La historia original pertenece a Princess Kitty1 y los personajes a Tite Kubo.
Esto es lo que hay, chicos. Esto es la guerra
Después de un largo día de clase, seguido de una tarde aún más larga trabajando en la pastelería del final de la calle, Orihime por fin fue capaz de llegar a casa y relajarse. Pero el hecho de que últimamente pasase todavía más tiempo en la cocina no había disminuido su amor por ella y normalmente pasaba de largo por el salón y su dormitorio, para ir a preparar la cena. A veces le pedía ayuda a Ulquiorra, porque gracias a su contribución algunos de sus platos sin sabor y más dudosos se habían convertido en exquisiteces. En serio, ¿de dónde aprendía todas esas cosas? Ya, bueno, supuso que haberle sacado el carné de la biblioteca tendría algo que ver.
Un soleado día de marzo, entró en su apartamento después del trabajo, con una bandeja de pasteles cubiertos por un plástico transparente. A salvo, dentro del plástico, había dos donuts rellenos de gelatina y un cupcake cremoso y muy mono, de color amarillo y con trocitos de chocolate, rodeado de glaseado blanco y con una delicada cereza en la punta. Llevaba todo el turno mirando los cupcakes, con la boca hecha agua, rogando que quedase uno para poder llevárselo a casa y así fue: quedó un triste y solitario cupcake, listo y esperando a que lo devoraran.
- ¡Estoy en casa!- gritó, dirigiéndose con paso ligero a la cocina.
Ulquiorra apareció en el pasillo, con las manos en los bolsillos.
- Bienvenida- dijo, recordando el protocolo humano que ella le había enseñado al empezar a vivir en su casa. La miró con curiosidad, sin decir nada al ver cómo abría el frigorífico y metía la bandeja dentro.
- He traído unos donuts para los dos, pero el cupcake es mío- le advirtió innecesariamente. A Ulquiorra no le iban mucho los dulces, aunque de vez en cuando los comía- ¿Qué tal te ha ido el día?
- Sin incidentes- eso era lo que le respondía cada vez que le preguntaba, aunque después de insistir mucho siempre acabase descubriendo que había estado hablando con la anciana señora senil dos puertas más abajo o que se había encontrado con Kurosaki y sus hermanas de camino a la biblioteca y que la más joven, Yuzu, le había llamado "guapo". Una vez hasta había salvado a un gato callejero de ser atropellado por un coche, cosa que ella sólo supo porque el muy ingrato le había arañado en la mejilla, dejándole tres líneas perpendiculares a la que ya le bajaba del ojo. Con amargura declaró que jamás volvería a arriesgar la vida por ninguna bestia estúpida más, en toda su vida.
- Vale, como quieras, voy a preparar ternera para cenar. ¿Quieres ayudarme a hacerla?
No dijo que sí, pero tampoco que no, lo que significaba que aparecería en cuanto ella tirase algo, cosa que ocurría a menudo. Así que se sentó sobre la encimera para esperar, los ojos fijos en la espalda de Orihime. Se movió de un lado a otro por la cocina, canturreando alegremente una canción que había oído en la radio una o dos veces, haciendo a la vez una especie de baile improvisado.
Ulquiorra aún no había dejado atrás esa costumbre de observarla, pero no podía evitar sentirse fascinado por esa mujer tan alegre y colorida. Comparada con la chica de la que había estado a cargo en Las Noches, casi parecía otra persona completamente diferente. su rostro era el mismo, su pelo un poco diferente, pero su actitud no tenía nada que ver. Se preguntó si estaría relacionado con la edad, pero sus amigos insistían en que así era como se comportaba normalmente, así que supuso que en realidad no la conocía tanto como él creía. La idea era, por raro que pareciera, tanto perturbadora como reconfortante. De haber sido otro predecible ser humano más, él no estaría ahí.
Por una vez a Orihime no se le cayó nada e insistió en que lo celebraran con sake, pero Ulquiorra lo rechazó. Le ayudó a poner la mesa y poco después la cena estuvo servida.
Orihime devoró unas cuantas raciones, deleitándose a través de suspiros y risitas. Ulquiorra no dijo nada, pero se tomó un segundo y después un tercer plato. Había comida suficiente en la mesa como para alimentar a un ejército gracias al apetito voraz de Orihime, así que no le preocupó especialmente quedarse sin nada, hasta que se hubo dado cuenta de que la ternera se estaba acabando.
Masticó despacio. Levantó la vista hacia Ulquiorra y le pilló mirándole mientras trataba de coger otro trozo, moviendo dudoso los palillos por un momento antes de continuar, impávido. Ella abrió la boca. También cogió otro trozo, tratando de comérselo sin darle a entender que estaba dispuesta a hacerse con el último pedazo de carne. Estaba preocupado de su propia comida, bastante satisfecho con lo que tenía.
Poco sabía Orihime que Ulquiorra también había puesto el ojo sobre el último trozo de carne; después de todo, le enorgullecía el hecho de poder verlo todo. Pero sabía que si comía a la misma velocidad que ella, se atragantaría, igual que hizo ella poco después, tosiendo y escupiendo en su servilleta. Mujer idiota.
- Deberías ir más despacio- le dijo, ayudándola.
Orihime sonrió, pero con tan poca profundidad como un charco.
- Gracias por la sugerencia, Ulquiorra.
- De nada, mujer.
Bebió un poco de agua, su mirada fija en la ternera. Ulquiorra seguía mascando. ¡Sí! ¡Había ganado! Sintiendo cómo su corazón ardía de la emoción, cogió los palillos…
… y Ulquiorra se los atrapó con los suyos.
El silencio invadió la habitación. Los ojos verde esmeralda se encontraron con los grises niebla. Cuatro palillos sobre un único trozo de carne. Ninguno de ellos habló, ninguno de ellos pareció respirar.
Entonces él le lanzó los suyos a la otra punta de la habitación, con una sonrisa triunfal y de autosatisfacción apenas rozándole el rostro al coger su premio. Pero de pronto hubo una explosión de luz y los ojos de Ulquiorra se abrieron como platos al ver cómo la base de sus palillos golpeaba el escudo del shun shun rikka de Orihime. Entonces llegó su turno de esbozar una sonrisa victoriosa.
Por supuesto, Ulquiorra no iba a permitirse ser derrotado. Echó un rápido vistazo a su zampakuto, Murciélago, apoyada en la pared, junto a la televisión. Mientras Orihime cogía otro par de palillos para recuperar el trozo de carne, él se levantó de la mesa, demostrando su velocidad suprema y cogió la espada. La exasperante mujer tenía el pedazo de ternera a escasos centímetros de su boca abierta, con una mano debajo por si se caía, sus ojos ya cerrados y anticipándose al delicioso sabor.
Sin embargo, sintió el frío acero de la hoja de Murciélago contra su cuello. Sus ojos se abrieron de golpe. Ulquiorra estaba reclinado sobre la pequeña mesa, listo para darle el toque de gracia, sus ojos fríos y sin una pizca de humor.
- Suéltalo, mujer- dijo en el mismo tono imperativo que había usado incontables veces en el pasado- y esto no acabará en un baño de sangre.
Orihime tragó aire con nerviosismo, mirando nerviosamente la espada. Podía sentir su afilada punta a punto de rozarle la piel. Aquella era una situación de vida o muerte, lo sabía… pero también lo había sido su encarcelamiento y había salido de él viva. Una sonrisa retorcida le surcó el rostro.
- ¡Bu…!- le cortó, mientras se metía el trozo de carne en la boca, sin ningún tipo de modales, masticando felizmente, su expresión burlona tan maliciosa como una carcajada. Y por si eso no fuera ya lo suficientemente malo, le sacó la lengua después de tragar, para que viera que ya no quedaba nada.
Ulquiorra apartó la espada de ella y la envainó.
- No vas a salirte con la tuya- le aseguró, apartándose de la mesa.
- Ya lo he hecho- dijo Orihime sin piedad, siguiéndole con la mirada- Espera… ¿A dónde vas?- le preguntó al ver cómo entraba en la cocina. Sin responderle, abrió la puerta del frigorífico y cogió la bandeja envuelta en plástico que había traído esa tarde, dejándola sobre la encimera con un ruido sordo- ¿Qué crees que estás haciendo?- Orihime se levantó, mientras su corta victoria moría del todo al darse cuenta de todo. Pero Ulquiorra no respondió. Rasgó el plástico y cogió el cupcake de color amarillo y con trocitos de chocolate, rodeado de glaseado blanco y con una cereza torcida en la punta. Se la enseñó para que la viera- ¡No te atreverás!- gritó Orihime. ¡No el cupcake! ¡Cualquier cosa menos el cupcake por el que había rogado y que había esperado toda la tarde para comerse! ¡Era suyo; estaban unidos por el destino! Era imposible que Ulquiorra fuese a…
Se llevó el cupcake a la boca y deslizó su lengua por el lateral hasta llegar a la punta, atrapando la cereza con los dientes y enseñándosela antes de rodarla con destreza entre los caninos y mordiéndola como un salvaje. Entonces dejó el cupcake en la palma de su mano y se lamió el glaseado de los dedos.
Pasaron cerca de cinco segundos de silencio antes de que Orihime dejara escapar un grito salvaje, como de una mujer cuyo hijo hubiese sido asesinado, corriera a la cocina y tirara a Ulquiorra al suelo. La pelea que siguió duró aproximadamente dos minutos, hasta que la puerta principal se abrió de golpe e Ichigo, Rukia, Uryuu y Chad entraron en el apartamento, con las armas listas.
- ¿Inoue?- la llamaron alarmados, mientras ella y Ulquiorra rodaban por el salón. La tenía atrapada contra el suelo, sujetándole las muñecas con una de sus manos, manteniendo alejado el cupcake de su alcance, evitando con sus piernas que ella le diese patadas- ¡Inoue!- gritó Ichigo y los dos se congelaron, mirando al pequeño grupo.
Orihime pestañeó despacio.
- ¡Oh! ¡Eh, hola, chicos!- miró a Ulquiorra y su rostro adquirió diferentes tonos de rojo, dándose cuenta de que estaban en una postura un poco comprometida- Nosotros, ehh, no esperábamos que viniésemos.
- Oh, vaya- sonrió Rukia.
Orihime apartó rápidamente a Ulquiorra, olvidándose por completo del cupcake. Satisfecho, cruzó las piernas y lo mordió, masticando alegremente.
- Esto no es lo que parece… ¿Qué hacéis todos aquí?- se apartó el pelo de su rostro llameante, con una curiosidad sincera.
Rukia envainó su espada, mientras los brazos de Chad volvían a la normalidad y el arco de Ishida desaparecía. Ichigo fue el único que siguió en guardia, aunque su expresión había pasado de una de pánico a una que decía "no quiero saber nada".
- Sentimos vibraciones en vuestros dos reiatsu y pensamos que habría algún problema.
Ulquiorra se lamió el glaseado de los dedos, casi divertido y satisfecho por que los shinigamis se hubiesen equivocado al juzgar la situación.
- No, no… Sólo estábamos… cenando- Orihime hundió los hombros derrotada, sabiendo que dijese lo que dijese en ese punto, sus amigos seguirían pensando que ella y Ulquiorra eran unos pervertidos. No es que hubieran hecho algo, pero bien podían haber malinterpretado las cosas. Y así había sido, a juzgar por las mejillas sonrojadas de Ishida y Chad y la enorme sonrisa de Rukia.
Sin decir nada más, se vieron obligados a explicarse de cara a la Sociedad de Almas a través del módulo de comunicación que Matsumoto y Hitsugaya habían instalado en su apartamento. Les habían monitorizado el reiatsu y habían estado a punto de mandar todo un escuadrón de shinigamis a la Ciudad de Karakura. Después de unas cuantas reverencias y unos cuantos no-volverá-a-pasar, la pantalla se apagó. Permanecieron un momento en silencio, antes de que Orihime le golpeara a Ulquiorra en el hombro. Él recuperó el equilibrio y le devolvió el golpe.
/Continuará/
¡Hola a todos! ¿Qué tal este segundo capítulo? Espero que bien. La química entre los dos empieza a palparse en el ambiente y estoy segura de que habrá muchas más situaciones comprometidas entre esta pareja. Nos vemos en el siguiente drabble! Un beso!
Princess Kitty1: Hi! Thank you so much! Well, the translation wouldn't be anything without its original story, so the merit is yours too! See you in next chapters!
Kumikoson4: hola! Gracias por el review! La verdad es que tenía ganas de encontrar un fanfic que se centrara en las cosillas de la vida cotidiana de estos dos, porque da pie a muchas situaciones. Espero que haya más malos entendidos y situaciones comprometidas de aquí en adelante. Un beso!
L'Muk: hola! Ya, lo cierto es que la vida cotidiana siempre da pie a muchísimas situaciones y sobre todo teniendo en cuenta que para Ulquiorra es todo nuevo. Espero que las tramas sigan avanzando en ese sentido (y que se compliquen un poco). Un beso y gracias por el review!
: hola! Gracias por el comentario! Espero ir subiendo los capítulos con cierta rapidez, pero ahora mismo no tengo mucho tiempo libre, así que no puedo decirlo con seguridad. Pero bueno, se intentará. Un beso!
