-I-
Runaterra está repleto de grietas. Fisuras, pequeños cortes en el delgado espacio y tiempo que constituye aquella realidad, y que guían al valiente viajero que las cruce…lejos, muy lejos. A lugares que nuestro corto vocabulario no alcanza a describir.
Podemos imaginarlo como un racimo de uvas. Una rama central unía millares de mundos, muy cerca unos de otros, pero separados cual granos de uva unos de otros. Pero a veces pasaba, por voluntades Mayores, que uno de estos se rompía, y abría la entrada a estos "otros lugares". Que estaban separados, pero unidos inevitablemente entre sí.
Entidades Mayores vigilan el correcto funcionamiento de cada pequeño Universo, y el equilibrio en general. Viven en todos y en ninguno a la vez. Se mueven en una dimensión distinta, etérea, y a través de las fisuras, vigilan y esperan.
En Runaterra, la identidad correspondiente es Bardo, el Vagabundo Cósmico. Y siendo Freljord uno de los extremos de este vasto mundo, era de esperar que guardara uno de estos portales. En la montaña más alta, y de la cima más fría, donde la nieve nunca deja de caer, el oído atento puede escuchar unas campanillas que no suenan como ninguna conocida. Y el ojo atento puede ver una ventana violeta, que refleja un lugar de no imaginar.
Del otro lado, el Vagabundo Cósmico vigila. Con sus pequeños compañeros rodeándolo, espíritus alegres y dorados llamados Meeps, flota y piensa, sólo saliendo de su reposo cuando alguna mala vibración lo alcanza, cuando el equilibrio en su querida Runaterra es amenazado.
Por desgracia, parecía que ese momento se acercaba. Hace días que no se quedaba tranquilo. Uno de los meeps más grandes no había pasado por alto este nerviosismo en su compañero mayor, y decidió acercarse a preguntarle:
-Bardo…hace días que algo ocurre, ¿qué pasa?
-No lo sé…no alcanzo a entenderlo. Algo va a ocurrir muy cerca, probablemente en Freljord, algo grande que no llego a distinguir. Pero siento que tendrá repercusiones.
-Quizás-el meep se encogió. Había pasado demasiado tiempo de ello. ¿ Sería prudente?- deberías volver a Runaterra. Digo, para investigar.
El idioma de las Entidades Mayores no puede ser traducido. Pero Bardo emitió lo más parecido a una ligera tos de sorpresa.
-¿Después de tantos años? Pues…-de pronto sonó convencido-No es mala idea. Debería echar un vistazo.
-¿Partes ahora?
-Pues…sí.-Bardo se puso de pie y miró a su pequeño amigo- ¿Me acompañarías?
El meep dio una vuelta en el aire de alegría-¡Claro!-y ambos sonrieron. El pequeño saltó a la chaqueta del mayor, y este último cogió su instrumento, una suerte de corneta, que sopló con fuerza. Cinco meeps más se unieron a su compañero.
El sonido de la corneta se extendió por un largo tramo. Era dulce y poderoso, y de escucharlo nosotros, sentiríamos lo más parecido a mariposas en el estómago, dando mil aleteos por segundo, mientras se nos eriza la piel. En aquel mundo, tenía el siguiente significado:
El Vagabundo Cósmico se retiraba de su puesto, y entraba al terreno de juego. Freljord recibiría una visita especial.
Fue cuestión de segundos, o de muy poco tiempo, más bien dicho, dado lo relativo del tiempo en este limbo espacio-temporal. Destello violeta, unos instantes y Bardo estaba de pie en la montaña, con incesantes copos de nieve cayendo sobre su cabeza.
Pensó un momento en sus siguientes movimientos. Debía meditar por dónde empezar. Y en ese momento, vio en la lejanía la silueta de una gran fortaleza, y resplandores celestes rodeándola.
Un meep asomó la cabeza: ¡el castillo! ¡el castillo del rey!
Bardo dio un suspiro. Eran demasiado rápidos para razonar sus pequeños amigos. ¿Cómo no se le había ocurrido? El rey podía informarle de cómo andaba todo. Ambos eran viejos amigos, y compartieron aventuras en épocas pasadas. Sería interesante una pequeña charla, después de tanto tiempo.
Dio un salto y su cuerpo adquirió un brillo violeta, hasta no ser más que una enorme bola de luz, que velozmente, salió volando hacia el castillo.
Allí, Aren el Grande, el Águila, el que gobernaba con ojo vigilante y fuerza rapaz, adorado por su pueblo, salía con andar cansado del dormitorio que compartía con su esposa hacia el balcón, se apoyaba en la baranda de mármol (o se dejaba caer más bien) y lanzaba un suspiro. Levantó la cabeza, para sentir en su piel los copos de nieve, acto que siempre lo revitalizaba, pero lo que percibió a través de sus párpados fue un brillo intenso de luz, y un sonido de campanillas que conocía muy bien. Sonriendo, se acercó al ventanal, para darle espacio a su viejo amigo para aterrizar.
Dejando de girar, y posándose en tierra con la calma que lo caracterizaba, Bardo lo miró. Sin embargo, el rey habló primero.
-Es casi como si tu llegara, Vagabundo, coincidiera siempre con hechos especiales-sonrió.
-Es mi trabajo y deber-le contestó- y lo que hoy me convoca. Hace días que preveo que algo ocurrirá en Freljord. ¿Tienes alguna idea?
-Por supuesto que la tengo. Mis hijas se acercan. El doctor dijo que en menos de 2 días llegarían al mundo.
Volteó a ver el interior de su habitación, lo mismo que Bardo. Su esposa Erika dormía profundamente en la cama que ambos compartían. Se podía distinguir su abultado vientre tras su túnica blanca, y la luminosidad en el rostro de quien traerá un retoño a este mundo.
-La recuerdas, ¿verdad?-Bardo asintió con lentitud-y recordarás que la amo más que nada en el mundo. Me ha bendecido con tres pequeñas, que confío gobernarán nuestra tierra con sabiduría y justicia.
-Tres es un número poderoso-dijo el guardián-puede que sea como tu dices. Pero una de ellas tendrá que gobernar primero. Y eso puede traer conflicto. Siempre ocurre en estos casos, una hermana se aleja…y las otras pelean a muerte. Por diferencias de carácter. Y en este caso, de territorio.
El rey escuchaba con ojos abiertos. Había aprendido que, además de ocurrir cosas especiales cuando Bardo venía, esas cosas no siempre eran buenas. Y empezó a tener miedo.
-Solo espero que lo que te digo no ocurra. Las malas energías me hacen pensar así. ¿Dos días dices?
-Sí…como mucho.
La esposa de Aren pareció querer unirse a la conversación. Se retorció con brusquedad en su lecho, agarró con firmeza la sábana y habló, con profunda expresión de dolor: Ashe…Avarosa…no! ¡Lissandra!
Se giró nuevamente con brusquedad. El rey sólo puso expresión de tristeza.
-Ha tenido muchas pesadillas…menciona mucho a las tres hermanas, a Serilda, Avarosa y a Lissandra. Crees…¿crees que se relacionen con mis tres bebés?
-Sólo creo que Erika percibe también las malas energías que me han llegado. Desde siempre ha tenido fama de clarividente.
Y era cierto. La cara de Aren empezó a palidecer de preocupación.
-Vendré a verte cuando las niñas nazcan. Pensaremos con claridad sobre su futuro. Hasta entonces…creo que tu esposa podría agradecer esto-un meep sacó una pequeña botella de la barba del Vagabundo-dásela sin despertarla. Necesita un buen descansar.
-Gracias Bardo…nos vemos pronto.
-Nos vemos Aren-se levantó, empezó a girar en el aire y en un destello, se alejó.
El rey se pasó una mano por el rostro. Se sentía como si le hubieran echado un jarro de agua fría en la cabeza. Sus tres pequeñas…distanciarse como las Tres Hermanas…bueno, lo importante ahora era que nacieran sanas. Ya podrían pensar en su futuro. Ahora, su esposa lo necesitaba.
Entró lentamente a su habitación. Erika seguía agarrando con fuerza las sábanas, apretando los labios con mucha fuerza. Aren se acercó lentamente, pasó una mano por su espalda y la incorporó despacio. Ella pareció relajar un poco los músculos del rostro y abrió ligeramente la boca. Su esposo depositó con cuidado el líquido en ella. Al instante, ella relajó el resto del cuerpo, soltó la sábana y respiró con tranquilidad. Aren sonrió. Adoraba verla así.
Dejándola con cuidado en su cama, acarició su vientre y depositó un suave beso en su frente. De todas maneras, no había perdido del todo la tranquilidad. Tenía tres hijas maravillosas en camino. Sólo restaba que llegaran y su felicidad sería plena. Ya dejaría profecías para después.
:-:-:
No me maten! No me maten! Los estudios por fin terminaron, y el agotamiento también. Los dedos me llegan a picar de las ganas de seguir escribiendo. Echaba de menos esta maravillaaa *-*
Los quiero, me llamo Mailén y hasta la próxima! nwn
