La historia original pertenece a Princess Kitty1 y los personajes a Tite Kubo.

La Vida y Obra de Bento

Orihime no solía comprarle regalos a Ulquiorra a menudo, así que le resultó sospechoso que llegara balanceando una pequeña bolsa con un robot adorable dibujado en ella, tarareando una cancioncilla. Estaba sentado en el sofá leyendo, con los pies apoyados en la pared, algo que sabía que ella odiaba, así que los bajó rápidamente antes de asomarse por la esquina.

- Bienvenida a casa, mujer.

- ¡Ahí estás!- se acercó, la bolsa crujiendo con cada saltito que daba- ¡Te he comprado una cosita al venir!- se arrodilló junto a él, puso una mueca al ver la posición en la que estaba sentado y entonces empezó a rebuscar en las bolsas- Siempre dices que quieres aprender más de los humanos, ¿verdad?

Ulquiorra hizo un ruido de afirmación, sin apartar la mirada del libro.

- Bueno, pues mientras estaba en la zona de descanso de la pastelería, pensé en cómo ayudarte. Sé que lees mucho, pero los libros pueden ser muy vagos, ¿sabes? ¡Algunos tienen mensajes muy confusos!- Orihime sacó un osito de peluche, frotó su nariz contra su hocico y volvió a meterlo en la bolsa- Así que al final acabé pensando en mi pasado y recordé que Sora me dio algo para enseñarme lo que era ser responsable.

Ah, sí, Sora, el difunto hermano cuya foto estaba en el salón. Orihime hablaba tanto con él que a Ulquiorra le había entrado la paranoia de que acabara respondiéndole y que le riñera por hacer algo malo. Como la semana pasada, cuando sin querer le había roto uno de sus brillos de labios favoritos- mientras trataba de averiguar qué era lo que contenía que le hiciera brillar los labios- y lo había tirado por la ventana en un momento de pánico, antes de echar a correr a la tienda a por uno nuevo. Tal vez no fuese para tanto, pero Orihime era conocida por ser impredecible, así que decidió tomar precauciones.

- ¡Tarán!- chilló la chica, arrojándole un paquete del plástico encima del libro que estaba leyendo.

Ulquiorra miró el contenido. Era un dispositivo pequeño y verde, lo suficientemente pequeño como para aplastarlo con la mano, con una pantalla más pequeña que la del móvil de Orihime y unos pocos botones más abajo. Un montón de monstruos raros decoraban el paquete.

- ¿Qué es esto?- preguntó, acercándoselo para inspeccionarlo, justo a tiempo para que Orihime se lo quitara de las manos.

- ¡Es una mascota virtual!- le dijo, levantándose y corriendo a su habitación para coger unas tijeras- Eran increíblemente populares cuando iba al colegio. Todo el mundo tenía el suyo. Volvía locos a los profesores.

Ulquiorra levantó la vista de la página en la que estaba. ¿Volvía locos a los profesores? ¿Qué clase de cosa era esa "mascota virtual"? Se levantó del suelo, cada vez más atemorizado y se dirigió a su habitación, mientras ella serraba con violencia el plástico, rompiendo el envoltorio y sacando el dispositivo.

- ¿Qué has dicho que me iba a enseñar esto, mujer?

- ¡Responsabilidad! Ya sabes, por cuidar de otro ser vivo- dijo Orihime, mientras desdoblaba el libro de instrucciones- Aunque esto no está técnicamente vivo, pero ya me entiendes.

Ulquiorra la miró.

Después de toquetearlo, el dispositivo soltó una serie de pitidos.

- ¡Ya está!- gritó ella, girándose y dándole la pequeña cosa a Ulquiorra. Inspeccionó la pantalla. Una masa pixelada y bidimensional, que parecía una mezcla entre un perro, un dragón y un mono, empezó a moverse.

- ¿No es mono?- babeó Orihime- ¿Cómo vas a llamarlo?

- Se… ¿Se supone que tengo que ponerle nombre?- preguntó Ulquiorra, mientras ella seguía leyendo las instrucciones con una sonrisa en la cara. Ni siquiera sabía qué sexo tenía; ¿cómo se suponía que iba a darle un nombre? Bueno, le estaban rugiendo las tripas- Creo que debería llamarlo Bento.

- ¡Bento!- Orihime apretó los botones de debajo de la pantalla- Bien, ahora lo que tienes que hacer es cuidar de él. Según las instrucciones, el primer botón es para darle de comer, el segundo para darle mimos, el tercero para jugar, el cuarto para reñirle y los que tienen forma de flecha son para moverte por el menú y para ir a los mini-juegos para distraerlo- dejó las instrucciones y miró seriamente a Ulquiorra- Prométeme que mantendrás a Bento con vida. Va a pedirte muchas cosas a todas horas, de día y de noche, igual que un bebé de verdad- sus ojos se abrieron de sorpresa cuando él de pronto le cogió de la mano, colocándola hacia arriba y dejándole la mascota virtual encima, antes de marcharse de allí- ¡Espera, Ulquiorra, vuelve!- le gritó, corriendo detrás de él.

Bento estuvo sorprendentemente tranquilo el primer día; tal vez porque Orihime mantenía a la criatura feliz jugando con ella y alimentándola cuando pitaba. Pero cuando tuvo que ir a clase al día siguiente, fue Ulquiorra quien se ocupó de Bento, dos hombres y ninguna mujer alrededor que los cuidara. Al menos cuando Ulquiorra tenía hambre se alimentaba solo. Esa cosa, sin embargo…

Se sentó para ver la tele, con la mascota virtual justo al otro lado, encima de un cojín. Hasta ahora el perro-dragón-mono (¿el pedramono?) se estaba comportando. En la televisión estaba saliendo la noticia de un robo que tuvo lugar en otra parte de la ciudad la noche antes. Y entonces, usto cuando creía que podría ver todos los informativos sin interrupción, sonaron dos pitidos del dispositivo. Lo miró. Silencio, después dos pitidos más, más altos que el primero.

Ulquiorra lo cogió y miró la pantalla. Por lo visto, Bento había hecho sus cosas en el suelo. Con cara de asco, Ulquiorra riñó a la estúpida criatura. ¿Es que no había opción para ir al servicio? Como respuesta Bento puso una cara sospechosamente triste y siguió moviéndose. ¿Qué, es que se suponía que tenía que alabarle por tener buen tránsito? Ulquiorra dejó la mascota virtual. Al momento volvió a pitar. ¿Ahora tenía hambre? Bueno, teniendo en cuenta que acababa de hacer caca, supuso que tendría sentido. Pero, ¿y si no tenía nada que darle de comer? ¿Esa cosa saldría de ahí y se lo comería a él? Decidió ignorarlo. La paciencia era una virtud.

Por desgracia, Bento no debía de confiar mucho en la virtud. El pitido siguió aumentando de volumen y de frecuencia hasta que a Ulquiorra le costó oír la televisión. Así que al final cogió a la mascota virtual y la riñó hasta callarse y entonces le dio de comer. Ahora Bento aprendería la lección. Ulquiorra se fijó en la pantalla. Bento tenía cara triste, pero al menos estaba en silencio. ¿Por qué coño fruncía el ceño? ¿Ahí estaba Ulquiorra, usando parte de su tiempo para prestarle atención y Bento ni siquiera iba a darle las gracias? Volvió a reñirle por ser tan desagradecido.

Entonces Ulquiorra se congeló, sintiendo un escalofrío recorriéndole la columna, como si le estuvieran mirando. Echó un breve vistazo por encima de su hombro. El retrato familiar de Sora, arriba del todo de la estantería que había detrás del sofá, de cara a la televisión, sonreía en dirección a Ulquiorra. Volviendo a mirar a Bento, el antiguo Espada apretó un botón y el menú apareció. ¿Qué podía hacer para hacer feliz a esa estúpida cosa?

Ah, bueno, estaba la opción de jugar. ¿Los pedramonos se alegraban cuando jugaban con ellos? Decidió intentarlo, aunque sólo fuera para contentar a Bento. Porque si Bento estaba triste, Orihime también estaría triste y una vez le había contado a Ulquiorra que había escupido en las galletas de alguien porque no le había gustado cómo la había tratado. A Ulquiorra no le gustaba la idea de cenar saliva.

El primer juego no terminó bien, poniendo más triste a Bento, así que volvió a intentarlo. Bento también perdió el segundo. Ulquiorra tuvo la intención de leer las instrucciones, por si había alguna manera de controlar el resultado final, pero por lo visto era cuestión de azar. Lo intentó una tercera y Bento salió victorioso. Eso estaba mejor. Ulquiorra sonrió. Ninguna mascota suya iba a ser una perdedora.

En la pantalla apareció una tumba.

Sus ojos se abrieron como platos. ¿Qué coño había pasado? Se acercó el aparato, agitándolo dos veces, pero la tumba no desapareció. ¿Bento estaba muerto? Qué… ¡No! Miró a la televisión, después por la ventana, deseando poder tirarla por ahí. Pero entonces recordó que Sora estaba detrás de él y se levantó, dejando la mascota virtual y corriendo a buscar el manual de instrucciones.

Muerte de la mascota, muerte de la mascota… Ah, ahí estaba. Leyó el pequeño párrafo hasta encontrar lo que estaba buscando.

La mascota puede sobreexcitarse al jugar mucho de forma continuada y puede morir. ¡Por favor, trata bien a tu mascota!

Ulquiorra gruñó y arrojó las instrucciones, después volvió al salón, preguntándose qué hacer, qué decirle a Orihime cuando volviera a casa. No lo sabía. Había sido un error. ¡Por mucho que Bento estuviese muy triste al principio, no había sido su intención matarlo!

Bueno, al menos ya se había callado.

- ¡Ya he llegado!- dijo Orihime, divisando de inmediato a Ulquiorra en el sofá. Mientras le devolvía el saludo, se acercó a él y vio a la mascota virtual a su lado, encima de uno de los cojines- ¿Qué tal está Bento?- le preguntó, mientras cogía el dispositivo y echaba una ojeada a la pantalla- Este no es Bento- dijo secamente, mientras miraba el pájaro con forma de malvavisco que ocupaba el lugar del pedramono.

- Ya me he dado cuenta- dijo un inexpresivo Ulquiorra.

Orihime se cruzó de brazos.

- ¿Y qué le ha pasado a Bento exactamente?

- Si su mundo se parece al mío- contestó Ulquiorra- Tobias, que obviamente es un ser muy superior, se lo ha comido.

Ella frunció el ceño.

- ¿Tobias?

- Sí, esa… esa criatura con forma de pájaro.

- ¿Tobias se ha comido a Bento?

- ¿No están para eso los bentos?

/Continuará/

¡Hola a todos! Espero que os haya gustado el capítulo, porque yo me lo he pasado genial traduciéndolo. Áis, qué recuerdos me traen los tamagotchis. ¡Y qué cierto es lo de que volvían locos a los profesores! Recuerdo que a mí siempre me salía el pajarraco feo, porque nunca le reñía cuando debía (y eso que apenas le daba dulces para comer). Pero nada, no había manera de que saliera algo diferente. Respecto al capítulo… ha sido todo un detalle que Ulquiorra pensase en Sora. Se ve que poco a poco está empezando a implicarse cada vez más con Hime. Veremos qué pasa. ¡Nos vemos en el próximo capítulo!

Princess Kitty1: hi! I'm looking forward to see when he trully starts feeling something for her (will he be jealous? Angry about something? God I can't wait!). OK, then let's just wait till I reach the end and then you send it. Now I'm more willing to translate than before. See you!

Hanasaki95: hola! Yo me lo leí hace bastante y lo bueno es que ya sabía el final (estos dramas de Shakespeare siempre acaban en tragedia y con medio reparto muerto). Espero que este capítulo te haya gustado aún más. Un beso!

IzumeSchiffer: hola! Hmm, tiempo al tiempo… :3

.Sohma: hola! La verdad es que la autora sabe muy bien cómo hacerlos convivir sin que se pierda la personalidad de los personajes originales. Es como si fueran ellos mismos, aunque la situación haya cambiado totalmente. Gracias a ti por leer la historia! Un beso!