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¡Saludos desde USA! ¡Gracias a todos por seguir pendientes de esta historia! Veo muchas visitas y pocos reviews pero aun así me siento halagada de recibir tantas muestras de interés n_n Estoy muy contenta de haber retomado esta historia a la cual le tengo tanto cariño y más aún si tengo manera de compartirlo con otras personas más :3 El capítulo es un poco flojo (por lo menos esa sensación me da), pero seguro que los dejará picados D:

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CAPITULO 9 - INTERROGANTES

El mediodía estaba apenas transcurriendo y el sol había alcanzado ya su punto más alto, haciendo la tarde sumamente calurosa producto del verano. Descansaba cómodamente en el sofá con los ojos cerrados, las manos detrás de la nuca y las piernas cruzadas. Hoy por la mañana tuvo uno de esos episodios en los que una memoria nueva llegó a su mente de pronto. El recuerdo era breve y falto de detalles, una mano de niño que identificaba como suya tomando otra mano un poco más pequeña. Como con todos los recuerdos de su pasado se preguntaba si aquello era producto de su memoria verdadera o era algo evocado artificialmente por la tecnología de NESTS. Muchas veces había tratado de encontrarle respuesta a esa interrogante y por ende acudía a Máxima quien poseía sin duda la tecnología para resolver un misterio así. Imaginó la contestación de su compañero "No hay manera de saberlo con certeza". A pesar de que pasó años estresado por ese hecho, finalmente había logrado aceptarlo. Quizá por eso ahora más que nunca estaba decidido a no participar más en ningún torneo. Analizó un poco los sonidos de la habitación: El ronquido del ventilador, las voces de la televisión, los dedos de Máxima tecleando algo en la computadora y los pasos de alguien que se acercaba hacia su posición. El sonido de la televisión cambió abruptamente a unas voces en tono seductor hablando y en el fondo, una balada romántica.

— Estaba viendo eso — Dijo K' abriendo los ojos y extendiendo una mano hacia la autora del crimen — Dame el control remoto —

— No lo estabas viendo ¡Tenías los ojos cerrados! — Exclamó ella con voz chillona. Kula se cruzó de brazos aún con el control en la mano.

— No necesito abrir los ojos para saber lo que está ocurriendo, entrégalo — Esta vez se sentó en el sofá aún con el brazo extendido hacia ella.

— ¡MAX! ¡Él no estaba viendo! — Grito Kula girándose hacia el gigante que se encontraba concentrado en el ordenador. Resultaba cómico verlo encorvado en torno a la pequeña computadora.

— ¿Pueden comportarse? Estoy cerca de algo grande — Contestó Máxima sin voltear a verlos.

"Tan grande como tú?" pensó K' mientras lanzaba un suspiro y se hundió en su asiento mientras que ella se sentó a su lado con una gran sonrisa en la boca. Tenía que admitir que a pesar de todo, Kula se había convertido en una chica guapa y hasta con cierto encanto. Incluso hasta había aprendido a disfrutar de su compañía. Muchos rumores corrían entre los que les conocían acerca de su probable noviazgo con ella. Al recordarlo K' torció la boca en una mueca desagradable. Aunque ella resultaba ser un catalizador importante para todos ellos, quienes sin querer se habían convertido ya en una familia, el solo hecho de pensar en ella como algo más le daban nauseas. Kula era sin duda una chica muy linda, pero era demasiado aniñada producto de la manera en la que sus emociones habían sido reprimidas durante el tiempo en el que trató de aniquilarlo. Sólo después de haberla rescatado y cuando ella comenzó a convivir con Máxima, Whip y él mismo fue cuando su verdadera manera de ser comenzó a manifestarse. Poco a poco pasó de ser una chiquilla fría y sin ningún tipo de sensibilidad, a ser como lo sería toda jovencita de 14 años, a pesar de sus 18.

— ¿Cuándo podemos salir juntos de nuevo? Fue divertido lo de la feria — Preguntó Kula sin dejar de mirar la televisión.

Obviamente por la adolescencia tardía era más que normal que no pudiera verla de otra forma que no fuera como una hermana menor o algo similar. También había que resaltar el hecho de que ella había sido diseñada para ser completamente contraria a él y aunque eso no hubiera resultado ser un obstáculo para otras parejas, era algo que le irritaba. Siendo franco tampoco es que le interesara mucho involucrarse con ninguna mujer. Primero que nada quería saber cuál era su propia misión en la vida antes de involucrar a otros. Sólo era cuestión de tiempo. Ya había superado lo de sus falsas memorias, creando nuevas junto a sus compañeros. Por lo menos las nuevas memorias, como la feria, eran reales. El platinado no respondió pero también pensó que se había divertido.

Miró a la chica que estaba a su lado de reojo y pensó en Sahori. A decir verdad había comenzado a frecuentarla porque le recordaba un poco a Kula. La misma sonrisa de oreja a oreja y esa manera en la que ambas parecían irradiar alegría suficiente para iluminar toda la habitación. Quizá por eso se llevaban tan bien, aunque realmente Sahori podía llevarse bien con cualquiera. Por un momento reflexionó que no había tenido contacto con la pelirroja desde aquel día en el que le había dado noticias del clon de Kusanagi. Se preguntó si Vanessa habría hecho caso a su petición de amistad con ella. Por lo menos Kula tenía ya un núcleo de personas cercanas, pero en cambio ella...

— ¡HAH! — Rio de pronto Máxima dándose un golpe en la rodilla con la mano — ¡Les dije que estaba cerca de algo!—

— ¿Que encontraste? — Preguntó K' poniéndose de pie y acercándose al lugar donde su compañero continuaba aun observando la pantalla.

— El premio mayor — Contestó el gigante con una sonrisa en el rostro — Vamos, tenemos trabajo que hacer — Agregó poniéndose de pie en dirección a su habitación — Te explicaré cuando hayamos salido de casa —

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— ¿Hola? —

— Hey, ¡Hola! ¿Cómo va todo? ¿Me recuerdas? —

Sahori giró la cabeza a un lado en señal de confusión. No reconocía la voz al otro lado del teléfono, ni le parecía familiar.

— No, creo que has llamado al número incorrecto —

— ¿No eres tú la chica con la que tropecé en un local de karaoke? —

Esta vez la confusión en su rostro fue reemplazada por vergüenza total. Sus mejillas se encendieron inmediatamente y el control de la consola que hacía unos segundos estaba en su mano, ahora reposaba en el suelo. ¿Estaría acaso imaginándose esta llamada? Su corazón latía fuertemente mientras una mezcla extraña de alegría, nerviosismo y hasta un poco de miedo, se apoderaban de su cuerpo.

— ¿Oye, estas ahí? —

— ¡Sí! Sí, estoy aquí, lo siento, es que yo estaba... — No tenía idea de cuánto tiempo había estado perdida en sus pensamientos.

— Si estás ocupada puedo llamar otro día... —

— ¡No! — Dijo con fuerza antes de rectificarse — No, quiero decir, no estoy TAN ocupada... Es... Solo que... Tu voz. Suena diferente —

— Ah, eso. Es porque ahora estamos al teléfono... Quería llamarte para concretar lo de nuestra cita — Su voz era confiada y clara — Hay un restaurante nuevo justo al lado del local de karaoke ¿Te gustaría ir? Podría ser mañana por la tarde—

— ¡Seguro, sería divertido! —

— ¡Perfecto! Te veré ahí entonces, como a eso de las 2. Hasta entonces, linda —

Y la llamada terminó tan abruptamente como había comenzado. A pesar de su ansiedad había logrado completar la llamada sin ningún contratiempo y Sahori se felicitó a si misma por este hecho. Ahora solo quedaba esperar a la cita. Pero ¿Que se iba a poner? ¿Cómo tendría que actuar? ¿Qué iba a decirle cuando preguntara por su familia? Aunque pensaba que los nervios estaban a punto de irse parecieron hacerse más grandes. Nunca había salido antes con ningún chico ¿Qué pasaría si el intentaba besarla? ¿Qué pasaría si él no le gustaba? ¿Qué pasaría si el SI le gustaba? ... ¿Iori se daría cuenta? Cientos de preguntas y dudas le invadían la mente pero ciertamente nada que se le cruzara le iba a hacer abandonar el plan. Ni siquiera su hermano. Pensó un poco en el chico, ya ni siquiera lograba recordarlo con claridad y mucho menos con las cervezas que llevaba encima, pero aquello no le importaba mucho. Era su primera cita, una calidez le invadió el pecho y le hizo soltar un profundo suspiro, sin imaginarse lo que había ocurrido al otro lado de la línea.

— ¿Ha llamado? — Preguntó el chico frente a él que lo miraba con cara de signo de interrogación.

— Sí. Y ella me ha dicho que sí — Sonrió Kyo Kusanagi, dejando el teléfono sobre una mesa.

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— De acuerdo, los veré mañana — Dijo y les despidió agitando la mano en el aire, mochila en mano.

Era tarde y el local donde solía dar sus clases diarias estaba aún abierto. Había sido otro día normal de trabajo, aunque ciertamente se sentía más cansada de lo normal, pero eso no le importaba ya que estaba de buen humor. Probablemente su cansancio (y también su felicidad) se debía al encuentro en la madrugada que había tenido con Iori hace unos cuantos días. A pesar de que le daba vergüenza pensar que se había dejado seducir, su único consuelo recaía en que por lo menos ya habían limado cualquier resto de tensión sexual que hubiese existido entre ambos. Sin embargo las cosas iban a ser raras, por lo menos dentro de su mente. Tendría que mirar a la cara a Sahori sabiendo lo que había pasado con su hermano. Probablemente volvería a verlo de nuevo cuando fuera a visitarla a ella. Iori no parecía ser del tipo a quien le importara ¿Entonces porque habría que importarle a ella? A fin de cuentas ambos le tenían el suficiente cariño a Sahori como para mantenerse callados y no volver a tocar el tema nunca más.

Y precisamente ese "nunca más" era lo que le molestaba demasiado.

Para que mentir, aquello había sido delicioso. Esbozó una sonrisa traviesa pensando en la forma ruda pero pasional en la que Iori le había tratado y se preguntó por un momento si así trataría a todas las chicas con las que probablemente se habría metido. Por lo menos si le quedaba algo era la manera en la que había podido fastidiarlo hasta el punto en ponerlo de malas. Resultaba cómico mirarlo tan enfadado por cosas tan triviales. Vanessa siempre había llamado la atención de muchos hombres, sobre todo por su aspecto inusual, producto de sus raíces extranjeras, pero aun así ¿Quién diría que lograría conquistar al letal Iori Yagami? De pronto sintió que hacía más calor de lo normal. Sacó una botella de agua de la mochila para refrescarse pero para su sorpresa, el sonido de su teléfono móvil le hizo hacer un cambio de planes.

— ¿Si, diga? —

— Ah, ¡Hola, soy yo! —

— Hola Sahori, ¿Cómo estás? ¿Qué ocurre? —

— El chico del karaoke llamó. Mañana tendré una cita con él —

— ¡Eso es genial, felicidades! — "¿Quién diría que al final se decidiría a llamarla?" pensó en su mente — ¿Cómo te sientes? —

— ¡Estoy muy nerviosa! Aún no me lo puedo creer. No sé qué voy a ponerme y tampoco voy a saber que decir —

— ¡Sólo relájate! Te diré algo: Bébete un par de cervezas, ponte algo cómodo y estarás lista para hacerlo. Se lo que te digo —

— ¡Esta bien! — Contestó Sahori entre risas — Sólo quería que alguien supiera de las nuevas noticias ... Por cierto, lo del otro día... —

— Si, sobre eso, siento no haber avisad... —

— No, no, no. No digas más. Mi hermano me ha contado todo — Sahori interrumpió con voz firme.

Un escalofrío recorrió la espalda de Vanessa, abrió los ojos de par en par y la hizo frenar en seco. Tal fue su sorpresa que se vio obligada a sentarse en los bancos de una parada de autobuses cercana sólo para no caerse ¿Habría escuchado bien lo que dijo?

— ¿Te contó todo? —

— Ajá, todo. Me contó inclusive lo de los cigarrillos... ¡Pero sólo por ser tú lo dejaré pasar esta vez! — Y Sahori se rio. Aunque Vanessa buscaba algún tipo de molestia en su voz no pudo encontrar nada. ¿Era normal que se lo tomara con tanta calma? De pronto se sintió incomoda aunque ni siquiera estuviesen cara a cara.

— Sahori... No sé qué decir ¿Es que no estás molesta? —

— ¿Molesta yo? ¡Para nada! ¿Cómo podría enfadarme contigo? Yo entiendo que hayas tenido que irte, seguro que "aquello" te tomó desprevenida ¿Verdad? Además seguro que no querías despertarme. No te disculpes... —

— De acuerdo... — Vanessa rio de manera forzada — Ehm, si tienes algún problema durante tu cita, no dudes en llamarme ¿Está bien? —

— ¡Okey! ¡Gracias y nos vemos otro día! —

Al concluir la llamada estaba más convencida que nunca que necesitaba refrescarse, aunque no precisamente con agua. Era demasiado temprano para ir a parar a un bar, pero siempre podía llegar a una tienda de conveniencia a comprar algunas cervezas para llenarse la nevera ¿Habría sido capaz Iori de abrir la boca? Y de ser así ¿Con que fin? A pesar de ser hermanos no se imaginaba que eran tan cercanos. Se cubrió la cara con las manos aun sin comprender ¿Porque tenía que habérselo dicho? Ahora que alguien más que Iori lo sabía si que sentía vergüenza. ¿Cómo es que podría volver a mirar a su amiga a la cara? Más que haber sido tomada por sorpresa por el encuentro con su hermano más le había pillado desprevenida el hecho de que se lo hubiera contado. ¿En que estaría pensando?


Para el usuario Igniz: Primero que nada muchas gracias por tu review, me encanta leer lo que piensan los lectores. En primer lugar porque así me doy cuenta de si les gusta o no la historia. En segunda porque puedo ver lo que pasa por sus mentes, lo que creen que va a pasar o lo que les gustaría que pasara. De ese modo puedo sorprenderlos cambiando un poco la historia o sabiendo por cual camino llevarla (jojo, soy un poco malvada). Veo que sigues de cerca la historia pues la opinión que pusiste está bien fundamentada en base a todo lo que ha ocurrido. Lo que si te puedo comentar para complementar tus comentarios es que Iori tiene TERROR de que alguien más se entere de lo que está pasando en su mente y es por eso que se lo ha ocultado hasta a su hermana. Y eso no es todo lo que le oculta ;). En parte tiene miedo por lo que puedan pensar de él y por otro lado tiene miedo de estar perdiendo el control sobre sí mismo. En fin, escribiría más cosas pero suelo hacerlo por mensaje privado. No quiero alargar demasiado esta sección :) ¡Gracias nuevamente!