La historia pertenece a Princess Kitty1 y los personajes a Tite Kubo.
Toque de atención
Ulquiorra tuvo que admitir que le alegró mucho que la mujer le pidiera acompañarle a la biblioteca una tarde. Tenía que devolver un libro y, como ella tenía el día libre en el trabajo y los deberes no podían ser más aburridos, anunció que estaba deseando acompañarle.
- Idioteces- dijo él, luchando por esconder lo alegre que estaba- debes terminar el trabajo.
- ¡Necesito tomar el aire!- se quejó ella como respuesta, estirando hasta terminar con una postura rarísima, con un pie sobre la mesa pero apoyando la tripa en el sofá y los brazos a lo largo del mismo. Ulquiorra se preguntó cómo conseguiría retorcerse de esa manera. Tal vez ese programa de yoga que seguía por televisión sí consiguiese hacerla más flexible. Entonces se incorporó, buscando sus zapatos- ¡Además, puedes llevar a Boris de paseo!
Inconscientemente, Ulquiorra acarició la mascota virtual que colgaba del cinturón. Estaba volviéndose paranoico por si el pajarraco estuviera llegando al final de su vida; según Orihime, el hecho de que hubiese sobrevivido durante tanto tiempo era muy raro, porque por lo visto "nadie podía mantener esas cosas con vida durante más de unos pocos días". Miró la pantalla, donde la masa con alas se movía como si bailase de un modo extraño. ¿Sería una conspiración, entonces? ¿Las criaturas pixeladas morían de causas naturales y no por negligencia?... A parte de Bento, aunque aquellos fueron tiempos oscuros en los que prefería no pensar.
Enseguida Orihime hubo cogido sus zapatos y se hubo acercado a la puerta junto a él.
- Por cierto, ¿qué libro vas a devolver?- le preguntó mientras abría la puerta y el aire húmedo de primavera les golpeaba en la cara. Sin decir nada más, Ulquiorra le tendió el denso volumen y ella removió la nariz al verlo- ¿Es otro de esos aburridos libros de filosofía?
- ¿Aburridos?- preguntó Ulquiorra, mientras se paseaban por uno de los edificios del vecindario. Echó un vistazo a la ventana y observó un par de ojos entrecerrados mirándole mientras se dirigían a las escaleras. Chúpate esta, niño. Los niños pequeños y estúpidos no podían acompañar a las mujeres a la biblioteca, ¿verdad? Giró la vista hacia Orihime y sintió cómo su estómago se encogía; sus ojos midieron la distancia que había entre su pie y el siguiente escalón. La mujer, con la mirada enterrada en el libro, había contado mal el número de escalones y estaba a punto de darse un golpe muy feo con el suelo. Corriendo hacia ella, adelantó su propio pie para que ella lo usara como escalón y llegó fácilmente al siguiente, completamente ajena al peligro al que su distracción le había llevado.
- Sí- dijo, pasando la página siguiente- lo que lees no tiene ni pies ni cabeza- al girar la esquina, se habría dado un cabezazo contra una señal de tráfico si Ulquiorra no se hubiese interpuesto y la hubiese girado hacia el otro lado, con su fuerza sobrehumana, reajustándola cuando Orihime hubo pasado de largo.
- Mujer…- Ulquiorra hubiese seguido riñéndola, si ella no se hubiese adentrado en la calle llena de gente, con un coche llegando a toda velocidad desde el horizonte. Se apartó de la señal mal puesta y echó a correr muy rápidamente gracias a su reiatsu, logrando que la mujer se tropezara lo bastante como para no ponerse en peligro- Solo porque tú no los entiendas no significa que sean aburridos- el coche chirrió al frenar justo a tiempo, al lado de Ulquiorra. Miró fijamente al conductor de mediana edad, que sintió escalofríos en el sitio.
- Supongo que no- Orihime, sin dejar de caminar, frunció el ceño al leer un párrafo- Pero no estoy de acuerdo con lo que pone aquí- dijo, al pasar junto a un cartel amarillo de advertencia que decía "Precaución: obras. Por favor, camine por la otra acera".
Ulquiorra se paró en seco en la acera y sintió una oleada de angustia cuando vio cómo la mujer se dirigía a un enorme agujero que había dejado una taladradora. Ignorando la ligera punzada de dolor por el golpe con el coche, corrió con ímpetu y se abalanzó hacia las obras sin que Orihime se diera cuenta, dándole una patada a una pared de ladrillo y lanzándose al agujero, sin apenas alcanzar los bordes con los dedos de las manos ni de los pies.
- ¡Esta es la cuestión con la filosofía!- dijo él, mientras Orihime caminaba sobre su espalda sin darse cuenta, pisándole la cabeza, dejando el agujero atrás- Se supone que existe para no estar de acuerdo con ella.
Comprobando que estuviera a salvo, Ulquiorra soltó las piernas, sujetándose en el borde del pequeño pozo, antes de darse impulso y volver a la acerca de un salto. La mujer se encontraba a pocos pasos, junto a un parque de la zona en la que un grupo de niños jugaban al fútbol. Ulquiorra volvió a fijarse en ella cuando uno de los niños dio un balonazo en la dirección equivocada.
- No sé- gruñó Orihime girando otra página, completamente ajena del proyectil que se dirigía a su cabeza- Es como si no se intentara conseguir nada con ella, ¿sabes?
Ulquiorra llegó a su lado al instante, apoyándose sobre sus manos y levantando las piernas por encima de la cabeza, golpeando la pelota con la fuerza suficiente como para mandarla a la portería de la otra punta del parque. Los niños, boquiabiertos y maravillados, empezaron a aplaudir alegremente, mientras que el desgraciado portero miraba consternado la pelota.
- Bueno, con este libro en particular los filósofos no trataban de hacer nada en concreto.
Orihime suspiró frustrada.
- Entonces, ¿para qué escribir el libro?- con los ojos pegados en las páginas, no se dio cuenta del grupo de cinco universitarios más o menos que la miraban fijamente. Uno de ellos se acercó a ella y todos le siguieron, dejando vacío el sitio desde el que habían estado acechándola, situándose a pocos pasos de ella como si nada.
¿En serio? ¿En serio? Ulquiorra llevó su mano al hombro de ese chico antes de que pudiera presentarse. Puños apretados sobre bocas, zapatos encontrándose con tripas, codos golpeándose en seco contra costillas, cráneos sujetos por la mandíbula y dientes rotos esparcidos sobre el pavimento. Los hombres llegaron a él formando un alboroto desorganizado y él contraatacó con la rabia de un enjambre de avispas provocado. Finalmente, cuando todos estuvieron tirados en el suelo y no parecieron dispuestos a seguir atacándole, les ofreció una escalofriante mirada que logró que los matones salieran corriendo calle abajo.
Casi temió girarse para descubrir de qué nuevo peligro tendría que proteger ahora a la mujer- porque, llegado a ese punto, se temía nada menos que un asteroide a punto de caer sobre ella- pero cuando hubo mirado, observó que estaba fuera de total peligro y que la biblioteca estaba justo en frente. Corrió hacia ella, sintiéndose más cansado de lo que debería.
- Escribieron el libro para enseñarle a los demás que estaba bien no estar de acuerdo.
Orihime se acercó a la ranura de metal que decía "devolución de libros", cerró el pesado tomo y se lo tendió a Ulquiorra con una sonrisa.
- ¿Como tú y yo?
Sus ojos encontraron los de ella mientras aceptaba el libro y asentía.
- Sí. Como tú y yo- hubo un momento compartido de paz en el que sintió que toda su ira y tensión se disipaban en el encanto del día; entonces se giró y dejó el libro en la caja de metal.
- ¡Auch!- Ulquiorra se fijó en la mujer. Se estaba frotando la cabeza, buscando algo en el suelo antes de estallar en carcajadas- ¡Vaya! Esa bellota me ha dado en toda la cabeza. creía que esas cosas solo pasaban en los dibujos… ¡Oye! Ulquiorra, ¿qué estás…?
Pero ya era tarde para detenerle. El ex Espada se cernió sobre la bellota, sin nada de paciencia, pateándola violentamente hasta que se hubo convertido en trocitos irreconocibles y pequeños. Y a pesar de estar ya hecha añicos, la pulverizó, las manos en sendos puños, los hombros tensos y gruñendo de rabia. Cinco segundos pasaron antes de que levantara el pie, examinara la destrucción que había creado y se permitiera relajarse. Se había encargado del culpable.
Orihime se fijó en los restos de la bellota.
- Emm…
Y justo entonces Ulquiorra se habría disculpado por su conducta violenta tan inapropiada, pero en cuanto hubo abierto la boca, algo le golpeó en la nuca con la fuerza suficiente para hacerle tambalearse. Un montón de luces le nublaron la vista y, antes de poder darse cuenta, se cayó al suelo, apretándose la parte posterior de la cabeza y abriendo los ojos como platos para tratar de conseguir que el mundo dejara de dar vueltas.
- ¡Ups! ¡Lo siento, Cifer!- Kumiko, la bibliotecaria, se disculpó con su ya conocida voz. Por lo visto estaba justo delante de la ventana y la había abierto sin querer.
El rostro de Orihime apareció justo en el campo de visión de Ulquiorra, con una especie de preocupación lastimera, como si supiera exactamente cómo se sentía.
- ¡Ahh, eso ha tenido que doler!- le sonrió con tristeza- Tienes que ver por dónde vas.
/Continuará/
¡Hola a todos! Siento mucho haber tardado tanto en actualizar, pero este capítulo se me ha atragantado mucho. Me ha parecido un poco aburridillo y no tenía ninguna gana de acabarlo. Lo empecé a traducir justo cuando subí el anterior, así que os podéis imaginar el tiempo que llevo con él. Pero bueno, ¡al fin lo he terminado! Espero que lo disfrutéis y nos vemos en la siguiente actualización. ¡Un beso!
GalateaDreams: hola! La verdad es que el pobre Ulquiorra lo malinterpreta todo. Ya es hora de que empiece a adaptarse a la vida humana. Nos vemos en el proóximo capítulo. Un beso!
Sabaku no Karmi: hola! ¿Te intrigo? Jaja ¿Y eso por qué? Un beso!
Peith: hola! Ya,la verdad es que los capítulos un poco subidos de tono son geniales. Yo me lo paso genial traduciéndolos. Un beso!
IrisTohruSohma: hola! Pobre Ulquiorra, es normal que le pasara lo que le pasó. A veces Orihime no es consciente de lo que provoca y pasan situaciones como esa. Por suerte no se dio cuenta de lo que le pasó. Gracias a ti por leerlas. Un beso!
Hanasaki95: hola! Yo me imaginaba que no sería exactamente lo que parecía ser, pero jamás me hubiese imaginado algo relacionado con un vestido… Pero bueno, algo me dice que esta no será la última situación comprometida para Ulquiorra. Nos vemos en el próximo capítulo!
Kumikoson4: hola! Ulquiorra en el mundo real es lo mejor que puede haber. Da pie a situaciones muy graciosas, aunque a la vez te dé un poco de pena. Pero supongo que algo tendrá que hacer con esos "instintos" humanos que empieza a tener y más conviviendo con ella… En fin, ya veremos qué pasa. Un beso!
novenuatra: hola! Jaja, la verdad es que la situación es para darle vueltas sin dejar de reír. Nos vemos en el siguiente episodio!
GalileaGalilei: hola! Espero que te haya gustado el nuevo capítulo. Un beso!
