Vuelo de escoba

— Severus...Severus...Severus...¡Despierta que tengo hambre Severus!— Le saltaron encima, sin anestesia. Abrió los ojos y la luz le molestaba. Scorpius había abierto las cortinas y lo miraba ahí, con sus ojos grandes, plateados, hermoso y cálidos. Su cabello rubio estaba tan resplandeciente que reflejaba al sol. — Apúrate, quedamos de vernos con Mazzima para el desayuno y todavía tenemos que ducharnos. — Dijo Scorpius levantándose y de un brinco pasó de la cama de Albus a la suya.

— ¿Está bien que te llame Sev? Severus es muy largo. — Preguntó ya un poco fuera de tiempo pero Albus le sonrió y le dijo que sí.

Scorpius le sonrió de vuelta y bajó de la cama para buscar en su armario su uniforme para después del baño. Mientras tanto Albus pensaba: Severus. A sus amigos les gustaba llamarlo Severus o Sev, entonces, desde ese momento pensaría en su persona como Severus.

— Sev, vamos. — Le dijo Scorpius con una toalla colgando de su hombro y un paquete de ropa en la mano. Severus buscó entre sus cosas y siguió corriendo a Scorpius por la sala común y después llegaron al baño.

Se veía antiguo, todo en Hogwarts se veía antiguo y a la vez imponente, todo en mármol negro y con decoraciones de plata. Había una gran tina, más bien parecía una piscina donde había varios chicos de Slytherin bañándose. Scorpius se quitó la ropa muy rapido y sin pudor para después meterse en ella. Severus le siguió.

El agua estaba caliente, pero no insoportable, era relajante. Scorpius se quedaba por debajo del agua, parecía gustarle mucho la temperatura, se dejaba llevar como una nutria.

Se preguntó, acerca del discurso del sombrero.

Gryffindor, donde habitan los valientes, su osadía y caballerosidad; Hufflepuff donde son justos y leales, perseverantes y no temen al trabajo pesado;Ravenclaw, mente dispuesta, inteligencia y erudición; Slytherin, gente astuta que utiliza cualquier medio para lograr sus fines ¿Por qué el sombrero no lo puso en Gryffindor? Si ahí había estado toda su familia, ambos padres, tíos, abuelos, su hermano y su prima estaban ahí, y él lo deseaba también, deseaba ser un Gryffindor por su familia aunque él sabía que no podía ser ya que no era para nada valiente, más bien era un cobarde sin remedio que temía hasta a su propia sombra, se había visto hasta en Hufflepuff, sí, en Hufflepuff, pero estaba en Slytherin. Lo cual no era malo, tenía a Malfoy, pero en cuanto su familia se diera cuenta...uy...

Severus miró a Scorpius y le miró con una sonrisa, pero Scorpius vio algo más en su mirada y se acercó.

— ¿Qué pasa?

— ¿A qué casa querías entrar tú?— Le preguntó a Malfoy.

— ¿Puede que a Hufflepuff? No lo sé, no creo ser bueno en nada, pero me gusta trabajar duro. Mis abuelos son...algo exigentes, y aunque a mis padres no les importa a donde vaya y con que personas me junte, sí es una presión que tus abuelos esperen tanto de ti ¿A cuál querías entrar tú?

— No lo sé, yo tampoco siento que sea especialmente valiente, o inteligente, suponía que acabaría en Hufflepuff también, de hecho tenía miedo de quedar en Slytherin, mi hermano siempre me ha contado cosas terribles de Slytherin, yo no quiero ser como esas personas que dicen que hay aquí.

— La gente en Slytherin juega muy sucio al quidditch tal vez sea por eso. Pero en nuestro segundo año, seguro, si nos presentamos para el equipo, y logramos ser titulares, entonces hay que ser muy justos a la hora de jugar.

Cuando salieron de los baños, ya vestidos y perfumados (Cortesía de Scorpius pues había traído un montón de perfumes desde casa), fueron a la sala común donde ya varios Slytherin esperaban a que fuera hora del desayuno.

Mazzima estaba leyendo atentamente un libro muggle. Al parecer era de romance.

— ¿Nos vamos a desayunar juntos guapa? — Dijo tirandose al sillón quedando su cabeza en las rodillas de Mazzima. Ella alzó su libro y se rió.

— Vale, tardan mucho arreglándose chicos.

— Amanecemos guapos, sólo lo acentuamos. — Dijo Scorpius .

Severus y Mazzima se rieron y despeinaron a Scorpius . Se levantaron y Mazzima se puso en medio de ellos dos y luego entrelazó los brazos, los tres se sonrieron y comenzaron a caminar entre los tres. Se conocían de poco, un día de hecho, pero a Severus sentía que podía confiar en ellos, incluso más que en su propio hermano.

Subieron desde las mazmorras de Slytherin al ritmo de una extraña cantata que producía Mazzima en una lengua que no conocían pero le aprendieron algunos sonidos enseguida y comenzaron a cantar los coros, se miraban al rostro cada que tenían que repetir una estrofa y danzaban raro entre los tres.

Era obvio que los demás Slytherin los miraban raro, pero a Mazzima no le importaba y eso hacía que los otros dos perdieran la vergüenza. Salieron de la sala común y se encontraron con varios pertenecientes a Ravenclaw mirándoles raro pero apenas les dieron importancia, seguían bailando pero más tranquilos.

Llegaron al gran comedor, se sentaron en la mesa de Slytherin y cogieron algunas salchichas y huevos con tocino.

Llegaron las lechuzas y entonces una, de color pardo, dejó caer una paquete justo frente a Scorpius . El rubio abrió el paquete y sonrió.

— Son camotes dulces. — Dijo mientras servía uno en un plato. Se veía como una papa o raíz morada, desagradable y pegajosa, pero a Scorpius parecía que se le salía la saliva por la boca. Los miró y después les pasó unos camotes en un cuenco con leche a Severus y a Mazzima para que los probaran. Estaban a punto de probarlos por educación cuando alguien le tomó del hombro a Severus, y era justamente James que lo miraba duramente y que miraba a los amigos de Seveus con cierto recelo.

— Albus. — Dijo bajito. Intimidado por estar en el lado del comedor de las serpientes. — ¿Puedo hablar contigo?

— Sí. — Se dirigió a él y luego volteó a ver a sus amigos. — Ahora vengo.

— Vale, pero no te vas a salvar de los camotes dulces con leche, son deliciosos, solo suena raro. — Le dijo Scorpius .

Albus salió del gran comedor con su hermano menor y afuera les esperaba Rose.

— Hola Rose. — Le dijo a su prima y ella sonrió tristemente.

— Ayer no pudimos hablar por el banquete y todo eso. No esperaba que de verdad fueras a...pertenecer a Slytherin. No sé si enviarle a nuestros padres una lechuza para decirles o algo...y definitivamente no pensé que fueras a hacerte amiguito de Malfoy.— Dijo esto último con desagrado y un poco de veneno incluido.

— Malfoy es muy agradable.Y Mazzima es una chica genial. Los Slytherin resultaron no ser tan malos como pensamos.— Dijo tranquilo, aunque no sabía exactamente qué más decir. Por años el tío Ron había demonizado aquello de pertenecer a Slytherin y a la familia Malfoy, pero cuando veía a Scorpius sólo veía a un chico inocente como el mismo.

— Bueno. Entonces no habrá problemas en que mande la lechuza. — La malicia inundaba su voz.

— Ninguno. — Trató de autoconvecerse y mantenerse firme ante su hermano. Después se marchó pues no quería seguir mirándolo a la cara dejando a su hermano mayor ahí, pensativo. Regresó a la mesa donde ella le embarraba tocino en el rostro a Scorpius mientras ambos reían.

— Prueba esto. — Dijo Scorpius no olvidando que iba a hacer que Severus comiera camotes dulces con leche. El camote, estaba cocido en miel, y según Scorpius , su padre la preparó después de un viaje de negocios al mundo muggle donde los descubrió hace años y desde entonces, una vez al mes, su padre viajaba al mundo muggle para conseguir los tuberculos.

Ahora sí, los tres se dispusieron a comer y el sabor dulce revolviéndose con la leche lo hicieron sentir como si hubiera comido una nube endurecida, porque era tan suave que no parecía existir, pero estaba ahí sobre su lengua, su sabor era dulce, no empalagoso porque la miel se contrarrestaba con la leche, era perfecto, incluso la corteza, algo dura, de aquellas nubes fueron agradables de masticar.

— No volveré a dudar de tu sentido del gusto, Malfoy. — Le dijo después de haberse bebido la leche endulzada del cuenco.

— Podría besarte Scorpius . — Mazzima sonreía tontamente como recordando el sabor de la miel, la nube y la leche pasando por su lengua otra vez.

— Le mandaré una lechuza a papá para que nos mande más el próximo mes. — Dijo limpiándose la boca con una servilleta de tela. Qué sólo Salazar sabía de dónde la había sacado.

Siguieron platicando acerca de los nervios que les daba el primer día.

— ¿Y cómo es tu dormitorio? — Le preguntó Scorpius a Mazzima que dejó de sonreír por un breve momento.

— La chica con la que estoy no es muy agradable. Al parecer tiene una amiga de la infancia aquí y ayer las dos se la pasaron hablando hasta tarde.

— ¿No te integraste bien entonces? — Dijo Severus algo triste, él sabía perfectamente cómo se sentía no encajar, a él le pasaba incluso con sus hermanos y primos.

— No es una amistad que me gustaría tener, se la pasan hablando mal de la gente. Ese tipo de personas...no son dignas de confianza, sólo les gusta molestar y ver sufrir a los demás...— Dijo algo sombría, pero luego los miró y sonrió de nuevo.

Poco después, mientras los demás seguían comiendo, un maestro, el profesor Thomas Pumpking, un hombre que pasaba seguro de los cincuenta años de cabello entre negro y plata y túnica azul, según sabían, enseñaba defensa contra las artes oscuras y por mandato del director de Slytherin les dejaba hojas frente a ellos. Scorpius recogió la suya y vio que eran los horarios.

Al parecer su primera clase era en 15 minutos y era la clase de vuelo, la tomarían obviamente en el campo de Quiddicht.

Slytherin tomaba esa clase con Gryffindor, por si no había suficiente rivalidad entre casas, el que organizaba los horarios se encargaba de fomentarla. Se formaron, tanto Slytherin como los Gryffindor y ellos lo hicieron uno seguido de otro, Scorpius en medio.

— Es pan comido. — Les dijo Mazzima.

— De hecho, en verdad lo es. — Sonrió Malfoy.

Severus no dijo nada pero se les unió a la sonrisa, su padre había sido el mejor buscador de Gryffindor y su madre había sido jugadora profesional en Hollyhead Harpies, estaba bastante bien entrenado, claro que su prima Rose no podía decir lo mismo aun cuando su tío Ron hubiese sido un excelente guardian.

Una profesora anciana, con cabello corto y un poco loco y gris llamada Hooch se presentó.

— Muy bien niños, colóquense al lado derecho de su escoba, lo contrario para los zurdos por favor.— Los niños le obedecieron. — Ahora abran su mano y digan "arriba".— Justo como lo pensó Severus, su escoba si alzó en cuanto la llamó, volteó a ver a sus amigos y sonrió al ver que al igual que él ya la tenían en la mano. Lo único que le sorprendió fue descubrir que Scorpius era zurdo ya que hasta el momento había hecho todo con la mano derecha.

Miró entonces a Rose, ella también lo había hecho pero el verdadero reto estaría en volar bien.

— Bien, ahora colóquense de la manera correcta en sus escobas, vuelen en su lugar y no se muevan. — Scorpius bostezó y Mazzima se rió, con eso y sin intensión se había burlado de los que no lo habían logrado, incluso de los demás Slytherin pero estaban demasiado ocupados tratando de bolar y sólo los Gryffindor se molestaron por ello.

Los tres ya estaban en el aire y sólo otros tres Slytherin y unos cinco Gryffindor estaban volando, incluyendo a Rose.

— ¿Qué crees que habrá para la comida?— Preguntó Scorpius para después volver a bostezar.

— Acabamos de desayunar. — Dijo Severus.

— Sí pero me da por comer cuando no estoy haciendo nada. — Dijo poniendo la mano en su estomago.

— Sólo tengo ganas de jugo de calabaza. — Terció Mazzima.— Tengo sed.

— Señores Potter, Malfoy y Cantare, por favor podrían demostrarnos cómo se vuela apropiadamente si tanto tiempo tienen de estar conversando.

Severus y Mazzima se sonrojaron pero Malfoy con toda la actitud de galán arrogante sonreía.

— Bueno, profesora Hooch a veces aunque les mostremos, se trata de talento natural. — Malfoy se alzó entre los dos lentamente y estaba ya como a cinco metros cuando Mazzima subió con él, Severus apenado pero envalentonado por la arrogancia de sus amigos se alzó también. Los otros Slytherins los miraban asombrados y con sonrisas amplias en sus caras. Mazzima entonces, con un deje de malicia les señaló los aros con la mirada y luego se precipitó hacia ellos. Severus y Scorpius se miraron entre ellos y luego la siguieron. Ella se metió en el más alto a la velocidad de una Bludger y lo mismo sucedió con sus amigos pero en los aros más bajos. Dieron la vuelta y comenzaron a volar bajo hacia los demás comenzando a dar vueltas en círculos rodeando a los demás chicos.

— Muy bien, abajo señores. — Dijo enojada Hooch.

Los tres volvieron a la fila Slytherin y descendieron lentamente.

— Los tres, castigados.

— ¿Qué? Pero usted...— Empezó a decir Severus.

— No se atreva a decir una palabra señor Potter. Fuera de aquí, al terminar las clases los esperaré en la oficina de su director de casa.

— ¿Que le pasa a esa loca? — Dijo Mazzima molesta cuando se encontraban lo suficientemente lejos. — Que supiéramos volar no significa que tiene que echarnos la bronca, debería estar feliz. Además ella nos pidió que les mostraramos.

— Tal vez...no lo sé, tal vez tengan alguna preferencia con los Gryffindor. — Severus se detuvo ante el comentario de Scorpius y éste lo notó. — Eso es bien sabido Seve...

— Vamos por jugo de calabaza, tengo que bajarme el enojo de una vez. — Mazzima pasó entre los dos y se fue caminando enojada.

Tomaban pociones con Hufflepuff y al haber recibido sólo la introducción y haber preparado una poción para refrescar el aliento esa materia parecía gustarle mucho a Scorpius mientras que Mazzima era algo más torpe, sin embargo, le metía mucho empeño, le gustaban las pociones. Severus era más bien indiferente. No le salían las cosas muy bien, pero tampoco ocasionaba desastres, había usado hierbabuena en vez de menta y había quedado simplemente de otro sabor. La de Mazzima no tenía suficiente sabor, la había recocido.

Después les siguieron dos horas de historia de la magia con los de Ravenclaw y fue la muerte para ellos, Scorpius se durmió y Mazzima tomaba apuntes a medias, no tenía voluntad suficiente para escribir más, Severus se recargó en Scorpius y cayó diez minutos después.

Al final, después de clases y de la comida el profesor anciano y sonriente, Horace Slughorn ,los recibió calurosamente en su despacho.

Tenía una bonita pero anticuada decoración y un montón de fotos y diplomas pegados en las paredes, junto a él se encontraba la señora Hooch discutiendo sobre la actitud inadecuada y soberbia de los tres jóvenes Slytherin.

— Madam Hooch, son jóvenes, es natural ser soberbios y más siendo de la casa Slytherin,usted lo sabe, pero como profesor estoy de acuerdo en que un castigo es necesario para moldear el carácter. — Les sonrió el anciano. — Le daré la libertad para elegirlo.— Tanteó para ver si la mujer se quedaba conforme. Madam Hooch entrecerró los ojos y miró a los niños.

— Me parece qué, deberían ayudar en el mantenimiento del campo de quiddicht.

— Me parece fabuloso. — Se levantó de su escritorio y acompañó a la profesora Hooch hacia la puerta.

Después de eso Horace se dirigió a sus estudiantes.

— Escuchen, sé muy bien que tienen talentos sorprendentes y que probablemente se aburran en las primeras semanas, pero siempre hay cosas que aprender o reforzar, sus padres son personas nobles, no hagan que la escuela mande una lechuza a casa por mal comportamiento. Especialmente a usted señorita Cantare. Sé lo estricto que es consigo mismo, no quiero imaginar como lo es con usted.

— No hay problema. — Le contestó la chica y tras un gesto del profesor Slughorn los tres pasaron a retirarse para ir a cumplir con su castigo.

Tras dos horas de martirio bajo él sol retornaron a las mazmorras.

— Aunque tengamos que limpiar el campo, somos los mejores de la clase y ella lo sabe.— Dice Mazzima con algo de coraje para después de dar un apretón de manos a los chicos irse hacia su habitación.

— Mazzima es un caso...— Dijo Scorpius con una sonrisa en la cara.

Severus y Scorpius se dirigieron a su habitación. Al entrar Scorpius se quitó la capa del uniforme y se tiró a la cama con el resto del uniforme puesto.

— Estoy tan cansado.— Dijo Scorpius.

— Limpiar el campo a la vieja escuela siempre cansa. Me recuerda a cuando voy a casa de la abuela. Si nos portamos mal nos toca desnogmar el jardín, pero es algo que normalmente hace James.

— ¿James? ¿El chico que fue a buscarte esta mañana?

— Sí. — Dijo Severus doblando su ropa correctamente y dejandola sobre su baúl.— Es mi hermano.

— Hmm...se parecen, pero a la vez no. Debe ser genial tener hermanos.

— No es tan genial...siempre nos estamos peleando.

— Pero al menos siempre los tendrás a ellos. Mi abuela Narcissa tiene una hermana llamada Andromeda pero no se ven, ni siquiera la conozco y es una lástima. Mi bisabuelo Abraxas era hijo único, mi abuelo es hijo único, papá es hijo único, y a veces los veo tan solos...mi mamá por otro lado tiene a su hermana y aunque a veces también se enojan, mamá suele decir que la tía Dhapne es su mejor amiga y que sabe que siempre estará ahí para ella.

— Ya veo, nunca me lo había planteado, mi papá es hijo único pero el nunca pareció necesitar más. Quizá sólo necesitó a mis abuelos.

— A eso se le llama resignación Severus. — Dijo levantando su pie dejando ver su pie, envuelta en un calcetín gris oxford. Se había quitado los zapatos.

— Supongo...

— Me gustaría que tu y Mazzima fueran mis hermanos.— Dijo suspirando y cerrando los ojos.

— No te quedes dormido. Hay que ducharnos todavía.

— No quiero. — Dijo con tono de voz de niño chiquito.

Severus se levantó y para molestarlo se subió sobre su cama sentándose en horcadas a la altura de la cintura de Scorpius.

— Levantate.

— No. — Dijo infantilmente. — No quiero. — Volteó su cabeza hacia un lado y Severus comenzó a hacerle cosquillas, quiso ahorcarlo, es una manera extraña de hacer cosquillas; la "victima" tiene que pegar su mentón al cuello para que no le alcances la garganta y eso da muchas cosquillas a la "victima". Parece encantarle, no era como cuando le hacía cosquillas a James, quién se enojaba y lo mandaba a volar de un golpe.

Scorpius también empezó a hacerle cosquillas para intentar quitaserlo de encima, se dieron vuelta por toda la cama a punta de carcajadas.

— No es justo Sev. Yo estaba descuidado. — Dijo cuando terminaron de jugar. Los dos miraban hacia el techo, o más bien, al techo del dosel. Nos bañamos esta mañana, vamos a bañarnos sólo de mañana.

— Pero hoy sudamos mucho.— Scorpius se acercó a él y metió su nariz en el cuello dándole cosquillas.

— No hueles mal.— Dijo.— Huéleme. — Descubrió su cuello. Severus le hizo caso y también metió su nariz en el cuello de su amigo para ver como olía. Olía como a jabón, perfume caro, hierba, sudor y tierra. Sucio sí, pero para nada olía mal. Por alguna razón desconocida quiso darle un mordisco, lo hizo, pero suavemente, eso le dio cosquillas a Scorpius.

— No seas sucio. — Se rió Scorpius.

— Me da flojera incluso irme a mi cama.

— Quédate aquí, está grande la cama. — Los dos simplemente se metieron en las cobijas y estaban a punto de quedarse dormidos por el cansancio cuando alguien llamó a la puerta.

Albus se levantó al ver que Scorpius no lo iba a hacer y fue a abrir la puerta. Al otro lado del marco de la puerta vio a Mazzima con su baúl, claramente reducido con magia y su almohada en las manos.

— ¿Qué pasa?

— Pasa que mi compañera de cuarto es una imbécil. Se ha burlado de mi madre sólo porque es un squib. — Se pasó como un tornado a la habitación de los chicos.

— Bueno, eso no me sorprende. — Dijo Scorpius mirándola desde la cama.

— ¿Estás defendiéndola? — Dijo ella arrojandole la almohada que tenía más cerca.

— No, sólo estoy confirmando que Slytherin aún tiene magos con mentalidades de mierda.

— ¿Y qué vas a hacer? — Le preguntó Severus. — No puedes quedarte aquí, es un dormitorio de niños.

— Yo parezco más niño que tu Sev. — Dijo. Dejó su baúl junto a los de sus compañeros haciéndolo crecer de nuevo y entró a la cama con Scorpius. — Ven aquí.— Dijo enojada. Era una chica acostumbrada a mandar.

— No vamos a caber.— Dijo Scorpius levantándose lo suficiente para apuntar a la otra cama con su varita.— Accio cama. — La cama inmediatamente se paró junto a la de él, entonces dijo un nuevo hechizo que ellos no conocían.— Unitare. — Y entre las dos se hizo una, aún más grande. — Ahora si cabemos los tres. — Dijo sonriendo y acostándose.

Dudoso pero cansado Severus se acostó junto a Mazzima que miraba al techo del dosel, ahora unificado.

— ¿Te molesta que tu mamá sea una Squib? — Preguntó Severus tanteando el terreno, en el día que llevaban de conocerse no habían hablado de eso. Slughorn había hablado del padre de Mazzima como lo conociera, Severus había supuesto que se trataba de un mago importante.

— No me molesta que mi madre sea un Squib, me molesta que la gente piense que es algo malo, me molesta que por ello piensen que mi madre es menos importante o que mi magia es de baja calidad. Y además... siempre he sido la mejor en todo, y no voy a empezar a ser menos ahora.

— Pero no es así. — Dijo Scorpius que hasta ese momento les había dado la espalda, volteándose pero sin dejar de tener los ojos cerrados.— Eres una gran bruja Mazzima.

— ¿Cómo sabes eso? — Lo dices cómo si estuvieras seguro.

— Tu bisabuelo Gregory Dargomyzhski fue un mago oscuro, era el Gellert Grindelwald de la mismísima Siberia y tu abuela una Rusalka famosa, y eso es sólo por parte de tu madre, el hecho de que la magia se salte una generación no significa nada, mientras que por tu lado paterno, tu bisabuelo, y tu abuelo pertenecieron a la selección de Italiana de Quidditch. Y más importante aún, quedaste en la casa en la cual la gente de grandes ambiciones se vuelve grande. Tu ambición es del tamaño de Hogwarts. No tienes nada de que preocuparte.

— Eso no es muy lindo de decir...— Dijo Severus pensando en que en su familia la ambición no era bien vista y preguntándose como Scorpius sabía todo eso. — ¿Qué es una Rusalka?

— Es como una sirena. — Dijo Mazzima. — Una sirena de ríos y lagos, con piernas, no aletas. Mi padre es un mago al que nunca le interesó ninguna carrera mágica, trabajaba en la tienda de instrumentos de un tío muggle. Se casó con mi madre que es cantante, sangre de Rusalka a fin y al cabo, sin saber que era parte del mundo mágico. Pensó que era ella era una muggle y que se había librado de la responsabilidad de la magia.

— Da igual Mazzima. Hija de Squib o no, Rusalka o lo que sea. Eres bruja, mejor que todas esas "sangre pura". — Dijo Scorpius.

Mazzima sonrió.

— Gracias Scor...— Los tres se acomodamos bien sobre las almohadas y por alguna razón se abrazaron a Mazzima queriéndole dar calor porque el frío de las mazmorras se colaba en los huesos.

Extrañamente parecía tensa a su contacto, pero luego cerró los ojos y busco aún más abrigo, quedando con ellos completamente arriba de ella.