Una navidad ni tan feliz, ni tan triste.

Severus, Mazzima y Scorpius nunca pensaron que se podían sentir así.

Mazzima pensó que nada la podía descorazonar más que el arresto de Vladimir hasta que al abrazar a Antony tuvo que darles la espalda a sus amigos. Severus se marchó con la tropa pelirroja mirando hacia atrás intimidado por la mirada recelosa que su padre le había dirigido desde que bajó del tren en compañía de un Malfoy y Scorpius se revolvía en los brazos de su madre intentando pensar que sólo serían un par de semanas.

Vivir con dos personas a las que considerabas el mejor regalo del universo y que de pronto tuvieras que marcharte para convivir con tu familia, que no eran nada más que extraños unidos a él por la sangre amargaba la existencia de Severus.

Sólo tocar el piano que Mazzima le redujo al tamaño de un galeón lo hacía sentir mejor pero cuando le obligaban a salir de su habitación se dedicaba a ayudar a la abuela Molly con la cocina, porque era ahí donde no se encontraría a los demás, que se la pasaban jugando Quidditch en el jardín o ajedrez en el salón de la madriguera pero incluso a ella le gustaba fastidiar con lo de "has cambiado".

— Sí, bueno, no podría ser el mismo toda la vida ni aunque me lo propusiera.— Una vez le respondió exactamente eso y ella lo mandó a desnogmar el jardín donde las miradas inquisidoras de sus hermanos y primos lo hacían sentir irritado.

— Hey chico Slytherin ¿Te gustaría jugar? —Le preguntó James que montaba la escoba.

— No...mejor practica en serio porque si no Kimiko Nott te aplastará en su camino por la copa.

— Esa japonesa...no te preocupes por mi hermano, ella es sólo guapa pero no es ninguna rival. —James se echaba flores, bueno, si no era él ¿Quién? Ella era una buscadora realmente rapida y talentosa. Llevaba siéndolo 6 años, seis años en que la copa de Quidditch no había salido de la oficina de Slughorn, este era el ultimo año de Kimiko Nott, de Florence (el mayor de los hermanos Goyle) y de Deimos (el mayor de los hermanos Zabini).

Severus le ignoró y siguió desnogmando el jardín pensando si a Gia le había gustado el prendedor de cabello que le mandó, si Phobos y Deimos le mandarían algo desde Australia aunque él les hubiera mandado sus regalos de Navidad a su residencia en Italia donde se iba a quedar Gia todas las vacaciones con sus padres. Por los chicos Goyle no se preocupaba, ellos habían mandado ya sus regalos junto con una nota de agradecimiento por los dulces muggle que les compró en Londres, él todavía no había abierto sus regalos porque Camile Goyle le dijo específicamente que eran para abrir en año nuevo. A Kimiko le mandó un libro de poemas y ella le envió una enorme dotación de gomitas de dulce japones que sabían a naranja. Su sabor favorito.

Ni a sus padres ni a sus tíos les parecía bien cuando llegaban las lechuzas provenientes de personas con esos apellidos. Se preguntaban a sus espaldas si no andaba en malos pasos y James sólo decía:

— Si supieran toda la la ponzoña nauseabunda de la que se rodea.

Por la tarde llegaron los regalos de los Zabini, como era de esperar habían gastado mucho dinero en ellos. Por lo menos la chaqueta que le mandó Gia costaba unos 60 galeones. Deimos le mandó un bate para Quidditch muy bonito en color verde Slytherin, de muy buena marca por cierto y Phobos le envió una recopilación de cuentos infantiles sobre animales y brujas que encontró en Sidney, estaba ilustrado y la edición estaba tan cuidada que seguro le costó desprenderse de él (aunque sabía que Phobos probablemente se había comprado una igual para él mismo)

En la cena de navidad, justo en el brindis llegó una lechuza más, era de Mazzima. Una pequeña caja con una nota.

"He estado viendo un montón de peliculas de cuado papá era niño. A él le gustaba una pelicula que se llama La Sirenita y en ella una sirena renuncia a su voz para tener piernas y estar con su amado. Me llamó la atención el artefacto dónde la bruja que realiza el intercambio guarda su voz, en una concha. Yo quería hacer algo parecido pero no podemos hacer magia fuera del colegio (y de todos modos no sabría como hacerlo) así que te mando esto. Son algunas canciones de Pink Floyd, de los beatles, Scorpions, tambien unas en frances de Edith Piaf, In-grid y el grupo Zaz, las canto para ti porque no puedo estar contigo. Para que pienses en mi y me extrañes aunque sea una parte de lo que te extraño a ti. Con amor Mazz."

Severus sonrió y miró la cajita viendo un reproductor mágico como el que tenía Mazzima todo el tiempo pegado a las orejas. Después de cenar se fue a la habitación que compartía con Hugo (La familia Weasly cada vez tenía más integrantes y el mismo espacio) y se metió los audífonos.

La vie en Rose. Wow, la escuchaban cantar todo el tiempo pero nunca esa canción. Era tan hermosa, ojala Mazzima no perdiera tanto tiempo con el rock y se pusiera a cantar sólo aquella música tan hermosa que salía del reproductor.

La música que escuchaba Mazzima era estridente y siempre parecía estar llena de furia, no sólo las letras eran fuertes y grotescas, los ritmos, el sonido en general lo era. Ella decía que era un gusto adquirido en su familia, su madre cantaba en una banda de metal (lo que fuera que significara eso), que su padre era su representante, que el negocio en realidad lo atendía Tony y Vladimir antes que él, y que los amigos de estos escuchaban muchos tipos de música grotesca (en realidad enumeró distintos géneros que la verdad Scorpius y él consideraban la misma mierda, cada una era más agresiva que la anterior).

Hugo entró en la habitación y saludó a Severus con una tímida sonrisa, se puso a buscar el regalo de navidad para los abuelos y después salió.

Hugo y Lily entrarían el proximo año a Hogwarts, pero Severus adivinó fácilmente de que lado se pondrían en cuanto entraran, al igual que James y Rose le harían las cruces de la misma manera.

Media hora después su padre entró con una caja roja y Severus alzó una ceja como diciendo: ¿En serio? Voy en Slytherin y me mandas una caja forrada de rojo, pero luego recordó que estaba en una casa llena de Gryffindors y que su padre era la máxima expresión de Gryffindor sobre la tierra, no se les da muy bien pensar, por lo menos la tía Hermione había envuelto su regalo en papel plata.

— Hola hijo, no bajabas...¿Qué es eso? —Dijo preguntado por los auriculares.

— Nada, es un regalo de Mazzima, para escuchar música.

— ¿Esa chica fue la que te prestó el piano? —Severus asintió.

— Vaya...es raro, Rose nos habló de ella, al parecer es muy buena en defensa contra las artes oscuras...

— ¿Raro? —Preguntó, dejando que su padre se sentara en su cama.

— No lo quise decir así, es que bueno...tu no nos hablas mucho de tus cosas. Es decir James manda una lechuza a casa cada tercer día y tú...bueno, si llega una cada dos semanas se puede considerar una suerte.

— No hay mucho que contar...tu estudiaste en Hogwarts, sabes cómo es...James ya te lo dice todo lo que concierne a mi comportamiento de todas formas. No sé que más quieres que te diga.

— Me gustaría estar unido a ti...como antes, no lo sé, has cambiado...No lo digo en el mal sentido, eres muy maduro, más de lo que era yo a tu edad, muy independiente, es decir, yo lo era, pero no tenía opción, y no es malo aunque la verdad es que tu madre está muy preocupada por tu comportamiento en la escuela. Llegan muchas lechuzas a casa, ahora no tanto como antes pero antes eran sólo de accidentes por el control de la magia y ahora con aquella lechuza de finales de octubre creo que me siento contagiado por su paranoia.

— ¿Piensas que Slytherin se está volviendo una mala influencia para mi? —Severus rió.

— Papá...no sé que decir...¿Tú siendo prejuicioso en publico? Pero si cuando partí me dijiste que no tenías problema con ello, aunque me impresiona que por fin hayas tenido el valor de decirmelo la verdad no estoy nada sorprendido, has pasado las vacaciones enteras enfurruñado porque mis amistades no son los Wood o los Jordan y frunces el ceño porque sólo recibo cartas de Flint, Malfoy o Parkinson, por si no te has dado cuenta ellos son mis compañeros de casa y no sé lo que te hayan dicho cuando tu estudiabas, pero según lo que ha dicho el profesor Longbotton a principio de año, nuestras casas son nuestras familias y la verdad es que he recibido mucho más calor fraternal de parte de cualquier Slytherin que de mi propio hermano.

— Al...yo sé que es difícil para tu hermano aceptarlo pero...

— ¿Difícil para él? ¿Papá no te has dado cuenta de que Rose no me ha dirigido la mirada durante estas semanas? Ella era mi mejor amiga antes de entrar a Hogwarts y James no ha parado de decirme "Chico Slytherin" frente a todos, como si fuera la peste, como si fuera algo malo. Y déjame decirte que Gryffindor está tanto o más lleno de basura moral como Slytherin...Soltó de manera agresiva.

— Lo siento...no sabía que las cosas estaban tan mal entre tu y tu hermano.

— James se mete mucho con Scorpius...incluso le ha robado los libros y los ha tirado al lago.

— ¿Cómo?

— ¿De eso no te enteras verdad? —Severus se cruzó de brazos.— Claro, nadie se entera, y nadie manda una lechuza al respecto. James se ha ensañado con Scorpius, le hace bromas porque sí, le molesta porque le da la gana y se lo dice de hecho así, que le molesta por existir, Mazzima y yo hemos tenido que pegarnos a él para nunca dejarle solo, porque James aprovecha cualquier momento para dejarle colgando de un tobillo o para hacerle vomitar babosas.

— ¿Y porqué no ha dicho nada? Si se mete con él por qué no se queja con algún profesor.

— Porque no es el único, ya sean Hufflepuff o Ravenclaw cualquera se siente con el derecho de meterse con él y de decirle mortifago para luego escupirle en la cara, James se siente resguardado entre sus amigotes y Scorpius siempre me detiene para que no le rompa la cara que bien se lo merece pero Scor dice que debo ser elegante y no rebajarme a su nivel...como me gustaría que lo conocieras. Es tan amable y caballeroso, cambiarías mucho de opinión, podrías ver hasta que grado su amistad ha sido buena para mi.

— Bueno...podrías, puedes. —Corrigió. —Puedes invitarlo a venir durante el verano, si lo hablamos con tus abuelos...tal vez tío Charly les deje alguna tienda de campaña y puedan acampar en el jardín, como cuando eras pequeño y la familia podría conocerlo.

— James me odiaría...¿Es un hecho entonces?

— Sí...bueno, tendríamos que pedirle permiso a los abuelos pero no creo que Molly diga que no.

— ¿Es una promesa inquebrantable entonces?— Harry se le quedó viendo entre impactado y asustado.

— ¿Qué has dicho?

— ¿Que si es una promesa inquebrantable?

— ¿Dónde has aprendido eso? Eso es muy malo y...

— ¿De que hablas? Sólo es una forma de hablar de Slytherin. Chiste local, no te voy a obligar a hacerme una promesa inquebrantable de verdad sólo por eso. —Dijo como si fuera de lo más obvio.—Deja de mirarme así. Tampoco es como si te hubiese hablado en parsel o algo.

— Los chicos en Slytherin no deberían jugar con ese tipo de cosas, aunque sea sólo una forma de hablar.

— Papá, tu de veras eres muy anticuado...—En ese momento una lechuza picoteó la ventana de Severus.

— ¿Una lechuza a esta hora? —Preguntó Harry.

— Debe ser de Scorpius...estaba en Perú ayer pero creo que regresaba a casa esta mañana, la lechuza se ha tardado mucho. —Dijo abriendo la ventana.— Sí, si es ella. —Dejó a la lechuza entrar y le acarició mientras le quitaba el paquete de las patas.— Esta noche te quedarás aquí Sweet, si quieres ve a cazar un poco y luego regresas ¿Vale?— La lechuza le miró y después salió por la ventana.

Era un gran paquete pero a la vez era ligero y Severus revisó la tarjeta que iba con él.

— Hola Sev. —Comenzó a leer en voz alta. —Por fin hemos regresado de Peru, papá ha cerrado exitosamente el negocio con la compañía de polvos de oscuridad para la nueva linea de juguetes de abu Cissy, llevaré algunos a la escuela. ¿Adivina qué? Papá me ha comprado mi propia mano de gorila. Pasaremos las navidades en la mansión de los Nott. La mamá de Kimiko se ve guapisima en kimono, cada vez entiendo más porqué el tío Theo se casó con ella aunque no se entiendan. No sólo cocina bien, también es guapisima. Pero no te preocupes, no se la robaré al tío Theo, por respeto a Kimiko. —Severus se rió. —Este imbécil. —Dijo sorprendiendo a su padre por el uso de una mala palabra. —En cuanto a tu regalo, fue muy mono de tu parte tejerme una bufanda, la serpiente te quedó genial, tiene actitud y se ve brava. Yo también hice algo hecho a mano, espero que te guste, lo he cosido a mano e incluso el abu Lulu me ha ayudado para terminarlos a tiempo, verás la diferencia, el abu Lulu cose mejor que yo, creo que se debe a que soy zurdo. He hecho unos identicos para Mazz y para mi. Todos con las iniciales del dueño en la pierna izquierda, asi no nos pelearemos.

Harry abrió la boca. ¿Abu Lulu? ¿Se refería a Lucius Abraxas Malfoy? ¿Lucius cosiendo algo para un Potter-Weasley?

Severus quitó la envoltura de la caja y después la abrió queriendo llorar de emoción. Los sacó de uno por uno de la caja para que su padre los viera, eran tres. Eran ellos tres, de peluche, cada uno no más alto de 15 cm, de hecho eran hasta proporcionales, el suyo era el más pequeño y el de Mazzima era el más grande. Miró detalladamente cada muñeco, por Salazar que más precisión no podían tener. Los ojos eran piedras preciosas pegadas a los muñecos y eran del mismo color que los originales, los de Scor eran pepitas de plata, los de Severus eran un par de esmeraldas y los de Mazzima eran diamantes rubios.

— Merlín, son hermosos...

Harry miró los muñecos con detenimiento y después vio a los ojos a su hijo que sostenía los muñequitos de tela entre sus manos, estaban centelleantes de emoción. Cierto, algunas partes se veían más burdas que otras, pero estaban bastante bien cosidos para un niño de 11 años. Y el detalle de los ojos, wow. El niño Malfoy se merecía un aplauso.

— Son muy lindos.— Dijo al fin su padre.

— Pero mira este detalle. —Dijo mostrandole la ropa.— Es el suéter que me regaló la abuela Molly el año pasado. Y a Mazzima le hizo sus zapatos favoritos y la camiseta de Pink Floyd que le regalé. Seguro se ha pasado semanas cosiendo esto. Ahora que me acuerdo hizo los bocetos en clase de historia.

— Tu amigo es muy detallista. Te dejo hijo. Aquí está tu regalo de navidad. —Dijo dejando la caja en su cama. —Me voy porque ahora me siento avergonzado, ese chico se ha lucido y me dejará por el suelo.

El chico sonrió y fue hasta su padre.

— A Scorpius le he tejido una bufanda. —Dijo abrazando a su padre. —Da nervio pensar en que regalarle al chico con más dinero del mundo mágico. Le pregunté que quería y me dijo: Sev, el regalo no es el objeto, son las manos que te lo dan. Lo que sea que me des lo atesoraré siempre.— Severus tomó las manos de su padre y las beso. —Muchas gracias por tu regalo papá. Te quiero mucho, mucho. (Aunque seas Gryffindor-pensó.)

A Harry se le deshacía el corazón de ternura. Hace mucho que James y Severus dejaron de decirle esas cosas, como desde los 7 años, causado mayormente por las burlas de Teddy, su hijo menor ahora le decía que lo quería sin tapujos, sin penas. Tal vez esos amiguitos de Slytherin si fueran buenos para su hijo. Harry le sonrió y le respondió con te quiero y un abrazo aún más fuerte