La historia pertenece a Princess Kitty1 y los personajes a Tite Kubo.

Historia de Amor II

- ¿Por qué tienes esos tatuajes tan raros en la cara?- fue lo primero que le preguntó el trío de bibliotecarias a Ulquiorra, cuando volvió con una pila de diez novelas que había devorado en menos de una semana. El estar ocupado trabajando había hecho que leyera más rápido, aunque tendría que haber ido con más calma- Te hacen parecer triste- observó la del medio, con trenzas y cuyo nombre era Kumiko, tal y como había averiguado.

Ulquiorra la miró.

- ¿Le molestan?

- ¡Oh, no! ¡No lo decía por eso!- Kumiko movió furiosamente las manos mientras se le teñían las mejillas de rojo. Ulquiorra pestañeó, desconcertado. Pero decidió no seguir indagando, mientras se preguntaba qué tipo de libro leería esa vez. En sus búsquedas había averiguado que cada género trataba de una infinidad de temas. Por ejemplo, si acudía a la sección de arte, podía encontrar no solo libros de artistas clásicos, sino también libros sobre garabatos ilegibles que Orihime llamaba "grafiti" y que había por toda la ciudad.

La más mayor de las bibliotecarias, llamada Rina, tenía la cara llena de pecas y estaba presa de la concentración.

- ¿No dijimos que íbamos a encontrarle a este apuesto jovencito una historia de amor maravillosa que leer?

- Oh, sí- admitió la tercera, una mujer de pelo castaño llamada Yuri- Una verdadera historia, ¿no es así?- Ulquiorra asintió- ¡Muy bien, acompáñame! Tengo una que a un chico tan estudioso como tú estoy segura le encantará- la siguió mientras salía de la mesa, las manos en los bolsillos, pensando que, por su bien, sería mejor que estuviera en lo cierto.

Esa vez le llevó a la sección de no ficción, donde Yuri se detuvo delante de los estantes repletos de libros de historia alineados.

- Veamos…- murmuró para sí, mientras pasaba los dedos por los lomos.

Ulquiorra esperó pacientemente, sus pensamientos en otra parte. Aún le dolía el hombro del trabajo del día anterior; había acabado teniendo una pelea con Jinta, que era sorprendentemente fuerte para no ser más que un niño pervertido de secundaria, durante el almuerzo. Urahara le había sugerido que se pelease también con Ururu, pero la chica se había negado con vehemencia y le había evitado durante el resto del día, avergonzada por la razón que fuese.

Pero ¿qué haría con su hombro? Puede que le doliera, pero la mujer llegaría cansada a casa, así que no iba a pedirle que gastara algo de su reiatsu para algo tan pequeño. Además, sospecharía de la herida y a pesar de haber jurado que no mantendría en secreto que trabajaba en la tienda de Urahara, tampoco es que hubiese encontrado el momento exacto de sacar el tema. Pero tendría que ser pronto. Estaba quedándose sin sitio donde guardar sus ganancias. Esa misma semana se había quedado sin calcetines limpios por haberlos usado ya como sitios para esconder el dinero.

- ¡Aquí está!- Yuri se giró, sosteniendo un libro en las manos. Pasó las páginas con destreza hasta llegar a una en concreto, que le señaló antes de tenderle el libro- Aquí hablan de Marco Antonio y Cleopatra, la Reina de Egipto, dos de los amantes más famosos de la Historia.

Una reina egipcia, ¿eh? Sería más interesante que una adolescente italiana hormonada, eso seguro. Ulquiorra miró el libro y le dio las gracias a la bibliotecaria, entonces buscó un sitio en el que sentarse y empezó a leer el relato histórico.

Bueno, habían formado lo que muchos habrían llamado una "pareja de poder": tierra, dinero, estatus. Llevaban su relación amorosa en secreto, porque Antonio estaba casado y Ulquiorra frunció el ceño al leerlo; ¿no se suponía que el matrimonio era un compromiso humano para toda la vida? Pero mientras leía trató de imaginárselos a los dos viajando de un continente a otro para poder verse. Qué feliz habría sido el tal Antonio al poder ver a la mujer que amaba después de tanto tiempo.

Ulquiorra fue relajándose poco a poco mientras pasaba los párrafos, lo bastante como para reclinarse en la silla y extender las piernas sobre la mesa. Esa historia era muchísimo mejor que la de Romeo y Julieta, pensó, pasando la página y mirando a las bibliotecarias. Kumiko había estado observándole y le indicó con las manos que siguiera leyendo cuando él hubo levantado la vista para mirarla y fruncir el ceño. Las otras dos estaban tratando de mantener un lápiz en equilibrio sobre sus narices. ¿Es que esas mujeres nunca trabajaban?

También había guerra en esa historia, algo que siempre le hacía arder la sangre. Instinto de Espada, supuso. Por desgracia los romanos cada vez eran más recelosos. Entrecerró los ojos. Que los romanos dejaran de meter sus enormes narices en los asuntos de Antonio y Cleopatra. En serio, ¿por qué cuando dos personas se enamoraban, todo el universo conspiraba para intentar separarlos…?

Ulquiorra perdió el equilibrio, cayéndose hacia atrás y llevándose la silla con él. el estruendo hizo que bastante gente, bibliotecarias incluidas, miraran en su dirección, pero se recompuso enseguida sin siquiera apartar la mano del libro, porque milagrosamente había conseguido no perder la página. Ni siquiera se molestó en colocar la silla; dejó de golpe el libro sobre la mesa, sus ojos escaneando la página. ¡No, no, no! ¿Qué estaba haciendo ese idiota? ¡El rumor no era cierto! ¡Cleopatra seguía…!

Antonio se desplomó sobre su espada.

Desde donde estaba sentado, con la barbilla descansando sobre la mesa y los brazos extendidos delante de él, sosteniendo el libro, Ulquiorra lentamente bajó el espeso tomo para mirar a las bibliotecarias. Ellas le miraron y pestañearon, confundidas. Volvió a levantar el libro.

¡Un momento, aún había esperanza! Antonio estaba herido, pero vivo. Suspiró. Las bibliotecarias se habían librado de una muerte sin piedad… por ahora. Pero al pasar los siguientes párrafos sintió que su irritación crecía y su esperanza se hundía. Oh, ese hombre no iba a sobrevivir a un golpe tan fatal.

Pero Cleopatra seguía viva. ¿Qué haría ahora? Ulquiorra observó cómo el drama se abría mientras llevaban a Antonio a sus aposentos, donde finalmente sucumbía a sus heridas. La reina rabiosa probablemente se vengaría de los que le habían causado la muerte a su amado, ¿verdad? Sin duda alguna, usaría todo su poder para aplastar al mensajero que se había inventado su historia y… ¿qué estaba haciendo con ese veneno?

Ulquiorra se quedó mirando la hoja durante bastante tiempo, preguntándose si había leído bien. Entonces cerró el libro y se levantó, cogiendo la silla y colocándola en su sitio. Tenía una sensación rara y de malestar en la tripa y las sienes empezaban a dolerle.

Habían muerto. Él se había matado por ella y ella también se había matado por él. Igual que Romeo y Julieta, solo que ellos dos habían sido reales. El libro estaba en la sección de no ficción y, aunque supiera que los humanos eran incompetentes para casi todo, había esperado que al menos su historia sí funcionase. Cogió el tomo y se acercó a la mesa de información donde las bibliotecarias estaban esperándole impacientes.

- ¿Y bien?

- ¿Qué te ha parecido?

- Trágico, ¿eh?

Ulquiorra dejó el libro en la mesa, sin decir nada. ¿Hacía cuánto que no disparaba un cero? Sus moléculas le picaban de la emoción, esperando quemar algo de la frustración que sentía y quizás pudiera arrancarles la cabeza a esas tres mujeres que le sonreían como si todo estuviese bien. Estaban gastándole una broma; estaba seguro. De haber sido sus prisioneras en Hueco Mundo, muy educadamente le habría pedido a Aizen que le permitiera arrancarles las piernas por lo menos.

Pero la historia era real.

- Sí, trágico- dijo lentamente, girándose y dirigiéndose a la salida sin siquiera decir adiós. Últimamente había estado trabajando mucho. Le seguía doliendo el hombro y el mundo a su alrededor le parecía oscilante y extraño. Tal vez estuviera a punto de cogerse un resfriado. Sí, eso explicaría por qué se sentía tan… tan…

… ¿mal? ¿Qué era eso que estaba sintiendo? Cuanto más trataba de buscar el origen de su malestar, más sospechaba que no se trataba de nada físico.

Su mente racional ya estaba sacando conclusiones acerca del amor humano, pero rápidamente las descartó. No se trataba más que de dos historias: una real, la otra ficticia. Si había tantos millones de personas deseando dejarse llevar por su corazón, deseando que otra persona los juzgara y se fijara en ellos, entonces tendría que haber algo bueno en todo ese asunto del amor, ¿verdad? No podía acabar siempre en suicidio.

Esa noche, mientras Ulquiorra y Orihime cenaban, un informe de última hora apareció en la televisión. Orihime masticaba el arroz mientras el reportero aparecía en la pantalla y narraba una noticia acerca de un hombre que había matado a su mujer y después se había suicidado.

- Terrible- murmuró, con la boca llena de comida- Oye, Ulquiorra, ¿puedes pasar más…?

Su bol y sus palillos cayeron de golpe sobre la mesa, la comida esparciéndose por todas partes, mientras se levantaba e iba a cambiar de canal.

- ¿Ulquiorra?

- Veamos otra cosa.

/Continuará/

Hola a todos! Pobre Ulquiorra. Qué mal cuerpo me ha dejado este capítulo, de verdad. Ese vacío me ha llegado. La verdad es que menudas recomendaciones literarias le hacen; no me extraña que el pobre se coja una depresión. Pero bueno, esperemos que para la próxima le recomienden un libro más alegre. Nos vemos en el siguiente capítulo!

Hanasaki95: hola! Ya, el pobre Ulquiorra ha pasado tanto tiempo siendo un Espada que ya ha olvidado hasta las cosas más básicas del ser humano. Pero bueno, ya las aprenderá. En cuanto al manga… no desesperemos! Tampoco nos imaginábamos la vuelta de Grimmjow y Nell (¡y Riruka!) y pasó, así que aún queda esperanza. Un beso y nos vemos en el próximo capítulo.

IrisTohruSohma: hola! Me alegra que te gustase el capítulo. A ver cómo trata Ulquiorra a su rival, porque no parece que vaya a dejarse amedrentar. Y esta semana a ver qué nos cuenta Tite en su nuevo capítulo (no tendremos la suerte de que reviva a Ulquiorra, pero quién sabe. ¡No desesperemos!). Un beso!

GalateaDreams: hola! Gracias por el review! La vuelta de Grimmjow ha sido lo más; todo el mundo está como loco. Le hacía falta picante a la historia, la verdad. Esperemos que vuelva también Ulquiorra. Un beso!

Princess Kitty1: yeaaahhh! I didn't expect Kubo being so nice with his fans, but he was! I can't stop shipping Nel and Nnoitra whough. I don't know, I feel that it has been so much between them that there is still something that remains. I ship Grimmjow and Riruka hovewer (don't know why, probably because I didn't want them to be alone), but I didn't expect they would reappear together. Such a surprise. Anyway, how are you? Are you OK now? Hopefully it hasn't been worse. I love this chapter and I'm looking forward to see which love story will be next. See you!

rocychio: hola! Pues me alegra que hayas vuelto al lado "oscuro" del fandom de Bleach (por llamarlo de alguna manera) y gracias por los ánimos! Te confesaré que a mí el personaje de Orihime únicamente me ha gustado en la saga de Hueco Mundo. de hecho creo que empecé a traducir/escribir sobre Bleach cuando empezó esa saga. Es como que Ulquiorra le hubiese sacado esa parte oscura que todos tenemos, ella incluida y hubiese empezado a mostrar que detrás de esa Orihime tonta y pusilánime había algo más. Y por supuesto él también cambió gracias a ella. Los últimos capítulos no los he leído, pero me temo que habrá vuelto a ser la tontita que era antes. Qué pena. Supongo que por eso hace falta que Kubo también recupere a Ulquiorra. Un beso!