—preguntó Sasuke directamente.
¿Odiarlo? ¿Ella lo odiaba? Se quedó pensativa pero luego de un momento sonrió. No, no lo odiaba. Estaba quizás herida un poco pero aun lo quería, aunque las cosas no serían como antes del evento o del accidente. Ella no podría mirarlo como lo había mirado antes, no podría olvidar que fue por su culpa que le había sucedido aquello.
—No, no lo odio—admitió.
—¿Lo amas?
Hinata sintió como sus mejillas se calentaban. Desvió la mirada. ¿Amarlo? Esa palabra era muy fuerte ahora. ¿Lo amaba? ¿Seguía amándolo? No lo sabía. Ahora mismo estaba confundida y las cosas eran extrañas.
—Sé que Naruto fue un imbécil pero él estaba confundido—Sasuke soltó un suspiro—Es un tonto. Cuando lo rechazaste en el evento lo heriste y pensó que lo rechazabas de verdad, al ver que te negaste a besarlo creo que de alguna forma le afectó…—dijo Sasuke y se encogió de hombros.
—Ya veo.
—Naruto se siente fatal por lo que paso, porque no tuvo los suficientes huevos para dar la cara y detener a sus fanes—dijo Sasuke—Incluso yo me odio a mí mismo un poco.
—¿Por qué?
—He estado ignorando a mi mejor amigo…—murmuró Sasuke y parecía algo dolido.
—¿Por qué?—preguntó Hinata—Sasuke no deberías…
—Solo…—Sasuke frunció el ceño—¿Por qué dejó que esas chicas hicieran lo que hicieran? Yo a veces trataba de que te dejaran en paz pero siempre me decían que no me metiera en lo que no me importaba y cuando le decía a Naruto este me decía la misma mierda. ¿Por qué nunca te confesó lo que sentía…?
—¿Qué?
Sasuke sonrió.
—El imbécil ese te ama, Hinata…—le dijo Sasuke y Hinata lo miro sorprendida.
¿Cómo? ¿Cómo era eso posible? Debía de ser mentira. Era imposible que él la amara luego de lo que paso. Naruto la había ignorado por un tiempo, y a pesar de que Sasuke buscaba una excusa de sus actos, ella no podía simplemente aceptar el hecho de que Naruto estaba enamorado de ella. Hinata sonrió. ¿Cómo podía estar enamorada de ella cuando la ignoraba? Y había que decir que lo hizo por mucho tiempo, quizás desde que ella empezó a parecer una chica.
—¿Por qué me dices esto ahora?—preguntó Hinata mirando hacia abajo aun con la sorpresa de la noticia danzando alrededor.
—Solo quería decírtelo para que lo supieras…—escuchó que Sasuke decía muy tranquilo cuando su corazón y su cerebro comenzaban a debatir sobre que debía de hacer ahora que sabía sobre los sentimientos del chico que había amado por mucho tiempo.
—Es tarde—dijo Hinata moviendo lentamente la cabeza. Ya era algo tarde, sus sentimientos ya no eran tan importantes luego de lo que paso.
—¿Pretendes olvidarte de él?—preguntó Sasuke y el corazón de Hinata dolió.
¿Olvidarse de él? No lo sabía si podía conseguirlo. No cuando él era el primer amor, el chico con el que tuvo tantas ilusiones. Quizás no podría olvidarse de él ahora mismo pero en unos años quizás podría conseguirlo. Aún era joven.
—Solo no puedo seguir queriéndolo como antes—dijo Hinata.
—Bueno, piénsalo bien…
¿Pensarlo bien? Si, sabía que tenía que pensarlo bien, pero al final llegaría al mismo punto.
—¿Qué quieres que haga?—preguntó Hinata queriendo saber lo que su hermano pensaba.
Sasuke sonrió.
—¿Hablar con el…?—sugirió Sasuke levantando una ceja.
¿Hablar con Naruto?
Hinata miró boquiabierta a su hermano y rodó los ojos. Bueno… Ahora que lo pensaba sabía que ese momento tendría que llegar en algún instante, no podía correr de ello por mucho tiempo. Tenían que hablar pero no ahora, no deseaba hablar con él. No ahora que sabía lo que él sentía por ella. ¿Por qué mierda él nunca dijo lo que sentía por ella? Se rio. Mira quien hablaba, ella tampoco le dijo lo que sentía por él tampoco. Eran dos imbéciles, pero de todos modos, las cosas ya no eran como antes.
—¿Naruto está aquí?—preguntó queriendo saber si estaba en el hospital en aquel momento.
Sasuke se encogió de hombros.
—No lo sé…—dijo Sasuke.
—Pero yo no quiero verlo ahora…—murmuró Hinata desviando la mirada.
—Piénsalo—dijo Sasuke—De todos modos, cambiado de tema… ¿Qué quieres que te traiga de la cafetería?
Oh. Que buen cambio de tema porque ahora que su hermano menciono comida, su estómago comenzó a rugir. Asintió.
—Quiero un poco de zumo de manzana y algún postre—dijo Hinata levantando su mano buena y tocándose la barbilla.
—Te lo iré a comprar—dijo Sasuke poniéndose de pie.
Vio como Sasuke salía del cuarto.
Hinata sonrió y miro hacia la televisión, tomó el mando y la encendió. Cuando esta prendió, el canal Cartoon Network estaba sintonizado y estaban pasando Hora de Aventura. Amaba esa serie. Se entretuvo mirándola hasta que escuchó como tocaban la puerta.
Ella miró hacia allí. ¿Sasuke? No, no podía ser Sasuke ya que este había estado hace unos minutos en la habitación y no debía de haber regresado tan rápido. Quizás el doctor asignado o quizás debía de ser su padre, quien volvía del trabajo o quizás su madre, aunque Hinata había mandado a su madre a descansar a casa hace unas horas. Su madre había estado toda pálida y ojerosa, incluso más que ella que estaba en el hospital, así que le había dicho que estaría bien por unas horas. Bueno, sea quien sea, debía dejarlo pasar.
—Pase…—dijo Hinata mientras apagaba la televisión otra vez.
La puerta corrediza de la habitación se deslizó, abriéndose pero la persona que entró a su cuarto de hospital no fue ni sus padres ni sus amigas ni tampoco su hermano mayor con su comida. Fue una figura alta, ataviada en un uniforme varonil, que consistía en una chaqueta negra, una camisa blanca con una corbata azul y un pantalón oscuro. Esta persona era rubia y tenía unos magníficos ojos azules, esos ojos que ella siempre había deseado que la mirasen.
Oh… Y ellos que habían estado hablando de él hace un rato… ¡Espera! Hinata entrecerró los ojos mientras veía como Naruto cerraba la puerta de la habitación. Sasuke había salido hace un rato, ¿acaso le había dicho a Naruto que entrase a su cuarto? Si, debía de haber sido eso.
Hinata observó cómo Naruto al fin tomaba el coraje de apartarse de la puerta y caminar por la habitación. Tomó asiento en donde había estado Sasuke antes. Él se sentó derecho y con la mirada fija en el suelo. Hinata arqueo las cejas. ¿Por qué actuaba así? Sabía que Naruto era un chico directo entonces ¿por qué se distanciaba? Ah, claro, debía de ser la vergüenza. Debía de sentirse avergonzado por sus actos.
—Naruto-kun…
Cuando murmuró su nombre la cabeza rubia de Naruto se alzó y sus miradas conectaron. Los ojos de Naruto se agrandaron mientras pasaba la mirada por su cuerpo. Hinata se ruborizo y se dio un rápido vistazo, la bata del hospital cubría su desnudez pero eso no significaba que hacía que la forma de sus pechos normales desapareciera y más cuando estos estaban apuntando hacia delante. ¿Qué estaba pensando?
—Hinata…—murmuró Naruto mirándola otra vez a sus ojos—Yo…
—Debes de saber algo…—dijo Hinata dándose valor—Escuchare lo que tengas que decir pero eso no quiere decir que estaré toda feliz e ignorando lo que hiciste—le dijo antes de que él comenzase.
Vio como Naruto pasaba saliva y este asintió lentamente.
—Está bien—aceptó Naruto tan tranquilamente.
Hinata levantó su mano buena.
—Empieza…
Naruto no dijo nada en el momento solo se quedó mirándola. Hinata también lo miro. Los ojos de Naruto estaban algo hundidos y se veía demacrado. Hinata sonrió. De seguro se había quedado sin dormir para parecer más apenado por lo que hizo el muy idiota.
—¿Vas a hablar?—preguntó Hinata. Naruto, El Príncipe, la persona que no tenía pelos en la lengua hoy parecía que esta había sido comida por un gato. Soltó una risita—Al parecer no lo harás así que te pido que te marches—dijo Hinata señalando hacia la puerta. Tenía hambre y no tenía ganas de prestarle atención al idiota que había provocado que estuviese en aquella cama con un brazo lastimado y su cabeza herida.
—No me marchare—dijo Naruto y parecía decidido.
—¿Aja?
—Yo…—comenzó a decir Naruto pero se interrumpió y miro hacia el suelo—He estado viniendo al hospital desde el accidente…—dijo sin mirarla.
—Sí, eso supe—dijo Hinata—Debo agradecerte lo que hiciste por mi cuando tu novia me empujo por las escaleras…
Naruto volvió a mirarla.
—Shion no es mi novia—dijo Naruto haciendo una mueca.
—Lo fue pero la cosa es que…—Hinata suspiro—Solo quiero darte las gracias por sacarme de allí y ayudar a los chicos cuando perdí el conocimiento.
—No tienes que darme las gracias, yo…—murmuró Naruto moviéndose más hacia ella.
Hinata levantó la mano.
—Debo hacerlo y te juro que te lo pagare. No me gusta deberle nada a nadie.
Naruto se quedó mudo y la miró confundido. Hinata sabía que estaba siendo algo dura con él, pero que podía hacer. Naruto la ignoró por una semana y dejo que esas chicas hicieran lo que hicieron con ella sin levantar un dedo para detenerlas, era su culpa que ella estuviese allí, así que no iba a ser dócil con Naruto. Se lo merecía.
—No tienes que pagarme nada yo solo quiero que…—se pasó una mano por el cabello—Solo quiero que me perdones—él movió la cabeza—Fui un imbécil, deje que esas chicas te molestaran y me deje llevar por mi ira pero era que—se interrumpió y la miro a los ojos—Estaba tan enfadado. Tu siempre estabas detrás de mí y pensé que al besarte haría que siguieras tras mis huesos pero cuando me diste esa bofetada, rechazándome, digamos que esto me enfado de más.
¿Qué? Hinata soltó una carcajada.
—Eres muy creído—le dijo Hinata—¿Quién dijo que estaba detrás de tus huesos?
Naruto la miro con una ceja arqueada, como diciendo: ¿estás hablando en serio? Bueno, Hinata sintió las mejillas calientes. Era obvio, sus sentimientos hacia Naruto siempre fueron obvios.
—Sé que te gusto, Hinata…—dijo Naruto con mucha seguridad en su voz.
—No lo creo—siguió negándolo Hinata.
—Tú me gustas también, Hinata…—dijo Naruto con sinceridad y las mejillas de Hinata se calentaron más.
Lo sabía por boca de Sasuke pero escucharlo de los labios de Naruto era mucho mejor… Incluso le daban ganas de ponerse de pie y caminar hacia él, abrazarlo y besarlo… ¡No! No debía de estar pensando eso. Naruto era un imbécil. No se merecía su perdón ni nada de ella.
—A mí no me importa…
Una sonrisa burlona se dibujó en los labios de Naruto y este se acercó mucho más. Hinata vio como Naruto se acercaba hasta que estuvo a su lado. Naruto levantó una mano y la posó sobre su mejilla izquierda. Hinata sintió la calidez de su mano. ¿Cuándo tiempo había angelado el tacto de Naruto?
Los ojos azules de Naruto brillaron con un brillo peligroso.
—Te amo Hinata no dudes de ello… —dijo mientras se acercaba más.
Hinata sintió su cálido aliento sobre sus labios y luego sintió sus suaves labios. La mano que Naruto tenía sobre su mejilla se deslizo hacia atrás, tomando su nuca y pegando sus labios más. Naruto forzó su lengua dentro de ella y Hinata gimió sintió como su lengua la acariciaba. Había anhelado esto por mucho tiempo… Si… Antes del accidente, antes del evento, siempre deseo esto pero…
No, esto no debía de ser. Hinata levantó su mano buena y la apoyó sobre el pecho de Naruto empujo con fuerza, rompiendo el beso. Naruto se alejó, soltándola y dando unos pasos hacia atrás. Hinata miro a Naruto a la cara. Las mejillas de este estaban rojas y sus ojos eran dos pozos oscuros. ¿Por qué? ¿Por qué el reaccionaba de esa manera? ¿Por qué lo hacía cuando ella quería odiarlo? ¿Por qué la besaba?
—¡N-no me beses!—exclamo Hinata bajando la cabeza—¡Que no entiendes que me lastimaste!—exclamó Hinata sintiendo como sus ojos comenzaban a escocer. Odiaba que todavía se sintiese afectada por él, su amor por Naruto era demasiado grande y temía que no pudiese olvidarse de este.
—Hinata…—dijo Naruto con una expresión de turbación—Yo lo siento… Yo te amo mucho… Solo quiero que me perdones—insistió Naruto.
Hinata levantó su mano y limpió su boca.
—No me importa—dijo otra vez Hinata—La verdad es que no me importa nada—Era ya tarde. Si él le hubiese dicho esto mucho antes quizás no estaría sobre aquella cama, pero claro, ahora que se sentía culpable quería calmar las aguas con esto antes de lanzarse a ellas.
Naruto bajo la mirada.
—De todos modos, solo quería pedirte perdón—dijo Naruto—Disculparme por no detenerlas. Fui un imbécil malhumorado, mis acciones no eran muy coherentes, fui un estúpido que se dejó cegar por el enojo y el rechazo. Sé que no quisiste golpearme la cara y sé que lo hiciste porque te sentiste avergonzada…
Bueno, si, en parte sí. No había querido besarlo delante de todos. Hubiese preferido hacerlo en privado pero el momento fue tan rápido y había estado tan confundida y asustada que no había pensado muy bien lo que había hecho hasta después de que lo hizo. La palma de su mano le había ardido incluso después cuando estuvo en la seguridad de su casa, había estado tan arrepentida de haberlo golpeado.
—Ya es tarde, Naruto…
—Solo quiero que me digas si me perdonaras…
¿Perdonarlo? ¿Así de fácil? Casi se había matado por su culpa. ¿Cómo podía perdonarlo? Puede que lo amase pero no podía perdonarlo tan fácil. Había veces en que el amor que uno le tenía a una persona nos hacía ciego pero ella no podía hacerse la ciega, no podía seguir haciéndose. Su corazón estaba lastimado y dolía cuando recordaba lo que paso. Sabía que estaba quizás haciendo una tormenta en un vaso de agua, pero si alguien estaría sobre sus zapatos entonces entendería porque ella no lo podía perdonar así tan fácil.
—No puedo—susurró Hinata mirando hacia abajo, hacia las sábanas blancas que cubrían la mitad de su cuerpo. Miro su brazo escayolado. Esto era recuerdo de lo que había pasado, no podía olvidarse de esto tan fácil así como ella no podía perdonarlo.
—¿Qué?—preguntó Naruto acercándose pero Hinata levantó su mano buena.
—No te acerques—dijo sin mirarlo—Y me escuchaste muy bien…—murmuro Hinata—Dije que no puedo, no perdonarte Naruto-kun—le informó mirándolo a la cara.
Los ojos de Naruto se abrieron como platos y sus labios temblaron.
—Hinata-chan…
Ella negó con la cabeza.
—Yo te amo, Naruto…—dijo Hinata confesando sus sentimientos. De todos modos ya no importase lo que sintiera, así eran las cosas—Pero a pesar de que te amo, no puedo perdonarte…—dijo y se llevó una mano al corazón, apretando la tela por encima de este—Me lastimaste con tu rechazo porque aunque tú dices que te rechacé el día del evento, eso fue menos doloroso de lo que me hiciste tu a mí—ella movió la cabeza—Viste que esas chicas me molestaban y me jugaban sucias travesuras y aun así nunca interviniste…—murmuró Hinata y soltó una risita—Una parte de mi creyó que vendrías a ayudarme y que estaríamos bien como antes, quizás mejor, pero en el fondo sabía que no harías nada—sí, siempre imaginó muchas escenas pero al final se dio cuenta de que él no haría nada ya que Naruto era un imbécil—¿Por qué lo harías? Dices ahora que estás enamorado de mi pero como voy a creerte cuando tus acciones fueron muy diferentes a lo que una persona enamorada de otra haría.
—Yo sé que actué mal pero… —comenzó Naruto a decir.
—Pensé que porque era amiga de tu hermana y hermana de tu mejor amigo me tratarías mejor—dijo Hinata interrumpiendo a Naruto—Pensé que porque éramos tan cercanos intervendrías con tus fanes, pero no hiciese nada. Solo me miraste con odio y burla, hiriéndome y rompiéndome el corazón…—murmuró ella apretando más el agarre en su bata—¿Duele sabes?
—Hinata-chan…
—No quiero verte más—dijo Hinata mientras sentía que las lágrimas comenzaban a deslizarse por sus mejillas—Eres un imbécil…—dijo Hinata tapándose la cara con las manos.
No podía seguir viéndolo. Él había roto su corazón y la había dañado. No quería verlo nunca más. Se preguntó cómo mierda fue que estuvo todo este tiempo enamorada de Naruto. Quizás estuvo enamorada de una ilusión. Él no era para nada un caballero. Era un monstruo sin corazón.
—Hinata-chan…
Hinata lo miro y vio como Naruto abría la boca para decir algo pero la cerró. Él bajo la cabeza y con aspecto derrotado abandonó la habitación. Era un cobarde y el más idiota de todos los tiempos.
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Mucho drama. Si, lo sé pero entiendan… Así son las cosas. No todo iba a ser de color de rosa, no cuando Naruto actuó mal. Si, sus actos se justifican. A veces cuando estamos dolidos por algo tendemos a olvidarnos de lo importante y cometemos fallas haciendo que las personas a nuestro alrededor resulten heridas.
Sé que hubo mas drama pero así es genial, mas excitante y ademas de eso, he notado que las cosas pasan entre semana y semana. Es tan divertido pero me da ladilla hacer cada detallito.
Hinata no pudo perdonarlo, ¿no es fácil saben? El tipo la besa y la ignora después mientras deja que sus putas fanes le hagan la vida imposible y después cuando ocurre la desgracia viene con su cara limpia a pedir perdón, como si se lo fueran a dar tan fácilmente. Que sufra primero.
¿Alguien le ha pasado algo así? —No exactamente así pero me refiero a que alguien les ha hecho algo de una gran magnitud y viene a pedirles perdón con su cara limpia— Yo no perdono fácilmente, dejo que sufra y después de un tiempo perdono :)
Bueno... Espero que les haya gustado el capítulo. ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Se merece un comentario?
Denisetkm - Kisses :*
—Si hay algun error, me avisan para arreglarlo al instante, a veces se me pierden algunas cosas cuando estoy editando— Gracias :)
