DIA 25
Pov Spencer.
Probablemente llevaba sin moverme una semana, aunque el espacio tiempo de la habitación era un completo misterio digno de investigación. Mis palmas se encontraban resecas y se arremangaban contra la pequeña superficie que sostenían cerca de mi pecho con tanto esmero. Mis pies me habían transformado en una cola nuevamente, pero a diferente distancia de la puerta, en estos momentos me encontraba tendido sobre una esquina de la mugrienta habitación que mientras más pasaba el tiempo empezaba a ver más como una sala de psiquiatría en ruinas que como una—demasiado modesta— habitación.
La mayor parte del día me la pasaba sumido en mis pensamientos gozando de la gota de libertad que podía tener adentro de la misma, imaginaba—la mayor parte del tiempo— que mis padres me encontraban y acababan de una vez con mi sufrimiento, pero dolorosamente y más temprano que tarde terminaba cayendo de bruces contra la realidad—yo estaba muerto— y nada podría cambiarlo. A veces me parecía escuchar a la lejanía a mi madre, llamándome para que fuera con ellos, pero siempre que me acercaba a ella se esfumaba en el aire como un espectro arenoso. En otras ocasiones menos repetidas imaginaba a Billy, su rostro afilado que en aquel momento me pareció hermoso, dormido—mejor dicho, desmayado— no parecía alguien malvado en lo absoluto, si cualquiera lo hubiera visto habría pensado que un ser de tal belleza no podría causar algo tan despreciable como lo que me había hecho. Pero viéndolo del lado apacible él lo único que deseaba era que yo no me fuera de su lado, él no quería estar solo. Prácticamente añoraba de su compañía, en realidad la habitación no herma más que una sala de tortura rutinaria, en donde cada segundo entrañaba más de su compañía. De su ser…
Pero…él era malo. Y no estoy dispuesto a cambiar de opinión.
Cualquiera que apreciara mi figura de lejos podría distinguirme como un muñeco roto—si no es que saliera corriendo primero— probablemente daba asco.
El sonido de un rechinar logro que subiera la mirada, con los ojos caídos y lágrimas secas pegadas a mis mejillas. En su rostro se mostró la más pura tristeza y empatía—o eso me pareció ver— se acercó esquivando con cautela cada trozo de mueble que yo mismo me había tomado la molestia de destrozar mientras su mirada se dirigía a el suelo con una sonrisa. Antes de que su zapato golpeara la pata de una mesa blanca yo me encontraba encogido en la esquina sosteniendo firmemente el trozo viviente de sentimientos ahogantes y contenidos a la par que le mostraba la ira inyectada a pulso en mi rostro. Alzo las manos mostrándome que no cargaba nada consigo que pudiese lastimarme y comenzaba a agacharse quedando de rodillas enfrente de mis piernas azuladas y lastimadas.
—oh pequeño— Intento alargar un brazo en mi dirección pero lo golpee con mi poca fuerza, una mueca de disgusto se formó en su rostro pero rápidamente la cambio a una sonrisa.
—sabias que tarde o temprano esto pasaría—
—¿el que decidieras a cuenta propia que yo debía morir? O ¿el mantenerme encerrado tal cual pajarraco?— El tono frio y distante de mi voz no pareció agradarle en lo absoluto.
De exabrupto corto la distancia entre ambos invadiendo mi espacio personal y tomando entre su mano mi barbilla obligándome a verlo fijamente con la clara intención de intimidarme. Pero el ya no podía tratarme de esa manera, mis ojos ya no parecían mirar hacia ningún lugar.
A veces me preguntaba el porqué de que en algunos días Billy despertase encantador y benevolente y otros simplemente llegaba a tratarme como si de basura insignificante se tratase.
A veces el me traía dulces, otras veces solo agua—aunque claramente no la necesitaba—
A veces él me decía que todo iba a salir bien, que solo tenía que corresponderle. Otras simplemente me agredían y comentaba que todo eso me lo había buscado yo mismo.
A veces el me besaba.
—No me tientes niño— Su agarre se intensifico, mi entrecejo se arrugo e intente levantar uno de mis brazos para apartarlo pero él lo sujeto rudamente alejándolo y estirándolo de manera dolorosa. Pero aun así mi perfil no se inmuto y siguió con su expresión seria.
Elimino el espacio que nos separaba y me beso violentamente estrellando mi cuerpo contra la esquina, intente apartar ese rostro que apestaba en licor pero me resulto imposible. En cambio sujeto mi otro brazo manteniendo ahora los dos sobre mi cabeza. Estrellaba los parpados con fuerza mientras me removía debajo de su cuerpo, sus brazos empezaban a dejar marcas por encima de mi piel.
Era extraño, o solo era ironía. Los fantasmas si podían sentirse entre ellos pero no con los objetos del mundo de los vivos.
Entretenido por la situación mordió mi labio inferior con desmesurada fuerza causando que este se abriera levemente.
Otra curiosidad era que los fantasmas no podían sangrar, pero eso no les impedía lastimarse.
Aprovechando ese descuido introdujo su lengua de manera bífida saboreando cada rincón de mi cavidad con lujuria—pocas veces era así de rudo— su otra mano se deslizo debajo del camisón que se encontraba manchado y el cual yacía rato había dejado de oler a clínica y mi olor lo impregnaba fuertemente. Pero en el camino se encontró con el objeto que abandonado se encontraba sobre mi regazo, lo miro con curiosidad y dejo de besarme para luego dirigirme una mirada llena de maldad. Lo sostuvo entre su palma recorriendo su extensión con sus largos dedos. Mi mirada reflejaba el más incontenible sentimiento de miedo e ira mezclados en una sustancia tan toxica como lo era mi mirada en ese momento.
POV NORMAL.
El brazo de Billy alzo con delicadeza el tan preciado objeto para a continuación lanzarlo con todas sus fuerzas contra la pared de la esquina contraria, rompiéndolo al instante como si de cristal se tratase. Una estruendosa risa se hiso presente.
Los ojos de Spencer observaban como delante suyo y con la mayor de las agresividades, el único objeto que había conservado con amor se rompía ante ellos. Todo ocurrió en unos segundos que para el parecieron extensos e inacabables siglos.
—!NO¡—Spencer se sacudía con violencia entre los brazos del otro, el cual lo miraba con una sonrisa sádica.
Las convulsiones en el cuerpo de Spencer no se detenían al contrario, aumentaban, cada vez intentaba con más fuerza separarse del otro. Sus gritos incesables llenaban nuevamente la habitación e incontables lágrimas saladas plantaban nuevamente camino sobre su rostro. Cuando una brisa en su mejilla izquierda lo callo.
Spencer agacho su cabeza escondiéndola, su mejilla ardía.
—te ves más bonito si estas callado— Replico Billy mientras jugueteaba con los mechones castaños del otro.
…
—…¿Por qué?—
Billy sopeso un poco la situación para luego sujetar ahora con más cuidado la pequeña barbilla del castaño obligando que esos orbes grandes y oscuros bañados en sal le observaran.
—Porque te amo, y soy el único al que debes amar— Unió nuevamente sus labios con más suavidad que anteriormente lo había hecho, pero esta vez Spencer no se resistía.
Fue un lento baile de sentimientos y lágrimas que el peli- azul se encargaba de secar , pero en realidad no duro mucho, Billy se separó con la clara intención de sacarle el camisón al más pequeño. Pero se detuvo con los que escucho.
—Déjame salir por favor…—Más que ser un dialogo lo dirigió para su propio pensamiento, pero logrando que el contrario lo escuchara.
Un largo silencio incomodo hiso presencia. Spencer sabía que Billy lo había escuchado, lo que no sabía era que si eso era exactamente algo bueno o no.
—…está bien si eso quieres, Mañana iremos de paseo—Un largo suspiro fue lo primero que logro articular, para después dar paso a la noticia. El castaño sorprendido subió su mirada.
—…¿enserio?— Su voz sonó más aguda de lo que él hubiera preferido. Aunque ese hecho le devolvió una pequeña iluminación en su mirar.
—con una condición—Spencer sabía que tarde o temprano él le pondría esas condiciones. Claramente lo veía venir. Billy se acercó hasta rosar su oreja y ronronearle—Tendremos sexo.
En ese momento Spencer pensó que el único Billy agradable y hermoso que existía solo vivía en su cabeza.
Holaa, no saben cuánto me presione la cabeza para saber si agregarle lemon a esta página pero mejor sería que se lo dejara para mañana; D les advierto que pondré más de una advertencia en el próximo capítulo. Ustedes saben bien que esto no es amor puro. ¡Hey! alégrense falta poco para el final :c jaja bueno no será un final feliz os advierto. Con mucho cariño su amiga la creadora de esta cosa satánica.
Por cierto se acabaron las locas aventuras del Spencer futurista…o tal vez no?
Los amo bye bye
