DIA 19.
POV Spencer.
Abrí los ojos sin cuidado alguno, mis músculos apegados al mueble de la gran sala blanca, mi pecho subía y bajaba de manera estrepitosa mientras que mi brazo derecho se encontraba alzado en una garra.
El brillo contenido de la habitación me recibió como un fuego en mis pupilas, las que cerré rápidamente asustado por la repentina sensación de ardor, cuando una persona llego a mi cabeza, Billy.
"¿Cómo estaría?"
"¿Estaría bien?"
"¿No estará muerto?…No eso es ridículo en varios sentidos Spencer".
Sostuve con mis manos fuertemente la tela que yacía bajo mi cuerpo notando como mis dedos se hundían en la suave tela hasta desaparecer entre ella, ciertamente podía atravesar las cosas pero nada en respecto a la temperatura podía tocarme, nada, quizás solo fuera cosa de vivos. Flexione mi cuerpo hasta sentir la cola flotante bajo mi cabellera castaña y abrase con fuerza desmedida mi cuerpo, con miedo de sentir aquella sensación de soledad que silenciosamente empezaba a sofocar la habitación. Otro tema del que no me había percatado todavía era que el cuarto que normalmente se encontraba limpio, se hallaba en un estado de catástrofe del tipo huracán, el cuadro se hallaba en el suelo las paredes manchadas con quien sabe qué cosa, la alfombra que era de un vino tinto suave se encontraba hecha jirones y la mesa pequeña no estaba, en su lugar solo había una pata de madera roída.
Me encontraba solo en aquella habitación que olía a putrefacción. Ya no sabía en donde me encontraba, pero lo que si sabía era que estaba solo
"Como siempre debió ser"
"Como siempre debí estar"
No quería abrir los ojos ya no quería enfrentar la realidad, quería morir, quiero morir. Mi alma anhela ese momento como ningún otro, pero ese momento lastimosamente ya había ocurrido y no precisamente de la manera como yo o cualquiera lo hubiese deseado, no, yo no tuve oportunidad de elegir yo…yo no quería que pasase esto
La ropa que cargaba no era mía es lo supe desde que sentí la tela rosarme los muslos, mi ropa anterior no tenía esa forma y mucho menos esa sensación áspera y seca con un olor a clínica y hospital saliendo de ella. Mis frías manos—si es que son frías, ya aunque a mí subconsciente le pareciera irrelevante— intentaron alcanzar el otro extremo del inmueble pero resulto imposible, al parecer el sentido de la percepción también se encontraba fallando en mi cuerpo. Solo logre sentir el seco color de este.
Pase lo que parecieron ser veinticuatro minutos en esa posición, cuando finalmente decidí transformar mis piernas nuevamente, con sumo cuidado baje una pierna seguí da de la otra abandonando de una vez por todas la incómoda posición en la que me encontraba, abandone por completo la mente de mi cuerpo y me digne a caminar tal cual desquiciado por toda la habitación recorriendo a paso lento cada nuevo rincón de la catástrofe endemoniada y con olor a muerte que traía consigo la habitación en general. Mis pies descalzos sentían cada fibra de ser que se encontraba, pero al fin y al cabo solo eran cosas materiales y carentes de vida, puestas solo y con el motivo de darle brillo a algo que en realidad solo quiere apagarse gracias a su sufrimiento desbordado.
El piso era diferente, el color el olor y la contextura eran diferentes. Todo era beige y marrón. Con la idea de caminar como borracho hasta desaparecer en la mente, no me percate de cuando sentí una superficie más áspera que las anteriores bajo la planta de mi pie, había pisado la tabla de madera corroída, fije mi vista sobre el desgajo y advertí como cada vez más mis pupilas perdían su característico brillo y esperanza infantil, ya nada más servían como fuente de desgana y malhumor. Me incline para tomar esa única sensación entre mis dedos y alzarlo hasta la altura de mis hombros donde pudiese verlo con mayor claridad.
,Era de un color similar al de la habitación—eso me causo nauseas ciertamente— partes de sus bordes estaban abiertos y desprendían un olor a tabaco quemado, muchas estacas sobresalían de sus superficie, pero a pesar de todo eso, casi se sentía como una superficie viva que Irónicamente había terminado de la misma manera que yo, acabada y corrompida con el pasar de los años. Sin darme cuenta ni razón de ser a los actos desesperados que mis manos estaban por llevar a cabo, abrase al objeto con ternura imaginándome como se debía de haber sentido cuando vil mente lo arrebataron de su medio ambiente solo para que al final obtuviera un destino similar al mío en cierta forma. Imagine a mi familia—a mi papa, a mi mama—
Imagine que estaban conmigo.
Que nunca más volverían a irse.
Y sin percatarme lágrimas amargas recorrieron mi rostro.
Las luces del lugar se apagaron, dando lugar a una contundente oscuridad, no detuve mi llanto por ese simple hecho, si no que a su vez perdí toda esperanza de que me encontraran.
—He de dignarme y renegarme al hecho de desaparecer—dije en un susurro con un amargo deje de lastima.
"No"
"No lo hare, no aceptare más de esto."
"¡Yo soy Spencer Wright, y no me doy por vencido tan rápidamente!"
Corrí bruscamente entre la oscuridad atravesando todos los objetos sin reparo alguno, hasta que uno de ellos si logro detenerme en seco, y en ese momento sabía muy bien que había encontrado la puerta de escape de ese lobuno lugar. Mi puño golpeo desesperado la liza superficie, y golpeo, y volvió a golpear, olvide cuantas veces golpee esa superficie, incluso olvide cuanto dolor estaba teniendo en esos instantes. Perdí la noción del tiempo y…
Empecé a gritar.
—¡DEJAME SALIR MALDITA SEA!—improperios salían disparados como balas de mi boca—¡SE QUE ME ESCUCHAS!—no logre nombrarlo, ya no estaba consiente de si estaba dentro de mi cabeza o afuera.
De mi garganta salían gritos desgarradores, mi interior ardía en impotencia, gritos de auxilio, gritos de dolor saltaban en la búsqueda del escape, pero lo único que conseguía era que un eco interminable resonara sin fin.
Finalmente me canse—aunque claramente era mi voz había cedido al cansancio y dolor— y pegue con la fuerza que me quedaba la espalda contra la ya no tan liza superficie. Caí derrotado al suelo y golpee por última vez pero esta vez con destino al plano suelo. Con la tabla en mi otro brazo. No me percate que ese era el único objeto en la habitación que había sido capaz de tocar. E incluso de sentir su calor. En esos momentos ya no me importaba si ese pedazo de humanidad estaba en mal estado o no, lo lleve en silencio a donde se encontraba mi corazón y lo apreté con fuerza.
Esa noche no tuve luz
Ni la noche siguiente.
Ni la otra.
Hola, hey disculpen el abandono mío por parte de esta historia, pero sus comentarios me llegaron al kokoro y me emocione, espero no se hayan olvidado de esta loca historia xD. Juro que cuando la re-leí pensé "¿en qué rayos estabas pensando?" pero ustedes, y solo ustedes me hicieron retomar esta historia. Por eso juro desde hoy escribir cada día de esta historia. Perdónenme si mi escritura se fue al caño en este año pero solo es cuestión de retomar los viejos hábitos ¿no? Los amo mucho besos.
