-II-

Y efectivamente, no fueron más de dos días. Las tres pequeñas nacieron la mañana del día siguiente, cuando la nieve se había calmado. Se lanzaron fuegos artificiales y hubo fiesta general. Representantes de todas las tribus que componían Freljord estuvieron presentes. Todo el reino estaba feliz, pues habían llegado tres nuevas princesas a la familia.

Cuando el jolgorio se había calmado un poco, y los reyes estaban en la sala de trono acomodando a sus niñas en sus cunas respectivas, Bardo se hizo presente. Llego sin muchos efectos especiales. Sólo caminó lentamente hacia la pareja, que lo esperaba. La reina saludó con amabilidad. Bardo no solo era amigo de Aren. Ya era casi un amigo de la familia.

-¿Cómo estás, Trotamundos?-Erika sonrió.

-Muy bien, muchas gracias. Vengo a felicitar a los nuevos padres-se acercó a las bebés-y a ver a los nuevos retoños. ¿Cuáles serían sus nombres?

Aren se adelantó, señalando a las niñas de izquierda a derecha: Ella es Ashe, ella, Sejuani y ella, Lissandra.

Bardo emitió un tintineo de sorpresa: ¡Sus nombres me suenan muy parecidos a las Tres Hermanas!

-Exacto, aquella historia siempre fue una de mis preferidas en mi niñez-rió Erika-y además…no puedo evitar encontrarles cierto parecido-dio un suspiro cargado de amor- son como las imaginaba. Y con ello les transmito mi mayor deseo, que sean grandes, como ellas.

Bardo observó a las niñas. Le había tocado conocer a las Tres Hermanas, aquellas que gobernaron Freljord una vez, llevándolo a través de guerra y alegría, prosperidad y dolor. La pequeña Ashe tenía un cierto aire a Avarosa, la mayor. No dormía, sus ojos azules observaban calmos y pacíficos, como si supiera cosas que ni sus padres conocían. Un aire de reina total. Sejuani tenía lo inquieta de Serilda, aquella que desafió a Avarosa por el poder del reino. Observaba hacia todos lados, sus ojos grises con una mezcla de nerviosismo y curiosidad. Y por último, Lissandra, que llevaba el mismo nombre que la menor de las Tres Hermanas, dormía plácidamente, con ese aire diferente, fuera de este mundo, tal como la primera Lissandra, mágica mujer, que partió a rescatar a los Vigilantes de Hielo luego de que su hermana mayor los desterrara al Abismo de Los Lamentos. Nunca se supo nada más de ella.

-Coincido en lo que dices, son muy parecidas a ellas. Y coincide con lo que yo creí, que les esperan grandes cosas. No veo problemas por ahora, sólo vigílenlas. Me causa curiosidad lo que vaya a pasar. Nos veremos pronto, Majestades.

-Hasta pronto, Bardo. Gracias por la recomendación.

Salto, giro, luz y el Vagabundo desapareció.

:-:-:

Pasaron algunos años, y las princesas contaban 7 años de vida. Corrían y jugaban por el castillo según sus gustos.

Sejuani gustaba de correr en el patio. Enfundada en gruesas pieles, obligaba a los soldados a enseñarle a cabalgar, uno de sus pasatiempos favoritos (aparte de todo deporte que estuviera a su alcance. Comía como animal, se enojaba como animal, pero era tan alegre que nadie podía guardarle rencor.

Lissandra era más solitaria. Pasaba largas horas en la biblioteca, estudiando y leyendo novelas. No hablaba mucho. Quizás sería porque era tan inteligente, y de ojos tan profundos, que era muy difícil para la gente del palacio mantener una conversación con ella sin sentir un cosquilleo en la espina dorsal.

Y Ashe, la mayor, actuaba como…hermana mayor. Pasaba mucho tiempo ayudando a su madre en quehaceres del hogar, lavando, cosiendo y aprendiendo a cocinar. De todas formas, dejaba tiempo para el estudio y los deportes. Una niña totalmente íntegra, dirían por ahí.

Un día, los reyes estuvieron muy ocupados toda la mañana. Las niñas no podían evitar sentir curiosidad, al ver a sus padres correr de un lado a otro mientras hablaban con tres personas a la vez. Pergaminos volaban por aquí y por allá.

Cuando fue la hora de almorzar, y todos estuvieron sentadas a la mesa, Ashe se atrevió a preguntar:

-¿Papá? ¿Mamá? Han estado corriendo todo lo que llevamos de día…¿pasa algo?

La reina tosió ligeramente-Si, si, claro, lo que ocurre-empezó a jugar con el tenedor de plata, en claro signo de duda sobre hablar o no. Ante el gesto, el rey tomó la palabra.

-Todos sabemos lo que pasa en una semana, ¿verdad?

-¡Claro! ¡Estamos de cumpleaños!-Sejuani rió mostrando una hilera de dientes blancos con algunos huecos, propio de niña de su edad.

-¡Exacto! Y lo que ocurre es que justo unos días antes, llegará una delegación de una tribu más…guerrera, al sur de nuestra comunidad. Es la más grande de Freljord, junto con la nuestra, por lo que no podemos negarnos a la visita. Pedimos que se postergara, pero no hubo caso. Tendrá que coincidir con vuestro cumpleaños. ¿Les…molesta mucho?

-¿Es una broma? ¡Será muy entretenido!-saltaron las niñas. Todas tenían pocos amigos por aquí, y al menos Sejuani y Ashe, estaban ansiosas por conocer nuevas personas. ¿Qué pasaba si aquellos líderes tenían hijos de su edad?

Su pregunta fue contestada rápidamente-Tienen sólo un hijo, Tryndamere. Tiene 8 años, y es tan bárbaro como sus padres. O más.

Sejuani abrió mucho los ojos, y dio un chillido para sus adentros. ¡Un niño que le gustaba pelear! Sería divertidísimo, podrían cabalgar, correr, jugar a las luchas, lanzarse bolas de nieve…

Ashe no estaba tan feliz. Sentía que quizás no se entenderían tan bien como con su hermana. Dio un suspiro y siguió comiendo. Al menos sería su cumpleaños. En una de esas su padre por fin le dejaba tomar clases de arquería, como tanto le había pedido.

-Llegarán mañana por la tarde, así que estén listas.

-¡Claro!

:-:-:

Y finalmente ocurrió. Con sus mejores galas, Dagmar y Freya, líderes de los Uruk' Kui, entraron a la fortaleza, seguidos de su hijo, Tryndamere. Si lo mirabas de lejos, no tenía aspecto de niño de ocho años. Su andar algo encorvado, sus notorios músculos y su mirada desconfiada infundían algo de temor. Llevaba el cabello negro recogido en una coleta, botas y un sencillo traje de piel. Al igual que sus padres, cargaba su arma, como muestra de poderío. Era una gran espada, casi de su tamaño, pero la acariciaba con la mano derecha como si fuera parte de él.

En Ashe y Sejuani, una a cada lado de sus padres, no pudo menos que causar curiosidad.

:-:-:

Otro capitulooo! *inserte coro cantando*. Sí, actualizo al tiro, tratando de retomar esta historia y continuarla. Si hay errores respecto a la historia original de Freljord y Tryndamere, aviso desde ya, no lo manejo del todo kjhgj por ello la mayoría está inventado. Espero les guste el rumbo que le doy!

Lo que es yo, seguiré escribiendo. Los quiero mucho mucho, y Mailén se despide. Hasta la próxima! nwn