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| Siete Pedazos de Cielo |
Autora Original: hinoirilwin
Traductora: Suki90
Título Original: Seven Pieces of Heaven
Pareja: Yūichirō Hyakuya x Shinoa Hīragi – YuuNoa –
Siete pedazos de cielo
en donde nos conocimos al inicio
Fueron siete veces en la que chocamos, besamos, y simplemente nos tocamos
(El chico, la chica y su historia no contada)
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05
Tenía dieciséis años y once meses cuando traté de matarla. Estuve sumido en la obscuridad por un largo tiempo. No me di cuenta de que casi atravesé su pecho con mi espada, que la hice llorar, que casi muere por mi culpa. Cuando me di cuenta... me sentí como la peor escoria que jamás haya vivido en la Tierra.
Quinta pieza.
— Lo siento — susurró Yūichirō, apretando sus puños con mucha fuerza—. Lo siento.
La joven que se encontraba frente a él suspiró con pesadez de nuevo, dejando que una pequeña sonrisa se asomara por sus labios, aunque esta nunca alcanzara sus ojos— No hay nada de qué disculparse, Yuu-san.
— No tienes que-... —intentó decir, sin embargo terminó por morder su labio inferior—. Yo sólo... L-Lo siento. De verdad —volvió a decir con suavidad, pero aún sin conectar su vista con la de ella al seguir haciendo una reverencia, la que le permitía golpear al suelo con un sin fin de emociones que él mismo desconocía. Estaba asustado, apenado, pero sobre todo molesto... estaba muy enojado consigo mismo por lo que hizo.
— Estoy bien, ¿sabes? —le dijo ella, rogando con su voz que la viera, que la entendiera. Pero no sucedió nada. Yuu no lo permitió.
No quería, ¿pero por qué?
Porque todo era su culpa. Intentó matarla, ¿es que esa no era razón suficiente como para que se sintiera así? Eso, ódiate, odia tu mísero ser, es lo que le susurraba su mente.
Tras unos segundos de silencio la culpa golpeó de nuevo su interior, lo que provocó que varias lágrimas se formaran en el rabillo de su ojo— No quise hacerlo —susurró—. No quise hacerlo, no quise hacerlo —repitió una y otra vez como un disco rayado.
— Yuu-san... —dijo Shinoa con suavidad antes de acercarse a él y tomar sus manos entre las suyas—. No te culpes de esta manera, por favor —pidió—. No podemos negar lo obvio... me lastimaste, sí, pero no por la razón que tú crees. Lo hiciste porque tú mismo te heriste, no porque... —expresó antes de detenerse, para pensar con cuidado sus palabras—. Sólo... no te disculpes, no fue tu culpa... no lo fue —susurró ella suavemente.
Y ahí fue, en ese preciso instante su corazón comenzó a sangrar, ese momento en que ella le sonrió y lo perdonó sin pedir nada a cambio.
Sus ojos se hincharon aún más al darse cuenta de eso, dejando que sus lágrimas cayeran una tras otra de su rostro como si fueran gotas de lluvia.
— No llores, Yuu-san —rogó ella, limpiando sus lágrimas, a pesar de saber que estas seguirían cayendo y cayendo. Suspiró con pesadez antes de notar la humedad en sus propios ojos, ver a Yuu así era lo que lo producía, pero a pesar de todo sonrió—. ¿Qué puedo hacer para convencerte? Estoy aquí, ¿no es así? Vivita y coleando, y nosotros, estamos juntos... ¿Qué eso no es suficiente? —le preguntó— Yo creo que lo es... —confesó con la misma sonrisa.
Al escuchar esas palabras, Yūichirō alzó la cabeza finalmente para verla— Pero casi te mato... —pudo expresar antes de volver a sentir que sangraba por dentro. Sin embargo, sangró mucho más cuando vislumbró esa sonrisa que tanto amaba, algo que no quería ver...
— Lo sé —le respondió ella despreocupadamente, de la forma más simple posible—. ¿Y qué con eso?
Escucharla decirlo así, como si nada lo hizo soltar un pequeño gruñido antes de volver a hablar— Es que casi te ma-...
— Ya lo sé —lo cortó ella de pronto—. Pero está bien. No bien BIEN, pero estoy aquí, tú lo estás y bueno... estamos los dos aquí, ¿no es así? Yo lo entiendo, así que es hora de que tú lo hagas.
Y fue ahí donde se quebró totalmente antes de apoyarse contra ella. Shinoa lo acercó a sí lo más que pudo y lo tocó como sólo ella podría hacerlo.
Con suavidad besó cada una de las lágrimas que caían de sus ojos hasta que finalmente dio con sus labios. Estos tenían un sabor salado, pero eso a ella no le importó en lo más mínimo. Yuu al inicio estaba renuente a responderle, pero cuando lo hizo fue de forma desesperada y hambrienta, como si con eso él intentara convencerse de que sí, Shinoa estaba vivía, y que sí, estaba ahí.
Finalmente, después de algunos segundos, decidieron separarse de aquella unión que tanto bien les hacía, dejando que al final sólo sus narices y sus respiraciones fueran las únicas que se tocaran. Ella le sonrió con ternura al instante, lo que le permitió a Yuu volver a sentir.
Sí, pensó Yuu, ella estaba ahí, y él también, pero lo importante era que estaban juntos y felices. Le gustaba pensar que lo eran a pesar de todas esas tragedias y lamentos que los rodeaban.
— Estoy aquí, Yuu... —le susurró ella con los ojos entrecerrados, con esa mirada que lo quemaba cada vez que lo veía—. Estoy aquí y jamás me iré, nunca.
Yuu no emitió respuesta a esa confesión, simplemente se inclinó hacia el frente y cerró sus ojos con dicha, así como ella lo hizo al instante.
Y se tocaron.
Suki: Hola, hola, hola, ¡ya regresé! Sí, perdón si no subí los capítulos seguidos como dije que lo haría pero… una no elige cuándo enfermarse y de qué xD. Caí con temperatura de 38°C el viernes y simplemente no podía tocar la computadora, ni mi celular. En fin, que hoy ya estoy mejor y preferí traducir la quinta pieza para ustedes.
Gracias a lo bellos reviews que me llegaron, los jamo con todo mi corazón, si, lo escribí con J a propósito, no se asusten. Faltan dos piezas más para terminar. ¡Espero que lo estén disfrutando!
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Suki90, presentó.
