¡Buenas! aquí de nuevo yo, como prometí aquí traigo el prologo y primer capítulo y quizás el segundo, ya veremos... Espero que les guste tanto como a mi escribirla, el principio es un poco raro, pero al correr la historia le irán encontrando sentido. ¡Ah! el prologo iba hacer super largo y por ello lo corte en dos, como prologo y primer capitulo, no quería dejarles fumarse unas 22 pags jajaja, aunque si les gusta largo ahí me dicen.

Bueno sin mas disfruten

~Prologo~

La vida nunca era color de rosa y ella lo sabía perfectamente, mas cuando un solo instante basta para cambiar todo tu mundo, era el continuo pensamiento de la chica. Observó el reloj en la pared mientras terminaba de cambiarse de ropa, amarró su hermoso cabello negro azulado en una coleta alta y usó un tapaboca para salir de aquellos casilleros, asi cubrir su verdadera identidad aunque solo no cubría sus preciosos ojos azules. Se encaminó fuera de aquel lugar para tomar el carrito del aseo, llegó frente a la recepcionista.

— Buenas tardes, Yura ¿Cuál es mi área para limpiar hoy? — la mujer que correspondía ese nombre solo la mira con una pequeña sonrisa.

— El piso 4, 9 y 15 — Observo el reloj— Pero la jefa desea verte, ve y luego comienza tus deberes niña.

La joven asintió sin agregar nada más, arrastró el carrito de la limpieza para ir por el ascensor de empleados hasta el último piso de aquel edificio. Salió del elevador con fastidio dejo el carro aun lado donde no estorbara y caminó hasta la oficina de la "dueña" de la empresa, tocó antes de abrir la puerta, le daba igual si le molestaba, si la había mandado a llamar seguramente no habría nadie con ella y ningún peligro para que alguien descubriera a lo que estaba sometida dia tras dia.

— Estoy aquí…¿que desea ahora, mi querida tía? — menciona con voz fría la joven.

— Siempre tan dulce, mi querida sobrina.— respondió la mujer elegante de ojos marrones y cabello castaño, tan igual a su difunta madre que le causaba sentimientos encontrados a la joven cada vez que la veía. — Te llame porque mañana vendrán los abogados leerán una cláusula del testamento de tus padres y debes estar aquí, así que ven directamente del colegio sin cambiarte.

Ella observó a la mujer y aferró los puños, sus orbes azules observaron a su actual tutora legal con rencor disimulado, aquellos recordatorios eran como dagas en su pobre corazón.

— En pocas palabras, quieres que finja que eres la perfecta tía que cuida a su amada sobrina y luego vaya a trabajar ¿no?.

— ¡Que inteligente! Me ahorras gastar tiempo con esa mente tan hábil. — Exclama la mujer con una sonrisa cínica.— Ahora que lo sabes sé puntual, ya puedes irte, ¡ah! toma tu paga, desconté un poco por tu accidente pasado.— Le puso un sobre amarillo frente al escritorio

Kagome le disgustó que le cobrara algo que su hija es decir su prima había dañado pero nada podía hacer que solo morderse la lengua. Tanto su querida tía como su envidiosa prima la odian por partes iguales sin motivo aparente solo la envidia por lo que tenía y era un completo asco lo que podía lograr el cochino dinero.

— Gracias…si no necesitas decirme nada mas me retiro...

Al no recibir respuesta de la mayor, ella simplemente, salió de allí, quería calmar su enojo, nada ganaría con dejárselo saber a ella, solo le daría satisfacción tanto su enojo como su tristeza. Guardo la paca en un lugar secreto del carrito no tenia donde mas colocarlo y observo el lugar, ella habría dejado todo esto desde hace años sino fuera porque el trabajo de sus padres se perdería en manos de Kaoru su tía y único familiar vivo. Ya que al desaparecer legalmente todo pasaría a manos ella, siendo su tutora tenía derecho a eso. Obviamente hasta que Kagome tuviera 22 años de edad.

Por la envidia de su tía, estaba obligada a trabajar en su propia empresa, para poder subsistir y lógicamente nadie sabía que ella la única heredera de aquel legado se la pasaba todos los días como personal de limpieza, soportando malos ratos, todo esto sin dejar ver su rostro para no delatar a su adorada familia.

— ¡Iris! ¿qué haces ahí parada?

Si, Iris era el nombre falso por lo que todos la conocían, era como guardaba su verdadera identidad, ya nadie preguntaba porque se cubría el rostro. Todos tiraron la toalla cuando ella alegó una enfermedad de la piel que no deseaba que fuera vista por nadie.

— ¡Perdón! me perdí en mis pensamientos, ¿limpias este piso hoy, Azura?

— Si, hoy me toca ver a la vieja bruja.— murmura esto bajito haciendo reír a la chica.

— Shh, que puede oírte, te deseo suerte, hablamos después.

— Tu tambien ¡cuídate!

La joven se despide de la contraria para volver al trabajo, como cada tarde trabaja hasta adentrada la noche cuando podía irse a su casa. El cual era un pequeño departamento tipo estudio que podía costearse y así poder reunir para su universidad, así como los gastos diarios, que se debía enfrentar. Kagome se sorprendió de encontrarse con su amiga Eiri esperándola en la puerta.

— ¿Eiri? ¿Qué haces aquí a estas horas?— inquiere sorprendida cuando se acerca a ella.

— ¡Kagome! — la chica la abraza.— Por un momento pensé que no vendrías, me estaba congelando.

La azabache se separó de la castaña con una pequeña sonrisa de disculpa abrió la puerta y encendió la luz, dejando pasar a su amiga así cerró la puerta colocando la seguridad correspondiente mientras se quitaba su abrigo, bastante pensativa ¿qué hacía ella ahí? era peligroso que la esperara así afuera, quería regañarla aunque sentía que no debía hacerlo..

— ¡Vaya! todo esto es mejor de lo que pensé antes.— Exclama observando todo el lugar con detenimiento.

— No quiero ni preguntar qué pensabas— Soltó con humor— Siéntete como en casa, haré algo de té para las dos.

Informa tarda solo un par de minutos, mientras deja a su única verdadera amiga curiosear su casa por primera vez. Puso el agua a calentar y tras unos cuantos minutos que el agua está en su punto preparo un rico té compuesto de varias plantas.

— ¿Piensas quedarte? — cuestiona a la vez que le da una taza humeante de té, frente a ella, mientras se sentaba al lado de su amiga.

— Si, mi chofer me dejó en tu antigua casa, al irse vine hacia acá no imagine que saldrías tan tarde del trabajo.— dio un sorbo al té sorprendiéndose de lo bien que sabía, parecía que su amiga ya no era más una niña de alta sociedad.

— Si, lo siento — baja un poco la mirada, moviendo los dedos sobre la taza un poco incómoda, finalmente le da un sorbo.— Mi tía me dio más trabajo del que esperaba... tarde más porque debía limpiar su oficina cuando se fue... igual tampoco es que le importe mucho mi seguridad.

— Kagome...— Eiri le toma de la mano por primera vez notaba lo ásperas que estaban, dándose cuenta finalmente el tipo de vida que llevaba su mejor amiga.— Cuando me contaste hace años, que tu tía te odiaba y te hacía trabajar para ella no podía creerlo y aun me cuesta hacerme a la idea, ya que siempre que hay algún evento o hay personas alrededor ella está a tu lado portándose como un familiar amoroso.

— Oh, si mis padres no tenían más familiares… la única era la hermana mayor de mi madre, antes no se llevaban bien.— hizo una corta pausa, bebiendo un poco más de té.— Pero luego de la noche a la mañana, hizo de todo para que la perdonaran. Mamá al ser ella su único familiar con vida, no pudo abandonarla, le perdonó y así fue nombraba mi tutora en caso que algo les pasara a ellos por sus viajes… aunque mi padre no confío completamente en ella. Gracias a eso hay una cláusula en el testamento, de si les ocurría algo y ella se encargaba de mi cada cierto tiempo, debo fingir que vivo en mi casa cuando los abogados van a visitarnos…

— Es decir que si ellos ven que ella no cumple…

— Ellos incautaran las empresas Higurashi y serán manejadas por el albacea que maneja el testamento y yo pasaría a su cuidado hasta cumplir los 22 años…

— Pero… ¿no es mejor que ocurra eso?

— Si, pero...Si lo hago muchas obras buenas de mis padres se perderán… por ello hicimos un trato yo finjo que todo está bien y ella sigue apoyando económicamente los estudios del hijo de mi nana y otras buenas causas…

— ¿Te refieres a Hojo?— la chica asintió.— Es decir que pensaba dejar de apoyarlo a superarse y a todas las personas que tus padres apoyaban ¿ verdad?..

Kagome asintió, apretando un poco más la taza en sus manos.

— Si, mis padres los apoyaban con gusto porque querían mucho a mi nana… pero mi tía ella no le importa nada así que con la condición de que no les quitara su casa y siga costeando los estudios de Hojo...yo debería hacer todo lo que ella me ordene..

— Kagome… eso es muy noble. Pero tu eres la que sufre ¡mira nada más tus manos!

Ella escondió las manos y desvió la mirada.

— Lo siento, Eiri pero yo no podría vivir tranquila sabiendo que arruine a una familia por mi egoísmo...además solo debo soportar un poco más…solo son tres años más...— murmuró observando un calendario.— en un mes cumpliré 19 años...y en tres meses terminamos la preparatoria para ir finalmente a la universidad.

— Tres años sigue siendo bastante tiempo, pese a la perspectiva de salir del yugo de tu tía, pero esta bien te apoyare.

— Gracias Eiri, mira si voy a la universidad mi tía perderá mucho más control sobre mi, ya que no podré seguir trabajando para ella y por control de los abogados ellos me darán mi mesada correspondiente a los gatos que vean que tendré en dicha universidad. De ahí el tiempo que falte para cumplir los 22 será relativamente corto…

— Si lo pones así, entonces todo es ganancia.— agarró las manos de su amiga y la miró seriamente.— Entonces ¡tu puedes Kag! siempre te estaré apoyando.

— Gracias Eiri, significa mucho para mi que me apoyes.— la chica esbozó una sonrisa.

Ambas siguieron hablando un rato, mientras la joven azabache hizo una cena rápida y ligera para que pudieran ir a la cama. Así hicieron, a la hora de dormir, la azabache cedió su cama, a su amiga, para ella dormir en un futón en el suelo.

— Kag, ¿segura que no quieres dormir en tu cama?

La chica notaba la preocupación en su amiga y sonrió asintiendo.

— Si, no te preocupes y descansa.

La contraria no estaba muy segura, pero conociendo lo terca que era su amiga no quiso seguir insistiendo. Kagome apago la luz y se acomodo en su futón estaba bastante cansada tanto físicamente como mentalmente, desde hace un tiempo atrás era su estado habitual, a veces se preguntaba cuándo fue la última vez que realmente descanso y supuso que fue hace mucho tiempo antes de perder a sus amados padres.

Un pequeño suspiro escapó de sus labios, regañándose mentalmente no debía ponerse triste, ahora solo debía dormir, mañana le tocaría un día mas difícil, cerró los ojos y poco a poco se dejó llevar por las hábiles manos de Morfeo a un sueño profundo.