Disclaimer: Owari no Seraph no me pertenece. Todos los derechos están reservados por sus respectivos autores.
| Siete Pedazos de Cielo |
Autora Original: hinoirilwin
Traductora: Suki90
Título Original: Seven Pieces of Heaven
Pareja: Yūichirō Hyakuya x Shinoa Hīragi – YuuNoa –
Siete pedazos de cielo
en donde nos conocimos al inicio
Fueron siete veces en la que chocamos, besamos, y simplemente nos tocamos
(El chico, la chica y su historia no contada)
.
.
.
03
Tenía dieciséis años cuando nos volvimos a ver.
No fue como lo imaginé, con fuegos artificiales, mariposas, ni abastecimiento de agua, pero estaba ahí, así como ella, estábamos juntos.
Tercera pieza
— ¡¿Qué demonios quie-?! ¡Shinoa! —gritó de repente mientras su quijada y sus ojos hacían que su rostro tomara un aspecto sorprendido, aunque, ¿quién no lo estaría? Una persona a la que no ha visto en dos años, a quien ha extrañado tanto aparece repentinamente frente a él tan fresca, como si nada hubiera pasado— ¿Qué estás...? ¿Dónde has...? ¡¿Qué demonios haces aquí?!
— Una pregunta a la vez, Yuu-san —le dijo, conteniendo una pequeña risilla debido a la reacción del moreno. Pero volvemos a lo mismo, ¿quién podía culparlo? Ver de nuevo a la joven lo hacía muy feliz, pero a la vez lo entristecía, ya que de todas las circunstancias posibles, después de todos esos años lejos, tenían que verse en la peor de las situaciones. Aunque bueno, al menos-espera un segundo, ¿le dijo... Yuu-san?
Estaba tan sorprendido por verla de nuevo que apenas y se dio cuenta de ese extraño honorifico después de su nombre, lo que causó que frunciera un poco el ceño; no le gustaba ni un poco, quería gritarle y decirle que no le dijera así, reaccionando como un niño... pero se contuvo.
— ¿Cómo...? ¿Por qué estás aquí? —le preguntó el con algo de amargura— ¿Dónde has estado? —preguntó de nuevo, esta vez en susurro.
¿Por qué me dejaste? ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué no te quedaste? Todas esas preguntas lo comían por dentro, pero se rehusaba a reconocer que ese hecho le importaba.
— Por ahí —le contestó Shinoa con una pequeña sonrisa—. Ya sabes, lo usual, haciendo recados para el gruñon del Teniente Coronel y ocasionalmente luchando contra esos monstruos mutantes.
— Oh —fue lo único que Yuu pudo decir mientras veía esos bronceados ojos, preguntándose si debería estar molesto con ella por esa respuesta a medias. Honestamente no sabía qué decir, ya que todo era una jungla de emociones como para que su pequeña cabeza pudiese procesarla. Aunque quizás ella, y es probable que él también, no fuera de las que diera muchas explicaciones.
Ya se esperaba este tipo de situaciones, la verdad.
Pero eso no significaba que no lo lastimara, porque lo hizo.
— Quieres preguntarme donde he estado, ¿verdad? —cuestionó ella, logrando sacar a Yuu de sus pensamientos, al mismo tiempo en que Shinoa se alejaba de la silla y se acercaba a él. Bueno, ahora que lo pensaba... si quería saber la razón, lo mataba la duda pero para él era mejor olvidar y perdonar, definitivamente, ¿verdad? — Por qué nunca...
— No —la interrumpió rápidamente mientras posaba su vista en el cielo. Si era honesto, tal vez tenía un poco de miedo, pero sólo un poco. Se sentía incomodo de sacar el tema, ya que odiaba la seriedad que había en ellos. Además, no es que fuera tan importante, ¿verdad?—. No tienes por qué decirme.
La joven de cabellos lavanda pausó rápidamente cuando la interrumpió, para al final suspirar con suavidad— Lo siento.
— Basta —reprendió Yūichirō desde su asiento—. No estoy molesto —lo cual por supuesto era una total y enorme mentira, y cuando Shinoa alzó una de sus cejas este no pudo evitar gruñir un poco—. Bueno, tal vez lo estoy. Pero sólo un poco. Sólo... un poco —murmuró levemente, aún rehusándose a fijar su vista sobre ella.
— Lo siento —repitió ella, aún usando el mismo tono al inicio pero hablando un poco más fuerte al final—. Estoy-...
— Ya —volvió a interrumpir, apretando sus dientes—. No quiero escucha-...
—... en casa.
— ¿... Qué?— dijo de pronto, sorprendido por lo que había dicho, dándose finalmente la oportunidad de conectar con sus ojos. ¿Qué había sido eso?— ¿Qué estás...?
— Estoy en casa, Yuu —le sonrió de forma sincera y con suavidad, tal y como él recordaba, la que había extrañado. No pudiendo más con sus emociones la toma del brazo y la jala hacia él para encerrarla en un fuerte abrazo antes de esconder su rostro en su cuello.
No había fuegos artificiales, mariposas, ni abastecimiento de agua, pero estaba ahí, así como ella, y eso era suficiente.
— Bienvenida a casa —susurró con suavidad contra su piel, aspirando con lentitud ese aroma lavanda que tanto había extrañado.
Suki: Waaaah, aquí está la tercera pieza. Nuevamente Yuu y Shinoa pasaron varios años separados y finalmente están juntos, tal vez esto se sitúa cuando ambos ya son miembros de la Compañía Demonio Lunar, en realidad no estoy segura.
Gracias nuevamente por su apoyo. ¡Saludos Yuunoitas!
