La historia original pertenece a Princess Kitty1 y los personajes a Tite Kubo.
Consuelo
A veces Orihime tenía días malos. No era siempre y era muy difícil saber cuándo iba a ocurrir, pero el caso es que ocurrían. Y en esos días volvía a su apartamento, saludando sin ganas o sin hacerlo y se metía directamente en su habitación. Cerraba la puerta y Ulquiorra no la veía durante una hora entera, a veces hasta más. Un día se quedó ahí dentro toda la tarde.
Sabía que esos días él tenía que ocuparse de la cena. Nunca le preguntaba si quería comer algo; Orihime siempre tenía hambre. Aunque tuviera que dejar un plato apartado hasta que saliera de la habitación, siempre hacía comida para los dos.
Se preguntaba cómo alguien como ella podía tener malos días. Por lo visto, de muchas maneras. Los exámenes estaban cerca, así que necesitaba echarle horas al estudio, pero también necesitaba el dinero y por eso no podía pedirse días libres en el trabajo. Así que se estresaba mucho y el estrés aumentaba cada vez más hasta que, de forma tan aleatoria como sus arrebatos sin sentido, se echaba a llorar. Otras veces sus hormonas se disparaban y bastaba un comentario de un extraño para alterarla.
Fuera como fuera, Ulquiorra tampoco hacía mucho al respecto. Se limitaba a preparar la cena y esperar a que se calmara y saliera de su habitación. Estaba más allá de su comprensión el por qué de encerrarse cuando lloraba. Tampoco es que estuviera guardando un secreto; cada vez que entraba en el salón, tenía los ojos y la nariz hinchados y rojos, el ceño fruncido, la voz suave y temblorosa, el pelo hecho un desastre. No hacía falta ser tan observador como Ulquiorra para saber que estaba mal. Entonces se sentaba y hablaba tranquilamente de lo que le había molestado, a veces incluso sonriendo y riéndose, como si no fuese nada grave.
Ulquiorra se quedaba callado entonces. ¿Qué había que pudiera decir? No estaba ahí para consolarla; nunca lo había estado. Meterse en sus asuntos innecesariamente solo conseguiría empeorar las cosas.
Aunque tuvo que preguntarse si siempre habría sido así. Recordó su etapa en Hueco Mundo, cuando le golpeó y se derrumbó en cuanto él salió de su habitación. ¿Acaso se ponía una especie de máscara delante de los demás- hasta de su hermano, que siempre había estado ahí para cuidar de ella, para tranquilizarla- hasta que se quedaba sola? En el pasado, ¿había entrado en su apartamento vacío, se había tirado al suelo y había llorado hasta tener el mismo aspecto que el que tenía al salir de su habitación?
Ulquiorra decidió preguntárselo a alguien.
- Ah, sí, Hime tiene esa mala costumbre- dijo Tatsuki, la chicazo que se autoproclamaba la mejor amiga de la mujer, mientras esperaban que Orihime pidiera la cena en un sitio de comida rápida, ese fin de semana- Supongo que tendrá que ver con su pasado.
- Su pasado- repitió Ulquiorra, esperando una explicación.
- Sí. Sus padres eran unos maltratadores. Si ella o su hermano lloraban o hacían ruido, les pegaban hasta que paraban. Ella dice que no recuerda nada de eso, pero es posible que algo se le haya quedado grabado, ¿sabes?- contestó Tatsuki, golpeándose la sien para enfatizar. Entonces frunció el ceño, sospechosa- ¿Por qué? No habrá estado mal últimamente, ¿verdad? ¿La estás tratando bien?
Ulquiorra la miró fríamente.
- No la "trato" de ningún modo. Puede que la mujer y yo compartamos espacio, pero nuestras vidas son completamente independientes la una de la otra.
Orihime salió entonces del restaurante de comida rápida, con dos patatas fritas metidas en la boca y dijo algo acerca de lo genial que era estar con Tatsuki y Ulquiorra. El ambiente se había enrarecido, pero ella no lo había notado, viviendo como vivía en su nube. Ulquiorra permaneció detrás de ellas, la mirada clavada en la cara de Orihime. ¿Así que la habían maltratado? No se lo había contado, aunque el tema tampoco es que hubiese salido en alguna conversación.
Aun así… era raro lo mucho que esa chica podía esconder detrás de una sonrisa.
…
Un día, mientras Orihime seguía en el trabajo, Ulquiorra volvió de la tienda de Urahara- el excéntrico hombre que le había estado haciendo todo tipo de preguntas sobre Hueco Mundo parecía estar bajo la influencia de Aizen- y se dio cuenta de que la luz del contestador estaba parpadeando. Sin pensarlo, apretó el botón y dejó el pan que había comprado en la encimera.
- Tiene un mensaje nuevo…- recitó el aparato en su tono mecánico, mientras Ulquiorra sacaba el pan del plástico. Cuando una voz desconocida empezó a hablar, se detuvo- Orihime, soy tu tía. Sé que has estado trabajando mucho durante estos meses para pagar las facturas del apartamento, pero no podemos seguir pagándote la mitad del alquiler. ¿No has mirado un sitio más barato, aunque sea más pequeño, para mudarte? Dos dormitorios son demasiados para una jovencita, ¿no crees? A no ser que estés compartiendo piso con alguien… Ah, lo siento, te pareces tanto a mi hermana que a veces se me escapan estas cosas. Escucha, si quieres podemos ayudarte a buscar, pero deberías empezar a asumir la responsabilidad. Ya tienes casi dieciocho años, sé un poco más independiente- Clic.
Ulquiorra se quedó mirando al contestador.
- Para repetir el mensaje, pulse uno- no, no quería volver a oírlo. Dejó el pan en la encimera y se acercó al salón, mientras el contestador seguía hablando- Para guardar el mensaje, pulse dos- No había sido su intención escucharlo, así que eso sería lo lógico- Para borrar el mensaje, pulse tres- se detuvo delante del teléfono, mirándolo como si fuese un espécimen guardado en un tarro de cristal.
Borrar el mensaje. Su dedo se deslizó por el tres y dudó. ¿Qué conseguiría borrando el mensaje? No haría desaparecer el mensaje; de hecho, dependiendo del tipo de personas que fuesen los familiares de la mujer, podría hasta empeorarlo. Pero podría… protegerla, esconderla, evitarle tener un mal día, aunque solo temporalmente. Le ahorraría el mal trago, metiéndola en una burbuja en la que pudiera vivir feliz, negándose la realidad. Podría seguir riéndose, sonriendo, podría apartar las nubes oscuras del cielo soleado. Si Ulquiorra borraba el mensaje…
… estaría haciendo lo mismo que sus amigos le hacían y él no era uno de ellos.
Tal vez no fueran los recuerdos reprimidos los que hacían que Orihime llorase sola y en privado. No, podría ser algo más simple. Se contenía, seguía sonriendo, evitaba preocupar a sus amigos con sus problemas para que ellos, a cambio, la tratasen como a un adulto; para que le contasen sus cosas. Después de todo, eran sus amigos. Se suponía que para eso estaban, por muy delicada que les pareciese.
Pero Ulquiorra sabía perfectamente que esa chica no era delicada en absoluto. Se había encarado a él en más de una ocasión, enfrentándole ferozmente por comida o por el mando de la televisión a pesar de saber que él la ganaba en fuerza, estudiaba y trabajaba tanto que se volvía loca. Había vivido sola durante años, tal y como le había dicho al mudarse a su casa. Soportaba la culpa de lo que había pasado en la cúpula hasta que él hubo regresado y enseguida corrió a pedirle que le perdonara. Y podía contener sus lágrimas durante horas, días, hasta semanas… aunque al final acabase derramándolas.
Al pasar el dedo por el dos, lo apretó y la luz de la máquina empezó a parpadear de nuevo. Un nuevo mensaje para Orihime Inoue. Se dio la vuelta y se marchó del apartamento, sintiendo la necesidad de hacer algo productivo.
…
Cuando Ulquiorra volvió unas horas más tarde, se encontró a Orihime parada delante del teléfono, con la máquina preguntándole si quería volver a oír el mensaje, guardarlo o borrarlo. Tenía los hombros y la cabeza agachados, el lazo del delantal de la pastelería estaba empezando a deshacérsele, su mochila tirada en el suelo. No se movía, no hablaba. Ulquiorra fue el primero en romper el silencio.
- Ya estoy en casa.
Al principio no ocurrió nada. Orihime simplemente se quedó ahí, mirando al contestador, que repetía alegremente sus tres opciones. Entonces levantó la cabeza, mientras le temblaban los hombros y se volvía hacia él. En cuanto hubo pestañeado, sus lágrimas se deslizaron por sus mejillas de igual modo que las de él. Al temblarle el labio inferior, soltando un suspiro, dio un paso hacia él, estirando las manos como si estuviese buscando algo para no caerse.
- B-Bienvenido a casa- susurró, antes de derrumbarse por completo.
Ulquiorra se quedó totalmente quieto mientras los brazos de ella le rodeaban, las manos aferrándose a su espalda. Enterró la cara en su pecho y él pudo sentir cómo la tela de su camiseta empezaba a humedecerse con las lágrimas, su pequeño cuerpo temblando con cada gemido que emitía al respirar. Pero cuando le hubo puesto la mano en la cabeza para calmarla, los pequeños ruiditos se convirtieron en inmensos gimoteos llenos de desespero, como los que no pudo provocarle ni aún intentándolo- y lo había hecho. Sin embargo, hubo algo más en sus lágrimas, algo que le dejó completamente desconcertado:
Alivio.
No, no estaba ahí para consolarla. Nunca lo había estado y ella lo sabía. Pero estaba ahí. Y eso era todo lo que importaba.
/Continuará/
Ay. ¡AY! Pero cuántos feels, madre mía! El capítulo más bonito hasta la fecha, eso seguro. Aunque el fic sea un conjunto de drabbles, es genial que la historia vaya avanzando y que los personajes vayan cambiando. Según la autora, tenía ya ganas de escribir un capítulo serio y siempre ha creído que Hime es de esas personas que esconden lo que sienten a los demás. Por otro lado, aunque Ulquiorra tenga bien claro que no es su amigo ni está ahí para consolarla, cuando llega la hora de la verdad queda claro que sí que está, así que habrá que ver en qué desemboca todo esto. ¿Su relación se estrechará aún más? ¿Qué harán para evitar que Hime pierda la casa? ¿Ella empezará a sentir algo más por él? Bueno, a ver qué pasa en el próximo capítulo (espero no tardar en subirlo). Un beso a todos!
IrisTohruSohma: hola! Gracias por el review y los ánimos! Espero que te animes a escribir historias propias y que el fandom tenga vida. Áis, ojalá Tite te oiga y lo resucite. Nos vemos en el próximo capítulo!
Hanasaki95: hola! Yo me tengo que poner al día con el manga, que lo dejé después de la saga de Karakura T^T. Y han pasado muchas cosas, pero no sé cuáles. Espero que este te haya gustado, aunque sea un poco más dramático que el anterior. Nos vemos en el siguiente. Un beso!
Lady Alraune: hola! Pues me alegra que te hayas reenganchado. Y encima con un fic con tantos episodios, así que hay para rato. Espero que te sigan gustando mucho. Un beso!
GalateaDreams: hola! Gracias por comentar!
