La historia original pertenece a Princess Kitty1 y los personajes a Tite Kubo.

Todo en las Estrellas

Había muchas cosas que Orihime se imaginaba ya al llegar a su apartamento. Cuando anunciaba que había llegado, Ulquiorra salía a saludarla. A veces estaba viendo la televisión, aunque normalmente estaba tirado en el sofá con un libro abierto sobre su cabeza, mientras en la mesa descansaba una pequeña pila de libros igual de complicados que ése, esperando a que se los leyera o ya acabados.

Se había dado cuenta de que le gustaban las cosas filosóficas que más le rondaban a uno por la mente, aunque el último mes había pasado por una fase artística. Eso les había llevado a pasar muchas tardes sentados juntos, observando páginas cubiertas de cuadros y estatuas, luchando por averiguar qué había querido decir cierto artista a través de la representación de una mujer embarazada con el embrión de un pollo creciendo dentro de su ya abultada barriga.

- Cobardía- había dicho Ulquiorra sin más.

- Creo que sólo tenía hambre- había contestado ella.

Ese día, sin embargo, la voz seca de Ulquiorra no le había dado la bienvenida al llegar a casa. Estaba a punto de abrir la boca para preguntarle si estaba ahí, cuando de pronto algo la empujó contra el pecho de alguien y la arrastró a la habitación, cerrando de un portazo la puerta y poniendo el pestillo. Instintivamente se separó del cuerpo y miró a Ulquiorra con incredulidad.

- ¿Qué estás haciendo?

- Silencio- le dijo él firmemente, dirigiéndose hacia la ventana, separando las persianas para ver hacia fuera- Ocúltate en el armario y ten listas tus horquillas.

Orihime abrió los ojos de par en par.

- ¿Por qué? ¿Qué está pasando?- su voz adquirió un matiz de pánico.

- ¿Dónde está tu móvil? Contacta de inmediato con los shinigamis e infórmales de que Sousuke Aizen se ha escapado de su prisión y viene hacia aquí.

- ¿Qué?- gritó, golpeándose el delantal de la panadería hasta encontrar su móvil. Miró a la pantalla, con las manos temblándole tanto que apenas pudo marcar los números- ¿Cómo ha podido pasar? ¿Qué está pasando? Creía que habían dicho que estaría encerrado durante… ¡Oh, Dios!- entonces recordó que no había guardado el número de Kurosaki, ni era precisamente diestra con los aparatos tecnológicos, así que no tenía ni idea de cuál era el icono de los contactos. ¿El símbolo del stick, el libro o el teléfono retro?- ¿Quién te lo ha contado?- le preguntó al calmado Ulquiorra, que ya tenía a Murciélago en la cintura.

- Un humano.

- ¿Ha sido Urahara?

- No. Ha sido otra persona no vinculada a la Sociedad de Almas.

La ansiedad de Orihime se disparó. ¿Ahora había otra persona por ahí suelta que sabía que existía el mundo espiritual? ¿Estaría trabajando para Aizen?

- Dime qué ha pasado- dijo ella, mientras seguía buscando los contactos.

Ulquiorra asintió como si se estuviera dirigiendo a un superior, informando de la situación.

- Antes me dijiste que fuera a la tienda de la esquina, para adquirir ingredientes para la cena de esta noche. Me marché hacia el mediodía y seguí la ruta establecida. Sin embargo, a medio camino, un humano vestido con unas ropas extrañas y brillantes me paró. Entonces intentó convencerme de que había nacido con la habilidad para ver el futuro.

Orihime lo miró perpleja.

- Le habría tachado de enfermo mental, pero al ser un conocido tuyo y haber sido testigo de tus poderes sobrenaturales, decidí quedarme y escucharle. Entonces me agarró de la muñeca, me analizó las líneas de la palma y en un momento dado dijo que un viejo enemigo me haría una visita- concluyó Ulquiorra.

A Orihime se le escapó el móvil de las manos, que chocó contra el suelo haciendo un enorme ruido. Quiso reírse, pero al ver que él estaba tan serio supo que quizá debería no hacerlo.

- Oh, Ulquiorra- se acercó a él y le acarició gentilmente el brazo- Aizen no está de camino- la miró entrecerrando los ojos- Ese hombre no era más que uno de esos videntes farsantes que hay por la calle. Te leen la mano, ponen cara de circunstancia y entonces te dicen algo que podría servirle a cualquiera, en cualquier lugar, en cualquier momento.

- ¿Y por qué diablos alguien haría algo así?

- Por dinero- dijo ella, encogiéndose de hombros.

Oh. Ulquiorra había salido corriendo tan rápido que el hombre no había tenido oportunidad de pedirle dinero.

- Entonces el hombre estaba mintiendo.

- Sip.

- Aizen sigue en la cárcel… no está de camino.

- Exacto.

Ulquiorra tuvo la breve idea de salir, encontrar al vidente, apuntarle con un cero al pecho y mandarle al Otro Mundo. Pero entonces se le pasó por la cabeza algo más y miró a Orihime, soltando la empuñadura de Murciélago.

- Estás a salvo.

Orihime pestañeó, sus mejillas adquiriendo un tono rosado. ¿Por qué la estaba mirando así?

- Sí, estoy a salvo- se estiró el delantal por inercia, decidida a cambiar de tema- ¡Con que, eh, médiums en la tele y por la calle! Casi todos son estafadores. ¡Pero no Don Kanonji! Es amigo nuestro y sabemos que puede ver espíritus- Ulquiorra frunció el ceño. Se había dado cuenta de ese cambio tan raro. Lo había hecho para distraerlo- Pero, ¿sabes qué no es una estafa? ¡El horóscopo! Eso no puede ser mentira; ¡todo está en las estrellas!

- ¿En las estrellas?- repitió Ulquiorra despacio.

- ¡Sí! Eh, mira- buscó por la habitación, encontró una revista de moda que había comprado no hacía mucho y fue directa a la última página, donde estaba el horóscopo mensual- Tu cumpleaños es el 1 de diciembre, así que eres Sagitario.

- ¿Un qué?

- ¡Y según lo que dice aquí, vas a tener una semana buenísima! No tendrás muchos ingresos, pero se supone que tu vida amorosa cambiará pronto. También vas a…- Orihime se detuvo, mirando la página de la revista con una sonrisa inalterable. Ulquiorra se acercó y le echó un vistazo.

Vas a recibir la visita de un viejo enemigo.

Ulquiorra giró despacio la cabeza hacia ella, entrecerrando los ojos. Orihime cerró la revista de golpe y la tiró por encima de su hombro.

- ¡Bueno! Qué sabrán estas estúpidas revistas, ¿eh? Si las escriben un montón de solteronas de mediana edad y aburridas… ¡Aah!- gritó, mientras Ulquiorra la empujaba hacia el armario y la dejaba encerrada.

Esa noche tomó la decisión de no volver a creerse supuestas predicciones del futuro. Pero entonces Grimmjow y Nel aparecieron para hacerles una vista pocos días después, así que decidió excluir las revistas de la lista de cosas prohibidas.

/Continuará/

¡Hola a todos! ¡Feliz San Valentín (atrasado) y esas cosas! ¿Qué tal? Bueno, espero que os haya gustado este tercer capítulo. Áis, ver a Ulquiorra sin saber comportarse ante situaciones normales y corrientes resulta adorable. Y que lo primero que haga al sentir el peligro sea proteger a Orihime es fantástico. ¡Nos vemos en el próximo!

Kumikoson4: Hola! Muchas gracias por los ánimos! Ya, tenía ganas de hacer algo así. Es diferente, como una serie de capítulos muy cortos entre ellos dos. Veremos a ver cómo avanza su relación. Un beso!

Princess Kitty1: hi! Yeah, I'm fine. And you? Your writing lessons? See you!

Rebeca18: hola! Gracias por el comentario! Me alegro de que te esté gustando y espero que la historia siga mejorando. Un beso!