Capítulo 8.1

Lo dividí en dos partes porque sin darme cuenta había escrito casi 9 páginas.

Disclaimer: Los personajes de Sailor Moon son de Naoko Takeuchi. La historia es mía con todo y errores

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Kunzite y Mina

Los hijos de Mina adoraban que su madre les leyera cuentos para dormir. Su historia favorita era de cómo sus papás se conocieron. Mina siempre cambiaba las situaciones; unos días era una princesa encerrada en su castillo y su padre era el príncipe que las rescataba. Otras veces su padre era un extraterrestre que llegaba a la Tierra en busca de su amor y las historias eran tan descabelladas que en su historia de amor estaban involucrados brujas, vampiros, hombres lobo y hasta los vengadores. Pero al fin al cabo eran cuentos y la característica que tienen los cuentos es que siempre están alejados de la realidad.

La historia de ellos comienza entre gritos, golpes y sábanas blancas.

Muchos años atrás, en la casa de tía Luna.

"¡SERENA! ¿Dónde estás?" Grita desesperado un joven borracho de cabello blanco y corto.

Kunzite llegó a la casa de los abuelos de Serena acompañado de su hermano Zoiscite. Llevaba más de tres meses emborrachándose desde que le dijeron los doctores que no podría recuperar la habilidad de tocar el piano como concertista.

Mina escuchó los gritos desde el cuarto de su abuela. Se acercó a la ventana y vio que ese joven corría hacia donde estaba Serena colgando las sábanas para que se secaran al sol. Tuvo miedo de que le hicieran daño a su prima y corrió hacia donde estaba ella, bajando como bólido las escaleras y saliendo como rayo hacia el patio.

Cuando llegó vio que Serena estaba siendo zarandeada violentamente por él, mientras el otro chico de cabello rubio se quedaba atrás viendo todo.

"¡Tú tienes la culpa de todo esto!, ¡Tú y tu estúpida ingenuidad! Tus acciones hicieron que perdiera a mi mejor amigo, por los golpes que le di a él y a Rubeus mis ligamentos de las manos están destrozados, no podré a volver a tocar el piano. Nunca!" Estuvo a punto de golpear a Serena pero Mina alcanzó a quitarla de su agarre.

Tan pronto la dejó fuera de peligro se acercó a él para golpearlo a puño cerrado en la nariz. "¿Quién te crees tú para lastimarla?, ¿Cómo te atreves a querer ponerle una mano encima, ehh?, El único delito de mi prima fue enamorarse de un bastardo inútil que sólo quiso jugar con ella y que no le bastó humillarla sino que indirectamente provocó la muerte de mis tíos y mi primo; y para rematar con broche de oro la deja embarazada! Así que se me van los dos de aquí inmediatamente si no lo hacen llamaré a mi padre y a mi tío para que les metan un tiro en la cabeza y conviertan su cuerpo en cenizas y…."

"¡Mina, ya es suficiente!" Le gritó su abuela Luna desde el pórtico de la casa. Y estaba orgullosa de que su nieta defendiera a Serena pero tenía que detener todo el problema antes de que tuviera peores consecuencias.

Mina tomó un respiro rápido para después ir donde estaba Serena, la ayudó a ponerse de pie. Serena nunca soltó la sábana que iba a secar al tendero. Se acercó a los muchachos, especialmente al joven de cabello blanco.

Ya que estaba frente a ellos, se retiró la sábana y se la ofreció al que fuera el mejor amigo de Darien, Kunzite. El la tomó para limpiarse la cara y pudo ver que Serena ya mostraba signos de un embarazo de 5 meses, tan nublado estaba con la ira y la borrachera que hasta ese momento notó que la joven tenía un aura especial que no podría será más que el amor y protección que ella le prodigaba al bebé que tenía en su vientre. Tomó aire y no pudo evitar caer y llorar como un niño. Serena se quiso agachar a recogerlo pero el hermano de Kunzite, un sorprendido Zyoscite se adelantó para ser el apoyo de su hermano. "Yo lo tomo Serena, por favor vayamos adentro" Mina no pudo evitar entristecerse por el joven que lloraba y no entendía porque su corazón latía tan fuerte. No lo conocía y sin embargo al verlo caer quería correr para abrazarlo y decirle que todo iba a estar bien.

Entraron a la casa y Luna ya estaba preparando café. No había tiempo para preparar sus clásicos desayunos pero agradecía que tuvieran roles de canela y galletas para tomar con el café.

En lo que se tranquilizaban llegaron Artemis, Hiro y Haruka de hacer encargos para la granja y el taller mecánico y se quedaron sorprendidos al ver el panorama de silencio y tristeza que rodeaba la sala. Artemis reconoció a los jóvenes y no perdió tiempo para llamar al Doctor Tomoe y pedirle que viniera a la granja. Tomaron asiento los hombres y después de un incómodo silencio Serena habló.

"Kunzite, perdón por ser débil. Quise llamarte desde hace tiempo pero no sabía que decirte. Creí que sería mejor si iba a buscarte a ti y a los chicos para pedirles perdón por todo los problemas que causé. Mi debilidad y mi cobardía provocaron todo esto… No sabía lo de tus manos…" Para este momento Serena estaba llorando, Mina le tomó la mano para calmarla.

"¿De cuántos meses estás? Preguntó Kunzite. "5 meses" contestó Mina rápidamente. Fue ahí cuando Kunzite puso su total atención en ella. Muy parecida a Serena físicamente, casi como dos gotas de agua, pero su forma de ser era completamente diferente. Tenía una fuerza y altanería que en ese momento Kunzite detestó. "¿El hijo es de Darién?" volvió a preguntar Kunzite a lo que ahora Serena respondió que sí para evitar un confrontamiento entre Kunzite y Mina.

No tardó mucho en llegar el Dr. Tomoe. Saludó a Artemis y después a todos para regañar al autor intelectual de todo este embrollo: Zyoscite. "Estaba desesperado papá" dijo Zyoscite "Mi hermano está a punto de destruirse el hígado por tanta bebida y lo traje aquí para ver si así podía comenzar a recuperarse"

"Pero vinieron a buscar a la persona equivocada hijo" Serena no hizo que él buscara a Darien para golpearlo, ni tampoco que se lastimara las manos o que tomara. El golpeó a Rubeus para defenderla lo cual me pareció lo correcto y me enorgullece que lo haya hecho, lo demás y sobretodo la bebida fue decisión de él". "Los doctores le dijeron que no podría volver a tocar como antes, pero aún puede tocar el piano y no lo ha hecho. Pero creo que estuvo bien que lo trajeras aquí." En ese momento el Dr. Tomoe volteó a ver a los sres. Tsukino "Sr. Artemis y Sra. Luna quisiera pedirle que mi hijo Kunzite se quede aquí un tiempo, quizás el cambio de ambiente y el trabajo lo ayude a salir del hoyo en el que se metió el sólo"

Todos se quedaron sorprendidos por la petición, en especial Kunzite: "¿Estás loco papá? ¡Mis manos están destrozadas y les estás pidiendo que me pongan a trabajar!" Su padre lo miró muy serio: "Tus manos necesitan ejercitarse, te duelen porque no fuiste a las terapias y has estado bebiendo; por tu propio bien tienes que dejar de tomar y para evitar los dolores tienes que mover y ejercitar las dos manos y tus brazos. Ya eres un adulto y tienes que demostrarme que detrás de tu depresión eres una persona madura ya que no te puedo dar una tunda como cuando eran niños"

A partir de entonces la vida de Kunzite cambiaría totalmente.

Los primeros días se puso reacio, se negaba salir del cuarto y Mirna se estaba desesperando ya que en esos días Serena no era la chica alegre que regresaba a hacer. Afortunadamente Mina encontró en el viejo establo de su abuelo una cosa que haría que iniciara la batalla entre Mina y Kunzite.

Un día Kunzite estaba en su cama mirando hacia la nada y añorando tener alcohol en su sistema. Ya tenía tiempo que estaba curado de la abstinencia pero eso le hacía consciente de todos sus demonios internos y lo que quería era callarlos a como diera lugar pero en lugar de eso comenzó a escuchar en la pared que daba a su cama una serie de notas desafinadas que intentaban armonizar al ritmo de palillos chinos y lo alteró muchísimo. No puede ser!, comenzó a pensar Kunzite por favor que alguien me mate! Al distinguir que el sonido era de una pequeña pianola se tapó inútilmente los oídos con la almohada. El sonido seguía, no paraba; en su desesperación salió del cuarto a tocar la puerta y decirle a la persona que dejara de tocar. Golpeó muy fuerte la puerta y quien la abrió fue Mina. Se le quedó viendo muy molesto ya que lo primero que hizo ella fue entregarle la pequeña pianola. "Ten, arréglala" le dijo "Estás loca verdad? Le dijo Kunzite muy molesto. "No. Tú sabes de música, tú tocabas el piano. Arréglalo, tienes hasta que nazca mi sobrino o sobrina y hay de ti que no lo hagas" para acto seguido cerrarle la puerta estrepitosamente.

Kunzite se quedó en el pasillo, solo y con una pianola que solía ser roja en las manos. Su primer pensamiento era azotar esa cosa en el piso y encerrarse otra vez en el cuarto. Levantó los brazos para tirarlo y le comenzaron a doler las manos. Ahí fue cuando vio con atención la pianola y recordó cuando su madre le regaló un piano parecido a ese cuando era niño. Por ella fue que aprendió a tocar y fue su más grande admiradora hasta que el día que ella murió de una enfermedad degenerativa.

Ese día soñó con ella y en todas las veces que lo apoyó y lo escuchó cuando no le salía las melodías o su maestro de piano lo regañaba. Esa noche descansó por primera vez en meses.

Al día siguiente despertó y se avocó a reconstruir la pianola observando que tenía que comprar piezas nuevas, cuerdas y pintura. Fue al baño para mirarse al espejo y era la sombra de lo que había sido, flaco, ojeroso, con cabello y barba desaliñado. Su madre se sentiría muy triste de verlo así. Bajó a desayunar para sorpresa de todos que vieron a un joven con el cabello mal cortado y casi a rape y sin la barba. Serena se alegró de verlo y Mina no podía estar más contenta, su plan funcionó. Kunzite les dio los buenos días a todos y volteó a donde estaba sentada Serena para pedirle perdón por su actitud. Al terminar de desayunar Kunzite le pidió a Artemis que le diera dinero para comprar las piezas que necesitaba para la pianola.

"No" contestó Artemis. "Tendrás que trabajar para ganar lo correspondiente al trabajo hecho. Todos aquí trabajan, nada se les da gratis" A partir de ahí comenzó toda una serie de travesías para Kunzite. Comenzó a lavar los trastes de las comidas además de lavar su propia ropa algo que nunca sintió la necesidad de hacer. El dolor de sus manos no cesaba, nunca lo haría pero era soportable; conforme fue pasando el tiempo comenzó a trabajar en el taller de Hiro y Haruka haciendo labores simples además de que aprendía de mecánica. Las visitas de su hermano eran constantes siempre venía acompañado de Amy que se sentía muy feliz y tranquila de ver a Serena feliz aún y cuando ella esperara un hijo de Darien y Zyoscite tenía que admitir que cuando Amy era feliz él también.

De todas las labores que hacía Kunzite el que menos le gustaba hacer era el de ser chofer/ niñero de Mina.

En el pueblo era considerada como princesa. El ser nieta de Luna y Artemis tenía sus beneficios. Todos los chicos querían tenerla de novia y ella se dejaba querer por sus atenciones. Algo que no le gustaba a Hiro y Diana que temían que Mina pudiera salir lastimada por su actitud. Es por eso que en cada baile o evento escolar Kunzite tenía que acompañar a Mina para protegerla de sus admiradores. Lo que menos le gustaba era ver a Mina bailar con todos los chicos y peor aún escuchar al grupo musical que no tenía nada de ritmo para tocar pero a los chicos no les importaba porque tocaba el chico más popular de la escuela el gran Yaten Z.

Obvio Yaten iba tras Mina, todo mundo lo sabía pero Kunzite nunca le agradó. Yaten terminó de cantar y fue a buscar a Mina para bailar con ella. Mina se dejó querer ya que cada vez que se veía en el espejo se sentía Afrodita la diosa del amor. Su madre le decía que tuviera cuidado con los chicos y que fuera prudente, su padre le decía que fuera observadora, que no se dejara convencer por nada y por nadie y Haruka al no tener nada que aconsejar le enseño a como patear las partes nobles de los hombres. En las fiestas era la más bella y el ser bella era mejor que ser inteligente, según ella. En uno de los bailes Mina sintió que Yaten se le pegaba mucho y pasaba sus manos en lugares no prudentes. Kunzite lo notó e iba a ir tras él pero ella se le quedó viendo para que no se acercara. Mina comenzó a bailar de forma que alejaba de Yaten pero él se acercaba cada vez más y más. Hasta que con su baile la llevó a un lugar donde no podía ver a Kunzite para que lo ayudara y empezó a sentir miedo.

Mina vio que los amigos de Yaten los cubrían para que los demás no vieran que él se estaba propasando. Se puso fría cuando sintió las manos en sus piernas y que subían hacia sus muslos al mismo tiempo que sentía la lengua de él en su boca. Ese no era un beso que ella esperara, no le gustaba ya que tenía miedo. Trató de soltarse, hacer los movimientos que le enseño su tío Haruka pero Yaten era más fuerte que ella.

Escuchó la hebilla, Yaten se estaba quitando los pantalones y ella no podía gritar él no la dejaba que gritara. "Al fin pequeña princesa, serás mía" le dijo Yaten. "No, no por favor… no lo hagas, Yaten no!" Gritó Mina como pudo.

Yaten ya iba a introducirse en ella con violencia cuando sintió que algo lo golpeó en la nuca. Era una botella de vidrio que hizo que le saliera sangre. Volteó a mirar quien se había atrevido a lastimarlo cuando sintió un golpe que le rompió la nariz; iba a gritar cuando sintió otro golpe en la garganta evitando que alguien lo escuchara. Eso provocó que cayera al suelo con los pantalones abajo dando una vista más que desagradable.

Mina estaba en el piso llorando y tratando de acomodarse la ropa. Subió la mirada y vio que Kunzite le daba una mano que estaba toda ensangrentada para ayudarla a levantarse y la envolvió con su camisa para sacarla de ese baile. Al salir del lugar vio que los chicos que ayudaron a encubrir a Yaten estaban tirados en el piso. Nadie se percató en ese momento de lo que sucedió ya que la música estaba a todo volumen.

Continuará...