La historia original pertenece a Princess Kitty1 y los personajes a Tite Kubo.

El Rehén

A veces, aunque contadas, Ulquiorra tenía preguntas sobre su trabajo. Por ejemplo, las cajas etiquetadas como "radiactivo". ¿Deberían guardarse cerca del frigorífico? Las que tenían una sospechosa forma de ataúd eran decoraciones de Halloween, ¿verdad? ¿Y las que tenían por nombre "piel" y "pelo" no se referirían a piel y pelo de verdad…?

Ulquiorra prefería no salir del almacén, porque gente que conocía la mujer solía acudir a la tienda de golosinas: las hermanas y novia del shinigami, el Quincy, el mastodonte al que llamaban "Chad", los vecinos y hasta la mejor amiga de la mujer, Tatsuki Arisawa. Sí, era mucho más seguro quedarse dentro del enorme garaje, del que Urahara había dicho que estaba encantado de que fuese su señor.

- ¿Y cómo hago eso?- le había preguntado Ulquiorra como respuesta.

- Oh, ya sabes- Urahara había gesticulado un círculo con el abanico- Si los niños vienen aquí a molestarte, échalos si quieres. ¡En este lugar eres el amo! Bueno, a no ser que yo esté aquí.

La mera noción de estar al cargo de algo había mantenido despierto a Ulquiorra toda la noche, pálido de la ansiedad. Nunca antes había sido un jefe. ¿Qué hacía uno cuando lo era? Y encima la mujer se había dado cuenta de lo cansado que estaba a la mañana siguiente y se había pasado todo el desayuno preocupándose por él… Tampoco es que se quejara, porque le gustaba que le prestara atención, pero prefería que no se preocupara por él en absoluto. El principal motivo era que seguía posponiendo contarle lo de su trabajo a tiempo parcial, aunque se había quedado sin calcetines para esconder el dinero y bien invertía en zapatillas, bien tendría que pasearse descalzo en público.

Dejando eso de lado, en ese momento se encontró mirando una pila de cajas que no sabía muy bien qué hacer con ellas. Frágil estaba impreso justo encima, pero Urahara había dicho que quería que se amontonasen junto a las demás cosas pesadas. Si Ulquiorra no hubiese estado ya sospechando que ese hombre llevaba todo tipo de experimentos ilegales en su sala de entrenamiento ilegal subterránea, probablemente se habría preguntado qué había dentro, pero supuso que en ese caso no necesitaba saberlo todo.

La curiosidad mataba a los gatos, por lo visto… y él odiaba a los gatos- esos malditos desagradecidos- así que por él podían hacer lo que les apeteciera.

Saliendo del garaje, Ulquiorra entró en la tienda por la puerta de atrás, asomándose en el despacho de Urahara. No estaba ahí. Pensándolo bien, la tienda estaba más en silencio de lo que solía estar. Normalmente podía escuchar al menos a Jinta mandando a Ururu. Ni siquiera estaba el hombre alto del delantal, comprobó Ulquiorra, mientras observaba la sala en la que estaban guardadas las cosas próximas a caducar.

¡Ding!

Ulquiorra se tensó y de inmediato se agachó, dando vueltas hasta llegar al almacén, con la misma facilidad que un héroe de una película de acción. Entonces se dio cuenta de que no estaba en casa, así que no podía ser el sonido del horno, marcando el fin del experimento culinario que hubiese llevado a cabo esa mujer como una bomba de relojería, a pesar de sus intentos por disuadirla.

¡Ding! ¡Ding!

¿Dónde estaba todo el mundo? Probablemente ellos supiesen de dónde venía ese sonido tan raro. Ulquiorra supuso que tendría que investigarlo solo.

Pero ¿y si era peligroso? Sus ojos aterrizaron sobre la mascota virtual atada a su cinturón, con la luz de la habitación suficiente como para poder centrarse en la masa pixelada en movimiento: la Dama Henrietta Wainwright, quinta hija de Tobias, una respetada y recién nombrada caballero de la comunidad virtual. Pasó los dedos por la cadena; arriesgar su vida estaba fuera de toda cuestión…

… pero entonces recordó que ella, igual que sus antepasados, había heredado una paranoia extrema, provocándole problemas emocionales por abandono que rápidamente llevaban a ideas suicidas.

¡DingDingDing!

Ulquiorra apretó con el pulgar uno de los botones.

- Solo te dejaré un momento- le prometió al pájaro, antes de quitárselo del cinturón con mucho cuidado, moviéndolo despacio para evitar que se pusiera nervioso. Lo dejó con cuidado encima de un paquete de botellas de té verde y miró a la pantalla. Henrietta botaba felizmente en su sitio.

¡Ding!

Entonces una tumba apareció en su lugar.

- Mierda.

¡Ding! ¡Ding! ¡Ding!

Ulquiorra se fijó en la puerta, poniéndose de pie. Muy bien, había llegado el momento de destruir lo que estuviese haciendo ese maldito ruido. Podría darle un funeral a la recién fallecida más tarde y sustituirla rápidamente, por si la mujer sospechaba que había fallado en su misión de cuidado de algo otra vez.

Mientras paseaba por el pasillo, Ulquiorra se metió las manos en los bolsillos y se dirigió a la tienda, saliendo de detrás del mostrador en el que se encontraba la caja registradora. ¡Ding!

- ¡Oh! Agh, empezaba a pensar que no aparecería nadie- primero observó el timbre amarillo que había justo al lado de una nota que decía "tocar para llamar al dependiente". Entonces se fijó en la mano apoyada sobre el timbre y llegó hasta la cara naranja de la adolescente que la mujer habría llamado "kogal": pelo decolorado, piel demasiado morena y maquillaje espantosamente llamativo.

- Si sales a comer o lo que sea, deberías cerrar- le dijo, haciendo mucho ruido con el chicle- Si no, los que estemos aquí esperándote pareceremos idiotas.

Ulquiorra pestañeó. Estaba claro que esa chica había evitado mirarse al espejo esa mañana.

- ¿Cómo puedo ayudarte?- preguntó mecánicamente. La kogal dejó la bolsa de golosinas que había ido recogiendo de sus recipientes. Él la cogió y se giró hacia la caja- ¿Esto es todo?

Ella miró hacia arriba.

- Claro.

Ulquiorra dejó por un momento de teclear los números, pero siguió antes de que la chica pudiera darse cuenta. Qué insolencia. ¿Es que sus padres no le habían enseñado a respetar a sus mayores? Probablemente fuese del tipo de chica de esos culebrones que le gustaban a la mujer: antagonistas que fingían ser inocentes cuando sus intereses amorosos estaban cerca, pero eran unas auténticas demonios delante de todos los demás.

Estaba molesto por la muerte de Henrietta, la ausencia de su jefe, el picor en sus tobillos que le causaban las facturas metidas en los calcetines y la actitud de la chica. Pero quizá hubiese un modo de salvar la tarde. Mientras ella le daba la cantidad exacta y cogía súbitamente la bolsa de golosinas del mostrador, Ulquiorra apretó discretamente el botón que cerraba las puertas de la tienda.

La kogal llegó a la entrada en pocos instantes, intentó abrir, pero la puerta se negó a moverse.

- Oye- dijo en voz alta, en un tono quejica- estaba abierta hace apenas un segundo.

- Tienes razón.

Ella se dio la vuelta y se encontró a Ulquiorra de pie delante del mostrador, las manos en los bolsillos, sus ojos verdes fijos en ella.

- ¿Q-Qué pasa?- se tensó ella, al ver cómo se le acercaba- ¿Qué haces? ¡Esto no es gracioso!

- Estoy de acuerdo. No es en absoluto cómico- Ulquiorra siguió avanzando directo hacia la kogal, cuya respiración estaba agitándose. Deseó haber apagado las luces antes de hacer la jugada- ¿Tienes miedo?- le preguntó, su sombra cubriéndola al acercarse- Aquí no hay nadie para protegerte- maldita fueran esas emociones humanas, le estaba costando mantener cara de póquer- Se acabó. Vas a morir aquí, lejos de todo el mundo. Sola.

La chica se apoyó contra la puerta, sus ojos tan grandes como sus zapatos de plataforma. La bolsa de golosinas empezó a hacer ruido cuando hubo empezado a temblar, hiperventilar, gimotear. Qué patético. No le sorprendería que se meara en cuestión de segundos.

- Te pregunto- su voz se volvió más grave al detenerse justo delante de ella, lo bastante como para hacerle sentir el terror- si tienes miedo.

Las lágrimas empezaron a deslizarse por las mejillas naranjas de la chica. Se preguntó si rogaría por su vida. ¿Vomitaría, se desmayaría, se tiraría al suelo y empezaría a besarle sus calcetines llenos de dinero?

De no haber sentido el reiatsu de Urahara llegando desde la calle, la habría mantenido así un poco más para averiguarlo. Pero en su lugar pasó por su lado y abrió la puerta a mano, divirtiéndose lo bastante cuando el suave click le dio un susto de muerte.

- Que tengas un buen día.

La chica no tardó nada en lanzarse contra el cristal en su prisa por escapar. Ulquiorra observó cómo se trastabillaba en la calle, tropezándose con sus zapatos de plataforma y cayéndose de cara sobre la acera, levantándosele la falda para que cualquier transeúnte- Urahara incluido- le viera la ropa interior. Entonces se puso de pie, esprintando a una velocidad que habría sido la envidia de cualquier corredor olímpico, dejando la bolsa de golosinas abandonada en la acera.

Ulquiorra salió y la recogió, mientras Urahara se acercaba escoltado por los otros tres, con una expresión a caballo entre la diversión y el miedo.

- ¿Por qué esa jovencita ha salido escopetada de ahí dentro, como si hubiese visto al mismísimo diablo en mi tienda?- preguntó con precaución.

- La mujer no habría corrido.

- ¿Perdón?

- Puede que todos los químicos que sin duda su cuerpo ha absorbido le hayan llegado al cerebro- contestó Ulquiorra, devolviéndole las golosinas a su jefe- Por cierto, tengo una pregunto respecto a las cajas en las que pone "frágil"…

- Oye, Ulquiorra.

- ¿Qué ocurre, mujer?

- He estado viendo las noticias y salía una kogal diciendo que ha sido rehén en la tienda de Urahara.

- No me digas.

- Pero Urahara y sus empleados estaban fuera cuando ocurrió. La señora de los helados dio fe y todo.

- Entonces eso prueba su inocencia.

- Pero ¿no te parece raro? La chica dijo que un tipo le amenazó y luego… la dejó ir.

- Hmm.

- Supongo que hay gente muy enferma ahí fuera, ¿no?

- …

- Ulquiorra.

- … Sí, enferma.

¡Pi! ¡Pi!

- Creo que es hora de darle de comer a Boris.

- Sí.

- Aunque habría jurado que ayer la llamaste Henrietta.

- Deberías bajar de las nubes.

/Continuará/

¡Buenas a todos! ¿Qué tal estáis? Bueno, este capítulo me ha parecido un pelín flojo, pero ha sido divertido ver los instintos homicidas de Ulquiorra. No toda su naturaleza de ex Espada ha desaparecido y eso es… bueno, supongo. A ver qué nos sigue deparando la historia. Por cierto, he empezado a subir la historia a wattpad, por si os apetece u os resulta más cómodo leerla ahí. Mi usuario es ZapeFF y la historia se titula igual, así que ahí la seguiré subiendo al mismo ritmo que aquí. Un beso y hasta el próximo capítulo!

Princess Kitty1: hi! Well, I've tos ay I love your sentimental chapters. You describe so good their feeings that I can't stop thinking that is the way they'd be, if those situations were real. I hope there'd still be plenty of them. See you!

LouderThanLaughs: hola! Ya, la verdad es que la autora describe muy bien los sentimientos de Ulquiorra. Le queda muy realista. Todavía no me puedo imaginar cómo evolucionará la pareja, pero espero que el resultado sea súper emotivo. Nos vemos en el próximo capítulo. Un beso!

IrisTohruSohma: hola! Pues no sé si ha quedado muy claro (creo que no, porque yo lo entendí al final), pero me parece que ese episodio narra el primer encuentro entre Ulquiorra y Orihime, cuando él acababa justo de llegar de Hueco Mundo. Bueno, todavía no lo sé seguro, pero creo que sí. A ver qué más capítulos romanticones hay, que desde luego son los mejores. Un beso!

Hanasaki95: hola! Pues creo que sí que hay alguno desde su punto de vista, pero no me hagas mucho caso, porque tampoco lo he leído a conciencia. Supongo que sí, porque en todos los fics de esta autora suele haber mezcla de puntos de vista. Nos vemos en el próximo capítulo!

GalateaDreams: hola! Ya, a mí también. Me recuerda a un pobre niño que no sabe muy bien de dónde le vienen todas esas emociones. Esperemos que pueda ir canalizándolas y entendiéndolas. Nos vemos!

Kumikoson4: hola! Buf, pues ojalá hiciese frío por aquí. El calor es insoportable! Me alegra que te esté gustando el fic y veremos cómo sigue evolucionando Ulquiorra en un mundo lleno de humanos. No creo que le resulte muy fácil…Un beso!

Guest: Aquí tienes el siguiente capítulo. Un beso!

ThaisWP: hola! Jajaja, gracias a ti por leerlo y comentar! Espero que hayas disfrutado del capítulo. Un beso!